El Diario Perdido de Alessa 7

[Recorte de periódico]

…cuando se le preguntó lo que tenía que opinar sobre la criminalidad y violencia en las calles de Silent Hill y los nulos resultados presentados, el jefe de la policía explicó:

“Para construir nuestra investigación, me basé casi exclusivamente de hipótesis; pero ¿se puede construir algo sólido sobre puras interrogantes? [porción ininteligible] Los que ordenaban permanecen siempre a la sombra, inalcanzables. Contra ellos nunca es posible dirigir las acusaciones mi dar una orden de arresto. Son increíblemente hábiles en planificar los delitos y organizar coartadas mediante las cuales nos veíamos obligados a decirles : “No le creo, pero igualmente está libre para regresar a su casa”, porque en realidad ocurría que nunca teníamos nada seguro en las manos. [porción ininteligible] Quizá si el mal hubiera sido combatido desde el principio, en la época de Stark y Lieberman, deshacer este laberinto hubiera sido más sencillo.”

Joseph Schreiber

Octubre 30. La supradimensionalidad no puede ser experimentada directamente; nuestros sentidos no están equipados para ello. Estamos acostumbrados a alinear nuestra consciencia con las tres dimensiones espaciales que van de la mano junto con la dimensión que llamamos tiempo. Mientras que podemos movernos libremente en el espacio, experimentamos la dimensión del tiempo como un continuum que va invariablemente en una dirección. Del futuro al presente y al pasado. No hay retorno.

Hay personas que creen que existe una cuarta y una quinta dimensión. Y otras más que afirman que millones de dimensiones coexisten en nuestro entorno esperando una decisión nuestra para manifestarse.

Vincent nos explico a Claudia y a mí cómo funciona eso de las dimensiones con la paradoja del vaso de vidrio con agua. En la mesa hay un vaso con agua fresca. En este preciso instante existen dos dimensiones: A y B. En A, golpeo el vaso y este cae al suelo rompiéndose en pedazos y derramando el agua por todos lados. Luego, tengo que levantarme y limpiar el desorden antes de que mi madre se de cuenta de lo sucedido. En B, tomo el vaso y me bebo toda el agua. Lo lavo y lo coloco en la alacena. Ambas decisiones, golpear el vaso o tomarme el agua, precipitan dos acciones excluyentes en si mismas. Sin importar cuál escoja, una decisión dejará en el limbo a la otra dimensión. Una dimensión que nunca llegó a desarrollarse. Ahora bien, si elijo la acción B, siempre habrá un momento en que tome el vaso, lo llene de nuevo con agua, lo coloque en la mesa y decida golpearlo hasta verlo hecho trizas con el agua desparramada en el piso. Sin embargo, si elijo desde un principio A, no podré hacerlo. El vaso está destruido y el agua en el piso. No hay vuelta atrás.

Por estas razones, nunca hay dos dimensiones actuando al mismo tiempo. Pero me puse a pensar… ¿Y si de alguna forma se pudiera crear una nueva dimensión y que podamos ser capaces de entrar en ella? ¿Podría lograrse algún día eso? Vincent dice que no. Si los dinosaurios no se hubieran extinguido, en este espacio y tiempo no existirían los humanos. Solo criaturas gigantescas estarían paseándose por los alrededores y comiéndose unas a otras.

Claudia cree que todas las posibles dimensiones están coexistiendo en este tiempo y espacio, esperando ser abiertas. “Imagina que hoy decido plantar un árbol”, dijo Vincent, “y que en 20 años un hombre en un auto se estrella contra él y se mata dejando a su familia sola. Eso sería terrible. Una inmensa serie de eventos y coincidencias se empiezan a generar desde este momento para que en un futuro alguien muera accidentalmente. Me pregunto: ¿esa persona morirá de cualquier manera ese día, en ese mismo minuto, si no planto el árbol?”

Claudia y yo nos quedamos calladas.

Noviembre 1. Hoy acompañé a Claudia al hospital Alchemilla para que le curaran unos raspones en la rodilla. Cuando Lisa, la enfermera que me atendió la última vez entró, nos saludó efusivamente a las dos. Tomó unas gasas y agua oxigenada de un armario y empezó a limpiar las heridas de mi amiga. Limpió la poca sangre de las rodillas, le aplicó yodo para desinfectar y al final le coloco una gasa adherida con cinta tafetán. “Como nueva”, dijo Lisa, “en poco tiempo podrás volver a jugar, pero esta vez ten más cuidado. No sé en que tipo de juegos andas pero te he visto varios moretones en tu piel.”

Claudia sólo se limitó a dar las gracias y a mirar hacia otro lado.

Cuando terminó de guardar sus implementos, le pregunté a Lisa si le gustaba trabajar en el hospital. Me dijo que sí, que aunque estaba en entrenamiento, esperaba algún día ser jefa de enfermeras. Justo en ese momento, el Dr. Kaufmann la mandó llamar. Lisa hizo un gesto de disgusto y, despidiéndose de nosotras, se marchó. Ya solas, recordé la oficina del jefe de enfermeras que está en el tercer piso, y le dije a Claudia que me acompañara a tomar el ascensor.

Al llegar al tercer piso, nos acercamos a la puerta de la oficina. No había nadie, al parecer la recepcionista había salido a comer. Giré el pomo de la puerta y esta se abrió fácilmente. Claudia no entendía lo que yo pretendía hacer. Le pedí que me acercara una silla para poder alcanzar los entrepaños superiores del librero donde se encontraba el objetivo de mi visita. Tratado de Herbolaria se leía en el lomo. Lo tomé tratando de equilibrarme en la silla.

