Cien Mil

¿Cuál es la idea de hacer un Blog? ¿Salvas las ballenas con ello o se disminuye la carrera armamentista? ¿Desaparecen la contaminación y el calentamiento global? ¿Se tapa el colosal agujero en la capa de ozono? ¿Te vuelves más inteligente o guapo y muy atractivo al sexo opuesto? No lo creo, porque si fuera verdad yo tendría cientos de mujeres detrás de mis huesitos y no es así.
 
Según la muy gastada y desacreditada Wikipedia, un Blog (o Weblog) es un sitio web que se actualiza de manera periódica y que recopila cronológicamente textos o artículos de uno o varios autores. El autor conserva siempre la libertad de dejar publicado lo que crea pertinente. El nombre Blog viene del inglés Web Log que significa Bitácora en la Red y hace referencia a los cuadernos de bitácora que usan los capitanes de navíos llevar un recuento fidedigno del desarrollo del viaje.
 
Ya Areg, deja de hacernos perder el tiempo explicando cosas que ya sabemos y dinos, si te place, cuál es la finalidad de éste nimio artículo
Pues bien, yo pienso, y esto es mi muy particular punto de vista, que los Blogs cubren una necesidad muy humana y es la de poder expresar una opinión y ponerla a consideración de muchas personas que pueden o no compartir nuestro mismo sentir. No por nada hay un apartado de comentarios. Una subnecesidad que yo la veo con igual importancia es que los escritores de blogs tenemos la oportunidad de conocer otras culturas y pensamientos allende los mares a las que no podríamos acceder de otra manera quienes no disponemos de los recursos.
 
Son muchas las razones por las que alguien abre un blog y estas pueden ser: Dar a conocer acontecimientos cotidianos, denunciar injusticias, compartir consejos caseros, hablar sobre juegos, opinar acerca de cuestiones de entretenimiento: música, cine, etc. Pero lo mejor de todo, darse a conocer en el ciber espacio. Decirle al mundo "¡Hey! ¡Aquí estoy¡ ¡Ámenme, no me juzguen!" Ok, Ok, esto último es broma. Como dice el buen  Rkqytrsqlt, una buena razón si no nos gusta lo anterior, es escribir con la finalidad de que nuestros conocimientos sean de utilidad a alguien más.
 
Los blogueros vivimos en una comunidad abierta y nadie es por sí mismo una isla. Todos entran y salen, comparten y dejan algún comentario, opinión, corrección, etc. Regularmente, los visitantes tienen alguna relación con el tema que se trata en el blog ya que difícilmente encontraremos visitantes comunes a los videojuegos en blogs con artículos de deportes y viceversa, aunque se dan muchos casos donde si sucede en verdad, según el gusto particular del lector.
 
Un blog es un buen lugar para dejar nuestra huella en el ciberespacio. Podemos perpetuar una parte de nosotros en ese lugar todo el tiempo que dure la página, por lo que es muy sano tener el hábito de hacer una copia de nuestros artículos en nuestra computadora. No vaya a suceder el peor escenario que me pasó a mi cuando mi primer blog desapareció debido a que el hosting tuvo problemas económicos y mis artículos se fueron al olvido.
 
Es la gente que nos lee quienes le dan vida al blog, por lo que la participación activa es el núcleo y motor.
 
Todo este rollo que les he platicado es más que nada para festejar las 100,000 visitas a este blog y agradecer a todas y cada una de las personas que se han tomado el tiempo y la molestia de entrar a visitarme y en especial a aquéllas que entraron y dejaron algún comentario edificante. No ha sido un trayecto largo el recorrido, pero si me he divertido como chamaco escribiendo y leyendo los comentarios.
 
A continuación les presento los artículos más populares de mi blog.
 
La Realidad Del Hotel California
3776 lecturas
El Talismán de Metatron
2218 lecturas 
Ubicación Geográfica de Silent Hill
2106 lecturas 
La Verdad Sobre Samael
1830 lecturas
La Realidad Tras El Flauros
1766 lecturas
 
Ahora sí, pásenle a la celebración y tomen su pedazo de pastel.
 
