Alessa Gillespie, la Metempsicosis y Heather

Metempsicosis: es un término filosófico griego referido a la creencia en la transmigración del alma de un cuerpo a otro, especialmente la  reencarnación después de la muerte física. 

La hija unigénita de Dahlia Gillespie. Destinada a marcar un hito en la historia del ocultismo y el esoterismo que reinaba en Silent Hill. Una chiquilla con grandes poderes que han despertado y cuya única razón de existir, según su madre, es la de dar a luz a una Deidad que cambiaría para siempre el órden natural de las cosas actuales. De acuerdo a la visión de los miembros del Culto, ellos sabían que dicha Deidad solo podría venir a la Tierra cuando existiera el dolor y el sufrimiento. Es posible que algunos miembros del Culto estuvieran en contra de estas ideas, sin embargo, Andrew DeSalvo y Leonard Wolf rápidamente traerían a la vida las ideas de Dahlia.

No se conoce un padre, por lo que podemos especular que es una hija bastarda. Hay quienes piensan que Michael Kaufmann es el padre, otros mencionan que es Leonard Wolf  y dan como prueba que Claudia Wolf la llama su “hermana”, no en el sentido de amor de amigas que raya en lo sublime, sino en el sentido literal. Yo soy de los que piensan que Alessa nació en un ritual sexual planeado por ciertos miembros del Culto para traer al mundo a quien sería el vehículo (la incubadora) de la Deidad. Lo cierto es que, al haber nacido fuera del matrimonio, Alessa tuvo una niñez que no fue lo divertida y edificante que debería haber sido. Se enclaustró en su mundo, en los libros de cuentos de hadas y soportó el maltrato de sus compañeros de escuela. Esta realidad en que vivía se convirtió en lago de todos los días, comenzó a odiar al mundo y cada día amanecía más resentida. Se sentía alienada y huía de las personas y deseaba crear un mundo propio donde ella viviera y reinara y no existieran humanos malvados. Los dibujos de monstruos en sus cuadernos era un reflejo sicológico del mundo actual y creó un paraíso propio, un santuario para ella misma.

Debido a todo el sufrimiento en su vida, Alessa no podía concebir un mundo completamente sin pesares. Mientras que Dahlia, su madre, seguía esperando la llegada de la Deidad. Pasaban los meses y la dichosa Deidad nada que llegaba y su paciencia comenzaba a terminarse. Con 39 años de edad ya no era una colegiala de mejillas rosadas y empezaba a temer que no viviría lo suficiente para ver el nacimiento más esperado de todos los tiempos según el calendario esotérico. Finalmente decidió tomar cartas en el asunto de manera extrema. Haría arder a su hija. La agonía que sufrió la niña hizo que, al separarse en dos, una parte de Alessa (Cheryl) perdonara a su madre, mientras que la otra mitad la odiara. Una entidad partida en dos haría que la Deidad no recibiera el poder completo y todo gracias al poder del Flauros reconstruido por Travis a partir de la piezas ocultas en el pueblo por Dahlia. La parte que perdonó a Dahlia, Cheryl, es el símbolo de la felicidad que Alessa nunca tuvo, mientras que Alessa representa el sufrimiento y la infelicidad; el alma solitaria en un mundo de eterno dolor.

La muerte real y liberadora no llegaría a ella debido a que la Deidad dentro de su ser no deseaba que muriera, sin embargo, no podía nacer si la chica no era un ser completo. En algún momento, aún y tras invocar a Travis en busca de ayuda, Alessa quiso morir y le pide a un camionero que la dejara arder. Sin embargo, Travis Grady la rescata, pero el deseo de la bella muerte siempre estuvo en su mente durante su estadía en el Hospital Alchemilla (“lo mejor para mí sería morir. Después de todo nada hay que temer”).

El cuerpo de la chiquilla tenía solo la mitad de su poder. No era lo suficientemente fuerte como para traer ella sola el Paraíso prometido, así como tampoco provocar que el mundo entero se cubriera de tinieblas. La Deidad no podía nacer debido a esta “pequeña” circunstancia, pero sería paciente. Lo primero que debía hacer era mantener a la “incubadora” viva todo el tiempo que fuera necesario hasta que las dos mitades se unieran nuevamente y así poder llegar al mundo.

Cuando Cheryl Mason se acerca a Silent Hill, invocada por un hechizo de Dahlia, es cuando da inicio la cadena eventos que harán despertar a la otra mitad de Alessa oculta en las profundidades de la mente de Cheryl. La influencia psíquica de Alessa comienza a extenderse, ella desea convertirse en una sola entidad de nuevo, y con su poder ya restituído, deshacerse de la Deidad para siempre. Finalmente, ella sabía que la Deidad no nacería si la otra mitad de ella, Cheryl no se presentaba, sin embargo, debía encontrar una forma en que pudiera convertirse en una, sin dar nacimiento a la Deidad, pero sus planes se truncaron cuando Kaufmann aparece con un frasco de Aglaophotis y…

Alessa decide resistirse a la Deidad con todas sus fuerzas. Ella conocía bien las enseñanzas del Culto y la magia para destruir a Samael de una vez por todas con el empleo del Sello de Métatron. Alessa sabía que al unirse Cheryl con ella para formar un ente individual de nuevo, recibiría los recuerdos de la hija adoptiva de Harry, sin embargo, la parte que ha sufrido más sería la dominante. Como evidencia de esto, en el final Malo, la primera cosa que hace Alessa (ahora Santa Alessa) es matar a su madre mediante un rayo devastador.

Esto fue previsto por Dahlia y manipuló a Harry dándole el Flauros para contraponerse al poder de la chica y disminuir la voluntad de Alessa para dar batalla. A pesar de esto, el Sello de Métatron estaba bien extendido y la Deidad nació débil (a manera de bebé prematuro). Hay que agregarle el hecho de que Alessa sí creía en el poder del Aglaophotis, igual que Kaufmann. Harry, aún y con ciertos problemillas fáciles de resolver, pudo vencer a la Deidad enviándola, con el rabo entre las patas, a la cloaca de donde jamás debió salir.

Después de estos eventos, Alessa aparece de nuevo y le da a Harry un nuevo bebé que no es otra que su propia reencarnación. Es Heather, una nueva entidad individual, pero que en lo más profundo de su mente lleva la esencia de Alessa. ¿Será posible que este nuevo organismo humano pueda encontrar la felicidad en esta nueva vida y olvidar el dolor y el sufrimiento de su vida pasada? ¿O será que estas oscuras memorias regresarán para atormentarla, condenándola a un nuevo ciclo de sufrimiento? La respuesta a esta y a muchas otras interrogantes pueden encontrarse jugando Silent Hill 3.
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