El Necronomicón, Pequeña Disertación

Articulito dedicado a la buena hamija RikkuInTheMiddle

Pequeña Introducción

Con el transcurrir de la historia de la humanidad, han existido libros que reúnen dentro de sus páginas todo el conocimiento velado a los legos y que ha sido recopilado por personas versadas en las ciencias establecidas y las ciencias ocultas tanto inofensivas como tenebrosas. Ya desde su publicación o hallazgo, este tipo de libros ha sido visto con desagrado por la Iglesia y muchos han terminado en el índice de Libros Prohibidos (Index Librorum Prohibitorum) por el Vaticano. La primera versión de éste Índice fue promulgada por el papa Pablo IV en 1559 y autorizada por el Concilio de Trento. Fue abolido 407 años después bajo el pontificado del Papa Pablo VI en 1966. Pero no solo los libros con conocimiento en materia oculta entraban a ese Índice, también libros científicos cargaron el estigma de pertenecer al listado negro de la Iglesia Católica.

Sin embargo, existe un libro que no pasó completamente por el filtro de la Iglesia y que ha permanecido oculto durante siglos. Un libro tenebroso que ha sido leído en muchas ocasiones, pero solo se ha empleado unas pocas veces, mismas veces en que han ocurrido portentos inexplicables que invariablemente dañan a quienes hayan hecho uso de los encantamientos en él escritos. El Necronomicón, un libro maldito que ha vuelto loco a quien lo ha leído o que al menos le han ocurrido eventos funestos. Es un grimorio antiguo con contenido esotérico de gran poder mágico. Dicen que lo escribió un poeta árabe llamado Abdul Alhazred al que se le dio el sobrenombre de "árabe loco" sin darse los pormenores históricos de si se volvió loco antes o después de escribirlo.

Un grimorio es un libro de conocimiento mágico escrito entre la Alta Edad Media y el siglo XVIII. Tales libros contienen correspondencias astrológicas, listas de ángeles y demonios, instrucciones para lanzar encantamientos y hechizos, mezclar medicamentos, convocar entidades sobrenaturales y fabricar talismanes. Se menciona que el Necronomicón se ha usado para traer a la vida personas muertas mucho tiempo atrás.

Quienes lo han leído, declararan que está lleno de fórmulas mágicas, instrucciones de encantamientos, sigilos (La Marca de Samael o Metraton), etc.

Durante los últimos años se ha buscado al menos una copia en buen estado, sin embargo, los esfuerzos han sido infructuosos. Muchos exégetas piensan que las copias que existen en ciertas bibliotecas del mundo, realmente son ejemplares incompletos o con malas traducciones. El folklore popular dicta que solamente una de las copias es en realidad el original escrito por el mismo Alhazred. El curador de la biblioteca de Miskatonic donde se encuentra el ejemplar sabía la historia del libro y el poder maligno que se desencadenaba cada vez que alguien seguía las instrucciones lo que leía en él, por lo que decidió enclaustrar el libro bajo llave y hasta el momento no ha visto la luz del día. Ciertos académicos han llegado a aventurar que el estante cerrado en verdad no contiene nada y que el libro nunca estuvo en la biblioteca proponiendo como evidencia que la ficha bibliográfica de la obra no se encontró en ninguna parte. ¿Será en realidad -y esto cae en la línea de las teorías conspiratorias- que no se desea que algún tonto lea el libro o incluso que se lo robe y ponga en acción las fuerzas ocultas venidas de otra dimensión, borrando todo indicio de su existencia? Nadie puede saberlo con certeza.

Muchas leyendas se han creado en torno a este libro, pero hay un secreto aún más revelador y que ha dejado a los arqueólogos de las letras mudos y frustrados. La decepción ha hecho que más de uno se jale los pelos. Pero sobre eso trataremos más delante.

Las raíces etimológicas del nombre del libro son como sigue: necros que significa "muerto"; gnomos que quiere decir "ley"; y eikon que significa "imagen". Esto nos da la traducción La imagen de la ley de los muertos. Sin embargo, quienes saben de etimologías grecolatinas saben que la parte de la palabra que dice "-nomicon" no originan dos palabras, sino que en realidad es una desinencia que se utiliza en palabras como astro-nómico, eco-nómico, etc.

