Los Nueve Mil Millones De Nombres De Dios

Los Nueve Mil Millones De Nombres De Dios
por Sir Arthur C. Clarke

Un cuentito corto que me encontré en un libro. En particular, yo no lo conocía.

El doctor Wagner se contuvo haciendo un esfuerzo. La cosa tenía mérito. Después dijo:

—Su pedido es un poco desconcertante. Que yo sepa, es la primera vez que un monasterio tibetano encarga una máquina de calcular electrónica. No quisiera parecer curioso, pero estaba lejos de pensar que un establecimiento de esta naturaleza tuviese necesidad de aquella máquina. ¿Puedo preguntarle qué piensa hacer con ella?

El lama se ajustó los faldones de su túnica de seda y dejó sobre la mesa la regla de cálculo con la que acababa de hacer la conversión de libras en dólares.

—Con mucho gusto. Su calculadora electrónica tipo cinco puede hacer, si su catálogo no miente, todas las operaciones matemáticas hasta diez decimales. Sin embargo, me interesan letras y no números. Tendría que pedirles que modificasen el circuito de salida, de modo que imprimiese letras en vez de columnas de cifras.
—No acabo de comprender…
—Desde la fundación de nuestro monasterio, hace más de tres siglos, nos hemos venido consagrando a cierta labor. Es un trabajo que acaso le parezca extraño, y por ello le pido que me escuche con espíritu abierto.
—De acuerdo.
—Es sencillo. Estamos redactando la lista de todos los nombres posibles de Dios.
—¿Cómo?

El lama prosiguió, imperturbable:

—Tenemos excelentes razones para creer que todos estos nombres requieren, como máximo, nueve letras de nuestro alfabeto.
—¿Y han estado haciendo esto durante tres siglos?
—Sí. Y hemos calculado que necesitaríamos quince mil años para completar nuestra tarea.

El doctor lanzó un silbido ahogado, como si estuviera un poco aturdido.

—O.K. Ahora comprendo por qué quiere usted alquilar una de nuestras máquinas. Pero, ¿cuál es el objeto de la operación?

El lama vaciló una fracción de segundo, y Wagner temió haber molestado a aquel singular cliente que acababa de hacer el viaje de Lhassa a Nueva York con una regla de calcular y el catálogo de la Compañía de Calculadoras Electrónicas en el bolsillo de su túnica de color azafrán.
—Puede llamarlo ritual si así lo quiere —respondió el lama—, pero tiene una gran importancia en nuestra fe. Los nombres del Ser Supremo, Dios, Júpiter, Jehová, Alá, etc., no son más que rótulos escritos por los hombres. Consideraciones filosóficas demasiado complejas para que se las exponga ahora nos han dado la certidumbre de que, entre todas las permutaciones y combinaciones posibles de letras, se encuentran los verdaderos nombres de Dios. Pues bien, nuestro objeto consiste en encontrarlos y escribirlos todos.
—Ya comprendo. Han empezado ustedes con A.A.A.A.A.A.A.A.A. y terminarán con Z.Z.Z.Z.Z.Z.Z.Z.Z.
—Con la diferencia de que utilizamos nuestro alfabeto. Desde luego, supongo que les será fácil modificar la máquina de escribir electrónica adaptándola a nuestro alfabeto. Pero hay otro problema más interesante, la disposición de circuitos especiales que eliminen las combinaciones inútiles. Por ejemplo, ninguna de las letras debe aparecer más de tres veces sucesivamente.
—¿Tres? Querrá decir dos.
—No. Tres. Pero la explicación detallada requeriría demasiado tiempo, aunque comprendiera usted nuestra lengua.

Wagner dijo, precipitadamente:

—Claro, claro. Prosiga.
—Le será fácil adaptar su calculadora automática para lograr este punto. Convenientemente dispuesta, una máquina de este tipo puede permutar las letras unas tras otras e imprimir el resultado. De esta manera —concluyó el lama tranquilamente—, lograremos en cien días lo que nos habría costado quince mil años más.

El doctor Wagner creyó perder el sentido de la realidad. Las luces y los ruidos de Nueva York parecían esfumarse al llegar a las ventanas del building. Allá, a lo lejos, en su remoto asilo montañoso, los monjes tibetanos componían desde hacía trescientos años, generación tras generación, su lista de nombres desprovistos de sentido… ¿Acaso la locura de los hombres no tenía un límite? Pero el doctor Wagner no debía manifestar sus pensamientos. El cliente siempre tiene razón… Respondió:

—No cabe duda de que podemos modificar la máquina tipo cinco de manera que imprima las listas como usted desea. Me preocupa más la instalación y el manejo. Además no será fácil transportarla al Tíbet.
—Esto puede arreglarse. Las piezas sueltas son lo bastante pequeñas para que puedan transportarse en avión. Por esto hemos escogido la máquina de ustedes. Envíen las piezas a la India, y nosotros nos encargaremos de lo demás.
—¿Desean los servicios de dos de nuestros ingenieros?
—Sí, para montar la máquina y vigilarla los cien días.
—Enviaré una nota a la dirección de personal —dijo Wagner, escribiendo en un bloc—. Pero aún hay dos cuestiones más que resolver…

Antes de que pudiese terminar la frase, el lama había sacado del bolsillo una hojita de papel.