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666

No apto para Hexakosioihexekontahexafóbicos
 
"¡Ay de ti, Oh Tierra y Mar
porque el Diablo envía la
bestia con ira porque sabe
se le acaba el tiermpo…
Y aquel que tenga inteligencia
que calcule el número de la Bestia,
porque es número de un hombre,
y ese número es el 666"

 
Con esas líneas comienza la canción "The Number Of The Beast" de Iron Maiden y que en la década de los ochentas disparó el interés de los imberbes adolescentes para conocer más acerca del Diablo. Así mismo se basa en un versículo del Apocalípsis.
 
En el Apocalípsis (Revelaciones); capítulo 13, versículo 18 de la Biblia, se menciona que la Bestia llegaría a asolar la Tierra cerca del fin de los tiempos. Aún sigue habiendo controversias sobre quién fue el autor de este último libro de la Biblia. Algunos dicen que fue Juan el Anciano, otros que en realidad fue Juan el Bautista o el evangelista, etc. Lo cierto es que es uno de los libros bíblicos más complejos y crípticos que existen. Es un texto lleno de simbolismos que todavía hoy le quiebra la cabeza a los estudiosos y teólogos.
 
El Apocalípsis cita el número 666 (léase como seiscientos sesenta y seis; no como 6-6-6) como la marca de la Bestia, relacionado según la tradición con el Diablo (Satanás) o con el Anticristo. Se supone que es un líder que obligará a todos —pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos— que se dejen poner una marca en su mano derecha o sobre su frente, de manera que nadie poueda comprar o vender, si no lleva marcado el nombre de la Bestia o la cifra que corresponde a su nombre.
 
¿Pero realmente la cifra es 666?
 
En el versículo del Apocalípsis se lee "porque es número de un hombre" lo que implica un nombre (el del hombre que será el Anticristo) cuyo valor numérico es 666. En numerología se le asignan números a las letras que componen los nombres propios. Es de suponerse que después de asignar números al nombre de esta persona debe darnos 666. El problema a que nos enfrentamos es que los guarismos cambian en cada idioma. En números romanos 666 se expresa como DCLXVI, en griego (idioma en que están escritos los primeros fragmentos conservados de la Biblia) se expresa de una forma diferente, y en arameo (idioma en el cual debió ser escrita originalmente la Biblia) se expresa de otra forma también diferente. Más aún, en caracteres arábigos (los nuestros) pero en base octal, 666 se expresa como 1232, en hexadecimal como 29A y en binario como 1010011010. 
 

Ahora bien, como si de un gran acertijo se tratara, varios estudiosos intentaron deducir el nombre a partir del número 666 y se dieron cuenta que como nada salía como buen resultado, quizá habría que añadir el título de esa persona. De ese modo supieron que la suma de los números asignados a Nerón y su título (César) en hebreo daban 666. Sin embargo, estudios recientes que tratan de desmitificar a este emperador, sacan a la luz incongruencias entre este hombre y cualquiera de los Juanes que haya sido el autor del Apocalipsis.
 
Investigaciones relativamente recientes como los Papiros de Oxirrinco, que constituyen una de las colecciones manuscritas más importantes, actualmente en el Ashmolean Museum de Oxford, han confirmado que el número representado en el original del Apocalipsis de Juan en realidad fue el 616 y no el 666.

Los estudiosos volvieron a la búsqueda de otro nombre y se dieron cuenta que la suma de los números asignados que dieran 616 correspondería al Emperador Calígula quien deseaba que se erigiera una estatua en el centro de una comunidad judía ganándose el odio de los habitantes.

 

La «Verdad» Acerca de la Norma ISO 9000

Si la empresa en la que trabajas no participa en algo llamado ISO 9000{algo}, probablemente no tendrás la más mínima idea de lo que es. Pero si tu empresa participa en el ISO 9000{algo}, es porque definitivamente no tienes idea de lo que es. No me pregunten qué diablos es eso, porque yo tampoco puedo imaginármelo. Pero he recabado y acumulado los suficientes datos y pruebas como para formarme una hipótesis de trabajo.