El nombre Necronomicón es un titulo añadido en un tiempo posterior por Theodorus Phileta quien lo tradujo al griego. El nombre original es Al-Azif, siendo Azif la palabra que designa el ruidito que hacen los insectos y que se escucha preponderantemente en las noches. Los árabes decían que era el murmullo de los demonios. Se supone que Abdul Alhazred tuvo contacto con escritos de magia antigua y fue en base a estos que se aventuró a escribir el propio. Fue alrededor del siglo XVI cuando Olaus Wormius hizo una traducción al latin del Necronomicón y una copia se sabe que se encuentra en España, aunque nadie la ha visto.

Una leyenda cuenta que en 730 dC, mientras vivía en Damasco, Alhazred escribió el libro en árabe y que cada persona que lo ha leído ha terminado sus días de forma violenta o, en el menor de los casos se ha vuelto demente. Alhazred no fue la excepción dado que murió en circunstancias muy extrañas. Según testigos, abdul fue devorado vivo por una bestia invisible.

Abdul Alhazred había sido secuestrado en Damasco y fue llevado a la Ciudad Sin Nombre, donde había estudiado y aprendido algunos de los conocimientos que formarían parte del Necronomicón. Como castigo por traicionar sus secretos, Alhazred fue torturado, dejado ciego y posteriormente le cortaron la lengua para después ejecutarlo.

La Realidad
Hay que hacernos una pregunta: ¿Por qué se habla tanto de este libro antiguo y no se han hallado copias de él? ¿Por qué no existen datos fidedignos acerca de su paradero o fuentes confiables sobre el verdadero autor? La cosa es bien sencilla y es porque tal libro o grimorio no existió fuera de la fértil imaginación de Howard Phillips Lovecraft (1890 – 1937), mejor conocido en el submundillo de la literatura sobrenatural como H.P. Lovecraft.

El Necronomicón es un libro con tanto poder de atracción y ha subyugado tanto las mentes de los ocultistas que ha generado diversas publicaciones apócrifas a través de los años, que lamentablemente no le llegan en calidad al original. Vamos, ni siquiera tienen la cantidad de páginas que el primer Necronomicón que tiene casi 2000. El más popular es El Necronomicón de Simon y existen personas que aseveran que éste es el mejor de todos.

El mismo Lovecraft mencionó en cartas que él fue quien se inventó la historia del Necronomicón y al personaje de Abdul Alhazred. Ahora reproduzco sin permiso escrito una porción de una carta autobiográfica que el mismo Lovecraft escribió el 23 de Noviembre de 1933, que fue publicada de manera póstuma y que echa luz sobre el asunto que nos concierne:

Cuando tenía tres años o menos, escuchaba ávidamente los

típicoscuentos de hadas;  y los cuentos de los hermanos
Grimm están entrelas primeras cosas que leí, a la edad  de
cuatro años. A los cinco mereclamaron Las Mil y Una Noches,
y pasé horas jugando a los árabes,llamándome "Abdul Alhazred",
lo que algún amable anciano  me habíasugerido  como  típico 
nombre sarraceno. Fue muchos  años más tarde,sin embargo,
cuando pensé  en darle  a Abdul un  puesto en el siglo VIII
y atribuirle el temido e inmencionable Necronomicón.

(Some Notes On A Nonentity, 1933)

Fue el mismo Lovecraft quien integró el Necronomicón en sus obras literarias y de hecho, la primera obra donde se menciona el libro es en La Llamada de Cthulhu (1926); luego aparece mencionado en El Caso de Charles Dexter Ward (1926);  posteriormente, en 1928 se menciona de nueva cuenta en el cuento corto El Horror de Dunwich y en 1933 se vuelve a leer en The Whisperer in the Darkness.

Algunas personas creyeron que el grimorio realmente existía y se creó un círculo de gente animosa que rendía culto a ese preciado objeto literario. Lovecraft hizo crecer más el hilo del desconcierto cuando su círculo literario de amigos empezó a usar el nombre del libro dentro de sus propias narraciones y novelas. Esto último provocó que algunos investigadores serios y ocultistas creyeran que el libro era real.

