[Relato] El Escritor


¡Muy buenas!

Hoy actualizo con mi primera entrada literaria del blog.

La entrada trata de un pequeño relato que he escrito, a modo de práctica, hace unos escasos minutos.

Dicho relato ha sido escrito del tirón, sin apenas pensar en el contenido, dejando llevar la mente.

Puede que sea algo confuso, pero bueno, ahí os lo dejo:

 

El Escritor
Joey se encontraba ante una vasta y extensa planicie. Hacía un sol de justicia, el cual se encargaba de mermar las fuerzas del joven. No divisaba desde su posición atisbo alguno de un lugar donde refugiarse del astro rey, excepto por un viejo y solitario árbol que se encontraba a unos dos quilómetros. 

Después de un buen rato caminando, llegó hasta él. 

Joey soltó la mochila a toda prisa, como si le fuese la vida en ello, y se sentó a la sombra del viejo árbol. Una suave brisa recorría la planicie, era el lugar perfecto para descansar después de tan largo viaje. 

Llevaba  unas horas allí parado, cuando de pronto, algo llamó su atención. 

En el tronco del árbol, había una pequeña cavidad, de la cual sobresalía un objeto, envuelto en trapos viejos. 

Joey, se levantó y extrajo con cuidado el artefacto de la cavidad de éste. Retiró los harapos y descubrió un viejo libro. Por el estado de la cubierta, se podía afirmar que era muy antiguo. Además, no parecía ser muy extenso en cuanto a contenido, pues su grosor era más bien escaso. 

–          ¿Cómo ha llegado a parar un libro a este lugar? – pensó Joey 

El joven observaba su cubierta en busca del título, pero su búsqueda fue en vano, pues éste no aparecía en ningún lado. 

– Bueno, veamos al menos de que va – pensaba Joey mientras lo abría por el principio. 

En las primeras páginas del anónimo libro, no había ni un solo atisbo del título. Sin embargo, sí que aparecía el nombre del supuesto autor. 

– ¿“El Escritor” eh? Espero que el contenido sea algo más original – se reía. 

Joey empezó a leer… 

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Bienvenido, joven viajero. 

Sabía que algún día alguien encontraría tan remoto lugar, así como estas mismas palabras que ahora mismo estás leyendo. 

Sé que tienes muchas preguntas en mente, más has de saber que aquí no hallarás respuesta alguna, pues éstas, ya se encuentran en tu interior. 

Si estás aquí, es porque en el fondo de tu ser, necesitabas partir en un viaje para encontrarte a ti mismo, en busca de respuestas, de una luz que te guíe. 

Sin embargo, algo me dice que has llegado hasta aquí con más fuerzas de las que yo lo hice, y que partirás pronto de nuevo, en lugar de perecer aquí, pero dejemos de hablar de mí. 

Debes estar pensando: ¿Quién es El Escritor? 

Pues siento decirte que no tengo una respuesta a dicha pregunta, pues está mal formulada. En cambio, sí que puedo contestarte a “Qué es el Escritor” 

Verás, el Escritor no es otra cosa que una materialización de nuestros sueños, de nosotros mismos, dentro de un mundo imaginario creado y regido por nuestra propia mente, de ahí su talento. 

El Escritor tiene un poder absoluto. Con un simple movimiento de muñeca puede convertirse en el hombre más querido, en el hombre más odiado, ser famoso, encontrar el amor, viajar, ya sea por el mundo o en el tiempo, crear, modificar o destruir cualquier situación, lugar o circunstancia. Él es amo y señor de todo su propio universo y puede hacer con él lo que desee, incluso destruirlo y volver a crearlo de nuevo. 

Sin embargo, todo poder tiene su lado negativo. Sí, todo lo que sale de la mente de “el Escritor” parece tan real que incluso podemos creerlo, pero es tan irreal como efímero, ya que, al final de la obra, todo vuelve a la normalidad, y todo sueño cumplido, toda esperanza, se desvanece, como un susurro en mitad de la noche. 

Así pues, ¿qué sentido tiene soñar, si al final todo desaparecerá? 

Pues muy fácil, estos sueños, nos pueden servir para superar dificultades, pues si ya lo hemos hecho una vez, aunque sea en ellos, ¿por qué no una segunda? 

Puede salir mal, y no resultar como él quisiera.  ¿Qué le queda entonces? 

Volver a soñar, pues al fin y al cabo, el poder de nuestra mente no tiene límite. 

Además, no acaba aquí su poder, pues mientras escribe, su mente rechaza todo pensamiento impuro o maligno, todo resentimiento, toda infelicidad, y se transmite a través de sus palabras, quedando éste libre de toda carga, al menos durante unas escasas horas. 

En resumidas cuentas, el Escritor no es una persona que se dedica a escribir, ni alguien que se gana doblones de oro por transmitir memeces a través de pergaminos. El Escritor, somos nosotros mismos, nuestro ser, nuestra mente. 

Tenemos todo su poder, y es tan real como nosotros queramos creerlo. 

Si somos de mente abierta, éste será más poderoso, en caso contrario, estará más limitado, pero no por ello no podrá ser usado, pues es un poder que nos ha sido concedido a toda la humanidad. 

Queda en manos de cada individuo usarlo bajo responsabilidad. 

Dicho todo esto, espero que mis palabras no hayan sido en vano, y hayas encontrado, si no el significado de tu partida, al menos un atisbo de ella. 

Por mi parte, no tengo nada más que decir. Ya va siendo hora de dejar paso a la nueva generación. 

Así pues, joven viajero, toma este libro, haz de él tu guía, y rellena sus restantes páginas con tus futuras vivencias. De este modo, las próximas generaciones quizás encuentren de ayuda estas palabras para no volver a dudar. 

Dicho todo esto, gracias y buena suerte… 

El Escritor 

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Las páginas seguían, más no había texto alguno en ellas. Una vieja pluma era todo lo que quedaba en el resto de libro. 

Joey, con ojos llenos de determinación, guardó éste en la mochila con sumo cuidado, y se preparó para partir. No proseguiría el viaje, pues éste justo acababa de comenzar.

FIN