—Aquí tiene el estado, certificado, de mi cuenta en el Banco Asiático.
—Muchas gracias. Perfectamente… Pero, si me permite, hay otra cuestión, tan elemental que casi no me atrevo a mencionarla. A menudo ocurre que se olvidan las cosas más evidentes… ¿Disponen de energía eléctrica?
—Tenemos un generador Diesel eléctrico de cincuenta kilovatios y ciento diez voltios. Fue instalado hace cinco años y funciona bien. Nos facilita la vida en el monasterio. Lo compramos principalmente para hacer girar los molinos de oración.
—Ah, ya. Naturalmente. Cómo no pensé en eso…

La vista, desde el parapeto, producía vértigo. Pero uno se acostumbra a todo.

Tres meses habían transcurrido, y a Georges Hanley no le impresionaban ya los seiscientos metros de caída vertical que separaban el monasterio de los campos cuadriculados del llano. Apoyado en las piedras redondeadas por el viento, el ingeniero contemplaba con ojos cansinos las montañas lejanas cuyos nombres ignoraba. «La operación nombre de Dios», según la había bautizado un humorista de la Compañía, era sin duda el trabajo más desconcertante en que jamás hubiera participado.

Semana tras semana, la máquina tipo cinco modificada había llenado miles y miles de hojas con sus inscripciones absurdas. Paciente e inexorable, la máquina calculadora había agrupado las letras del alfabeto tibetano en todas las combinaciones posibles, agotando una serie tras otra. Los monjes recortaban ciertas palabras al salir de la máquina de escribir eléctrica y las pegaban devotamente en unos enormes registros. Dentro de una semana, su trabajo habría terminado.

Hanley ignoraba qué cálculos oscuros los habían llevado a la conclusión de que no hacía falta estudiar conjuntos de diez, de veinte, de cien o mil letras, y no tenía ningún empeño en saberlo. En sus pesadillas soñaba algunas veces que el gran lama decidía bruscamente complicar un poco más la operación y que había que proseguir el trabajo hasta el año 2060. El hombre parecía muy capaz de una cosa así.

Crujió la pesada puerta de madera. Chuk se reunió con él en la terraza. Chuk estaba fumando un cigarro, como de costumbre. Se había hecho popular entre los lamas repartiéndoles habanos. «Aquellos individuos podían estar completamente desquiciados —pensó Hanley—, pero no tenían nada de puritanos.» Las frecuentes excursiones al pueblo no habían carecido de interés.

—Escucha, Georges —dijo Chuk—, estoy preocupado.
—¿Se ha estropeado la máquina?
—No.

Chuk se sentó en el parapeto. Fue algo sorprendente, pues, de ordinario, temía al vértigo.

—Acabo de descubrir el objeto de la operación.
—¡Pero si ya lo sabíamos!
—Sabíamos lo que querían hacer los monjes, pero ignorábamos el porqué.
—¡Bah! Están chiflados…
—Escucha, Georges, el anciano acaba de explicármelo. Piensan que cuando se hayan escrito todos estos nombres (que, según ellos, son unos nueve mil millones), se habrá alcanzado el divino designio. La raza humana habrá cumplido la misión para la que fue creada.
—Y después, ¿qué? ¿Esperan, acaso, que nos suicidemos?
—Sería inútil. Cuando la lista esté terminada, intervendrá Dios, y todo habrá acabado.
—¿Se acabará el mundo?

Chuk lanzó una risita nerviosa.

—Esto es lo mismo que le he dicho al anciano. Entonces él me ha mirado de un modo extraño, como el maestro a un discípulo particularmente lerdo, y me ha dicho: «¡Oh, no será una cosa tan insignificante!»

Georges reflexionó un momento.

—Es un tipo que, por lo visto, tiene grandes ideas —dijo—, pero no veo que cambie nada la situación. Ya habíamos convenido en que están locos.
—Sí. Pero, ¿no te das cuenta de lo que puede ocurrir? Si, terminadas las listas, no suenan las trompetas del ángel Gabriel, en su versión tibetana, pueden pensar que es por culpa nuestra. A fin de cuentas, utilizan nuestra máquina. No me gusta esto…
—Comprendo… —dijo Georges, muy despacio—, pero ya he visto otros casos parecidos. Cuando yo era pequeñín, hubo en Louisiana un predicador que anunció el fin del mundo para el domingo siguiente. Centenares de personas lo creyeron. Incluso algunas se vendieron sus casas. Pero nadie se encolerizó cuando pasó el domingo. La mayoría pensó que había sido sólo un pequeño error de cálculo, y muchos de ellos siguen creyendo igual.
—Para el caso de que no lo hayas notado, debo advertirte que no estamos en Louisiana. Estamos solos, los dos, entre centenares de monjes. Son muy simpáticos, pero preferiría hallarme lejos cuando el viejo lama se dé cuenta del fracaso de la operación.
—Hay una solución: un pequeño sabotaje inofensivo. El avión llega dentro de una semana, y la máquina acabará su trabajo en cuatro días, a razón de veinticuatro horas por día. Sólo tenemos que hacer una reparación que dure tres o cuatro días. Si calculamos bien el tiempo, podemos hallarnos en el aeropuerto cuando salga de la máquina la última palabra.

Siete días más tarde, cuando sus caballitos montañeros descendían la carretera en espiral, Hanley dijo:

—Siento un poco de remordimiento. No huyo porque tenga miedo, sino porque me dan pena. No quisiera ver la cara que pondrá esta buena gente cuando se detenga la máquina.
—Si no me equivoco —dijo Chuk—, han adivinado perfectamente que huíamos, y les ha tenido sin cuidado. Ahora saben que la máquina es absolutamente automática y que sobra la vigilancia. Y también creen que no habrá un después.