Durante un cierto tiempo, Lovecraft contestaba las cartas de sus lectores sintiéndose un poco culpable por como había crecido la mentirijilla saliéndose de proporción. Él mismo mencionó que la existencia del Necronomicón era en realidad un soporte creativo, un Macguffin y nada más. Lovecraft creó todo el entorno del libro maldito para dar un fundamento ficticio para hacer que sus demás historias fueran más entretenidas y convincentes.

No fue sino hasta la muerte de Lovecraft y solo cuando se publicaron sus obras en una editorial creada por sus amigos y a la que llamaron Arkham, que un número mayor de lectores comenzaron a preguntarse cuál era la historia con el Necronomicón y cómo podrían conseguir tan fino libro. Después de enterarse que era una obra que difícilmente podría comprarse por correo o en infomerciales (suponiendo que existieran infomerciales en 1938), los amantes de la obra de Lovecraft exigieron saber cómo podrían conseguir una copia.

Historia
La leyenda alrededor de este libro-grimorio comenzó cuando Lovecraft dio a conocer su propia versión del Necronomicón en in texto publicado en 1938 por Wilson H. Shepherd en The Rebel Press. En este escrito se sintetiza la historia del Necronomicón. Veamos que es lo que dice Lovecraft:

[El título original del Necronomicón era] Al-Azif, siendo Azif el término usado por los árabes para designar el rumor nocturno de los insectos y que la superstición dictaba que eran producidos por los demonios. La obra fue compuesta por Abdul Alhazred, un poeta loco de Sana, en el Yemen, que había vivido en la época de loss Omeya, hacia el año 700 dC. Este poeta visitó las ruinas de Babilonia y los subterráneos secretos de Menfis, y pasó diez años en la soledad del gran desierto que cubre el sur de Arabia

Otros Necronomicones
Como mencioné anteriormente, existen versiones apócrifas del Necronomicón, siendo el más famoso el de Simón.

*El Necronomicón de De Camp-Scithers
Escrito por el biógrafo de Lovecraft L. Sprague De Camp.

*El Necronomicón de Wilson-Hay-Turner-Langford.
Los autores mencionan que recrearon una serie de datos y circunstancias

*Das Necronomicon de Gregorius
Versión publicada en Alemania que es en realidad una traducción del Necronomicón de Simon.

*El Necronomicón de Quino
Este en realidad no existe. Se menciona en varias partes.

*El Necronomicón de Frank G. Ripel
Frank Ripel era el líder de la Orden de la Rosa Mística en Italia

*El Necronomicón de Pérez Vigo
Versión publicada en España en 1992 por Fernando Pérez Vigo que incluye un Tarot con texto derivado del Necronomicón de Frank Ripel

*El Necronomicón de Lin Carter
Es una serie de relatos cortos y nada más.

*El Necronomicón de Charles Pace
Es una falsificación muy amateur del de Lovecraft.

Bajar uno de los ejemplares del Necronomicon.
Influencias
La esencia oscura del libro ha llegado incluso a la cultura popular: existieron bandas de rock, una con nombre de H.P. Lovecraft y otra con el nombre de Necronomicón. Hay que mencionar que H.R. Giger se basó en el Necronomicón para crear diseños que formarían parte de su compendio de obras que llamó así mismo Necronomicón en 1977, cuyo éxito generó una "secuela" en 1985.

Las películas de Evil Dead, incluyendo el videojuego para Playstation Evil Dead: Farewell to the King mencionan al Necronomicón, que en la primera película, dirigida por Sam Raimi, es leído y se desatan los espíritus malignos que atormentan a los humanos.

Abdul Alhazred pasó diez años en la soledad del gran desierto que cubre el sur de Arabia, Rub Al Khali o “espacio vacío” de los antiguos y el Dahna o “desierto escarlata” de los árabes modernos.

