La Tiza que no se rompió

Desde el Internet:
Esta es una historia verdadera que ocurrió hace años en la Universidad del Sur de California USC. En ese lugar había un profesor de filosofía que era un ateo consumado. Siempre gustaba de demostrar que Dios no existía y sus alumnos evitaban discutir con é debido a su impecable lógica. Por 20 años impartía su clase y nadie jamás tuvo el valor de enfrentársele. En el último día de clases de cada semestre siempre se dirigía a sus estuciantes con estas airadas palabras: “Si hay alguien entre ustedes que crea en Jesús, ¡levántese!” Ellos sabían lo que el profesor diría a continuación: “Porque en verdad os digo, cualquiera que cree en Dios es un ignorante. Si un tal Dios existiera, detendría en el aire este pedazo de tiza para que no se rompiera. Eso probaría que Él es Dios, sin embargo, en todo el tiempo que he sido profesor jamás ha sucedido.” Y como cada año, siempre dejaba caer la tiza y esta se rompía en varios pedazos. Los alumnos nunca decían nada, solo miraban. Muchos se convencían de que Dios era solo un personaje mitológico que no desapareció como los dioses grecorromanos. Como es obvio, sí había cristianos en sus clases, pero nunca se atrevían a dar un paso al frente para defender su fe como lo hacían los primeros cristianos,  (tal vez porque ellos sabían lo que les sucedió a aquellos primeros cristianos)
Pero he aquí que hace poco años hubo un estudiante de primero que tuve que inscribirse a la clase del terrible profesor ateo. Era un cristiano de esos que se dan golpes de pecho y de los que hay muchos todavía. Había escuchado las historias acerca de este hombre, pero tenía que tomar esa clase para poder tomar una maestría y se moría de miedo. Durante el semestre se la pasaba rezando cada mañana para tener el valor de pararse a enfrentar la dura prueba del maestro sin importarle lo que este o los alumnos dijeran. Nada quebrantaría su fe.
Y el día llegó. El profesor se levantó de su escritorio y dijo: “Si hay alguien entre ustedes que crea en Jesús, ¡levántese!”. El muchacho se levanto de su asiento y el profesor y los demás alumnos se le quedaron viendo. El venerado profesor gritó: “¡Eres un tonto! Si Dios existiera en verdad, detendría en el aire este pedazo de tiza para que no se rompiera!.“ En eso procedió a dejar caer el pedazo de tiza, pero se le resbalo de los dedos y rebotó en el antebrazo y de ahí fue a dar a los pliegues del pantalón deslizándose suavemente hasta llegar al zapato, rodando sin romperse en el suelo.
El profesor quedó boquiabierto mirando la tiza. Levantó la mirada hacia el joven y salió corriendo del aula de clases con las manos sobre el rostro. El joven caminó al frente del salón y compartió su fe con sus compañeros por el resto de la hora que duraba la clase. Los 300 estudiantes de quedaron a escucharlo hablar del amor de Dios y del plan que este tiene para todos los hombres de buena voluntad y del poder del Gran Jesús. Y todos salieron jubilosos a los patios de la Universidad para dar testimonio de su nueva fe. Cuentan que algunos alumnos se lanzaron al piso llorando pidiendo perdón por ser necios ateos.
En algunas versiones de la historia es un vaso de precipitado o un huevo lo que se deja caer en vez de un pedazo de tiza.
Origines de esta bazofia