Georges se volvió en la silla y se quedó dormido. La mole del monasterio recortaba su parda silueta sobre el sol poniente. Unas lucecitas brillaban de vez en cuando bajo la masa sombría de las murallas, como los tragaluces de un navio en ruta. Eran lámparas eléctricas suspendidas en el circuito de la máquina número cinco. «¿Qué sucedería con la calculadora eléctrica? —se preguntó Georges—. ¿ La destruirían los monjes, a impulsos del furor y el desengaño? ¿O volverían a comenzar de nuevo?»

Como si todavía estuviesen allí, veía todo lo que pasaba en aquel momento en la montaña, detrás de las murallas. El gran lama y sus auxiliares examinaban las hojas, mientras los novicios recortaban nombres extravagantes y los pegaban en el enorme cuaderno. Y todo esto se realizaba en medio de un religioso silencio. No se oía más que el tableteo de la máquina, golpeando el papel como una lluvia mansa. La propia máquina calculadora, que combinaba millares de letras por segundo, era absolu-tamente silenciosa…

La voz de Chuk interrumpió sus sueños.

—¡Míralo! ¡He ahí una visión agradable!

Semejante a una minúscula cruz de plata, el viejo avión de transporte D.C. 3 acababa de posarse allá abajo, en el pequeño aeródromo improvisado. Esta visión daba ganas de beber un buen trago de whisky helado. Chuk empezó a cantar, pero se interrumpió de pronto. Las montañas parecían restarle ánimos.

Georges consultó su reloj.

—Estaremos en el llano dentro de una hora —dijo. Y añadió—: ¿Crees que habrá terminado el cálculo?

Chuk no respondió, y Georges levantó la cabeza. Vio que el rostro de Chuk estaba muy pálido, vuelto hacia el cielo.

—Mira —murmuró Chuk.

Georges, a su vez, levantó los ojos.

Por última vez, encima de ellos, en la paz de las alturas, las estrellas se apagaban una a una…

 
 
El autor:
 
 

El Efecto Forer

Basado en un artículo de Robert Todd Carroll

Detràs de cada tonto con dinero hay un listo tratando de quitárselo.

 P.T. Barnum

 

 

Si han segudo de cerca la serie La teorìa del Big Bang, recordarán un episodio donde se menciona, de labios de Sheldon, el efecto Forer (creo que fue aquel donde a Leonard le harán una fiesta sorpresa). pero acompáñenme a saber qué es eso del efecto Forer.

El efecto Forer también es conocido como efecto Barnum o efecto de la Validación Subjetiva (efecto de Validación Personal). (La expresión "Efecto Barnum", parece haberse originado con psicólogo Paul Meehl, haciendo referencia a la reputación del hombre de circo P. T. Barnum como maestro de la manipulación psicológica.)

El psicólogo Bertram R. Forer descubrió que las personas tienden a aceptar descripciones de personalidad vagas y generales aplicándolas a ellos sin que se den cuenta de que la misma descripción pudiera aplicarse a casi cualquier persona. Consideren el párrafo siguiente como si se les hubiera dado como una evaluación sobre su personalidad.

Usted tiene una necesidad de ser agradado y admirado por las demás personas, y aún así, tiende a ser su propio crítico. Se nota que tiene algunas debilidades de personalidad, sin embargo, puede generalmente compensarlas. Tiene capacidades considerables sin usar que no ha convertido en ventajas para usted. Disciplinado y con autocontrol por fuera, tiende a ser aprensivo e inseguro en el interior. En ocasiones usted tiene serias dudas acerca de si ha tomado la decisión correcta o ha hecho la cosa acertada. Usted prefiere una cierta cantidad de cambio y variedad y se torna insatisfecho cuando esta confinado por restricciones y limitaciones. Usted también se enorgullece de ser un pensador independiente; y no acepta las afirmaciones hechas por otras personas sin una prueba satisfactoria. Sin embargo, sabe que es imprudente ser demasiado franco y revelarse a los demás. En momentos usted es extrovertido, afable, y sociable, mientras en otros es introvertido, cauto, y reservado. Algunas de sus aspiraciones tienden a ser bastante poco realistas.

Forer les dio una prueba de personalidad a sus estudiantes, ignoró sus respuestas, y le dio la evaluación que acaban de leer en el párrafo anterior, a cada estudiante. Les pidió que calificaran la evaluación de 0 a 5, "5" significando que el destinatario sentía que la evaluación fue una valoración "excelente" y "4" significando que la valoración fue "buena". La evaluación promedio de la clase fue 4.26. Eso sucedió en 1948. La prueba se ha repetido centenares de veces con estudiantes de psicología y el promedio todavía está alrededor de 4.2.

Para abreviar, el señor Forer convenció a las personas de que él podía leer con éxito sus personalidades. Su exactitud asombró a sus sujetos, aunque su análisis de personalidad fue tomada de una columna de astrología de un quiosco de periódicos y se presentó a las personas sin tener en cuenta para nada su signo solar. El efecto de Forer parece explicar, en parte por lo menos, por qué tantas personas creen que las pseudociencias "funcionan".

La Astrología, la astroterapia, los biorritmos, la cartomancia,  la quiromancia, el eneagrama, la adivinación, la grafología, etc., parecen funcionar porque aparentan proporcionar análisis de personalidad exactos. Los estudios científicos acerca de estas pseudociencias demuestran que no son herramientas de valoración de personalidad válidas, mas sin embargo, cada una tiene numerosos clientes satisfechos que están convencidos de que son exactas. (Sí, el número de tontos se extiende hacia el infinito.)

