La Verdad Acerca de Perry Mason

Erle Stanley Gardner

Para Darrell Parker,fiscal de distrito, el juicio por asesinato que se siguió a FrankPass en 1941 debiera haber sido perfecto: se contaba con el arma, conun martillo manchado de sangre y con un testigo bien dispuesto. Peroel testigo era la esposa del presunto homicida, y la ley del estadode Arizona manifestaba que la esposa no podía declarar en contra desu marido sin el consentimiento de este.

Cansado de repasarmentalmente el asunto, Parker se sumió en una novela policiaca:The Case of the Curious Bride (el caso de la novia curiosa) de un talErle Stanley Gardner. A medida que leía se encontró con que elhéroe, Perry Mason, abogado y detective, se enfrentaba a un problemaopuesto al que tenía desesperado a Parker: cómo evitar que eltribunal aceptase el testimonio de un marido contra su cónyuge. Enel caso de Mason, el fiscal intentó anular el matrimonio permitiendoasí que el hombre prestara su declaración. Mason demostró que elmatrimonio era legal, de esta forma obstruyó el testimonio delesposo. La inquietud se apoderó de Parker. ¿Y si Frank Pass y sumujer no estuvieran legalmente casados?

Parker revisó losdocumentos matrimoniales del acusado y descubrió que Pass teníasuficiente sangre indígena como para calificarlo de indio paiute. Suesposa, aunque medio mexicana, era legalmente caucásica, y undecreto de Arizona hacía ilegal tal matrimonio. Posteriormente seadmitió el testimonio de la señora Pass ante el tribunal y elhomicida fue condenado. Perry Mason, irrumpiendo en la vida realdesde las páginas de un libro, se había apuntado otro éxito.

Desde su primeraaparición en marzo de 1933, con The Case of the Velvet Claws (elcaso de las garras de terciopelo), Perry Mason se convirtió en elinvestigador de ficción con más éxito del siglo pasado. Nuncaperdió un caso (si acaso en la novela de 1956 The case of theterrified typist), y las ventas de sus 82 aventuras, plagadas deacción llegaron a marcas típicas de los best sellers.

A la fecha se han vendidomás de 325 millones de libros de Erle S. Gardner, y las hazañas dePerry Mason han sido traducidas a más de 35 idiomas. Aunque no havuelto a aparecer en ninguna nueva aventura literaria, desde 1973hasta principios de los 80s se llegaron a vender 2000 libros cadadía.

 

Las dramatizaciones del investigador, con Raymond Burr representando el papel del investigador, fueron emitidas durante nueve años en la televisión norteamericana, se han proyectado en más de 60 países, incluyendo América Latina. Durante 12 años, Mason estuvo en la radio norteamericana cinco veces a la semana. Fue el héroe de media docena de películas hasta que Gardner retiró su autorización porque, desde su perspectiva, Hollywood no comprendía a su héroe.

Sus admiradores sí quelo entienden. Saben que sus armas son: una gran presencia ante lostribunales, un conocimiento enciclopédico de la ley de California yla inquebrantable lealtad del detective Paul Drake y de la secretariaDella Street. Con la mayor frecuencia, su adversario es Hamilton“Ham” Burger, el ficticio fiscal de distrito de Los Angeles.Una y otra vez, Burger y sus compañeros fiscales creen tener el casocompletamente a su favor, pero Mason, con su dominio de la brujeríalegal y su letal habilidad como inquisidor, encuentra la manera dedesenmascarar al verdadero villano de la sala.

Incluso cuando el fiscalde distrito cree tener a un testigo ocular irreprochable, Masoncontraataca. En The Case of the Howling Dog (el caso del perroaullador, 1934), Bessie Forbes, la cliente inocente de Mason, se veacusada de homicidio por que tomó un taxi hasta la escena del crimeny había olvidado un pañuelo perfumado en el asiento trasero.Sabiendo que la parte acusadora utilizaría al taxista paraidentificar a la señora Formes, Perry contrata a una actriz que separece a su clienta, y la empapa con Vol de Nuit, el perfume delpañuelo. Envía entonces a la actriz a pedirle el pañuelo altaxista. En la corte, Mason anula el testimonio del hombre al hacerloadmitir que si se ha equivocado al identificar a la mujer querecuperó el pañuelo, también puede estar en un error sobre laidentidad de la pasajera original. Cuando el conductor sostiene quefue Bessie Forbes la que recogió el pañuelo, Mason va en camino deprobar la inocencia de su clienta. Por supuesto, ninguno de losclientes de Mason es culpable jamás. En su mayoría son chicashermosas menores de 30 años, con bonito cuerpo y bocas apetecibles,que por alguna desgracia se han echado la ley de California encima.