Antes de hacer su debut en el Internet en 1996, esta historia ya tenia varias décadas dando la vuelta al mundo. Hay quienes dicen haberla escuchado allá por 1968 en la Universidad de California en Santa Barbara. Un libro de 1977 menciona que el evento sucedió en 1920 en Pennsylvania. 
Con ciertos detalles claves cambiados, el cuento aparece en las memorias de un clérigo de nombre Richard Harvey, que sitúa la historia en tiempos en que él era estudiante del Colegio Allegheny en Meadville, Pennsylvania. En su versión, el villano de la historia era un tal Dr. Lee, reputado profesor de Química. Este Dr. Lee era un cristiano que tenía la teoría de que Dios era un cuidador benevolente que creó el universo y lo puso en movimiento, pero que después decidió apartar las manos de su obra y no ha intervenido para nada desde entonces. El buen doctor tenía la firme creencia de que rezarle a este personaje de nada servía.
Según Harvey, el doctor desarrolló una serie de tres conferencias acerca de la oración a sus recién ingresados a su clase de química. La tercera de las conferencias terminaba siempre con el desafío para quien pudiera evitar que un vaso de precipitado se quebrara solo con el poder de la oración. Según la leyenda, un sujeto aceptó el desafío y de modo exitoso terminó con la serie de conferencias.
Lo malo es que esta historia no termina por validar la autenticidad del evento. Por la forma en que esta escrito el pasaje en el libro de Harvey, está claro que no fue un testigo presencial del suceso. Es obvio que escucho ese cuento inspiracional y lo incluyó en sus memorias como algo en lo que él creía. Y simplemente es eso, un cuento inspirador que sirve para animar a los cristianos que no debiliten sus creencias y su fe aún enfrente de una venerada figura de autoridad.
Al abordar a los principales de la USC y preguntarles acerca de un profesor que siempre trató de desacreditar a Dios en sus clases, estos comentaron que no sabían nada de eso. En 1999, el profesor Edwin McCann de la USC dijo al respecto: “el profesor Dallas Willard  impartió clases en esta Universidad por 32 años y jamás escuchó acerca de esa historia”. Nadie ha dado el nombre de tal profesor anti-dios, ni tampoco ha habido alguien que afirme haber estado en ese evento.
La huida corriendo del salón de clases es un motif que aparece en muchas leyendas de este tipo y es una forma conveniente de terminar con el involucramiento de un personaje en la historia para dar un final a la leyenda porque se anticipa así a los curiosos que pudieran preguntar lo inevitable: “¿Y qué sucedió después?” o “Por qué el profesor, siendo un científico, no decidió repetir el procedimiento?” “¿No es raro que un reputado profesor se deje vencer así de fácil?”
Y aún si fuera verdad que el profesor saliera corriendo como niñita, ¿De buena fe creería uno que 300 alumnos se quedarían sentados como idiotas a escuchar a un supuesto iluminado y sus arengas acerca del poder de un ser mitológico? Lo que yo hubiera hecho es decirle al sujeto: “Oye Jimmy, si eso no va a venir en el examen final, yo me borro de aquí, viejo”. Esa sería mi típica filosofía estudiantil.
Esta historia no es más que una encantadora parábola que no soporta el peso de los hechos científicos. Es una versión moderna de David y Goliath situada en un aula de clases. Un humilde estudiante cristiano contra el terrible, anti-Dios, profesor del Infierno.
Referencia en SNOPES
 
