Especímenes de las bibliotecas: de todo menos estudiar y leer libros

Estoy de bibliotecas.

Creo que tampoco era tan difícil después del título del post.

Y también sé que muchos de vosotros también lo estáis -si sois universitarios claro; es uno de nuestros meses fatídicos-.

Por cierto, una biblioteca es ese lugar que “contienelibros -cosas hechas de papel y que sirven para consultar bibliografíaentre otras cosas- y que se pisa todos los días del año y no sólocuando hay exámenes”.

Biblioteca de la RAE

Biblioteca de la RAE

Esa definición la dio un profesor míoen la Facultad hace tres años -justo cuando entramos en la carrera-. Yome reí y me dije que la utilizaría para consultar bibliografía. Ahoradespués de tres años debo reconocer que he sacado bastantes libros,pero pocos para bibliografía de las asignaturas; la mayoría, o erannovelas/poesías, o eran de historia de la guerra.

Las bibliotecas están para eso, para sacar libros. Os puedo asegurar que en mi clase hay seguro más de uno que todavía ni ha sacado un libro, ni para consumo propio, ni para ampliar bibliográficamente.

Pero no os quiero hablar de lasbibliotecas como centro de libros, os quiero hablar como sitio delectura, para estudiar, para reflexionar -también podéis incluir lassalas de lecturas.

En las bibliotecas nos podemos encontrar diversos tipos de tocapelotas mientras estamos estudiando. Pasaré a definirlos.

  1. Amoroso: este espécimen habita en todas las bibliotecas. Dícese de aquél que está comiéndose la boca con la novia y que mientras se intercambia post-it de colores poniendo “te quiero” no dejan de dar por culo y maldices a su familia, a su novia, y que ojalá se quede preñada ella en el siguiente polvo -esto lo piensas en caliente, ojo-. También deseas saltar y decirle: “como toquéis más los cojones os vais a poner a estudiar a Napoleón y su sistema monopolizado informativo por mí, ¿ok?”.
  2. Charlatán: más común que el anterior -por esto de que no necesita novia; simplemente un amigo o alguien que lleva años sin ver le sirven-. Suele estar siempre hablando con el de al lado, con el de delante, el de detrás, y hasta con el de seguridad que viene de vez en cuando. Hace de todo menos estudiar, suele hablar en un tono bastante elevado y se caracteriza porque está más tiempo haciendo ruido con la silla -porque sale y entra- que estudiando.
  3. El de la mochila: cada vez hay menos de éstos, pero hace unos años se puso de moda. Se trata de esos personajes que van a la biblioteca, dejan la mochila y sus apuntes por la mesa desperdigados y se van. Esto lo hacen para marcar territorio -como los animales-. Mi teoría es que lo hacen para dar por culo y que se joda el que viene detrás y no encuentre sitio. Lo gracioso es que no los ves recoger la maleta hasta que cierra la biblioteca y, en más de una ocasión, he llegado a escuchar a alguno diciendo por el móvil: “si tío, hoy he estado estudiando en la biblioteca de X facultad“…
  4. Atontado: suelen ser los menos frecuentes ya que si te encuentras con la caraja vas a tomarte un café. Son esos individuos/as que te encuentras mirando al limbo, pensando en las musarañas, etc mientras te miran con cara de niña del exorcista mirando al frente.
  5. Escritor literario: son los poetas empedernidos, arraigados a la lectura y escritura, eso sí, en las mesas. Da igual que tengan mil folios delante suya que su objetivo es poner una cita tonta en plan: “Yo estudié aquí y no me sirvió para nada” -normal gilipollas, estás haciendo el tonto-. Podríamos decir que no tienen folio delante para expresar tal alarde de creatividad, pero estaríamos mintiendo y mi carrera me lo prohíbe.

Estos son, a grandes rasgos, las principales características de lasextrañas criaturas que habitan en lo más profundo de las bibliotecas deeste país.

Ah, por cierto, también están los que estudian, somos los que menos, pero también estamos presentes.

“Veni, vidi, vici”