Mi teoría es la siguiente:

Un grupo de europeos aburridos tomaron demasiadas Heinekens en el Oktoberfest y decidieron gastarles una complicada broma a las grandes compañías del mundo. Esa travesura se llegó a conocer como ISO 9000, bautizada así debido al número de cervezas que se consumieron aquella célebre noche (el término "ISO" es un acrónimo o, posiblemente, una de las cien posibles formas europeas de preguntar "¿es esa mi cerveza?").

Los embriagados europeos suspusieron correctamente que cualquier técnica estúpida de dirección podía convertirse en una moda internacional si lograban hablar de ella en serio ante los demás. Su "idea" fue que si las empresas documentaban cada proceso y descripción de trabajo en la organización, eso podía resolver uno de los grandes problemas que tienen las empresas: el de qué hacer con todo el tiempo libre.

Tal como predijeron los bromistas, los clientes empezaron a oír hablar de los beneficios de la ISO 9000 y les pidieron a sus suministradores que se lo consiguieran. Razonaron que, si no se aplicaba la ISO 9000, ¿quién podría saber lo que se hacía con el tiempo de sobra?

Los directores de las grandes empresas comenzaron a documentar todo lo que hacían, y a etiquetar cada herramienta que utilizaban. Fue un frenesí de etiquetado y documentación, etiquetado y documentación. Los empleados lentos de reflejos llegaban a sus casas por la noche y se metían en las bañeras para quitarse las etiquetas que les habían colocado otros compañeros que se excedieron un pelín en su celo. Fue algo feo.

Pero el esfuerzo no dejó de tener recompensas…. pero para los asesores de empresas. Los asesores, a quienes cada vez les resultaba más difícil vender programas de "calidad", se reinventaron rápidamente como expertos en ISO 9000. Para el ojo inexperto, parecería que los programas de calidad y el ISO 9000 no estuvieran relacionados. Yo también me sentí confundido hasta que un asesor me lo explicó del siguiente modo:

"ISO 9000 está estrechamente relacionado con la calidad, porque todo lo que se hace es calidad, e ISO 9000 documenta todo lo que se hace. Por lo dicho anteriormente, dáme todo tu dinero."

Creo que ninguno de nosotros puede discutir eso.

Basado en un trabajo de Scott Adams (creador de Dilbert)

Nacionalidades de blogueros

Más que nada y sin querer hacer una encuesta, me gustaría saber la nacionalidad de ustedes, las personas que entran a este blog. En ocasiones, por la forma de expresarse, más o menos puedo intuir el país de orígen: por ejemplo, se que Desmodius es de México y Rikku es de Algún lugar de España… La barra de comentarios está, abierta para quien quiera contestar. No hay que sentirse obligados a hacerlo, sin embargo podrán llevarse sopresas al saber que quizá alguien es de su mismo país.

Yo, Lord_Areg soy de Monterrey, Nuevo León en México.

Black Aggie: La Estatua Embrujada

La escena es casi obligada en las películas de terror y de fantasmas. Se ve un cementerio, la niebla se levanta y se oye a lo lejos un reloj tocar las 12:00. La cámara recorre las tumbas y se detiene en un monumento, un sepulcro con un ángel esculpido en la punta. Acercamiento al rostro de la estatua y… de pronto, ¡los ojos pétreos de la figura comienzan a brillar con un fulgor rojo y su cabeza se mueve! Y los espectadores comienzan a gritar desaforados y las chicas agarran con fuerza los brazos de sus novios con una mano mientras que con la otra se tapan los ojos, y alguien deja su asiento para salir corriendo por la puerta de salida.

Escena de película o no, ésto es lo que se supone sucedía en el cementerio de Pikeville’s Druid Ridge, en las afueras de Baltimore, Maryland. “La tumba embrujada” marca la sepultura el editor de periódicos General Felix Agnus, quien murió a mitad de la década de 1920.