Ahora no se hagan del rogar y no se vayan sin comentar. 
 
 
 

El Diluvio y los hechos

“El año 600 de la vida de Noé, el mes segundo,
el día 17 del mes, saltaron todas las fuentes
del abismo, y las compuertas del cielo se abrieron,
y estuvo descargando la lluvia sobre la tierra
cuarenta días y cuarenta noches”
?Génesis VII: 11 y 12  
Con alguna que otra variante, la narración de un gran diluvio universal forma parte de la mitología y leyendas de casi todas las culturas. Aún algunos pueblos que viven lejos del mar, como los indios Hopi del sudoeste de los Estados Unidos y los incas de los Andes peruanos, conservan tradiciones referentes a una vasta inundación que cubrió los llanos y la cúspide de las montañas, y virtualmente acabó con la vida del planeta. El libro del Génesis relata, de igual manera que estuvo lloviendo ininterrumpidamente dando como resultado una inundación que alcanzó 15 codos por encima de la montaña más alta. Todo lo que estaba vivo desapareció en el olvido a excepción de Noé y demás moradores de la célebre Arca. Según el mismo relato, tal Arca estuvo flotando un año y once días hasta detenerse en el monte Ararat.
Sin embargo, a través del tiempo, este relato ha sido uno de los más debatidos de la Biblia. La mayoría de los científicos conviene en que se basa en un acontecimiento local (como el desbordamiento de un río, un fuerte huracán o un tifón) que se exageró, recibió viso de leyenda y luego fue elevado a la estatura heroica del mito.
Desde la época de las luces, se han efectuado repetidos intentos encaminados a hacer creíble de alguna manera una inundación general verdadera y a procurar al fenómeno una explicación científico-natural. A finales de los 70s del siglo pasado, salieron dos hipótesis de mano de dos disciplinas distintas que pretendían echar luz a la verdad acerca de ese evento. La geología, cuyos investigadores estudiaron las conchas de un diminuto ser marino que vivió en la supuesta época del diluvio, es decir, hace 11,600 años; y la arqueología, que cree haber descifrado lo que la mano del hombre escribió 80 siglos después.
Para muchos científicos es evidente que los relatos de grandes diluvios no pueden haber correspondido a la realidad de los hechos. Incluso, aunque hubiese estado lloviendo durante cuarenta días con sus noches, lo que sucede todos los años en las regiones de las lluvias monzónicas más fuertes, sino mucho más tiempo todavía, nunca habría podido caer de la atmósfera tal cantidad de agua como para inundar parte de la Tierra (o la Tierra entera) hasta por encima de la montaña más elevada.
Son muchos los países con leyendas referentes a un gran diluvio. El estudioso Richard Andree estableció en 1891 la existencia de más de 85 de estas leyendas. Estas se presentan desde Asia, pasando por Europa, los archipiélagos del Pacífico, y llegando a América completa. La duración del diluvio oscila en los diversos relatos entre cinco días y los 52 años de los aztecas. Según los chinos, la causa fue que un espíritu malvado, Kung-kung, en un arranque de cólera rompió de un cabezazo una de las columnas que sostienen el cielo, cayendo así la bóveda celeste sobre la Tierra.
Hoy se tiene la creencia de que se trata de una gran cantidad de leyendas locales aisladas que se parecen entre sí porque precisamente han ocurrido en todas las partes de la Tierra gigantescas inundaciones. Es verdad que esta explicación se queda corta por la misma razón se tendrían que haber extendido por el mundo leyendas de gigantescos incendios, terremotos y fenómenos similares, y no sucede así.
La Epopeya de Gilgamés y Utnapishtim