Se dice que este desierto se encuentra habitado por espíritus que protegen el mal y por monstruos de la muerte. Las personas que dicen haber penetrado en él cuentan que se producen allí cosas extrañas y sobrenaturales. Durante los últimos años de su vida, Alhazred vivió en Damasco, en donde escribió El Necronomicón y es el lugar donde circularon rumores terribles y contradictorios concernientes a su muerte o a su desaparición, en el año 738. Su biógrafo del siglo XII, Ibn-Khalikan, cuenta que fue agarrado en pleno día por un monstruo invisible y devorado de modo espantoso ante un gran número de testigos aterrados. Se cuentan también muchas cosas acerca de su locura. Pretendía haber visto la famosa Irem, la ciudad de los pilares, y haber hallado bajo las ruinas de cierta ciudad, situada en el desierto, los anales y los secretos de una raza más antigua que la humanidad. Fue un musulmán poco devoto, pues adoraba entidades desconocidas que él llamaba Yog-Sothoth y Cthulhu.

En el año 950, Al-Azif, que había circulado secretamente entre los filósofos contemporáneos, fue traducido al griego por Theodorus Philetas, bajo el título de Necronomicón hasta que, en 1238, Olaus Wormius hiciera una traducción latina del mismo, que fue impresa en dos ocasiones, una en el siglo XV, en letras negras y la otra en el siglo XVI. Ambas ediciones carecen de cualquier mención particular y solamente puede especularse con la fecha y el lugar de su impresión a partir de su tipografía.

Los manuscritos
La obra, tanto en su versión griega como en la latina, fue prohibida por el Papa Gregorio IX en 1232 poco después de haber sido hecha la traducción al latín. La edición árabe original se perdió en la época de Wormius. Hay una vaga alusión a cierta copia secreta localizada en San Francisco a principios de siglo, pero que habría desaparecido tras el gran incendio de 1906. No queda ningún vestigio de la versión griega, impresa en Italia entre 1500 y 1550, tras el incendio de la biblioteca de un habitante de Salem en 1692. Habría igualmente una traducción preparada por el Doctor Dee que jamás fue impresa y cuyos fragmentos procederían del manuscrito original.

De los textos latinos que aún quedan, uno -del siglo XV- estaría encerrado en el Museo Británico, y el otro -del siglo XVII- en la Biblioteca Nacional de París. Un ejemplar del siglo XVII se encuentra en la Biblioteca de la Universidad de Miskatonic en Arkham, en Massachusetts. Existe otro, igualmente en la Biblioteca de la Universidad de Buenos Aires.

Existen probablemente numerosos ejemplares secretos más, y existe probablemente una copia del siglo XV que se encuentra formando parte de la colección privada de un célebre multimillonario norteamericano.

Otro rumor menos insistente asegura que un ejemplar del siglo XVI, en su versión griega, está en poder de la familia Pickman, de Salem, pero este ejemplar habría desaparecido con el artista R.U. Pickman en 1926.

Actualmente existen otros rumores, probablemente infundados, de que una copia del siglo XVII fue llevada a México por un joven sacerdote católico que visitó Roma en 1889 cuando reinaba el Papa León XIII. Cuando recibió la copia, a finales del año apareció en el cielo el cometa Brooks por lo que el sacerdote, aunque ampliamente cultivado en ciencias, pensó que era una manifestación de augurio. Después de viajar a Inglaterra, regresó a México con el manuscrito y lo ocultó en la bóveda secreta del Obispado de Monterrey, en Nuevo León. Debido a que los pergaminos se encontraban maltrechos, y temiendo que fueran a destruirse, el sacerdote copió enteramente a mano el manuscrito en limpio, lo encuaderno en piel de buey y destruyó el original. Aunque ciertas personas creen que el original se perdió cuando el edificio del Obispado fue convertido en museo. En cuanto a la copia, tras la muerte del sacerdote, su criada, de nombre María y única heredera, la vendió a un comerciante de libros raros, antiguos y usados. El comerciante, de quien se desconoce el nombre verdadero dejó, antes de morir, el manuscrito a su hija con la orden de jamás venderla a nadie. Posiblemente sabía qué tipo de libro era. En 1932, la mujer mandó a fabricar un soporte especial con cristales herméticamente cerrados para crear un vacío y proteger la copia de las inclemencias del tiempo extremoso que se vive en Monterrey. En la librería de su padre, esta versión del Necronomicón pervivió casi 50 años. Tras la muerte de la hija del comerciante, la copia se perdió, pero se supo de su existencia debido al diario personal en que ella escribía los eventos importantes de su vida. Sus hijos recuerdan haber visto varias veces el libro en su soporte protector, sin embargo, ninguno conoce cuál fue su paradero final. Se cree que durante la construcción de la Macro Plaza en la década de los ochentas alguien lo robó o simplemente lo destruyó, accidental o voluntariamente, enviándolo al olvido para siempre. Se han hecho muchos intentos por encontrar ese libro pero han sido infructuosos.

