Bioshock y su campaña de marketing

Me pongo de rodillo, hago reverencias y me quito el sombrero para aplaudir, una vez más, a los publicistas.

Cuandotodo el mundo cree que no hay nada nuevo en torno a la publicidadsurgen ellos para crear ‘algo’ novedoso nunca visto. Exprimen elcerebro para dar con nuevas formas de atraer al público, es decir, alconsumidor.

En elbriefing final de un publicista no existe un guión preestablecido, debeexistir una casilla que siempre destaca: "ideas nuevas aún pordeterminar".

Toda esta introducción viene por la nueva campaña de marketing de Bioshock 2,el esperado título de 2K Games. Cierto es que hasta 2010 no llegará almercado, pero cuanto antes se comience a crear hype, antes se crearáconciencia de marca en el público objetivo al cual nos dirigimos.

Lacampaña de publicidad de Bioshock 2 es sencilla, pero para explicarlaantes hace falta jugar, o que os explique, su precuela. Bioshock 1transcurría en Rapture, una ciudad submarina distópica donde los puntosmorales sobre la que se construían eran ideales; pero no fue así yacabó por el mal camino.

Esta esla historia a grandes rasgos, ausentándola de su esencia ysacrificándola al máximo, pero al menos os he explicado lo principalpara entender la campaña a los neófitos en la franquicia de Bioshock.En esa ciudad, Rapture, existe un vino con una curiosa etiqueta(Arcadia), eje principal de la campaña de marketing. Ya se hizo algoparecido con Gears of War 2 y sus placas repartidas por toda España,pero ésta es a nivel mundial.

En las playas de todo el mundo os podéis encontrar una botella como ésta:

Labotella forma parte de la campaña de publicidad de Bioshock 2, y es queRapture, al finalizar la primera entrega, queda prácticamentedestruida, de ahí que estas botellas de vino hayan llegado a lasuperficie.

Originalidad al poder.

Sitenéis la suerte de encontrar la botella podéis hacer dos cosas: os laquedáis de recuerdo (como yo haría como buen geek) o la vendéis en ebay (como yo haría si necesitase dinero, aunque la primera opción predominaría sobre la segunda).

Adoro a mis amigos los publicistas; un día me gustaría cruzarme con Risto Mejide, tiene que tener un gran coco creativo.