Antes de comenzar, debemos tener en cuenta lo siguiente: el relato bíblico del Diluvio Universal, redactado allá por el año 600 antes de Jesucristo, no es de ninguna manera un relato original, sino una reinterpetación (o plagio para algunos) y tremenda exageración de las leyendas asirias y babilónicas. Durante las excavaciones realizadas en Kujundjik, fueron encontrados restos de la biblioteca real de Nínive (capital de Asiria, denunciada por la Biblia como semillero de vicios y villanía). Nínive se encontraba en la región de Mesopotamia, en lo que hoy es Irak. Cerca de allí, hace unos 5500 años, se inició la civilización sumeria, la primera según muchos estudiosos. En ese lugar, en 1850, el aficionado a la arqueología sir Henry Layard descubrió miles de tablillas de arcilla destrozadas. Las envió al Museo Británico, donde hoy se encuentran todavía, y un grupo de eruditos se aplicó a traducir la extraña escritura. Entre estos se encontraba George Smith, asiriólogo aficionado y grabador de billetes de banco. Iba al museo de noche y estudiaba durante horas los caracteres que a un profano le hubieran parecido tablas por donde pasó un pájaro y dejó sus huellas.
Smith se encontró en una tablilla, la número 11, una narración babilónica llamada La Epopeya de Gilgamés, escrita en caracteres cuneiformes y datada hacia una época situada unos 2600 años antes de Jesucristo.
La Epopeya de Gilgamés cuyo original se encuentra en el Museo Británico de Londres, fue traducida en 1876 y relata que el héroe Gilgamés emprende un viaje para visitar a su antepasado Utnapishtim. Al encontrarlo, este le habla acerca del diluvio de que fue testigo en tiempos pasados. Se puede considerara al tal Utnapishtim como el Noé babilónico, quien, avisado por presagios, se salvó a sí mismo y a los suyos construyendo a tiempo una nave parecida a un arca, con la que pudo navegar en medio de la desolación general, hasta detenerse después de siete días de estancia en la nave, en la montaña Nizir, al este del río Tigris. Al igual que el Noé bíblico, envió sucesivamente una paloma, una golondrina y un cuervo para que le indicaran si la inundación continuaba, abandonando finalmente el arca cuando el cuervo no regresó.
Resultaba tan notable la similitud con la historia de Noé, que difícilmente se antojaría mera coincidencia. Puesto que Babilonia figura en forma prominente en otros pasajes bíblicos, algunos llegaron a pensar que ambas podrían referirse a la misma inundación local, causada tal vez por los ríos Tigris y Éufrates, que corren por Mesopotamia y desembocan en el Golfo Pérsico. Sin embargo, la mayoría de los arqueólogos seguían sin creer que los babilonios hubieran registrado un suceso real. 
A esto hay que añadir el aspecto lingüístico ya que Lutero no tradujo correctamente el texto original hebreo. No debe decir: “He aquí que voy a hacer que venga un diluvio con aguas”, como figura en las ediciones de la Biblia basadas en la traducción de Lutero, sino: “He aquí que voy a hacer que venga un diluvio procedente del mar”.  Partiendo de este dato podemos decir que el Diluvio tan famoso no fue más que una inundación extraordinariamente grande, procedente del Golfo Pérsico, debida a unas tormentas y terremotos. ¿Es eso, o hay otra explicación?
Si lo anterior es verdad, entonces debió ocurrir en la cuenca baja del Éufrates y del Tigris hace unos 6000 años. Tanto la leyenda babilónica como la asiria contienen datos según los cuales hubo de tratarse de una inundación procedente del mar, acompañada de terremotos, y procediendo del mar hacia tierra adentro, mientras que una inundación fluvial a consecuencia de las lluvias tendrían que haber seguido precisamente un camino opuesto. Cuando, por ejemplo, la Biblia relata que “se hendieron todas las fuentes del gran Abismo”, esta expresión solo puede ser entendida en el sentido de que las sacudidas sísmicas hicieron ascender las aguas subterráneas. Además, no hay “abismos” en el cielo. 
La leyenda asiria del Diluvio es muy parecida a la babilónica, Gilgamés se llama en ella Izdubar, y Utnapishtim pasó a llamarse Hasis-Adra o Xisuthros. La ira de los dioses, origen del diluvio, no se dirige en la leyenda asiria contra todo el género humano, sino que tiene como objetivo principal la destrucción de la ciudad de Schuruppak, la cual se encontraba a casi medio camino entre Babilonia y Bagdad, junto a la actual colina de Abi-Habba. 
En 1877, la Universidad de Pensilvania patrocinó unas excavaciones en la región. En cuatro años de trabajo en la antigua ciudad sumeria de Nippur, encontraron unas 50 mil tablillas, entre ellas un fragmento de 3700 años de antigüedad con otra narración del diluvio de La Epopeya de Gilgamés.