Las explicaciones más comunes dadas para considerar el efecto Forer están en términos de esperanza, pensamientos de deseos, vanidad y la tendencia de intentar sacar sentido de la experiencia, aunque la propia explicación de Forer era en términos de credulidad humana. Las personas tienden a aceptar afirmaciones en proporción a su deseo de que sean verdad en lugar de verla en la exactitud empírica de las afirmaciones medidas por alguna norma no subjetiva. Nosotros tendemos a aceptar incluso declaraciones falsas o cuestionables sobre nosotros si las juzgamos positivas o aduladoras.


Nosotros daremos a menudo interpretaciones muy liberales a las afirmaciones vagas o incoherentes sobre nosotros para sacar sentido de ellas. Sujetos que buscan consejos de psíquicos, médiums, adivinos, lectores de la mente, grafólogos, etc., ignorarán a menudo declaraciones falsas o cuestionables y, en muchos casos, por su propia boca o acciones, la mayor parte de la información que ellos atribuyen erróneamente a un consejero pseudocientífico será proporcionada por ellos mismos.

Muchos de tales sujetos sienten a menudo que sus consejeros les han proporcionado una información profunda y personal. Tal validación subjetiva, no obstante, es de poco valor científico.

El psicólogo Barry Beyerstein cree que "la esperanza y la incertidumbre evoca poderosos procesos psicológicos que mantienen todos los ocultistas y lectores de personalidad pseudocientíficos dentro del negocio". Constantemente estamos intentando "sacar sentido de la barrera de información desconectada a la que nos enfrentamos diariamente" y "somos excelentes en rellenar un razonable escenario de entradas desarticuladas que en ocasiones le encontramos coherencia a una cosa sin sentido". Nosotros rellenamos a menudo los espacios en blanco y proporcionamos un cuadro coherente de lo que escuchamos y vemos, aunque un examen cuidadoso de la evidencia revelaría que los datos son vagos y confusos, oscuros, incoherentes e incluso ininteligibles. Por ejemplo, los psíquicos del tipo médium harán a menudo preguntas en tan rápida sucesión, desconectadas y ambiguas que dan la impresión de tener acceso a conocimiento personal sobre sus sujetos. De hecho, no se requiere que el psíquico posea una visión sobre la vida personal del sujeto; porque el sujeto proporciona todas las asociaciones y validaciones necesarias de buena gana y sin darse por enterado. Los psíquicos son auxiliados durante este proceso empleando las técnicas de lectura en frío.

Barry Beyerstein sugiere la siguiente prueba para determinar si la aparente validez de las pseudociencias arriba expresadas pudieran no ser debidas al efecto Forer, prejuicio de confirmación u otros factores psicológicos.

[Nota: la prueba propuesta también utiliza la validación subjetiva o personal y no se tiene la intención de comprobar la exactitud de cualquiera de las herramientas de valoración de personalidad, sino más bien tiene la finalidad de neutralizar la tendencia de auto engaño sobre tales materias.]

…una prueba adecuada tendría primero lecturas hechas a un gran número de clientes  y después retirará los nombres de los perfiles (codificándolos para después poder hacerlos coincidir con sus dueños legítimos). Después de que todos los clientes han leído los apuntes anónimos de su personalidad, a cada uno se le pediría recoger aquel que lo describió mejor. Si el lector realmente ha incluido suficiente material pertinente y singular,  los miembros del grupo, en promedio, deben poder exceder el azar escogiendo los suyos propios de la pila.

Beyerstein nota que "ningún método de ocultismo o de lectura de personalidad pseudocientífica … ha pasado semejante prueba con éxito."

El efecto Forer, no obstante, sólo explica parcialmente por qué tantas personas aceptan como exactos los procedimientos de valoración de la personalidad y de ocultismo. La lectura en frío, el refuerzo comunal y el pensamiento selectivo también son la base de estos engaños. También, debe admitirse que mientras muchas de las afirmaciones de valoración en una lectura pseudocientífica son vagas y generales, algunas son específicas. Algunas de aquellas que son específicas realmente se aplican a vastos números de personas y algunas, por pura casualidad, serán descripciones exactas para unos pocos y selectos. Un cierto número de afirmaciones de valoración específicas deben esperarse que salgan por mera casualidad.

Ha habido numerosos estudios hechos sobre efecto Forer. Dickson y Kelly han examinado muchos de estos estudios y han concluido que globalmente, hay un significativo apoyo por la afirmación general de que mayormente, los perfiles de Forer son percibidos como exactos por los sujetos en los estudios.

Además, hay una acrecentada aceptación del perfil si esta es etiquetada "para usted". Las valoraciones favorables son "más prontamente aceptadas como descripciones exactas de las personalidades de la gente que aquellas que son desfavorables". Pero las afirmaciones desfavorables son "más prontamente aceptadas cuando son proporcionadas por personas con un estado percibido alto que el estado percibido bajo". También se ha encontrado que los sujetos generalmente pueden distinguir entre declaraciones que son exactas (pero sería para un número grande de personas) y aquéllas que son distintivas (exactas para ellos pero no aplicables a la mayoría de las personas). Existe también alguna evidencia de que las variables de personalidad como la necesidad de aprobación neurótica y el autoritarismo están positivamente relacionadas a la creencia en los perfiles del tipo Forer.

