Crítica literaria – Fahrenheit 451

Desde que descubrí esa maravillosa novela que es 1984, las historias distópicas me han llamado muchísima la atención, ya que nos sumergen en historias exageradas, pero con un mensaje muy claro hacia los gobiernos y la masa que les sigue: por mucho que nos obliguen a hacer algo, nunca nos harán olvidar nuestros sentimientos humanos.
El conjunto de novelas de esta índole conocida como “la trilogía distópica del siglo XX” está formada por 1984, Un mundo feliz y por la novela de la que hablaré en esta entrada: Fahrenheit 451.
Fue escrita en 1954 por Ray Bradbury, hoy recordado como uno de los mejores escritores de ciencia-ficción de la historia. Nos cuenta como en un futuro próximo (se da a entender que es entre finales de los noventa y principios del 2000) la ley prohíbe leer y poseer la inmensa mayoría de libros que existen.

Esto es así porque las novelas nos cuentan historias de personas que no existen, lo que nos hace deprimirnos por no poder tener esas vidas. Los filósofos nos dirán cosas distintas según en qué siglo han vivido, lo que puede llevarnos a la confusión. Por estas razones, los libros son prohibidos, porque incitan a que la población se deprima.

Hasta aquí puede parecer que la sociedad no es tan mala, pero nuestra visión cambia al ver que todas las personas están enganchadas a la televisión (todo un adelanto hacia la época actual por parte de Ray Bradbury), y además esa televisión nos incita a cómo debemos vestirnos y que debemos consumir (de que me sonará).
Sin duda, la historia de la novela es una forma exagerada (y no tanta si recordamos que las quemas de libros ha sucedido multitud de veces en la historia) de cómo nos tratan las altas esferas del gobierno: no pienses demasiado, y si piensas piensa lo que nosotros queremos que pienses.

Además de esta genial idea, el libro tiene un ritmo espectacular, en el cual no hay ni un segundo de respiro. Hay unos giros de guión sorprendentes, y el comportamiento de los personajes protagonistas es tal vez el más humano de las tres grandes novelas distópicas, lo que le da mayor gancho a la historia.
También tiene algunos momentos realmente espectaculares, los cuales están descritos con gran maestría, de manera que en nuestra cabeza imaginamos secuencias de grandes películas de acción, tal vez el mayor logro al que puede aspirar un libro.
Lo único que podría jugar en contra de la novela es la forma de contar los saltos de tiempo, algo que no se explica bien del todo y puede liarnos por sus saltos bruscos en algunas ocasiones. No es muy común, pero le hace perder puntos.
Nota: 9/10


Lo mejor:
•    Muy realista, tanto que no me extrañaría que algo así pasase en la realidad.
•    El comportamiento de los personajes es muy realista, lo que nos hace sentirnos identificados al instante.
•    Algunos momentos realmente espectaculares.
•    Esa visión de “libros no, televisión si” que me resulta tristemente familiar.
•    Breve e intensa, 170 páginas para ser exactos.
Lo peor:
•    Los saltos en el tiempo son muy bruscos la mayoría de veces.
•    El final es muy abierto, lo cual no es necesariamente malo, pero a mí personalmente me molesta.


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