After Dark, Haruki Murakami

Antes de irme a trabajar a la CampusParty tuve la oportunidad de terminar After Dark, la última novela deHaruki Murakami. Este genio de la creación -os guste o no- terminaráganando, algún día, y no muy lejano, el Premio Nobel de Literatura.Sólo es cuestión de tiempo, un tiempo con el que el Dios Crono juega asu antojo.

After Dark me duró, aproximadamente,unas 10 horas repartidas en una semana. Y pueden haber sido menos siCrono me hubiese respetado un poco más la agenda laboral, pero no pongoquejas al respecto.

Cuando leía After Dark, mi grado deempatía con los personajes del libro fue absoluto, magistral, rozandola perfección. Murakami es especialista en introducir a escenapersonajes constantemente y que el drama y la narracción no pierdan susseñas de identidad.

La historia del escritor japonés noslleva a mi querida y concurrida Tokyo. Su noche. Su gente. Sus vidavampira cuando el sol cae. Y es que todo el peso de la historia recaeentre las 11,56 de la noche y las 7 de la mañana del día siguiente.Durante estas siete horas se nos irá narrando la vida de distintospersonajes, sus aficiones, el porqué están despierto a tales horasmientras que 3/4 de la ciudad se encuentra descansando.

Uno de sus personajes, Mari, una tímidachica japonesa que va a alcanzar la mayoría de edad (made in Spain), metransmitió seriedad, cordura, saber estar. Me enamoró. Tengo queadmitir que deseaba que llegaran los párrafos donde Murakami contaba suhistoria, una historia narrada a través de diálogos con otrospersonajes hilados adecuadamente. Quiero destacar estos párrafos deMari con Korogi (otro personaje de los múltiples que aparecen)

-¡Qué va! ¡Podre de mí! Ni una cosa niotra. Cuando era pequeña, no tenía confianza en mí misma, era muytímida. Y en la escuela, por eso, los otros niños se metían siempreconmigo. Era un blanco fácil. ¿Sabes que aún conservo dentro de mítodas aquellas sensaciones? Incluso sueño a menudo con ello.

– Pero, con el paso del tiempo y esforzándote mucho, has conseguido mantenerlos a raya, ¿no? Esos recuerdos odiosos.

– Cada vez más -admite Mari. Y asiente-. Poco a poco. Yo soy de ese tipo de personas. De las que se esfuerzan.

Este trozo de conversación me llegódentro de mí. ¿Por qué? Porque es mi viva infancia. Mari es una chicalista, trabajadora y sin confianza cuando era chica. Algo que no estábien visto cuando eres un crío. Poco a poco, ha ido aprendiendo de suserrores, y en el libro se nos presenta a una Mari con 17 añosconvertida en una auténtica adulta. ¿Qué haría si no una niña de 17años a las 5 de la mañana por las calles de Tokio? La evolución de Maries paralela a la mía, podía intuir qué le iba a ocurrir, aunque suhistoria sea otra, todos los caminos llevan al mismo destino. Sabía quele iba a pasar cuando tuviese 18, 19, 20, etc., porque era lo mismo queyo he experimentado, llegando, poco a poco, a un mayor estadio deperfeccionamiento y dejando por tierra todas las tesis de su niñez.

After Dark es un libro que osrecomiendo leer. Hay personajes de todos los estilos, situaciones que,aunque se desarrollen en Japón, las habéis vivido en vuestro barrio(apenas que seáis de la alta clase por supuesto), en los baresnocturnos, en vuestra ciudad.

Por cierto, se me venía leyendo el libro una canción a la cabeza constantemente.