La “explicación exacta”
En 1922, el inglés sir Leonard Wooley comenzó a excavar en el desierto, a mitad del camino entre Bagdad y la punta del Golfo Pérsico. En ese lugar, la arruinada torre de un gran templo marcaba el lugar donde en otros tiempos se alzó Ur, una de las principales poblaciones de Sumer. En ese lugar, Wooley y sus obreros descubrieron los cementerios reales de la ciudad. Enterradas entre los reyes y nobles había fabulosas obras de arte: yelmos, espadas, instrumentos musicales y otros objetos de oro, plata y piedras preciosas. Además, junto con las muestras de notable artesanía y avanzadas técnicas, se encontraron varios asombrosos documentos históricos impresos en arcilla.
Ya antes de esas investigaciones se conocían las llamadas listas de los reyes sumerios, sucinta crónica de la realeza de aquel pueblo. Pero no las consideraban fidedignas ya que comienzan con soberanos que reinaron antes del Diluvio y ¡los reinados de solo ocho suman 241200 años! Incluso Wooley pensó que eso era absurdo. Y he aquí que en Ur halló inscripciones que mencionaban a algunos de los personajes citados en las listas, entre ellos al fundador de la Primera Dinastía. Hasta tal descubrimiento, la habían considerado mítica; desde entonces, se volvió histórica. Según las listas, comenzó después del Diluvio, época en que muchos soberanos sumerios reinaban al parecer durante varias generaciones.
Wooley concluyó que el cementerio se había iniciado poco antes de la Primera Dinastía de Ur. Creía que una civilización muy avanzada debía de haber precedido a esta. Sin embargo, aparte de las listas de los reyes, no existía ninguna evidencia física de que los sumerios no hubieran simplemente surgido del desierto, como las plantas que brotan después de la lluvia.
Luego de examinar las pruebas disponibles, el arqueólogo resolvió cavar más hondo, debajo de las tumbas. Los obreros atravesaron un metro de ladrillos de adobe descompuestos, cenizas y pedazos de alfarería. “Y entonces, todo acabó de pronto”, escribió en sus notas. “No vimos más tiestos ni cenizas; solo barro limpio depositado por el agua”. El peón árabe que se encontraba en el fondo del pozo le dijo que ya no hallarían nada más, pero Wooley ordenó que se siguiera cavando. Pasando los dos metros de arcilla limpia, el trabajador comenzó a extraer utensilios de sílice y fragmentos de cerámica, hechos por una cultura de la alta edad de piedra. Wooley bajó, observó las paredes, hizo algunas anotaciones, y llamó a dos de sus ayudantes para preguntarles qué explicación daban al hallazgo. Aunque estos no supieron qué decir, su esposa sí que tenía una opinión: “Fue el Diluvio por supuesto”. Wooley encontró huellas de una inundación particularmente violenta que, se consideró el Diluvio universal. Una gigantesca capa de barro extendida 600 Km de longitud y 150 Km de anchura, atestigua que la desembocadura de los ríos Tigris y Éufrates, que antiguamente llegaban al mar por separado, estuvo afectada en tiempos antiguos por una inundación de siete metros de altura y, tratándose de una región llana como la palma de la mano, fue suficiente para que “muriera todo cuanto bajo el cielo tuviera hálito de vida”. Cualquier geólogo podrá afirmar que en un país llano completamente, con una altitud de la del nivel del mar, podía una inundación tener efectos tan devastadores como los relatados en la Biblia.
Aún hoy, existen científicos que aseguran que es posible que un Tsunami bien pudo causar una catástrofe de esas dimensiones. En 1737 y 1876, olas de 12 metros barrieron el delta del Ganges y Brahmaputra. En nuestra época hemos visto la destrucción causada por estos monstruos de agua y hasta se han filmado.
El análisis microscópico demostró que la espesa capa de limo había sido en verdad depositada por las aguas en una inundación suficientemente extensa para acabar con la primitiva civilización sumeria. Por tanto, para los eruditos, los orígenes del fenómeno mencionado en la Biblia resultaban evidentes. Se hallaban en Ur, de donde Abraham partió llevando consigo la leyenda sumeria de tal acontecimiento. La Epopeya de Gilgamés y el relato de Noé convergieron en un pozo excavado en un desierto de Mesopotamia.