Muchas son leyendas urbanas fantasmales que involucran lápidas sepulcrales embrujadas, fulgurantes y móviles en América. Mientras estas lápidas sepulcrales ciertamente pueden ser raras e incluso un poco espeluznantes, existen pocas que pueden ser tan extrañas como la mirada fija y maligna de una pieza estatuaria de cementerio. Muchos de estos monumentos no son nada más que las formas tranquilas y angelicales de mensajeros divinos… Pero no hay mas que ver en sus fríos ojos de piedra. ¿Parece haber algo escondido allí, acechando justo debajo de la superficie? ¿O es esa mirada oscurecida simplemente el resultado del vapuleo de los elementos sobre esta figura año tras año?

No hay duda alguna. El estatuario del cementerio recorre la gama entera entre lo bello y lo atemorizante. Durante principios de siglo, los artesanos tuvieron permiso de expresarse en el arte del cementerio y crear esculturas que incluyeron ángeles seductivos, dolientes substitutos e incluso a los mismos fallecidos. Muchas de estas esculturas han ganado una reputación por ser algo distintas que simplemente el trabajo de arte ordinario de un cementerio… ¡Algo que no puede ser de este mundo en absoluto!

El Infame Black Aggie
Cuando el General Felix Agnus, el editor publicista del Baltimore American, murió en 1925, fue sepultado en el Cementerio Druid Ridge de Pikesville, justo a las afueras de Baltimore. En su tumba se colocó una estatua más bien extraña. Era una figura grande, negra de luto. El creador de la estatua (en cierto modo), Augustus St. Gaudens, la llamó “Grief" (pena).

En las horas diurnas, la figura era considerada como una primorosa adición al arte del cementerio del campo santo. El escultor fue uno de los artesanos de primera clase en Maryland en la vuelta del siglo y la estatua fue altamente estimada… al menos hasta que la oscuridad cayese y las leyendas dieran inicio.

Augustus St. Gaudens fue un escultor americano de primer rango de finales de 1800 y una de sus obras máximas fue una conmemoración a Marian Adams, la esposa de Henry Adams. Marian, llamada "Clover" (trébol) por sus amigos que había caído en una oscura depresión después de la muerte de su padre en 1885. En diciembre de ese año, ella se suicidó bebiendo un preparado a base de potasio.

Marion Adams
Henry Adams cayó en desesperación y viajó a Japón en junio de 1886 con su amigo, el artista John La Farge. Cuando él regresó de su viaje, decidió reemplazar la lápida común y corriente con un monumento conmemorativo más elaborado. Recurrió a St. Gaudens y le pidió a que creara algo con una apreciación oriental para ello, quizá combinando las imágenes del Buda con el trabajo de Miguel Angel.

El esfuerzo tomó más de cuatro años y la estatua no tuvo nombre oficial, pero fue conocida como la “Adams Memorial” y más tarde por el nombre más popular de “Pena”. Las historias para este apodo discrepan. Hay quien dice que la estatua fue apodada así por St. Gaudens mismo y otros dicen que el nombre fue acuñado por Mark Twain, quien presenció el monumento en 1906.

Peculiarmente, el monumento original fue casi algo como un enigma mismo. Henry Adams se rehusó en toda la vida a hablar públicamente acerca de la muerte de su esposa y nunca puso nombre oficialmente al monumento. También se rehusó a admitir su popular sobrenombre. Gracias al silencio de Adams y a la fama de su estimada familia política (él fue el nieto del Presidente John Quincy Adams), muchos se volvieron curiosos acerca del monumento. Adams fomentó esta curiosidad rehusándose a colocar una inscripción en el monumento y colocándole detrás de una barrera de árboles y arbustos. El desafío de encontrarlo sólo echó más combustible al interés público, primero de palabra y más tarde en guías de viaje y artículos de revistas. La tumba se convirtió en un sitio popular para las personas curiosas, especialmente mientras la estatua fuera tan inquietante para mirarla. Era fascinante que se convirtiese en el tema de un plagio increíble por un escultor bautizado como Eduard L. A. Pausch. Sería a partir del diseño original de Adams que el escultor creó su copia propia no autorizada de “Grief” en los inicios de 1900. La estatua más tarde vendría a ser conocida como el notorio “Black Aggie”.

