Las Imágenes perdidas de Silent Hill

Durante esta semana me puse a jugar el primer juego de Silent Hill con un sólo objetivo en mente: encontrar tres de las imágenes que únicamente pueden verse en formato .tim cuando se extraen con el programa PSMPlay. Las tres tienen que ver con la obra de Stephen King.

Durante estos años las tuve guardadas en un CD, y no fue sino hasta que empecé a verlos para saber cuales ya no me servían, que las pude encontrar. Luego me di a la tarea de desempolvar el disco del juego comencé a buscarlas. Durante seis días estuve escudriñando cada vecindario,  cada rincón, tanto con la cámara normal como en primera persona y todo lo que obtuve fue un sonoro fracaso.

La primera es del automóvil Christine, novela que fue llevada a la pantalla grande por el maestro John Carpenter. Se puede apreciar muy difícilmente el nombre del título entre ambos faros del auto. Esta imagen es del póster promocional del filme. Puede notarse detrás del auto un muro de ladrillos. Pensé que era una pista fácil de donde encontrar la imagen, pero nada más alejado de la verdad.

Cat’s Eye es una película con varias historias cortas vistas a través de los ojos de un pequeño gato. El segmento de Drew Barrymore, el gato y el duende maligno, es uno de los mejores.

La novela en que se basa la película le mereció a Kathy Bates el premio de la academia por su personificación de una atribulada fanática de las obras de cierto autor a quien rapta para que le escriba una novela.

22 horas jugadas, con y sin compañía, se esfumaron de mi vida persiguiendo una quimera. Cuando jugué con alguien más, ambos estábamos atentos al entorno. Primero mataba a todas las criaturas, y cuando el área se encontraba totalmente despejada, nos poníamos a revisar. Siempre pensando que quizá existiera una zona que hubiera pasado por alto antes. Aún así, había lugares donde un árbol o un objeto bloqueaba la visión de lo que hubiera atrás, pero terminábamos por concluir que en realidad no había nada de importancia.

Estoy completamente seguro que no hubo ni una sola área sin revisar. No hubo tampoco una nueva imagen que pudiera ser añadida a los huevitos. Revisamos las áreas tanto en su forma normal como la bizarra (other world), excepto cuando ésta última forma fuera la preponderante.

La zona marítima era la más difícil de todas, pero aún así, la examinamos palmo a palmo, y puedo dar por sentado que no encontramos nada que valiera la pena.

Mientras me cenaba unos deliciosos tacos de carne asada con mis amigos, y bajo el sopor que da el beberse 4 cervezas mexicanas (que no son cualquier cosa), empecé a cavilar acerca del significado de no haber encontrado las dichosas imágenes. A diferencia de las demás que se encuentran en las página de los huevitos de pascua, que están casi a simple vista, aunque debes poner el modo de primera persona, estas me han dado un dolor de cabeza por el simple hecho de no saber en qué contexto del juego pudieran estar. Quise pensar primero que pudieran encontrarse en el centro comercial, pero lo revisé centímetro a centímetro y nada. Luego revisé el Viejo Silent Hill cuadra por cuadra, casa por casa, tienda por tienda y… tampoco nada.

Fue entonces que la luz llegó. La hipótesis que podría explicar el que me estuviera velado encontrarlas. La razón y conclusión a la que llegué fue que sencillamente ¡nunca fueron incorporadas al juego! Es la única explicación que tengo. Si por más que buscas en tu cajón las llaves y ya sacaste todos tus papeles y enseres de adentro, y no las encuentras, es porque no están allí. Y ya. Punto.

Lo platiqué con otros jugadores y unos comentaron que es posible que los diseñadores no hayan encontrado más espacio para colocarlas. Otros dijeron, y yo me inclinaba por esto, que lo más probable era que, como ya había muchas alusiones a la obra del señor King, decidieron no poner más. Quizá alguien pensó que demasiadas imágenes relacionadas con la obra del escritor sería como darle publicidad gratis.

Cuando me llegó esta epifanía, y ya tranquilo por haber hecho este descubrimiento, me dirigí a mi cuarto, me acurruqué junto a mi esposa y dormí de corrido como nunca antes lo había hecho; mientras afuera, en el borde de la ventana, los ojos de un extraño gato, remarcado por la luz de la luna, posaban sus inquisitivos ojos en mi cama.

 
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