Casi todas las aventurasdel investigador se apoyan en un principio legal o en un caso realque Erle S. Gardner, como abogado, había usado ante la sala detribunales de California. La cuestión de dónde acaba el creador ydónde empieza la creación casi no tiene respuesta.

Erle S. Gardner

Nació el 17 de julio de1889, en Malden (Massachusetts), pero después que cumplió los treceaños, sus padres se mudaron a California, donde pasó el resto de suvida. Combinó la escuela secundaria con un puesto de mecanógrafo enuna empresa de abogados en Palo Alto y después estudió derecho porsu cuenta. En 1911, tras cumplir 21 años, ingresó en el cuerpo deabogados y empezaron las aventuras típicas de Perry Mason en lapersona de Erle Stanley Gardner.

En 1913 Gardner comenzóa ejercer en Oxnard, pequeño pueblo de California con una poblaciónchina considerable. Erle, a la sazón, rechoncho, con gafas, defensornato de los débiles y estudioso de los más lóbregos subterfugiosdel código penal del estado, se convirtió en su paladín.

Una vez lo contrataronpara defender 20 chinos que iban a ser acusados de vender billetes delotería. Sabiendo que el detective de otra población que habíancontratado para arrestar a los chinos era incpaz de distinguir a unoriental de otro, Gardner cambió de lugar de trabajo habitual atodos los acusados y los trasladó a un local nuevo. Puso a WongDuck, el carnicero, en la lavandería de Ah Lee, y también mudó alos otros 18. En la estación de policía el detective se equivocóal identificar a todos. En el juicio Gardner hizo notar que si elfuncionario que procedía a los arrestos no era capaz de distinguir aun chino de otro, ¿cómo era posible que supiera quién habíaestado vendiendo los billetes de lotería? El caso fue sobreseído(tipo de resolución judicial que dicta un juez o un tribunal,suspendiendo un proceso por falta de causas que justifiquen la acciónde la justicia) y Gardner se convirtió en el héroe del BarrioChino.

Las repercusiones delcaso fueron múltiples. Con el tiempo, Gardner aprendió el cantonéssuficiente para charlar con sus nuevos clientes y se ganó elsobrenombre de Dà zhuàng sh? (???el Gran Abogado) y recopiló material para la trama de sushistorias. Algunos años después hizo un viaje a China, donde se letrato con gran distinción. Pero en sus viajes también fue sujeto aarresto domiciliario, acusado de ser espía, y perseguido por piratasque nunca habían oído hablar del Gran Abogado de California.

En 1921, se decidió aescribir ficciones para aumentar sus ingresos. Durante el día seafanaba en su profesión legal. Por las noches, Gardner, que másadelante escribiría más dedos millones de palabras en un año y quequedaría inscrito en el Libro Guinness de las Marcas Mundiales comoel escritor más rápido del mundo, concebía narraciones pararevistas vulgares. A pesar de haber sido rechazado en variasocasiones, al final de los dos primeros años Gardner, que escribíabajo el seudónimo de Charles Green, se las arregló para vender unabuena cantidad de sus historias.

Doble éxito

Tanto el ejercicio delderecho como la escritura progresaban año con año. En 1926 Gardner,el escritor nocturno, vendió 35 de sus narraciones y novelas cortas;y Gardner, el abogado, siguió sacando casos desesperados del fuego.

En cierta ocasión actuóen una reclamación por daños por valor de cuarto de millón dedólares interpuesta por una joven que alegaba que sus nervios habíansido destrozados por los actos del cliente de Gardner. Esto habíaimpedido su matrimonio y la había dejado hecha una ruina tímida. Elcaso del cliente parecía desesperado hasta que se desencadenó unterremoto. Mientras la sala temblaba, todos se lanzaron bajo lasmesas y los bancos… excepto la demandante y Gardner.

Cuando se reanudó lavista, el abogado, en una jugada digna de Perry Mason, señaló a lademandante y se dirigió al jurado: “Todos ustedes se asustaron.Esa chica que ven ahí quedó tan fresca como una lechuga. ¿Pareceesa la acción de una mujer que supuestamente se convirtió en unatímida por algo que hizo o dijo mi cliente?” Quince minutosdespués el jurado volvía con un veredicto favorable para el clientede Gardner.