Algunos meses posteriores de haber sido la estatua colocada en el sepulcro de Marian Adams, Henry Adams reportó que alguien hizo un vaciado parcial de la obra. Le escribió a Edward Robinson en 1907 que: “Aún ahora, la cabeza de la figura sobrelleva las huellas evidentes de alguna pieza de fundición subrepticia, las cuales los trabajadores ni siquiera se tomaron la pena de remover.” ¡La copia seguiría su rumbo para llegar a ser aun más famosa que el original!

La Creación del Adams Memorial
El general Felix Agnus compró la copia de la escultura de Pausch en 1905, quizá después de haber admirado el trabajo original en el sepulcro Adams. El porqué decidió usar la copia para honrar su tumba familiar, en lugar de comisionar la creación de un trabajo original, se desconoce… pero quizá hubo algo acerca de la estatua Pausch que le conminó a poseerla.

Felix Agnus nació en Francia en 1839. Cuando estalló la Guerra Civil, llegaría a ser ascendido a la jerarquía de Brigadier General la edad de 26 años. Agnus vio acción en docenas de batallas y fue herido más de 12 veces por municiones. Su amigo, el escritor H.L. Mencken más tarde dijo que Agnus “Tenía tanto plomo en el cuerpo que cascabeleaba cuando caminaba.”

Después de una lesión severa en el hombro en el Mills de Gaines, el a la sazón Teniente Felix Agnus fue traído a Baltimore para ponerse bajo terapia. Allí conoció a Charles Carroll Fulton, el editor publicista del periódico Baltimore American y a su hija Annie, quien cuidó de Agnus. Agnus le pidió a Annie que se uniera en matrimonio a él. Ella rápidamente aceptó. Agnus se retiró de este cargo para asumir el control en el periódico de su suegro. Permaneció como editor publicista del periódico hasta su muerte.

En 1905, Agnus comenzó la construcción de un monumento familiar en el Cementerio del Cerro del Druida (Druid Ridge Cemetery). Fue durante esta vez que adquirió en compra a Black Aggie y luego creó un monumento y un pedestal que estrechamente se igualaría con el trasfondo del Adams Memorial en Washington. El primer entierro en el lugar fue el de la madre del General, quien había sido traída desde Francia.

Un año más tarde, la viuda del artista Augustus St. Gaudens envió una carta a Henry Adams para informarle sobre la copia que había sido hecha de “Grief” y que ahora reposaba en Druid Ridge. No había nada que pudieran hacer legalmente acerca del hurto del diseño así que la viuda de St. Gauden viajó a Baltimore para ver el sitio por sí misma. Ella descubrió una estatua casi idéntica, asentada en una piedra similar, pero con el nombre “Agnus” inscrito en la base. Después de ver el sitio, la señora St. Gaudens declaró que el General Agnus “debe ser un buen bárbaro para copiar una obra de arte de tal manera”. Agnus rápidamente respondió y mantuvo ser la víctima inocente de los distribuidores de arte faltos de escrúpulos. La esposa de General, Annie, murió en 1922 y Agnus mismo murió tres años más tarde a la edad de 86. Él fue también situado a descansar a los pies de “Aggie”…. Y no pasó mucho tiempo hasta que su leyenda nació.

Mientras el Monumento Agnus parecía lo suficientemente inocente a la luz del día, aquellos que se toparon con la estatua en la oscuridad, le dieron el apodo de “Black Aggie”. Para estas personas, era un símbolo de terror y su leyenda aumentó hasta convertirse en una historia ocasional en el periódico local y por supuesto, en las conversaciones privadas de aquellos que creyeron en su parte oscura. ¿Dónde si no podría encontrase una estatua cuyos ojos resplandecen de color rojo al llegar la medianoche? Se decía que los fantasmas de los muertos se levantaban de sus tumbas para congregarse alrededor de ella en ciertas noches y que las personas vivientes que le devolvieran la mirada se quedaban ciegas. Las embarazadas que transitaban a través de su sombra (donde la hierba nunca crecía) sufrían abortos.