Por desgracia, la mayoría de los estudios de Forer sólo se han efectuado en estudiantes universitarios.

Nintendos y Niños Endemoniados

Los Nintendos, Segas, Super Nintendo, Playstation, whatever. Los japoneses descubrieron, hermano, que jugar en la máquina del Nintendo, (preste atención), por la sensibilidad de la luz y por fijar la vista en la línea magnética y electrónica del Nintendo -por la velocidad de ella-, producirá epilepsia incurable en la vida de tu hijo.

Hay dos epilepsias: hay la epilepsia que es enfermedad -que una persona puede caer y pegarse en la cabeza en el piso y tendrá ella que después ser medicada, y vivir bajo pastillas que la puedan controlar porque tiene ataques epilépticos; pero hay una otra epilepsia: hay una epilepsia que es Demonio, que es espíritu.

La Biblia dice que el niño de la Biblia cae en el fuego, cae en el agua. Los discípulos no pudieron echar fuera el demonio. Cuando vino Jesús, Jesús preguntó al padre del muchacho “¿desde cuando él es así?”, “desde cuando era niño”. Y la Biblia le da el-el-el nombre “Ataque epiléptico”. ¡Por fijar la vista! en el screen, en el tubo, en el screen, en la pantalla, en la tela. Por la línea magnética y electrónica y por la sensibilidad de la luz, producirá ceguera.

La mayoría de los niños que juegan Nintendo después de tres años necesitan poner espejuelos. Porque los está destruyendo los nervios ópticos de su visión. Y después de ¡ocho años! Por la epilepsia y la ceguera, producirá en la parte izquierda del cerebro, de la parte cefálica, un tumor que será benigno al principio y después será maligno y matará a tu hijo después de ocho años que el empezara a jugar Nintendo.

Cuando nosotros hablamos en ’93 que los Nintendos causaban daños cerebrales en la visión y causaba “epiléptica”, cuántas cartas y cuántos fax, cuántas críticas recibimos… ¡muy bien! 93, 94, 95, 96, 97. ¡Cuatro años después, en un sólo día! Dios enseñó al mundo entero lo que es el daño que los Nintendos están haciendo. Mire para acá por favor. En el día 17 de diciembre de 1997, The Washington Times publicó que el día anterior, en el Japón, 700 niños fueron hospitalizados en un solo día, en Tokyo Japón, por jugar con un Nintendo llamado “Pocken Monster”.

[Josué Yrión saca un recorte de periódico donde se lee “TV Cartoon gives Japanese youth fits” (Dibujos animados en televisión propicia ataques a jóvenes japoneses).]

¡En un solo día! Usted dirá, “si fuera uno, o si fuera dos, tres o diez, sería muy bien”, pero ¡700! No es coincidencia… Dios enseñó en un día solo, 700 niños hospitalizados en el Japón, escuche bien, mira lo que dice aquí:  “Por la causa de la brillantez y la manera que hacía así, flashing – parpadeaba-, causó náusea, convulsiones, espasmos en centenas de niños en tipo de epilepsia que hasta ahora los médicos no han descubierto.” Los niños empezaban a vomitar una baba blanca y saltaban desde el piso, hasta arriba en el techo y caían de vuelta ¡¡EN-DE-MO-NIADOS!!

Si tu hijo tiene una máquina del Nintendo, si es que el no está endemoniado, el estará muy, muy, muy, muy breve, como estos niños del Japón. Mira lo que dice aquí: “Niños sufrieron tipo de un daño en el cerebro que afectó los movimientos de las manos y los pies. Un tipo de epilepsia y de una baba blanca -escuche bien- que los médicos jamás lo habían visto antes”. Japón, Tokyo, The Washington Times.

¡Si tu crees que el diablo está jugando contigo! Tu estás engañado. Porque el Diablo quiere llevarte al Infierno. Lo que tu más quieres, después de Dios, que es: tus hijos, tu familia es lo que tu más amas. The Washington Times, ese fue hoy en Nintendo “The Pocken Monster”. Por la brillantez de la luz, “Cartoon is not laughing matter”, “Cartún no es algo para reirse” y aquí está el tipo de cartún, el tipo del Nintendo que causó daño a 700 niños en el Japón.
Ese es de Washington Times, pero también USA Today, también habló en su reportaje de diciembre 18: “mas de 700 niños hospitalizados en el Japón por una náusea, convulsiones y epilepsia como ningun-uh…am…deh.. ningún médico había visto antes, una epilepsia que causó un daño cerebral ¡¡permanente!!, que hasta hoy los niños no se han recuperado”. Tokyo, Japón, 18 de diciembre de 1997.

¿Es solamente el doctor Yrión que está hablando? No. ¿Es solamente organizaciones cristianas anglos? No. Dios permite esto para honrar su palabra…

Les voy a enseñar unos Nintendos que tu vas a caer de la silla, ¡agárrate! Cosa que usted nunca ha oído antes como usted oyó de Disney. Mira este Nintendo: Resident Evil. (Ahora si, brother, quédate ahí en la cama, porque todos lo quieren que lo saques bien.) Resident Evil: El Mal está adentro de ti. Este es un Nintendo. El MAL te posee. Tú estás esclavo del MAL. Eres, eres martirizado por el “mar”. Sirves el MAL Y vivirás en el MAL.

