James y el Trastorno Disociativo

Cuando jugué por vez primera Silent Hill 2, me vino a la mente una serie de artículos siquiátricos que leí en la Universidad. Decidí revolver todos mis libros hasta encontrar el tema. Es muy probable que lo que aquí se lea ya sea obsoleto en virtud de que los datos son de los 80’s, pero servirá como curiosidad científica y cultural para el grueso de la fanaticada de Silent Hill. Nótense las partes en cursivas que tienen relación con James.

La característica esencial de los trastornos disociativos consiste en una alteración de las funciones integradoras de la conciencia, la identidad, la memoria y la percepción del entorno.

Todo el mundo ha experimentado alguna forma de disociación en algún momento sin que ello resulte desestructurante. Por ejemplo, una persona puede ir conduciendo su coche y darse cuenta pasado un rato de que no se ha fijado en muchos aspectos del trayecto porque andaba ensimismado en sus preocupaciones personales o atento al programa de radio o conversando con otro pasajero. Igualmente, en estado de hipnosis la percepción del dolor puede disociarse. No obstante, hay otras formas de disociación que rompen el sentido de continuidad de sí mismo y el recuerdo de sucesos de la vida. Cuando la memoria está escasamente integrada se está ante una amnesia disociativa. En los casos en que la identidad está fragmentada junto con la memoria, se habla de fuga disociativa o bien de trastorno de identidad disociativo. Cuando se interrumpen la experiencia y la percepción del “yo” propio, se habla de un trastorno de despersonalización.

Los trastornos disociativos suelen relacionarse con situaciones de estrés abrumador, generado por sucesos traumáticos, accidentes o desastres vividos personalmente o como testigo, haber asesinado a alguien muy querido o por un conflicto interno intolerable que fuerza a la mente a segregar la información y los sentimientos inaceptables o incompatibles. En los siguientes párrafos leeremos sobre la amnesia y la fuga disociativa

AMNESIA DISOCIATIVA
Consiste en la incapacidad de recordar información personal importante, generalmente de naturaleza traumática o estresante, que es demasiado amplia para ser explicada por el olvido ordinario.

La información perdida normalmente forma parte de la conciencia que podría describirse como memoria autobiográfica (p. ej., quién es uno, qué hizo, de donde venía, con quién estuvo hablando, qué le dijo, qué pensó, experimentó y sintió).

Lo característico es la existencia de uno o más episodios con un vacío de memoria de unos cuantos minutos, horas o inclusive días. Puede que la persona olvide algunos hechos, pero no todos, de un determinado período de tiempo; en otros casos, no logra recordar períodos de años enteros de su vida o bien olvida las cosas a medida que ocurren.

Generalmente, el período de tiempo olvidado está claramente delimitado. La mayoría de los pacientes son conscientes de haber "perdido parte del tiempo", pero otros tienen "amnesia de la amnesia" y empiezan a ser conscientes del tiempo perdido solamente cuando se enfrentan a la evidencia de que han hecho cosas que no recuerdan.

Se ignora la incidencia de la amnesia disociativa, pero sí se sabe que es corriente entre adultos jóvenes y que suele asociarse a experiencias traumáticas. Hay muchos informes sobre amnesia de episodios de abusos sexuales durante la infancia, cuyo recuerdo se recupera ya en la vida adulta. La amnesia de traumas puede revertir a posteriori mediante tratamiento, por un hecho determinado o por exposición a cierta información, pero la verdad es que hay una considerable controversia sobre la fiabilidad de esos recuerdos y también sobre la precisión de los informes al respecto.

La amnesia disociativa parece deberse al estrés asociado a experiencias traumáticas, padecidas directamente, hechas por él mismo, o de las que se ha sido testigo (p. ej., maltrato físico o violencia sexual, violación, haber matado a un animal o a una persona, desastres naturales), a situaciones de gran estrés vital (p. ej., abandono, muerte de un ser querido, problemas económicos) o importantes conflictos internos (p. ej., la culpa ligada a ciertos impulsos, dificultades interpersonales aparentemente irresolubles, conducta delictiva). Por otro lado, se piensa que algunas personas tienen más predisposición a la amnesia, por ejemplo, las fácilmente hipnotizables.

FUGA DISOCIATIVA
La característica esencial de este trastorno consiste en uno o más episodios de amnesia insertos en el contexto de viajes repentinos, inesperados y sin finalidad alguna lejos del hogar, durante los que la persona es incapaz de recordar alguna parte o la totalidad de su pasado; todo ello se acompaña de confusión sobre la propia identidad e incluso la asunción de una nueva identidad.

La duración de una fuga puede oscilar desde horas hasta meses, siendo en ocasiones aún más prolongada. Durante la fuga, la persona puede parecer normal y no llamar la atención en absoluto; quizás asuma una nueva identidad, otro nombre y domicilio y se implique en complejas relaciones sociales. Pero, en un momento determinado, la confusión sobre la identidad personal o el regreso a la identidad original puede tornar a la persona consciente de su amnesia o causarle malestar.

Se calcula que la prevalencia de la fuga disociativa es del 0.2%, aunque es mucho más frecuente en situaciones de guerra, accidentes y desastres naturales. Las personas con trastorno de identidad disociativo con frecuencia muestran un comportamiento con fugas.