Malcolm in the Middle

 

 

Malcolm in the Middle es una serie de humor actual protagonizada por una familia absolutamente desastrosa, y de lo más variopinta. Es una de las pocas series que he visto enteras, y es algo meritorio porque cuenta con muchísimos capítulos. Pero la verdad es que son para verlos. La serie se centra en la familia Wilkerson, y es protagonizada por el superdotado adolescente Malcolm, que hablará con la cámara en muchas ocasiones explicando todo tipo de cosas sobre su familia, desde costumbres rocambolescas a trifulcas entre hermanos.  La gracia de la serie no es solo por Malcolm, sino por todos y absolutamente todos los demás personajes que la pueblan, desde protagonistas como la familia, a secundarios como Craig. No hay mejor forma de explicar algo sobre ésta serie que mostrando a sus personajes. Éstos son algunos de los protagonistas de Malcom in the Middle: 

Malcolm

 

  

Un adolescente superdotado que vive en el seno de una familia muy revoltosa, liderada por una madre sargento que castiga con severidad ( y crueldad ) a sus hijos. Por tanto, Malcolm ha desarrollado una pronunciada negatividad ante todo, sobretodo a todo lo que se refiera a su madre, Lois. Además de batallar con su madre, también deberá hacerlo con su hermano Reese, un gamberro simplón que poco tiene de superdotado. Y es que Malcolm parece verse sumido en un mundo que no es suyo, que no tiene nada que ver con lo que es.  Malcolm podía haber sido como su hermano, un simple gamberro sin objetivos en la vida salvo robar un montón de tapas de váter, pero no fue así. Un superdotado en una familia caótica, el papel protagónico de ésta serie recae en él. Por otra parte, Malcolm no se libra de los problemas típicos de un adolescente: las chicas. Obsesionado con ellas, y temeroso de convertirse en “el raro” del instituto, Malcolm andará con pies de plomo con ellas, y mantendrá relaciones de todo tipo que casi siempre acabarán mal para él.    

Reese

 

  

El matón por excelencia, Reese hace pasar grandes momentos al espectador con sus increíbles tonterías, y su extraña lógica. Podría decirse que Reese tiene una forma muy diferente de pensar que la de su hermano Malcolm, pero eso sería erróneo. Reese no piensa. Es una máquina de destruir, golpear y gamberrear, que atacará sin descanso a sus hermanos y los que tampoco sean sus hermanos.  Reese es el hermano oscuro de la familia, vengativo y absolutamente desastroso en los estudios, siempre acabará metido en problemas, problemas que acabarán salpicando también a sus hermanos. Reese desea ante todo, y esto ha quedado claro en muchos episodios, ser tan inteligente e integro como sus dos hermanos menores, y poseer un don ( en el caso de Malcolm, la inteligencia, y en el de Dowie la música ). Sorprendentemente, Reese posee uno de éstos dones, contra todo pronóstico. La cocina se convierte de súbito en una habilidad superior que sabe explotar hasta límites insospechados, llegando a sobornar con sus salsas a su padre. Además, cuenta con una facilidad pasmosa para conducir vehículos. A pesar de esto, Reese es un joven muy influenciable, y será engañado en muchas ocasiones por sus hermanos, incluso por Dowie a pesar de ser solo un niño.  

 Dowie

 

 El hermano menor, y por tanto el que recibe todas las bromas pesadas. Dowie vive la vida heredándolo todo de sus hermanos mayores, y dentro de la conflictiva familia Wilkinson. Por tanto, e igual que Malcolm, Dowie se verá envuelto en un mundo que dista mucho de ser el apropiado, o al menos en el que mejor se sienta integrado. Su estatus de hermano menor le llevará a pasar situaciones muy peliagudas, como por ejemplo tener que estudiar en una clase para retrasados por culpa de Malcolm, o recibir todo tipo de golpes por parte de Reese.  Francis es el único que trata como es debido al pobre Dowie, y por ello es el hermano que más aprecia. Dowie pasó las primeras temporadas como un niño normal, pero pronto se convertiría en un jovencito inteligente con un don muy especial: una sorprendente debilidad y habilidad por la música.