Mortal Kombat. El Nintendo, uno de los Nintendos más  sucios y perversos que el Diablo jamás creó. ¿Usted sabía que los niños, estos de Arkansas que mataron a la maestra… usted vio en la televisión, ¿no es cierto? Y mató los dos amiguitos en la escuela, cuando el sheriff le preguntó a ellos por qué es que había matado a su maestra y a sus dos amiguitos habló que ellos dijeron: “de tanto jugar con el Nintendo Mortal Kombat y de ver la sangre derramarse en la pantalla”, ellos quisieron hacer lo mismo.

Aquí está la respuesta para la violencia juvenil en las escuelas públicas. Porque los niños juegan una, dos, tres, cinco, un mes, dos meses enteros con la máquina y de momento el DIABLO ¡bloquea su entendimiento!, ¡cierra su entendimiento!, toma un arma y le mata su compañero, con la influencia de los Nintendos. ¿Usted no ha visto criminales en la corte diciendo “No lo hice, yo no hice, yo no hice”? Sí, él hizo. Pero fue el DIABLO que hizo en él, porque le bloqueó la mente. ¿Y después que hizo? Vino a su cabal y dijo “Yo no hice”, pero lo hizo, ¿sabes por qué? Por que estaba endemoniado.

Esto que acaban de leer lo vi en un video de un predicador y charlatán perteneciente a una secta cristiana, de esa que cualquier tipo de diversión es una tramadura del Diablo en persona. Ya tenía la transcripción de un video que un amigo me paso por Pen Drive hace como 4 años y no había visto que ya estaba en Youtube. De haberlo sabido, me hubiera ahorrado el tiempo de escritura.

Aquí lo pueden ver

Este sujeto me da náuseas y baba blanca epiléptica. Toda la basura que sale de la boca de este charlatán no es mas que mierdosa propaganda del tipo que emplean en algunas sectas, yo podría asegurar que en la mayoría, para infundir en los adeptos el recurso que más les funciona: el miedo.

¿Pero a qué viene todo esto? Pues a que un compañero de trabajo regaló su PS1, PS2 y su GameCube y todos sus juegos por recomendación de su secta ya que, según me contó, le mencionaron que si quería ser de los elegidos para irse al cielo, debía abandonar todo vínculo con herramientas diabólicas. Les juro que así me lo dijo. No malentiendan. No vendió las cosas, ni las rifó. Las obsequió -aunque le dijeron que las destruyera-, ya que tampoco podía hacerse de dinero proveniente de objetos creados por SATANÁS.

Realmente discutir con personas como mi compañero es casi como tratar de recibir respuesta de un gusano. Tienen una cerrazón increíble. El miércoles, jugándole una broma pesada, le dije “Oye, acabo de conseguir el juego El Castillo de Belzebú, donde podemos hacer misas negras y ganar puntos si conseguimos víctimas para los rituales y si terminas el juego con buen puntaje te dan vida eterna”.  ¿En qué quedó la cosa? Dejó de hablarme y ya no contesta mis llamadas al celular. Ya había notado algo raro cuando dejó de ir a las fiestas de la compañía sin razón aparente. Lo mejor es no hablar más del asunto y los dejo porque voy a ir a jugar Resident Evil y por si las dudas, voy a poner un crucifijo sobre la consola:-).

La Teoría del Big Bang

Hace diez mil o veinte mil millones de años ocurrió el evento más importante de la existencia: el Big Bang (o Gran Estallido), el acontecimiento que dio nacimiento a nuestro universo.

Antes que nada, realmente siento mucho que haya habido personas que pensaron que el artículo se refería a la excelente serie de televisión homónima, sin embargo puedo salpicarlo con referencias oportunas para que no se vayan con las manos vacías y de paso aprendan algo acerca de nuestro universo.

El por qué sucedió este estallido, es el más grande enigma alrededor del cual se han reunido las más geniales mentes de nuestro planeta sin poder encontrar una respuesta que satisfaga a todas las partes en conflicto . El nombre de Big Bang nos viene de la imagen del universo en la que todo empieza a partir de un estado caliente y denso y que luego se expande (tal y como se describe en la canción de Barenaked ladies que abre la serie de TV antes mencionada). El término es utilizado para describir al mismo tiempo la evolución general del universo y el evento que lo empezó todo.

El universo se expande. Las galaxias en general se separan unas de otras. Este hecho fue descubierto por el astrónomo Edwin Hubble en 1923. Hablar de una expansión implica que el universo tuvo un principio en el tiempo. Si imaginamos filmar una película de la expansión del universo y luego “ponerla en reversa”, veremos que a medida que retrocedemos en el tiempo el universo se va encogiendo y haciéndose más y más pequeño hasta convertirse en un simple punto geométrico. Evidentemente esto representa un principio de algún tipo, y el tiempo definido de esta forma recibe el nombre de “edad Hubble”.

El Efecto Doppler

 
El efecto Doppler estamos más acostumbrados a relacionarlo con la física del sonido. Un conductor de un coche toca la bocina cuando pasa por nuestro lado. Dentro del auto, el conductor escucha un sonido constante de tono fijo. Pero fuera del coche, nosotros oímos un cambio característico del tono. El sonido es una sucesión de ondas en el aire: una cresta, un valle, una cresta, un valle. Cuanto más juntas están esas ondas, más alta es la frecuencia o tono; cuanto más separadas están las ondas, más grave es el tono. Si el coche se aleja a gran velocidad de nosotros, estira las ondas de sonido, desplazándolas desde nuestro punto de vista a un tono más grave y produciendo el sonido característico que todos conocemos. Si el coche viniera hacia nosotros, las ondas sonoras se apretarían, la frecuencia aumentaría y sentiríamos un gemido agudo. Esto que hemos platicado aplica también para la luz. En el espectro, una fuente que se aleja se ve desplazada hacia el rojo (las longitudes de onda resultan más largas); mientras que una fuente que se acerca se ve desplazada hacia el azul (las longitudes de onda resultan más cortas)

¿Pero cómo llegó Hubble a la conclusión de que el universo se expande?