Una concha y la conmoción
Ahora bien, ni Wooley ni la comunidad científica aceptaban la idea de un Diluvio Universal; lo consideraban una calamidad puramente local, circunscrita al valle del Tigris y el Éufrates. Así quedaron las cosas por 40 años más, hasta finales de 1960 y principios de 1970, cuando dos naves oceanográficas norteamericanas extrajeron del fondo del Golfo de México varios núcleos de sedimento largos y delgados. Contenían conchas de diminutos organismos unicelulares de plancton llamados foraminíferos. Mientras viven en la superficie, estos encierran en su cubierta un registro químico de la temperatura y la salinidad del agua. Cuando se reproducen la desechan y cae al fondo. Un corte seccional del suelo lleva una relación de climas pasados que acaso abarque más de 100 millones de años. Cada dos o tres centímetros pueden representar un milenio de la historia de la Tierra.
Analizaron los núcleos en dos investigaciones independientes: una por César Emiliani, y la otra por James Kennett y Nicholas Shackleton. Ambas revelaron un cambio fundamental en la salinidad, lo que según ellos era prueba de una gran afluencia de aguas dulces al Golfo de México. Recurriendo  al radiocarbono, el geólogo Jerry Stipp concluyó que el Diluvio ocurrió hace 11600 años, poco más o menos.
La última edad glacial comenzó hace unos 30000 años y alcanzó su apogeo acaso 12000 años después. Para entonces, Canadá y el norte de los Estados Unidos estaban cubiertos por una capa de hielo mayor aún que la que forma actualmente la Antártida; otra más pequeña tapaba Europa y a la Siberia occidental. Estas y los glaciares de las grandes montañas habían absorbido dentro de su masa helada bastante agua para hacer descender el mar más de 95 metros por debajo del nivel actual. Grupos humanos primitivos vivían en tierras hoy sumergidas a grandes profundidades. Según Emilianin el casquete polar de la América del Norte sufrió un derrumbe repentino, seguido de un rápido derretimiento. Una cantidad inmensa de agua se precipitó en el Golfo de México y elevó en todo el mundo el nivel de los mares con la velocidad de un maremoto, el cual puede circundar al globo terráqueo en 24 horas. El hombre tuvo que emigrar tierra adentro, y tal migración acaso dio origen al relato de un Diluvio Universal.
Todo ello evoca una espantosa catástrofe: enormes paredes de hielo que se desprendieron de la masa que avanzaba y luego se desplomaron en el río Mississippi, que los arrastró hasta el Golfo de México. Al mismo tiempo el clima cálido derritió el hielo y liberó más aguas; algunas corrieron al Atlántico y otras al Pacífico. 
No todos los científicos están de acuerdo acerca de lo que se explicó en el párrafo anterior. Algunos geólogos cuestionan el que las aguas de los deshielos  hayan bajado por el valle del Mississippi. Otros ponen en tela de duda que hayan entrado jamás en el Golfo de México. Pero eso no importa nada  comparado con el hecho de que de algún modo una gran cantidad de agua se vertió en el Golfo.
Tales conclusiones fueron corroboradas por los geólogos Kennett y Shackleton, quienes determinaron que una gran cantidad de aguas glaciares llegó al Golfo de México. Los tres investigadores detectaron que el isótopo de oxígeno en las conchas foraminíferas  revela una notable disminución temporal en la salinidad en las aguas del Golfo de México. Esto muestra claramente que hubo un extenso período de inundaciones de 12 mil a 10 mil años atrás, y que estas alcanzaron su punto máximo hace unos 11600 años.
Pero esta teoría no es nueva, Richard Hennig ya había intentado hacer coincidir el diluvio con el período glacial, tratando de apoyar con tales razones la idea de que las grandes precipitaciones que habían ocasionado en el norte el aumento de los glaciares, habían dado lugar, en las regiones meridionales, a la aparición de grandes inundaciones. Esto lo publicó en su obra Sintflut und Eiszeit in Naturwiss, en 1894.
 