Dowie compone todo tipo de piezas con todo tipo de instrumentos, siente la música y la expresa como mejor sabe, algo que despierta en Malcolm un sentimiento de envidia en uno de los episodios. Como en el caso de Malcom, el talento de Dowie es menospreciado por su familia, que no explota todo su potencial ni lo educa para convertirse en una persona de provecho. A pesar de todo, Dowie demuestra una gran inteligencia, al nivel de la de Malcolm.   

Hal

 

  

El padre de la familia, pero ni mucho menos del líder. Hal es un desastre, a pesar de tener un buen corazón. Siempre acaba metido en líos por tener caprichos inapropiados a su edad, o por intentar solucionar problemas de la peor manera posible. Por tanto, Hal siempre acaba siendo extorsionado por sus hijos, y seguidamente vapuleado por su mujer. Personalmente creo que Hal es uno de los mejores personajes de la serie, y cuenta con enormes escenas divertidísimas. Por citar un par, recuerdo un episodio en que Hal quiere comprar un electrodoméstico, pero por desgracia la última pieza en stock acaba de ser comprada por un hombre. Hal, ni corto ni perezoso, roba la bolsa del electrodoméstico al hombre, y huye a toda velocidad. A la hora de mirar el botín, descubre que ha robado a quien no era, y que en la bolsa solo hay unas gafas de bucear. En un segundo intento, roba la bolsa a otro hombre creyendo que es su objetivo, y descubre que en la bolsa solo hay unas zapatillas de buzo. Qué risa me pequé aquel día! Hal teme tanto a Lois como el resto de la familia, quizá incluso más. Desde luego, el hecho de ser el padre y la segunda figura más autoritaria de la familia no le impide ser esclavizado por Lois.  

Lois

 

  

Lois es un personaje muy odiable. La madre superiora, Lois es un sargento que castiga sin cesar a sus hijos, aunque ellos se lo ganan, todo sea dicho. En cualquier caso, Lois es la que manda en la familia, y probablemente la causante de que Reese no acabe haciendo cosas peores de las que ya hace. Sus gritos están a la orden del día en los capítulos, y Malcolm la muestra como un monstruo sin corazón que lucha todo lo que puede para ridiculizar a sus hijos, aunque al final no sea del todo así. Francis, el hermano mayor, la odia profundamente, y la culpa de la mayor parte de sus errores. Según él, ella es la causante de su poco talento y de su fracaso escolar. Si hubiera que escoger un hermano que no odie a Lois, ese sería Dowie, cuyo estatus de menor logra la protección de su madre, y por tanto la exclusión a los castigos.     

Francis

 

  

El miembro de la familia que más me gusta. Francis es muy inteligente, pero basa su vida en ignorar a su madre y hacer todo lo contrario de lo que ella dice. Francis fue muy conflictivo en su juventud, aún más que Reese. Según él, la culpa de ello era de su madre, que nunca creyó en él y nunca le protegió de nada. Francis abandona la familia para visitar el mundo y apartarse de su madre, y acaba trabajando en una granja-hotel como encargado. Sorprendentemente, Francis encuentra a la mujer de su vida, Piama, con la que se compromete en matrimonio. Antes de todo, vive un tiempo en una escuela militar de lo más estricta. Francis es el héroe de sus hermanos, y ellos lo quieren muchísimo.

 Aún así, Francis no se siente cómodo con éste afecto, porque sabe que en su infancia y en la de sus hermanos él hizo todo lo posible para hacerles la vida imposible. Ahora que ha abandonado a la familia y se ha ido a vivir por su cuenta, Francis es para sus hermanos un ejemplo a seguir. A pesar de su inteligencia, Francis siempre acaba metido en problemas por su inocencia, como por ejemplo cuando se niega a sacrificar un cerdo y decide criarlo por él mismo, con los problemas que ello conlleva.  Francis está orgulloso de haber abandonado a su familia y haberse alejado miles de kilómetros de ellos, pero aún así siempre acaba volviendo por alguna razón, ya sea para visitar a sus hermanos o para criticar a su madre, sin cuyas broncas parece no poder vivir.  