Una fraternidad local de la universidad se decidió a incluir a Black Aggie en sus ritos iniciáticos. Sin creer realmente en en las historias, los candidatos a la membresía recibían órdenes de pasar la noche en el frío abrazo de Black Aggie.

Aquellos que recuerdan la estatua rememoran sus manos grandes y poderosas. Las historias afirmaban que los iniciados locales de la fraternidad tenían que sentarse sobre el regazo de Aggie y un cuento pretende que “ella revivió y aplastó a un desventurado estudiante de primer año con un agarre poderoso.”

Otra fraternidad de chicos fue igualmente desafortunada. Una noche, al dar las cero horas, el vigilante nocturno del cementerio escuchó un desgarrador grito que provenía de la oscuridad. Cuando llegó al pie de la estatua de Agnus se encontró con un joven que yacía sin vida. ¿Había muerto de frío o de miedo? Nadie lo sabía con certeza, pero el suceso entró a formar parte de las leyendas urbanas.

Una mañana de 1962, un vigilante descubrió que uno de los brazos del ángel había sido cortado durante a noche. El brazo perdido fue hallado tiempo después en la cajuela del automóvil de un trabajador de láminas de metal, junto a una sierra. El hombre le dijo al juez que fue el mismo Black Aggie quien se cortó el brazo y se lo dio. El juez no se tragó tan fantástica historia y lo envió una temporada a la cárcel. Aparentemente, al hombre no le sucedió nada extraño como venganza de la estatua por tal afrenta.

Sin embargo, existió gente que creyó que la historia del hombre era verdad y grandes grupos de personas se congregaban casi cada noche en el cementerio Druid Ridge. Se captó fuertemente la atención pública y fueron muchos los curiosos que se acercaban a la tumba para ver si sucedía algo, y de nuevo, los cuentos extraños volvieron a salir a flote. ¿Fueron las historias sobre Aggie simplemente leyendas urbanas y cuentos de miedo acerca de una pieza de arte necrológica? Algunos piensan que sí, mientras que otros no están tan seguros.

Tales cuentos atrajeron a muchos y el sepulcro de Agnus se vio rodeado de adolescentes y curiosos. Aunque Pikesville (el lugar donde se localiza el cementerio Druid Ridge) era una zona lejana, eso no bastaba para desanimar a los cientos de visitantes que se daban cita para conocer el lugar. Muchos iban solo para vandalizar, y además de haber perdido el brazo, la estatua sufrió de rayoneos de grafiti con nombres de personas en su base de granito y en la pared posterior. Esto ocurrió en un lapso de décadas. Hoy el lugar ha sido demolido, aunque aún queda algo de evidencia de los daños.

Los cuidadores del cementerio hicieron todo lo que pudieron para desanimar a los molestos visitantes, incluyendo plantar arbustos con espinas alrededor. Sin embargo, esto no era suficiente para alejar a las personas. No se sabe porqué nunca hubo alguna pequeña patrulla o una mayor cantidad de cuidadores durante las noches, pero se puede deducir que fue más que nada por falta de apoyo monetario. Por cada invasor apresado, docenas más se las ingeniaban para llegar al lugar. Hoy día, la tumba de Agnus está rodeada por una reja, pero en aquel tiempo, el cementerio estaba sin protección, especialmente durante la noche.

Con el pasar del tiempo, la cantidad de visitantes nocturnos y la destrucción que causaban, fueron demasiados para ser manejados por quienes administraban el cementerio. Para 1966, y viendo lo mal que estaba la cosa, los descendientes de Agnus decidieron donar Black Aggie al Museo de Arte del Instituto de Maryland. Sin embargo, el movimiento nunca se llevó a cabo y la estatua permaneció en su lugar un año más, hasta 1967. El 18 de marzo, la familia Agnus donó Black Aggie al Instituto Smithsonian para ser exhibido.