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Addendum cutural 
El sueño americano tiene un héroe favorito: el consumidor. A él se le debe todo.
¿Quién popularizó el automóvil? El consumidor.
¿Quién hizo posibles las PC’s y el software? El consumidor.
¿Quién creó a Hollywood? El consumidor.
¿Quién determina la moda o la publicidad? El consumidor.
¿Quién convirtió a la hamburguesa y al refresco de cola en un éxito comercial? El consumidor.
¿Quién eleva a las estrellas de Rock? El consumidor.
¿Quién es el responsable del narcotráfico? …este… algún naco latinoamericano corrupto y analfabeta, que aún así, ha creado un billonario imperio criminal que pretende destruir el sueño americano.
Por Francisco calderón

Destripando Vivalaví

Un verdadero bodrio supra-publicitario lleno de charlatanería y fraudes pseudo-científicos. Esa es la única descripción que de este programa se puede dar. Durante mis vacaciones me di a la tarea de medir el tiempo efectivo de programa y los resultados fueron reveladores: de 10:00 a 12:00 hrs que dura el programa, 66 minutos fueron de comerciales externos y publicidad pseudoactuada por los conductores dentro del programa mismo y 54 minutos de supuesta información útil (hay que quitar los minutos del noticiero). De cuando el bodrio fue abandonado por la ex modelo Brenda Bezares, se siguió la misma línea fraudulenta desinformadora. Vean si no: en un momento publicitan unas cápsulas para bajar de peso que supuestamente Silvia Landeros prueba en sí misma, y en el siguiente, la misma charlatana le hace publicidad a las cápsulas de Naturella o la Alcachofa de Laon. (Por todos los cielos, ¿en verdad hay gente tan estúpida como para comprar esa alcachofa cuando pueden ir al supermercado o a una tienda de verduras para adquirirla 30 veces más barata y 50 veces más fresca? Y me responden: Claro que sí, de otro modo esos anuncios hechos por charlatanes no existirían.)


Naturella

Sobre las cápsulas de Naturella: A mi me gustaría ver a la gorda Lupita “la cerdita” Elizondo tomar ese producto fraudulento para ver si es cierto que funcionan. Pero más me gustaría que se tomara una serie de fotos de antes y después, siendo lo ideal que todo fuera controlado con un notario público y toda la cosa. Les aseguro que si baja de peso esa arrogante mujer esas cápsulas se venderían como pan caliente. ¿por qué no lo hacen? Sencillamente porque NO funcionan.
 
Sale más barato comprar cinco cajas de Special K que surten el mismo efecto. Mujeres, entiendan: les venden fibra dietética que pueden conseguir de manera más económica y con los mismos resultados en un supermercado. Pregunten a cualquier nutriólogo.


Meizitang

Lo peor que se me hizo es que venden un producto arribista llamado Meizitang. Al dar el precio que es de $349.00 la tal Landeros tiene la poca vergüenza de decirle a la titular del programa, Gina Pastor: “vamos a poner, yo 25 pesos y tú los otros 25 para que las personas paguen solamente $299.00”. Qué sospechosa es esa generosidad, si tomamos en cuenta que la pseudoconductora Elsa Burgos, en otro canal, y vendiendo el mismo producto, dice: “Ay, me van a despedir por hacer esto, pero no me importa, voy a descontar 50 pesos al precio. No le hagan caso al precio en pantalla, usted solo paga 299 pesos”. Que poca madre de cabronas. ¿Que no se dan cuenta las muy idiotas que se están viendo muy ídem vendiendo el mismo producto fraudulento en las dos emisoras competidoras? ¿Que no ven que la promoción de 4 frascos es exactamente la misma en ambas televisoras? Es de verdad triste que haya mujeres tan ignorantes que pagan una barbaridad en esos productos de charlatanes en vez de ir con un profesional de la salud (que dicho sea de paso, había en el programa pero que después fue despedido y el segmento de nutriología jamás fue reinsertado… y más abajo diré la razón). Esos productos no son respaldados por estudios científicos serios. ¿Qué no se supone que hay una ley que prohíbe la comercialización de productos milagro? ¿Dónde está la Secretaría de Salud y la de protección al consumidor cuando se las necesita?


La Landeros trabajaba para TV Azteca que es a donde la Bezares cayó a trabajar (para seguir destruyendo la inteligencia femenina). El cambio de pseudoconductoras no sirvió de nada. Landeros tiene un afán de protagonismo tal que en varias ocasiones ha tratado de opacar a Gina Pastor, la supuesta titular. ¿Será que Silvita está tratando de comerle el mandado?, o ¿quizá Gina Pastor sabe que ha sido desbancada y como vieja abeja reina debe ceder su trono a una advenediza? De cualquier modo, sigue habiendo la misma basura.


Twitteando

En los 54 minutos restantes de programa toda la bola de zonzos se la pasan dando notas fusiladas de internet: “Twitteando”, uno de los segmentos, es una recopilación de textos puestos de artistas ?o de ellos mismos? en el Twitter (como si nos importara a todos si la titular del programa se levantó con legañas en los ojos). La sección “La otra realidad” no es otra cosa que videos bajados de internet aderezados con diálogos vacíos tratando de explicar lo que se ve en las imágenes. En los “Hitomatazos”, Lupita “la Macuarra” Elizondo trata de dar una nota fusilada de internet (para no variar ya que nunca le he visto ni escuchado una nota original) que ya todos conocemos por internet mismo o por otros medios. Y dije “trata” porque el siniestro Poncho Mierdigris se la pasa interrumpiéndola a cada rato. Qué sujeto tan desagradable que ni siquiera sabe leer bien los textos en el teleprompter (o quizá sea un pliego de papel escrito) para publicitar los anuncios de Omnibus de Mexico. Parece que leyera las instrucciones de uso de un raticida. Ah, pero cuando se trata de promocionar Denigba (que es propiedad de los Denigris), ahí si se luce el mamón.
 