 Grandes Secundarios

 Como sucede con los Simpsons, los secundarios toman un importante papel dentro de la serie. Si bien algunos son irrisorios y ocasionales, otros son muy importantes y llegan a protagonizar o coprotagonizar capítulos enteros. Éstos son los secundarios que más me gustan.  

  Stevie

  

Stevie es un superdotado en silla de ruedas que está con Malcolm en la clase de los más inteligentes. Con problemas respiratorios y físicos, Stevie tiene un agudo sentido del humor y aparece en muchos episodios. Como es el mejor amigo de Malcolm, siempre anda por su casa, y se gana el favor de Lois gracias a su deficiencia física. Vive bajo el yugo y la sobreprotección de sus padres, que se preocupan en exceso por él. Eso a veces le exaspera porque no le permiten vivir una vida normal, aún dentro de lo que cabe. 

Otto y Gretchen

 

  

Los dueños del hotel rural donde trabaja Francis. Son unos extrañamente cariñosos que acogen a Francis sin dudarlo. Él les está eternamente agradecido, y encuentra en ellos el amor que no encontró en con su familia. A pesar de todo, Otto es demasiado bueno, hecho que le llevará a decepciones y timos importantes. 

 Craig

  

Craig es mi personaje secundario preferido, me parece divertidísimo. Craig tiene problemas para relacionarse, hasta el punto que llega a enamorarse de Lois, con la que trabaja en un supermercado. Craig tiene momentos espectaculares, y aparece en mi escena favorita. Por poner un ejemplo gracioso sobre éste personaje, diría aquel capítulo en que se lesiona y necesita la ayuda de un pequeño mono para servirle. El mono resulta ser un psicópata que intentará asesinarlo de todas las maneras posibles, hasta ser salvado milagrosamente por Hal, en un acto de valor sin igual. Craig aparece en mi escena favorita. No recuerdo el capítulo exacto, pero si que Reese estaba subido en una bicicleta y pretendía salir volando por una rampa gracias a una manguera y la presión del agua. Pero el invento le sale mal y acaba siendo arrastrado por el chorro. La imagen cambia y se ve a Craig saliendo de su casa confuso. Después, se ve la casa por dentro en silencio, y posteriormente Craig rompe la pared impulsado por el chorro. Hay verlo, desternillante. Su padre es un atlético corredor obsesionado con el deporte, todo lo contrario de su hijo, que está bastante rellenito.   

Lionel 

 

El profesor de Malcolm y de la clase de los superdotados. Lionel es superinteligente, y ha batido todos los record de notas en el instituto. A pesar de ello, Malcolm siempre acaba superándolo y rompiendo sus logros, algo que enoja muchísimo al pobre profesor, que intentará por todos los medios desfavorecer a Malcolm. Lionel tiene una enfermiza obsesión por Reese y su comportamiento de gamberro, e intentará estudiarlo y ridiculizarlo a través de Malcolm. Por suerte, siempre le sale el tiro por la culata.   

Conclusiones Finales 

Me dejo muchos personajes fantásticos por el camino, como los amigos del póker de Hal, la madre de Lois, Piama, las novias de Malcolm, la clase de retrasados de Douie … Todos son memorables, como la serie en si. Hace tiempo que terminó, en 2007, pero seguro que fueron 7 años de divertido trabajo para el grupo de la serie, un trabajo que seguro no olvidarán fácilmente, y tampoco lo harán aquellos que hayan disfrutado alguna vez de ésta estupenda serie, que con sus más y sus menos, nos presentan a una familia desastrosa, pero muy cercana, que acabará siendo parte de nosotros para siempre.