Rápidamente me puse en el suelo, acomodamos todo en su lugar y salimos del cuarto en dirección al ascensor. Nadie reparó en las dos chiquillas que, caminando por los pasillos, habían sustraído material de lectura del hospital.

“¿Y tú como conoces ese libro tan grande?”, preguntó Claudia visiblemente confundida. “Una vez”, dije, “mi madre fue a hablar con el jefe de enfermeras en esa misma oficina. Como me aburría, vi encima de la mesa este libro. Lo abrí en las páginas que estaban divididas por un separador de cartón. En un artículo hablaban de una planta…” Nos sentamos en una de las bancas del patio trasero del hospital y, justo donde estaba el separador, abrí el libro. “Esta planta en particular.” Claudia tomó el libro que se veía inmenso entre sus blancas manos. “Claudia alba… se llama como yo…”, dijo. “¿Y por qué te llamó la atención?”, me dijo. Le comenté acerca de lo que descubrí acerca de plantas que tenían efectos farmacológicos y que asimismo se empleaban en ciertos rituales.

Leímos lo que el artículo mencionaba acerca de la planta.

…se habían encontrado sustancias alucinógenas en la planta madura. En tiempos antiguos era utilizada en rituales especiales. Se quemaba y el sacerdote principal inhalaba el humo y empezaba a profetizar. Las raíces y las hojas se machacaban y se usaban en forma de infusión. No se conocen usos medicinales ya que a muy pequeñas dosis podía ser letal. Solo crece a finales de verano, sobre todo en tiempos de lluvia y cerca de manantiales o lagos. Es muy escasa dado que para que se reproduzca y crezca se deben conjugar varios elementos climáticos y naturales. Los animales le rehuyen debido a su amargo sabor y olor acre. En algún tiempo fue utilizada en las casas para espantar a los mosquitos, pero luego cayó en desuso debido al peligro potencial que encerraba.

Se ha publicado en revistas científicas que, cuando la planta se va secando, despide un aroma que embriaga a las personas sensibles; y el efecto es mayor cuantas más plantas se encuentren en el área de confinamiento.

Se han hecho muchos estudios a las diversas especies de la planta y se han logrado aislar 21 alcaloides. Se cree que los efectos farmacológicos se deben a la sinergia de dos o más de estas sustancias y no a una sola.

Algunos esoteristas piensan que los usos de la planta tienen un origen más místico. La consideran la llave para poder ver el “otro mundo”. Un mundo inmaterial donde habitan seres espirituales. Otros productos naturales, como el peyote, se siguen usando hoy con el mismo fin.

En su libro “Ciencia mística de los antiguos”, la Dra. Francesca Baudermann explica que con las semillas de Claudia alba se puede preparar un aceite para ungir. Cuando en 1961 los arqueólogos encontraron en una cueva del condado Paleville los restos momificados de indígenas de la región, notaron en el examen necrológico que la piel estaba embebida de una sustancia oleosa que resultó ser aceite de semillas maduras de Claudia alba. Según la doctora Baudermann, esto es prueba de que los antiguos habitantes de la región tenían respeto por los muertos y creían firmemente en un “más allá”.

Quizá el empleo del aceite tenía como finalidad ayudar al muerto en la transición al otro mundo ya que el efecto de momificación en el cadáver es un evento colateral de la sustancia y no se conoce que fuera una práctica común entre los habitantes de esa zona. Además, está el hecho de que no hay otras momias en el área. En la misma cueva se encontraron varias vasijas de bronce que bien pudieron ser usadas como cálices.

Claudia alba es una planta nativa de la región de Silent Hill y existen pruebas de que las especies de otras áreas geográficas alejadas son descendientes de aquellas que se desarrollaron a plenitud cerca del Lago Toluca y el río Pleasant. Por alguna razón aún no descubierta, las especies de Claudia alba de lugares más alejados contienen mucho menos alcaloides que sus parientes de Silent Hill y son menos resistentes a los cambios de clima. ¿Hay algo en las masas de agua de Silent Hill que facilite el crecimiento de esta planta?

El uso de drogas como diversión y como parte de ceremonias rituales se ha ido constituyendo cada vez más como parte de nuestra cultura, aunque por lo general la sociedad de Silent Hill lo desaprueba y suele ser una actividad ilegal. A algunos consumidores aparentemente no les afectan las drogas, y suelen tomarlas esporádicamente y en pequeñas dosis, evitando así los efectos tóxicos y la aparición de tolerancia y dependencia física. Muchas de estas drogas son recreativas (por ejemplo, el opio puro, los derivados de la marihuana y las hojas de coca); otras son usadas en rituales (los hongos alucinógenos, las hojas y semillas de Claudia alba, etc.) Estos productos son "naturales", es decir, muy parecidas a la planta original, contienen una mezcla de compuestos psicoactivos en concentraciones relativamente bajas y no son productos de síntesis química. Suelen tomarse por vía oral o por inhalación. El consumo en forma de inyecciones de compuestos potentes suele ser difícil de mantener bajo control. Los fines de diversión o ceremoniales de estas drogas a menudo se acompañan de una ritualización del consumo, con una serie de reglas para su consumo en grupo y raramente se toman en solitario. La mayor parte son drogas psicoestimulantes o alucinógenas, dirigidas a alterar o "elevar" la conciencia más que a aliviar un malestar psicológico.

Cerramos el libro después de colocar el separador en su lugar. Ahora tendríamos que ingeniarnos la manera de devolverlo a su lugar sin ser vistas.

 

Continuará