Episodio II: El ataque de la Iglesia

Uy…

Me da cosa hablar otra vez de la Iglesia porque no me gusta hablar de empresas como ésta, pero es que es necesario.

Vivo en Sevilla, y ser ateo en Sevillaes como meter a un judío en una reunión de SkinG. Esta ciudad es,posiblemente, la más católica, apostólica y romana de toda España.Aunque la Giralda la hiciesen los almohades, olvidaos, la hizo Dios; yahora intenta quitar ese pensamiento.

Aquí avanzas dos pasos y ves un cristocolgado, avanzas otro y te ves tatuada la Macarena en la espalda deuno, y así sucesivamente.

Pero no estoy en contra de la fe devotade los creyentes, cada uno que haga lo que quiera, es libre. Lo que síocurre es que dentro de los creyentes los hay de corte progresista ycorte moderado.

Se acerca la Semana Santa. En Sevillaya huele a torrijas, incienso y pasos. Pero en los últimos días estáocurriendo un asunto que está enfrentando a los diversos hermanos delas cofradías. Y es que, otra vez, mi querida y adorada amiga laIglesia ha vuelto a hacer de las suyas.

Ahora quieren meter su campañita contrael aborto en la Semana Santa andaluza, y con esto hay que tenercuidado, porque tocar Semana Santa con política da un resultado a laecuación catastrófico.

Como ya he dicho, muchos cofrades sonsocialistas, de Izquierda Unida, republicanos, etc, etc. Es más, sonamigos míos y los conozco, y están a favor del aborto. ¿Qué ocurreahora? Su hermandad puede lucir un lazo contra el aborto, y ellos estánen contra.

Se avecinan tiempos difíciles y vuelvoa decir lo mismo: a la entidad suprema que rige el mundo llamadaIglesia, dejen de tocar las pelotas en tiempos como éste. Mucha genteespera impaciente la salidad de su Hermandad, que vuelva a pasear porla ciudad, pero si vosotros metéis tintes de políticia en ella… ¡ay!que nunca aprenderéis.

Por cierto, a mi Dios lo han subido de cargo.