 

 

 

Crónica de La Muerte de mi PlayStation 3

Ayer, día 19 de Noviembre de 2009, mi PlayStation 3 falleció de una repentina muerte súbita. Me hallaba yo jugando a una demo tranquilamente, como cualquier otro día, esperando pacientemente la hora de ir a buscar mi codiciado Assassin’s Creed 2 a la tienda. Un montón de tiempo contando los días para su salida, y por fin había llegado la hora! Así que, ganando tiempo me puse a jugar a la demo de Dragon Ball Raging Blast. Y de súbito, la consola se apaga y la luz anteriormente verde brilla en un color rojo intenso. Lo primero que pense, “ se ha ido la luz “.

Pero el sonido de fondo del televisor me indicó que no era así. Por algún motivo, la Ps3 se había apagado sola. No me extrañé, todo aquel que tenga una PlaySation 3 sabe perfectamente que a veces le da por jugar con el usuario. Me levante y le di al botoncito para encenderla de nuevo. Pasaron los segundos y sonó un pitido, la luz cambió a amarilla, y volvió a ponerse roja. Cielo santo. La apagué por detrás alarmado, con el grito en el cielo y el anus prieto. Al encenderla de nuevo, lo mismo. La condenada luz amarilla.  Loco y cegado por un miedo intenso, corrí al ordenador y busqué información sobre las luces amarillas en Ps3. El titular que hallé me tranquilizó tanto como ver la película “2012” el 20 de diciembre de 2012 a las 11:59.

“ Muerte súbita de la Ps3 “. La palidez predominó en mi rostro, estaba claro: los días de felicidad con mi PlayStation 3 terminaron. Y no solo estaba enfadado por la pérdida de mi más preciada consola, sino por no poder probar el condenado Assassin’s Creed 2 que tanto llevaba esperando. Ir a comprarlo sin poder jugarlo sería una tortura china. 

 Mi corazón roto me pidió que desconectase la máquina, y así lo hice, despidiéndome de ella para siempre, colocándola en el oscuro rincón que sería su nuevo hogar, rodeada de arañas y mierda de todo tipo. No pude articular unas últimas palabras, mi garganta estaba destrozada de gritar improperios.  Pero no todo fue tan mal. Llamé a los amigos de Sony, y como la consola no estaba en garantía, me dijeron de repararla. Tres meses sin Ps3, un dineral para arreglar una consola de 60Gb que podría volver a morir por el mismo error.

Tras mandar a tomar por el culo a Sony, con educación eso si, decidí que había llegado la hora de remplazar a la PlayStation 3. Así que hoy, con el dinero de mi cumpleaños en el bolsillo, a paso ligero y temeroso ( a saber cuando volveré a tener tanto dinero en el bolsillo, pensé ), compré una nueva Ps3 de 250Gb con el Uncharted 2, y me llevé de paso mi querido Assassin’s Creed 2.  

Y ésta es la crónica de cómo una consola puede desaparecer de una día para otro, y de cómo hay que mantener la calma en todo momento. ( ja ).

Relato: Primer capítulo

Con el reciente estreno de 2012, se ha despertado mi vena catastrofista, y de esa vena a salido éste capítulo de un nuevo relato que pienso escribir. Lejos de ser una predicción maya, es el propio ser humano el que provoca la destrucción del planeta, por culpa de unos desafortunados ensayos con unas novedosas bombas subterráneas, cuya detonación provocará la separación y el movimiento de las placas tecntónicas del planeta. E aquí el primer capítulo, espero que a alguien le interese.

 

Capítulo 1   

  Era casi de noche, y el tiempo era seco y templado. No había el más suave viento, ni la más leve brisa. La quietud y la pasividad del clima eran adecuados para las pruebas, unas pruebas que no podían fallarse. Qué diría el presidente si los ensayos fallasen después de su costosa elaboración, de todos los millones invertidos en el proyecto? Probablemente no le haría ninguna gracia.  

