Stanley Coleman

Imagen cortesía de Alu87 de Devianart
 
 
Alessa y la Ternura. Contra lo que mencionó Fabrimuch en un artículo anterior acerca de que en Alessa no puede cohabitar la ternura, y que su corazón no genera la suficiente calidez humana como para calentar a una bacteria huérfana, en esta entrega me permito dar mis razones de por qué creo que sí hay espacio en el corazón de la chica para prodigar amor en este mundo tan loco.

Cuando Heather entra al Hospital Brookhaven, encuentra una muñeca con una carta al lado. [en este momento, solo si Heather mira primero la muñeca antes de leer la carta, menciona algo acerca de su pasado]. Cuando lee la carta se da cuenta de dos cosas que "alguien" se la dirigió a ella y que habla de amor.

Este día ha llegado finalmente.
Exacto – el día en que tú y yo nos vamos a reunir.
Siempre estuve pensando en tí, aquí en esta celda sombría.
Ni siquiera sabía tu nombre, ni como era tu rostro hasta el día de hoy.
Pero ahora lo sé.
Sé que tú eres a quien he estado esperando.
¿Y no has estado esperando por mí, también?
Es por eso que has venido a rescatarme.
¡Oh, cuánto Te amo, Heather.
Quiero regalarte mi bonita muñeca que he hecho para conmemorar nuestro encuentro,
el comienzo de este amor eterno.
¡Ah, ya puedo ver tu cara sonriente.

Stanley Coleman

Vamos analizar lo que dice la carta y comprararlo con los eventos que se van presentando en el juego. De la carta podemos inferir que Stanley tiene un paralelismo con Renfield, fiel sirviente de su amo Drácula. Encerrado en una celda en un sanatorio mental esperando a que su maestro llegue a rescatarlo, Renfield se la pasa hablando de cómo tal personaje llegará y romperá su ataduras.

Fuera de este contexto, Stanley es un perdido enamorado que en algún momento de su niñez conoció a la que sería la Madre de la Deidad de la Orden de Silent Hill.  Sus cartas rayan en lo obsesivo y en ocasiones en lo perverso.

No me gustaría decir que Stanley acosaba a Alessa, pero sí que la seguía constantemente. Estaba muy enamorado de ella. Estando ambos dentro y al cuidado de la Orden, claro está que tuvieron que conocerse. Y entre ambos se encontraba también Claudia Wolf, la amiga y confidente de Alessa.

Es muy probable que Alessa no tuviera al principio interés en Stanley, pero los continuos acercamientos del chico debieron plantar en la mente de la chica un sentimiento que antes nunca conoció. Se le abría un mar de posibilidades amorosas, aunque con tipo de persona con una sicología un poco desquilibrada.

Es muy probable que tanto Alessa como Stanley se fueran a algún lugar privado y apartado para charlar sin ser molestados. Ambos se prodigarían ese amor puro de pubertos de manita sudada. Y quizá esto impactara en los resultados de sus estudios escolares y su entrenamiento como la persona que pronto sería el eje central en los eventos posteriores de la historia de Silent Hill.

Todo era miel con hojuelas hasta que llegó Claudia, quien quizá por envidia o simplemente porque el amor de su "hermana" por Stanley sería un obstáculo para lograr traer a la deidad que transformaría este mundo podrido en un paraiso, logró que miembros importantes de la Orden separaran a la pareja. Esto aseguraría que Alessa se enfocara en sus deberes dentro del Culto y garantizaría que su atención no se desviara de Claudia.

El mismo Vincent le dijo a Heather: "Tampoco soy tu amado Stanley". En inglés se utiliza la palabra "Beloved", que indica que el amor era recíproco.

Cuando Alessa sufrió el intento de inmolación, Stanley fue separado de ella y encerrado. Es posible que Claudia haya tenido que ver con enclaustramiento de Stanley. Ella sabía de su relación con Alessa. Él menciona que no había sabido nada de la chica en un largo tiempo. Pero la pregunta es ¿cómo supo que ella regresaría con otra apariencia y nombre? Posiblemente ella se lo dijo. Además, Claudia sabía que el alma de Alessa se encontraba dormida dentro de Heather. Misma alma, diferente envase.

Durante su estadía en Brookhaven, Stanley conoce a Leonard Wolf. Debido a los pensamientos libres de Coleman, Leonard lo considera un hereje y termina por matarlo. Durante los eventos de SH3, Stanley ya está muerto, pero en una dimensión distinta a la de Heather. Las cartas y la muñeca son solo proyecciones interdimensionales. Si sale uno del cuarto tras leer la carta, al regresar han desaparecido. Hay que notar que si uno nunca lee la primera carta, no encontraremos ni una sola en ninguna parte del hospital.

Stanley menciona que fue puesto en el Hospital Brookhaven por los miembros del culto para hacerle olvidar a la Madre de Dios. Huelga decir que se refieren a Alessa. Esto se debe a que la chiquilla iba a dar nacimiento a la Deidad y no podía mezclarse con un profano, con alguien de un rango muy inferior. Al mismo tiempo, Stanley afirma que si algo no tiene un propósito, su existencia es inútil, pero él mismo cree erróneamente que él es el propósito de la existencia de Heather.

Cuando en la morgue uno se acerca a la plancha 7 se escucha la palabra Hh-eea–ther, en un gemido apagado como de agonía. Después de ese momento, que a Heather no le interesa en lo más mínimo ya que no ejecuta ninguna acción al estar frente al cadáver, no volveremos a saber nada de Stanley.

Stanley Coleman es un personaje patético cuya existencia en el pasado se entremezcla con el presente.  Recordemos que él le advierte sobre Leonard. Más o menos como lo que sucede en la película Frequency (Gregory Hoblit, 2000) donde padre e hijo se comunican con 30 años de separación.

No podemos menos que sentir pena por el pobre Stanley. Un amor fraguado en la realidad mágica y destruído en el surrealismo de Silent Hill.

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