Las mejores canciones del Metalcore (7ª Parte)

As I Lay Dying – The Sound Of Truth

 

Asking Alexandria – If You Can’t Ride Two Horses At Once…You Should Get Out Of The Circus

 

Volumes – VIA

 

ENOUGH HAS BEEN SAID – Between the Devil and the Deep Sea

 

Steryle – End Ever

 

Avenged Sevenfold – Eternal Rest

 

Black Tide – Honest Eyes

 

In This Moment – Surrender

 

Trivium – Dusk Dismantled

 

Textures – Denying Gravity


1ª Parte

2ª Parte

3ª Parte

4ª Parte

5ª Parte

6ª Parte

7ª Parte

Bullet for My Valentine – The Poison

Avenged Sevenfold – Waking the Fallen

Trivium – In Waves

Los discos del Metalcore

10 discos imprescindibles de Metalcore

Top 10 – Portadas de Metalcore

Top 12 – Canciones épicas de cojones de Metalcore

Guía para introducirse en el Metalcore (Colaboración con Glanzmann)

 

Cosas por las que mola vivir: Dormir y descansar un día libre

 

 

Por lo general, tenemos los días ocupados en alguna rutina. Ya sea estudiar, trabajar, hijos… nos solemos levantar, asear, y dedicarnos a nuestras obligaciones. Por desgracia, en los tiempos que corren, esto cada vez es menos común.

Pero esta es una entrada sobre cosas buenas, así que pongámonos en situación: has estado toda la semana trabajando/estudiando, madrugando para dar lo mejor de ti mismo todos los días. Pero llega el fin de semana (o cuando sea que tengas el día libre) y te despiertas, pero no te levantas ipso facto, como harías normalmente.

Disfrutas del calor de las sabanas. Como hoy no te has despertado con el horrible zumbido del despertador, la sensación que tienes no es de sueño, sino de haber dormido bien. Aprovechas esos minutos en los que eres una especie de zombie para disfrutar de tu merecido descanso con la mejor postura posible en la cómoda cama.

Al pasar un rato, te levantas a orinar, pero a diferencia del resto de días, te levantas con gusto, desperezándote con una energía mañanera que hace imposible que te pongas de mal humor. Caminas hacia el cuarto de baño, y evacuas tus fluidos sin prisa, sintiendo como los desperdicios de tu cuerpo salen para dejarte con una agradable sensación.

Durante este proceso, a pesar de haberte despertado, no te has despejado del todo, lo que hace que durante esos instantes solo pienses en tu mañana libre y no pienses en lo malo.

Te diriges a la cocina, y coges algo que te guste mucho de desayuno. Pueden ser esos cereales con esa textura que tanto te gusta, pueden ser esas madalenas que entran que da gusto con un vasito de leche, puede ser una saludable naranja… La cosa es que desayunas con un gusto indescriptible, ya que te quitas el sabor a babas de la boca para sustituirlo con un agradable sabor.

Mientras desayunas o cuando acabas de hacerlo, te pones algo que te gusta y te relaja mucho, como un poco de música, por ejemplo. Como no tienes ninguna obligación mañanera, te vuelves a poner cómodo en algún sitio, como el sofá, un sillón o la misma cama donde dormiste, la cual aún conserva ese calor producido por tu placentero sueño nocturno bajo sus sabanas.

No te has despejado, y gracias a estar vacío de fluidos intestinales y tener el estómago lleno, el gusto al reposar con tu música favorita de fondo es algo que te hace olvidar por completo las desgracias mundiales y tus frustraciones personales.

Sabes que aún tienes que estudiar mucho, recuerdas perfectamente la enorme cantidad de mensualidades que debes al banco, recuerdas tus problemas personales. Pero no les das importancia, disfrutas de tu descanso. Y lo mejor de todo es que esto lo disfruta exactamente igual la persona más pobre del mundo hasta la más rica.