Desmond Curtis permanecía de pie en la sala de control, mirando con impaciencia el minutero que parecía no llegar a cero. Tras siete años de investigación, qué eran cinco minutos de espera? No eran nada, y a pesar de todo no podía esperar. Aunque las posibilidades de error en el ensayo fueran nimias, siempre estaba la cruda e improbable posibilidad de un mal calculo o una suposición desafortunada, un error técnico o humano. Ensimismado en los cálculos, en las masas proporcionales y en todo tipo de detalles, Desmond notó como una gruesa mano le apretaba el hombro amigablemente. Al darse la vuelta reconoció al fornido coronel Huges, un veterano combatiente estadounidense que supervisaba muy de cerca, quizá demasiado, el proyecto Tierra. 

 – Le veo preocupado, Curtis – dijo con un voz rota y grave – Debería estarlo yo también? Y el presidente, Curtis? Debería preocuparse él? 

– No, no desde luego – respondió Desmond, repentinamente asqueado por la falta de confianza. Siete años de trabajo para que todo fuera perfecto, hacer de una idea un hecho físico, una verdadera arma, merecía esa desconfianza? – No veo porqué debe preocuparse. Todo está planeado al milímetro, Coronel. 

 – Si, recuerdo  cierto hecho histórico que pudo haber presumido de su misma premisa …. – Huges fingió recordar, procurando exagerar sus gestos al máximo – la NASA con el Apolo I, quizá?          

  – Guárdese sus ironías, coronel – contestó Desmond mientras miraba el minutero – O tendrá que substituirlas por halagos dentro de dos minutos y veintitrés segundos. 

 Huges se contentó con eso, y esperó pacientemente al lado de Desmond, que golpeteaba la mesa en la que estaba apoyado con los dedos, con una mezcla entre histeria e inseguridad claramente visible. Faltaban apenas veinte segundos para la detonación, veinte segundos y el destino de las refriegas militares cambiaría para siempre. Cinco … Cuatro … Tres … Dos … Uno … 

Una débil explosión se escuchó en la lejanía, y a través del cristal antibalas de la parte delantera de la sala pudo verse como el cielo negro de Las Vegas se iluminaba momentáneamente con la detonación.  – Qué extraño, la explosión no debería ser visible, siquiera audible … – murmuró Desmond.  Toda la sala, llena de los más eminentes científicos de la actualidad, guardaba silencio. Parecía que no respiraban, que aguantaban la respiración para facilitar la tarea de pensar con mayor velocidad. Porqué se había manifestado exteriormente la explosión? Debía haber sido subterránea, completamente invisible para el ojo humano. 

– Qué ocurre? – preguntó Huges – No deberíamos notar un temblor?  

– No, no deberíamos … – contestó pacientemente Desmond – La bomba Tierra que estamos probando solo tiene efecto a cincuenta metros a la redonda. En ese aspecto todo va bien.  

 – Pretenden que nuestra más moderna y potente arma militar, que ha costado incontables millones a nuestro país, afecte tan solo a cincuenta metros a la redonda? – gritó Huges, repentinamente exasperado – Está loco, Curtis? Para qué le hemos financiado el proyecto todo éste tiempo? Queremos terremotos de 8,9, no temblores dignos de una batidora con batería!        

 – Esto es solo una prueba, coronel – contestó Desmond, manteniendo la tranquilidad – Es un prototipo básico, para comprobar los efectos en el terreno. De verdad cree que sería lógico provocar un terremoto de 8,9 a dos kilómetros de Las Vegas? La bomba Tierra definitiva afectará a todo lo que se encuentre sobre la superficie de la tierra a sesenta kilómetros alrededor del epicentro.

  – Entonces, porqué tienen todos esa cara de consternación? – preguntó Huges, momentáneamente aplacado. 