Otro segmento que se fusila los datos es “en la web”. Podemos concluir que este programa no gasta en verdadera investigación, ni paga derechos por el uso de canciones de bandas extranjeras o por las imágenes que presentan. Multimierdos televisión jamás ha pagado un centavo de regalías a los autores de las canciones o melodías que usan para ambientar sus programas mierdosos. Ahí se ahorran una tonelada de dinero. Los Black eyed peas no han visto como han usado su canción (la original es de otra persona. lo sé, pero la que ponen en el programa es el cover que ellos hicieron) para  ambientar babosadas como el ponchoballet.


Hay otras conductoras (?) que no sé si lo sean o simplemente están ahí para servir de atractivo (??) visual. Sólo se la pasan riendo de las estupideces que salen del hocico del “Poncho Denigris”. Lo más patético fue ver a Hugo Santos salir de payasito mediocre haciéndole segunda a Mierdigris y cuyos chascarrillos eran verdaderamente deplorables. Me dio tristeza ver a Santos dejar caer su dignidad con tal personaje. Mejor que deje ese oficio honorable a personas con la vocación ya establecida y deje de estar haciendo pendejadas. Mi esposa, que es de risa fácil, se carcajeó, sí, pero de lo idiota que se ve Hugo con su maquillaje barato y acciones descerebradas.


Premios

El premio la Caca de Oro (Golden Turd Award -marca registrada-) se lo lleva el productor fecal de Vivalaví, Gregorio “el pelón” Ortiz, que tuvo la genial idea de eliminar los verdaderos segmentos informativos como el del ginecólogo y el del abogado que realmente servían al público. Pero muchos se preguntarán por qué fueron enviados al olvido, pues porque NO dejan dinero y ocupaban un espacio que bien puede emplearse en vender productos inútiles. El programa es simplemente una serie larga de anuncios publicitarios aderezados con las idioteces de sus conductores.


El premio la Caca de Plata (Silver Turd Award -marca registrada-) es para Lupita Elizondo cuya inteligencia es inversamente proporcional a su peso. No tengo nada en contra de las gordas, pero en un programa de televisión que vive de la publicidad de productos milagro para bajar de peso, es irónico que esta mujer siga estando marrana. Vergüenza debía de darle. Además, en todo mi tiempo de vacaciones jamás vi una sola entrevista hecha por ella a algún famoso. ¿Qué no hay nadie en Multimierdos que se apiade de ella y le pague una liposucción o que al menos la saque de su miseria?


El premio el Calzón Flameado (Shit-stained Underwear Award -también es marca registrada-) es para Poncho Mierdigris. Sus desplantes de divo, su pelo grasiento, sus falsas poses estudiadas, su sonrisa fingida, sus acciones sexistas y sus chascarrillos de cantina, lo hacen merecedor de este premio por segundo año consecutivo.


En el mierdómetro, Vivalaví llegó al 10, la máxima puntuación. Pero que les quede de consuelo que no fueron los únicos en obtener esta calificación. Hay otros programas ?curiosamente pertenecientes a la misma televisora? que también llegaron al diez absoluto.


Muchos dirán que suelto toda esa hiel y veneno porque soy un ardido y envidioso, y la verdad es que sí a lo primero. Estoy ardido por haber visto en lo que se ha convertido el Canal 12 que antes portaba con orgullo el lema de “la imagen familiar” y ahora todo son vulgaridades de carpa y entretenimiento para descerebrados. En cuanto a lo de envidioso, ¿qué puedo envidiarle a gente que se la pasa albureando para ganar la risa fácil y que no aporta nada a la cultura? Y me refiero a la cultura del entretenimiento.
 
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