Por muchos años, esta donación demostró convertirse en un enigma para los investigadores que intentaron rastrear el paradero de Black Aggie. Veamos, de acuerdo al Smithsonian, ellos nunca recibieron tal monumento. A pesar de que muchas personas recuerdan que Aggie se exhibió por corto tiempo en la Galería Nacional, los encargados oficiales del Instituto niegan haberla tenido y mostrado al público alguna vez. Los partidarios de las teorías de conspiración dijeron que algo olía mal en ese asunto y estaban convencidos de que Aggie simplemente fue guardado en un almacén y jamás hubo una exhibición debido a su pasado maldito. Un columnista del periódico Baltimore Sun describe: “Tal vez, y solo tal vez, no quieren correr riesgos.”

La verdadera respuesta no sería tan extraña. Alguien del personal del Smithsonian se deshizo de la estatua, lo que explicaría por qué no aparece por ningún lado en sus registros. No tenían interés en exhibir la obra mortuoria y en vez de eso la regalaron al Museo Nacional de Arte donde terminaría embodegada por años empolvándose y coleccionando telarañas sin ver la luz nuevamente… hasta recientemente, cuando Black Aggie regresaría de entre los muertos.

En 1996, una joven escritora de Baltimore cuyo nombre es Shara Terjung realizó una historia acerca de Black Aggie para un pequeño periódico. Siempre se había fascinado con las leyendas por lo que decidió rastrear el paradero final de la estatua. Poco después de la celebración de Halloween, recibió una llamada de un contacto en la Administración de Servicios Generales quien pudo ser capaz de descubrir dónde había terminado el escurridizo Aggie. La estatua aún puede ser vista el día de hoy en el edificio de Cortes Federales en Washington, en el patio trasero de la casa Dolly Madison house.

¡La Misteriosa Estatua Ha Sido Por Fin Hallada!
Black Aggie puede haber desaparecido del Cementerio Druid Ridge, pero ciertamente no ha sido olvidado. “Sigue llegando gente a Druid Ridge preguntando todo el tiempo dónde se encuentra Aggie”, comentó un vocero. “No creo que haya una semana en que no recibamos una llamada preguntando sobre el caso”.

El sepulcro de Agnus hoy está bien cuidado y muestra muy pocas señales de la profanación que sufrió en el pasado. La hierba crece en los lugares donde por muchos años no crecía y la única evidencia que ha quedado de Black Aggie es un área astillada sobre el pedestal de granito y una sombra desvanecida en el lugar donde reposaba. Al menos esa es la única presencia que ha perdurado y que puede ser apreciada hoy en día. Pero algunos dicen que hay más. ¿Quién sabe? Ya sea que el sepulcro de Agnus estuviera embrujado o no, Black Aggie ha dejado una marca indeleble no solo en el Cementerio Druid Ridge Cemetery… sino en los anales de lo sobrenatural de los Estados Unidos de Norteamérica.

 Referencias y Bibliografía
?Brunvand, Jan Harold. Curses! Broiled Again! New York: W. W. Norton, 1989. (pp. 79-81).
?La Enciclopedia de los Fantasmas. Daniel Cohen. Edivision; 1989 (p. 175)
?de Vos, Gail. Tales, Rumors and Gossip. Englewood: Libraries Unlimited, 1996. (pp. 303-304).
?Dorson, Richard. Buying the Wind. Chicago: University of Chicago Press, 1964 (pp. 309-310).
?Gallagher, Joseph. “A Wordless, Anonymous Memorial.” The New York Times. 1 December 1985 (p. 31).
?Musick, Ruth Ann. Coffin Hollow, and Other Ghost Stories. Lexington: University Press of Kentucky, 1977 (p. 112).
?Black Agnes: Urban Legends Reference Pages © 1995-2003 by Barbara and David P. Mikkelson
?HAUNTED HOUSES por Richard Winer y Nancy Osborn (1979) Baltimore Sun (Newspaper)
?Baltimore News American (Newspaper) Weekly Retriever (Newspaper)
?IN THE STATUE’S GRIP por David Buscher (Sin editar) Personal Interviews and Correspondence
?Black Aggie por Troy Taylor (2000)

 

Queen, Bismillah y las Intenciones Diabólicas

Si alguna vez has escuchado Bohemian Rhapsody (Rapsodia Bohemia) del grupo Queen, quizá te topaste al leer o escuchar la letra de la canción, con la palabra Bismillah.