A diferencia de lo que se pudiera pensar, las muertes del sacerdote, la criada María, el librero y su hija, todos murieron de manera natural. Si acaso la criada falleció de neumonía, pero fue a causa del frío intenso de la célebre nevada de 1966.

Abdul Alhazred, el “árabe loco”, es a quien se le atribuye la autoría del Necronomicón y se ha convertido en un personaje legendario Fue nombrado por vez primera en la novela The Nameless City en 1922 por Lovecraft . Muchos piensan que podría tratarse de un árabe devoto de las sectas marginales del pensamiento gnóstico y que al escribir su libro pretendía infundir temor en los lectores hacia el “mal supremo”, mencionando también que los demonios descritos en él terminarían por ser adorados en vez de ser evitados y despreciados. Según estudiosos, Alhazred fue temido y aborrecido por sus congéneres porque pensaban que era un clarividente e interpretador de sueños.

Relación con Silent Hill
Algo que habré de destacar y que no debemos olvidar es que Dahlia Gillespie conocía el valor místico de la magia y las ciencias esotéricas. De eso no tengo la menor duda. En la literatura de Lovecraft, eran leídas las poderosas fórmulas mágicas del Necronomicón para traer a este plano de existencia seres ominosos que él llamaba “los antiguos”. Eran dioses olvidados de tiempos antiguos, Cthulhu era uno de ellos. Se requería de una fórmula precisa y concreta para hacerlos regresar o destruirlos. Eran tan especiales tales encantamientos que se hacía necesaria una pronunciación correcta de las palabras para que el hechizo funcionara apropiadamente. No tenían el mismo poder místico las palabras Ny’aghathrot acentuando la primera a, que acentuando la segunda; lo que es más, el sentido distorsionado de la palabra era capaz de traer eventos funestos para quien hacía el encantamiento, o en el mejor de los casos quizá ni funcionara. Debido a que cada cosa en el mundo tiene su contraparte, podríamos pensar en este procedimiento como un contra hechizo o antídoto mágico.

Palabras Finales
A partir de los años setenta, con la revaloración de la obra de Lovecraft, el Necronomicón fue adquiriendo preponderancia como instrumento contracultural fuerte, pero al mismo tiempo imposible de ser digerido como cualquier otro producto nacido de la generación pop. El Necronomicón, por sus mismas características duras y difíciles de aceptar se fue convirtiendo en un instrumento idóneo para llevar hasta el límite la capacidad de expresión del orden establecido.

Hoy es una rareza y es eso mismo lo que convierte al Necronomicón en una obra de culto que inclusive la generación X y los Yuppies aceptan pero prefieren mantenerlo al margen. Para ellos es mejor tenerlo como pieza de museo, para todos ver y apreciar, pero no tocar. A veces, ese es el destino final de muchos libros. Quedarse en un estante metálico sucio, con sus páginas llenas de conocimientos empolvándose durante décadas, acaso siglos; con letras que jamás volverán a ver la luz del sol y que ojos humanos nunca posarán su mirada en ellas.

Referencias base
El Necronomicón de H.P. Lovecraft. Athanasius Nicholae; 2007.
La Wikipedia.
The Nameless City. Howard Phillips Lovecraft; 1922
The Call of Cthulhu. Howard Phillips Lovecraft; 1926.
The Case of Charles Dexter Ward. Howard Phillips Lovecraft: 1927
The Dunwich Horror. Howard Phillips Lovecraft; 1928
The Whisperer in the Darkness. Howard Phillips Lovecraft; 1930

Saludos A Todos los Freakies del Mundo