Edwin Hubble y Milton Humason (la persona que obtenía los espectros de más alta calidad de galaxias distantes) observaron la luz emitida por distantes galaxias y la compararon con la luz emitida en los mismos átomos en laboratorios terrestres. Descubrieron que la longitud de onda de la luz de distantes galaxias era más larga que lo esperado. Que estaba corrida hacia el extremo del rojo del espectro. Interpretando esto como el efecto Doppler (aún me río de Sheldon Cooper disfrazado para celebrar Halloween con una representación de este efecto), se llegó a la conclusión de que todas las galaxias en el universo se alejan de nosotros, y que cuanto más lejos de nosotros está una galaxia, más rápido retrocede.
 
Como curiosidad, Milton Humason nunca es mencionado en la historia de la astronomía ya que él, no solo no era astrónomo o astrofísico, sino que todo lo aprendió en el observatorio Monte Wilson y se unió a trabajar con Hubble. Humason en realidad fue uno de los muleros que ayudaron a subir el equipo mecánico y óptico al recién construido observatorio en Los Ángeles montaña arriba. No había pasado del octavo grado pero fue contratado como operador del telescopio y ayudante de observación gracias a su tenacidad y deseos de aprender. Se convirtió en un miembro de la plantilla del Observatorio Wilson. Cuando murió fue acompañado por el respeto de la comunidad astronómica.

Analogía del pan y las pasas
Es muy engañoso describir la expansión de nuestro universo como una especie de burbuja ensanchándose, vista desde el exterior.  Por definición, nada de lo que podamos conocer estuvo nunca afuera. La mejor forma de imaginar al Big Bang es pensar en un trozo de pan que crece y se expande dentro de un horno. Si dentro de ese pan hubiera pasas esparcidas por la masa, cada una de ellas representaría una galaxia. De pie sobre una pasa, nosotros nos veríamos estacionarios, mientras observábamos cómo las otras pasas se alejaban de nosotros debido a la expansión de la masa. Cuanto más se alejara la pasa, más rápido se movería, simplemente porque habría más masa entre nosotros y ella. Esto por supuesto es exactamente análogo a lo que Hubble vio cuando miró al universo.

Origen del término
Muchas personas comunes se preguntan de donde vino el término “Big Bang” o quién lo mencionó por primera vez. Aunque no lo crean, lo acuñó en los años cuarenta del siglo pasado el astrofísico Fred Hoyle como un término burlón y sarcástico hacia sus competidores cuando trataban de explicar la naturaleza del universo. Lo curioso del asunto es que el término tuvo su pegue y halló su camino hacia la conciencia general como la de la teoría correcta. En lo personal, a mi me gustaría que en la serie de TV los creadores le concedieran crédito al buen Hoyle por esa involuntaria aportación tanto al título de la comedia televisiva como a la ciencia misma.

Debemos eliminar de la mente que el Big Bang es como la explosión de un arma de fuego. Como muestra la analogía de la masa de pan y las pasitas, no es eso lo que ocurre. Es el entramado del propio espacio lo que se expande, y las galaxias simplemente son arrastradas. Esto puede parecer un simple detalle, pero a menos que lo captemos por completo nos hallaremos atados con todo tipo de nudos cada vez que pensemos o nos hablen del Big Bang.

Otra cosa que hay que tener en mente es que las galaxias no se expanden, o al menos no mucho. Aunque la distancia de una galaxia a la siguiente se incrementa, el tamaño de las galaxias individuales es más o menos fijo. En nuestra analogía, las pasas no se expanden mucho, la expansión es estrictamente una propiedad de la masa del pan.

La historia y evolución del universo


El universo inicio con aquella titánica explosión cósmica una expansión que no ha cesado. Cuando el universo era aun un niño estaba más caliente. En general, la materia está más caliente cuando es comprimida que cuando no. El universo no es excepción a esta regla. Cuando era más joven, las colisiones entre sus partes constituyentes eran más violentas. Esta noción es la clave para la comprensión de la evolución del universo.

Si liberamos bruscamente vapor a muy alta temperatura, se expandirá, enfriándose mientras lo hace. De ese mismo modo, el universo fue enfriándose. Unos mil millones de años después del Big Bang, la distribución de la materia en el universo se había hecho algo grumosa, quizá porque el mismo Big Bang no había sido perfectamente uniforme.

La materia estaba empaquetada más densamente en estos grumos que en ninguna otra parte. Su gravedad atraía hacia ellos cantidades sustanciales del cercano gas, nubes en crecimiento de helio e hidrógeno que estaban destinadas a convertirse en cúmulos de galaxias.

A medida que las galaxias primordiales empezaron a girar cada vez más rápido, algunas se aplanaron a lo largo del eje de rotación donde la gravedad no queda compensada por la fuerza centrífuga. Se convirtieron así, en las primeras galaxias espirales. Otras, con gravedad más débil, tomaron forma elíptica.