Hacia 1932, Gardner habíaescalado la cumbre de los escritores mercenarios que llenaban laspágina de las revistas de detectives. Incluso con el módico salariode las revistas sensacionalistas ganaba durante de Depresión de 1929más de 20,000 dólares anuales escribiendo.

Fue el advenimiento deldictáfono lo que hizo posible que naciera Perry Mason. Dictando yempleando a tres secretarias, el autor pudo realizar una cantidad detrabajo aun más cuantiosa. En 1933, cuando aparecieron las dosprimeras novelas de Mason, Gardner publicó también 69 novelascortas más, narraciones breves y artículos para revistas.

El primer libro de PerryMason, The Case of the Velvet Claws, fue dictado por Gardner en tresdías y medio mientras atendía su práctica profesional por partedel día. Rechazado por varios editores, fue aceptado por WilliamMorrow and Company y demostró ser tanto para Gardner como paraMorrow la clave de grandes ingresos. El libro ha aparecido en más de20 ediciones y reimpreso en 34 versiones fuera de Estados Unidos. Losnuevos libros de Perry Mason se sucedieron en torrentes de a dos ytres por año. Apasionado por el aire libre, el tío Erle, comomuchos le llamaban, equipó una camioneta con lo necesario parasobrevivir en zonas desiertas y se dedicó a dormir en el desiertocon su aparato de dictar, para resurgir días después con una nuevaaventura de Perry Mason ya terminada.

Pero hacia 1938, empezabaa preguntarse si un día cedería al interés de los lectores porPerry Mason. ¿Podría duplicar su éxito escribiendo una novela conotra serie de personajes? El libro, escrito bajo el seudónimo de A.A. Fair, era The Bigger They Come (Cuanto más grandes son) ycaracterizaba a Bertha Cool, una mujer obesa propietaria de unaagencia de detectives y con anillo de diamantes, y a su diminutoempleado Donald Lam, todo un paquete de dinamita legal. La pareja seanotó un éxito inmediato y Gardner se puso a escribir 29 libros deCool y Lam.

En 1947 Gardner seencontraba disfrutando de la vida y probablemente de los más altosingresos de un escritor de su época. Entonces recibió la visita deun joven abogado de nombre Al Matthews. Matthews tenía un cliente enla miseria y sin amigos, William Marvin Lindley, que había sidocondenado por homicidio. Lindley, a quien el gobernador Earl Warrenhabía negado el indulto, estaba a punto de ir a la cámara de gas.Convencido de la inocencia de su cliente, Matthews preguntaba siGardner podría ayudar.

Elabogado-escritor puso manos a la obra para salvar a Lindley.Reconstruyendo el crimen,llegó a la conclusión de que el jovenabogado tenía razón. Escribió cartas en las que plasmaba susconclusiones al gobernador y a todos los magistrados de la CorteSuprema de California. Aunque Warren, que se hallaba fuera delestado, había ordenado que no se indultase a Lindley, las cartas deGardner eran tan persuasivas que la Corte Suprema solicitó porunanimidad al vice gobernador Frederick Houser que ordenara unaplazamiento de la pena de muerte. Finalmente, el gobernador Warren,influido por la sugerencia de la Corte, cambió la sentencia deLindley a cadena perpetua. 20 años después fue exonerado. Elcaso Lindley llevó a Gardner, con la ayuda del editor Harry Steeger,a comenzar en 1948 un programa llamado "El Tribunal de últimainstancia" en la que un equipo de peritos encabezados porGardner estudiaban los casos dudosos individualmente y aquellosconsiderados injustamente condenados fueron publicados en la revistaArgosy cuyo editor era el mismo Steeger.(//www.victimsofthestate.org/CA/Lindley.htm)Durante los 10 años siguientes, el equipo examinó cientos desolicitudes de abogados y prisioneros y se consiguió salvar lasvidas de 33 hombres y mujeres inocentes.

Gardner dejó este mundoel 11 de marzo de 1970, a los 80 años, cubierto de honores por suscolegas abogados y aceptado como perito internacional en derechopenal. También dejó tras de sí una de las vidas más colmadas yllenas de éxito que se pueden imaginar. Y lo mejor de todo, legó almundo a Perry Mason que vivirá para siempre.