 – La explosión es eminentemente subterránea, no debería afectar ni ser visible en el exterior. La bomba Tierra está fabricada para provocar una rotura en las placas más superficiales de la tierra, a una extensión zonal, para provocar fuertes terremotos momentáneos en lugares muy específicos. Por alguna razón, la explosión subterránea ha podido escucharse en el exterior, incluso verse. 

 Un operario científico se levantó de su asiento, mirando la pantalla azulada de su monitor. No pudo disimular un gesto de pánico, y se dio la vuelta a gran velocidad, subiendo por las escaleras hasta la parte superior de la sala semicircular, hasta llegar a la mesa de Desmond.  

– Desmond, creo … – tartamudeó el joven científico – Creo que tenemos un problema. Será mejor que venga a verlo. 

Desmond le siguió rápidamente esquivando las mesas y bajando las escaleras de dos en dos. Huges, absolutamente confundido, les siguió muy de cerca, siéndole imposible ocultar su preocupación, que asomaba tras la esperpéntica y dura figura de militar. Llegaron al monitor del joven, que mostraba una serie de gráficos incomprensibles para todo aquel no supiera de física, y sobretodo para el nervioso Huges. Desmond tardó poco en descifrar el significado de las imágenes, y no pudo evitar llevarse las manos a la cabeza, y maldecir por lo bajo.  

– Demonios, Desmond, que ocurre? – exclamó Huges, exaltado – Qué ha pasado ahí fuera?          

   – Aún nada … Pero sucederá en escasos minutos … – Su voz era débil, aunque intentara ocultarlo de todas las formas posibles. La improbable posibilidad, la errata fatal.  

– La bomba no ha explotado? – preguntó Huges – Es menos potente de lo esperado?

 – Todo lo contrario, coronel – aseguró Desmond, que despegó al fin los ojos del monitor, fijándolos en el oscuro exterior,tan solo alumbrado por unos focos cercanos – Hemos colocado quinientas bombas Tierra, muy pequeñas, en la zona del ensayo. Deberían explotar todas juntas, y provocar un terremoto de 1,2 . Una sola bomba superaría esa suma, así que decidimos implementar muchas pequeñas hasta alcanzar la magnitud adecuada.  

– Déjeme adivinarlo, las bombas no han llegado a esa cantidad. Son demasiado débiles – dijo Huges en un aparente intento de creatividad científica, de pésimos resultados.  

– No. El problema es, coronel, que tan solo ha explotado una, y con su potencia a superado la cifra prevista. De ahí que pudiéramos oírla y verla. Su potencia es muy superior a lo esperado.  

– Qué magnitud tiene el terremoto que ha provocado la bomba? – preguntó alarmado Huges, que dejó por imposible su intento de disimular el miedo.  

– Una magnitud de 7,9, coronel.  

Huges comenzó a sudar copiosamente, y a murmurar por lo bajo palabras ininteligibles. Se secó con un pañuelo con la bandera de los estados unidos estampada, y por un momento su cara se iluminó: 

– Espere … – dijo Huges, como si supiera algo que todos los demás, eminentes científicos mundiales, ignoraban – Si ha provocado un terremoto de 7,9, porqué no hemos notado el más mínimo temblor? 

 – Verá, los terremotos suelen tardan varios minutos en hacerse notar – dijo el joven científico . Por eso algunos pueden predecirse con anterioridad. En cualquier momento, comenzaremos a notar los temblores …             

– Santo cielo! – gritó Huges – Qué hacemos aquí aún? Tenemos que evacuar el laboratorio! Tenemos que irnos lejos, antes de que comiencen los temblores.  

Desmond y el científico se miraron. Bendita ignorancia, debieron pensar al unísono. 

 – Eso no es posible, señor – dijo Desmond – Aunque nos alejásemos cincuenta kilómetros de aquí, el temblor provocado por la Bomba nos mataría. No podemos hacer nada.  

Huges golpeó el monitor con el puño, rompiendo la pantalla y eliminando de golpe los gráficos y el tono azul eminente en el fondo. Comenzó a gritar órdenes a diestro y siniestro, a moverse compulsivamente en un intento de mantener la calma, un intento de controlar una situación que había dejado de ser controlable hacía dos minutos.