La recesión aparente de las galaxias, con el desplazamiento hacia el rojo interpretado de acuerdo con el efecto Doppler, no es la única prueba del Big Bang. Una prueba independiente y muy persuasiva deriva de la radiación de fondo cósmica de cuerpo negro, la débil estática en las ondas de radio que proviene muy uniformemente de todas las direcciones del Cosmos y que tiene la intensidad precisa que hay que esperar en nuestra época si es que procede de la radiación fuertemente enfriada del Big Bang.

Nuestra galaxia también se mueve siendo arrastrada hacia el cúmulo de Virgo, que es la más rica colección de galaxias, repleta de espirales, elípticas e irregulares. Esto se debe a la gravedad que ejerce ese cúmulo en nuestra galaxia. Quien dijo esto fue George Smoot y sus colegas. Tal vez recuerden a Smoot por aparecer en el capítulo de la Teoría del Big Bang  (The Terminator Decoupling) donde Sheldon, Leonard, Howard y Rajesh se dirigen a San Francisco a un simposio. Otra curiosidad es que el chiste de Penny acerca del científico en la heladería fue contado por el mismo George Smoot (episodio The Dead Hooker Juxtaposition).

¿Dentro de qué se expande el universo?
James Trefil llegó a mencionar que dentro de sus preguntas menos preferidas, ésta es la que iría en primer lugar. La pregunta no es tonta, de hecho es muy profunda. El acto de explicar una idea científica en lenguaje cotidiano es, en esencia, un acto de traducir de un lenguaje a otro. El lenguaje de la ciencia son las matemáticas, y el lenguaje del habla en este blog es el español. El problema con esta pregunta es que no puede ser traducida a matemáticas. Es como la pregunta “¿qué hay al norte del polo Norte?” Si nos detenemos a pensar un momento en ella, nos daremos cuenta de que el problema no es que no haya “nada” al norte del polo Norte, sino que ni siquiera existe tal cosa como el norte del polo Norte. La frustración que  siente una persona con esa respuesta es muy similar a la que siente un científico cuando le preguntan dentro de qué se expande el universo.

 
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Nieve y Niebla en Silent Hill

Algunas cuantas personas se han preguntado por qué solo cae nieve en el primer juego y no en el segundo, ni en el tercero. Esto se debe a que el ambiente de Silent Hill 1 es un reflejo y una representación del subconsciente de Alessa.

Aquí preciso abrir un paréntesis para mencionar a los apreciables lectores que lo que cae en el primer juego es nieve y no ceniza como se mostró en la película. Se comprueba con el diálogo entre Kaufmann y Harry en el Hospital Alchemilla: “Y está nevando, en esta época del año.” Creo que un médico, o cualquier persona con una mínima preparación científica podría fácilmente diferenciar la nieve de la ceniza.

No es la mente de Harry la que creó ese entorno. Fue el poder de Alessa que cubrió con su influjo todo el territorio y a los seres que allí habitaban. Elementos como perros, enfermeras, médicos, el Parque de Diversiones, las polillas, las placas de Alicia en el País de las Maravillas, la nieve, la niebla, etc; son productos de la mente de la chica generados a partir de vivencias que ella experimentó en su tierna infancia interrumpida.

En el segundo juego, como expliqué en el artículo anterior, no hay nieve debido a que la mente de James vuelca elementos de la pintura ”Día neblinoso, los restos del juicio” en lo que para él es la “realidad” de Silent Hill. Pero esto simplemente es lo que los diseñadores quisieron dar a entender debido principalmente a que no intuyeron el fenomenal éxito que tendría la segunda parte.

Aunque en los demás juegos, no hay una fuente discernible de donde pudiera derivar la niebla puede ser que, y esta solo es mi teoría, provenga del recuerdo del día en que Dahlia quiso inmolar a su propia hija. Recordemos que cuando Travis la rescata era una noche neblinosa. Eso es lo que pudo haber hecho que el subconsciente de la niña proyectara esa imagen de niebla en el pueblo y esta perdurara hasta el tercer juego de la saga donde, como todos sabemos, Alessa pervive en el cuerpo de Heather.

En el cómic Silent Hill Dying Inside (Episodio 1; Febrero, 2004) hay un pequeño guiño acerca del origen de la niebla y una supuesta relación con la Claudia alba. El personaje principal de las primeras dos ediciones, un siquiatra de nombre Troy Abernathy dice:

La realidad es que el autor del cómic, Scott Ciencin, no hace otra cosa que sacar sus conclusiones propias y ponerlas en boca de Troy. Lo malo es que quiere a fuerza mantener una relación Claudia alba-niebla por lo que indirectamente crearía un evento que se sale del canon original y eso es muy peligroso ya que se arriesga a perder la credibilidad frente a la hinchada fanática de los juegos. Veamos y entendamos: Claudia alba sí causa alucinaciones y lo hemos comprobado por ciertos documentos hallados en el primer juego. La niebla no es alucinación per se. Claudia alba no crea la niebla, ni mágicamente, ni por ningún otro medio. Por esa razón, mi conclusión es que el personaje del cómic simplemente está especulando y nada más, y lo hace en base a los conocimientos aprendidos en su área de experiencia.

De SH4 sabemos que la gente dice que cuando la niebla se levanta, extrañas cosas ocurren. Aunque la planta se da cerca del Lago Toluca, y éste se encuentra cubierto de niebla, siempre es normal que haya un levantamiento neblinoso en masas de agua y no por eso hay que adjudicárselo a alguna semilla con alcaloides alucinógenos.

 

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