Bismillah! No! We will not let you go.
(Let him go!) Bismillah! We will not let you go.
(Let him go!) Bismillah! We will not let you go.
(Let me go.) Will not let you go.
(Let me go.) Will not let you go. (Let me go.) Ah.

Cuando estudiaba en la preparatoria, fuimos muchos los ignorantes que pensabamos que la palabra designaba a algún tipo de demonio o que era una interjección diabólica. Quizá esto era derivado del hecho que en la siguiente estrofa de la melodía podíamos escuchar claramente el nombre de Beelzebub (Belcebú como lo conocemos en español)

(Oh mama mia, mama mia.)
Mama mia, let me go.
Beelzebub has a devil put aside for me
for me, for me.

Para una descripción Belcebú véase la Wiki.

Pero no hay nada más alejado de una intención demoníaca. La palabra bismillah es una expresión árabe y significa "En el nombre de Alá". La parte "En el nombre de…" tiene el sentido "por el apoyo o soporte de…", "Bajo la guía de…"

La palabra Bismillah puede separarse en tres palabra:

Bi
Significando "con la ayuda de", "por intermedio de".

Ism
Es una palabra que indica los medios por los que algo se destaca y apunta a la esencia misma de algo.

Allah
O en español, Alá, "Dios" en árabe.

Espero que os haya quitado la duda a aquellas personas que teníamos una errónea idea acerca de las intenciones de poner esta palabra en una canción acerca de un condenado a muerte.

Si quieren, pueden leer los artículos sobre Love Rollercoaster, el Hotel California o el de Escalera al Cielo.

No se vayan sin comentar en el LIBRO DE VISITAS.

La Verdad Acerca del Duendecillo de los Juegos

Pocas personas conocen a este personaje mitológico, pero es seguro en un 99.81% que todos los jugadores de hueso colorado han visto sus efectos mientras juegan. Saben que ha estado ahí y que ha hecho su trabajo a conciencia. Es un personaje muy tímido y no le gusta que lo vean trabajar.
 
Nadie lo ha visto. Nadie sabe si es hembra o macho, ni tampoco su edad ni su físico. Su nombre es un misterio envuelto en un enigma. No hay persona que sepa de dónde viene o si fue creado por medio de probetas. ¿Es blanco, moreno, negro, amarillo o quizá verdoso? ¿Se parece a Link el de Zelda? Solo podemos especular. Existen escépticos que mencionan que el tal duendecillo no existe, pero tampoco pueden explicar cómo es que hace su trabajo, ni como es que sus efectos son visibles y al mismo tiempo innegables. Al parecer tuvo contrato de exclusividad en las consolas de antes de 2003, porque posterior a ese tiempo no supimos de él nuevamente.
 
Si aún se preguntan de qué demonios estoy hablando, una explicación es merecida a este respecto. El famoso duendecillo de los juegos es el encargado de remover los cadáveres de los enemigos que eliminamos en las partidas. Lamentablemente no podemos verlo, pero es muy rápido. Para ver que realmente ha hecho su trabajo, simplemente tenemos que salir del cuarto e inmediatamente regresar por la misma puerta y veremos que los cuerpos ¡YA NO ESTAN! Inclusive, dentro de sus atribuciones está el recoger pedazos de decorado que nosotros destruimos.
 
En algunos juegos de PS1, si no estamos en un cuarto, sino al aire libre (como en Silent Hill), simplemente tenemos que alejarnos lo suficiente de los cadáveres para posteriormente darnos cuenta que, al regresar, los cuerpos han desaparecido. A veces solo está la sangre derramada. Si alguna vez se preguntaron cómo es que sucedía esto, ahora ya saben a quien atribuirle esas acciones.
 
Algunos creyentes mencionan que en algunos juegos, el duendecillo ya ni siquiera se acerca al área, solo tiene que conjurar un hechizo y los cuerpos desaparecen ante nuestros ojos depués de despacharlos. Lo mismo sucede con pedazos de casa, cajones que destrozamos, puertas que derrumbamos por medio de explosiones, etc. Ahí sigue, pero todo lo hace tras bambalinas.