  – Maldita sea, Desmond! – gritó Huges – Sabe lo que ha hecho!? Ese terremoto destruirá Las Vegas! La reducirá a cenizas!  

 -No creo que … No creo que sea solo Las Vegas, señor – murmuró Desmond, pálido – Verá … Tan solo ha explotado una bomba. Las cuatrocientas noventa y nueve restantes efectuarán la detonación en quince segundos. 

 – Pero qué … Qué demonios está diciendo!? Eso destruirá … destruirá …

 – Un veinte por ciento de los estados unidos, señor – Desmond estaba tranquilo, no había nervios en su rostro. El hecho de morir en menos de un minuto era relajante. No podría ver, ni pensar ni reaccionar ante las millones de muertes inocentes que provocaría el seísmo. Al fin y al cabo, el proyecto Bomba Tierra había sido un éxito.

  – Paren las bombas! Cancelen la detonación! Ahora mismo!  

– No es posible, coronel – esta vez fue el joven científico el que contestó – Una vez detonadas, no hay vuelta atrás. Explotarán en cinco segundos – el joven lloraba desconsoladamente, y sujetaba con firmeza una cruz colgada de su cuello, en un último intento de redención.            

  Huges se dispuso a maldecir una vez más, pero su palabrería se vio interrumpida por un atronador sonido, una detonación que ensordeció a todos los que se hallaban en la sala. Segundos después, se hizo de día. Una enorme deflagración asomó a lo lejos, de un color rojo intenso, y de un tamaño desproporcionado, que crecía segundo a segundo. El silencio invadió de nuevo la sala, si alguna vez se había ido. Un fuerte sonido, parecido al del viento al soplar, comenzó a escucharse cada vez más cerca. Desmond tuvo que taparse los oídos.

  Pero no pudo taparlos por mucho tiempo, ya que una fuerza sobrenatural le impulsó con fuerza hacía atrás, golpeándose la cabeza con el borde de una mesa. La onda expansiva rompió los gruesos cristales de la sala, y el viento entró con una fuerza desmesurada, haciendo volar los monitores, empotrándolos contra los científicos que gritaban aún sin poder oírse. Desmond miró a su alrededor, vio a Huges en una posición extraña, antinatural, apoyado con la espalda torcida alrededor de una mesa. El joven científico había desaparecido por completo. 

 Desmond miró con tranquilidad hacia delante, a lo lejos. La explosión era enorme, y cada vez se aproximaba más, rodeada de una densa capa de humo negro. La fuerza del viento y de la onda expansiva arrancó de cuajo árboles y gruesas piedras que volaban sin control en el exterior. Una de ellas penetró en la sala, golpeando en la cabeza a una mujer. No volvió a moverse. Pero Desmond no se preocupó. En apenas unos diez segundos, la explosión les alcanzaría, y todo terminaría al fin. Siete años fabricando el fin de los estados unidos. Para algunos sería un héroe. Para él no.

  Notó como la tierra rugía bajo sus pies, y justo delante de la enorme explosión comenzó a abrirse una gruesa y profunda grieta, que se expandió en todas direcciones. Todo tembló con más fuerza, y los pocos ordenadores que quedaban pie cayeron pesadamente al suelo. El caos se desató aún más en la sala, y el techo comenzó a dejar caer polvo, desquebrajándose rápidamente. La explosión ya quemaba, y el calor le secaba los ojos. Bomba Tierra. Un éxito. 

 La explosión arrasó la sala, pasó literalmente por encima, levantando el suelo y el techo, y a Desmond también. Las piedras volaban a su alrededor, los cadáveres sangraban por doquier salpicando el caos en que se había convertido el mundo. Desmond abrió los ojos un momento, y su retina se derritió acompañada de un alarido. Gritó durante unos segundos más, hasta que la piedra salvadora se incrustó en su cabeza, callándolo para siempre.