Marchando una de vicio

Puedodecir, casi con total seguridad, que esta semana, y la pasada, son lasque más he jugado a la consola desde hace mucho tiempo.

Cuando digo mucho tiempo, me remito ala época de primaria (allá por el primer lustro de la década de los‘90) cuando tenía una preciosa MegaDrive con mi querido Golden Axe,Sonic, y un juego de ninjas (cuyo remake salió en PS2) pero que ahoramismo no recuerdo su nombre -espero que me lo recordéis en loscomentarios porque odio estos lapsus; la portada era un ninja que se leveían sólo los ojos-.

En esa época, hacías los deberes y, alpoco tiempo, ya tenías tiempo para jugar a la consola, fútbol, irte ala calle, etcétera. En esas tardes lluviosas recuerdo tirarme horas yhoras con la consola sin parar. Pues desde esa época, no recuerdo haberjugado tanto.

Posteriormente he jugado bastante conPlayStation 2, PSX, Nintendo 64… pero nunca tanto como ahora. Hoy llevo10 horas de consolas, intercambiando entre Xbox 360 y PS3, con suscorrespondientes descansos saliendo a la calle para que me dé el aire.

¿Por qué tanto tiempo? Sencillo: análisis.

Estoy terminando el Wolfenstein y elIL-2 Sturmovik: Bird of Prey, mientras que he empezado el Batman(grandísimo) y hoy me ha llegado el Wet y el Magna Carta 2 de NamcoBandai.

No pongo pegas a esta situación. Hastaoctubre no empiezo la Universidad de nuevo, por lo que tengo tiempopara mascarme casi todos los juegos que salgan durante el mes deseptiembre.

Me gustaría destacar Wet,un título al que le he dedicado hoy dos horas y me ha gustado bastante.Con una ambientación al más puro estilo Quentin Tarantino (he visto enprimicia Inglorious Basterds y no es nada del otro mundo; sí, tambiéntengo tiempo para ir a premiers) controlamos a una cazarrecompensasfemenina de armas tomar.

El juego promete bastante por su historia y ambientación; no obstante, tiene bastante bugs que ya comentaré en el análisis.

Ahora me voy a empezar el Magna Carta 2. Mientras, si queréis, podéis leer el análisis del Dissidia, un juego que exprimí al máximo en su versión japonesa y que ahora lo he recibido en la versión española.