Análisis God of War III

 

 

Introducción 

La saga God of War es sin duda una de las más respetadas y alabadas licencias que existen dentro del mundo de los videojuegos. ¿Qué hace que God of War sea tan y tan divertido? ¿Su violencia? ¿Su historia? ¿Su jugabilidad? Yo diría, personalmente, que es esto último lo mejor de la saga de Sony Santa Mónica, su fluidez a la hora de jugar, lo bien que avanza todo, la mejoría que obtenemos al superar tramos de la historia, lo entretenido y agradable de todas las empresas que comenzamos… El ritmo de juego en un God of War nunca decae, nunca te aburres, y sobretodo nunca sueltas el mando aburrido para taparte la boca y reprimir un bostezo.

 No cabe duda, dados sus positivísimos puntos, que Kratos debía tener un final épico y espectacular, y debía ser en la consola de nueva generación de Sony, PlayStation 3. De ésta forma nos llega la tercera y ¿última? parte de Godo f War, un título que conserva todo su espíritu, su fluidez, su ritmo y sobretodo su diversión. Hete aquí mi opinión sobre el desenlace de la aventura de Kratos, sin Spoilers.

  Historia 

Kratos está dispuesto a llevar a cabo su venganza, una venganza que lleva deseando cumplir desde que Zeus le “asesinase”, revelándose como su enemigo. Con la ayuda de los Titanes, unos seres enormes y que hacen honor a su nombre, que también buscan venganza contra los dioses Olímpicos, Kratos escala las escarpadas montañas del monte Olimpo con los dientes bien apretados. Si la primera parte nos contaba la historia de Kratos, sus pesadillas y su intento de redención por sus crímenes, pero sin olvidar su odio contra Ares, el dios de la guerra, y la segunda la caída de Kratos como nuevo Olímpico, por culpa de la traición de sus compañeros dioses, en ésta tercera entrega prima la venganza y el asesinato de los dioses que una vez lo traicionaron, y que han deseado su muerte durante todo su periplo sangriento.  

 

Aunque la historia comienza muy fuerte, y nos dejará embobados, si que es cierto que se nota un fuerte bajón en su calidad, llegando a dejarnos un tanto fríos al superar el juego. La historia pasa muy desapercibida, y aunque en ocasiones tiene lindezas y cosas del todo interesantes, pasa sin pena ni gloria por su escasa importancia. Y no es porque el juego no tenga una buena base argumental, que la tiene, sino porque al llegar al final nos dará la sensación de que “no ha pasado nada” desde que escalábamos el Monte Olimpo hasta que vemos los créditos finales. Pasan muchas cosas, pero se cuentan pocas, y no hay un argumento grueso. Kratos se limita a viajar por los distintos recodos del hogar de los dioses, escapando de sus encierros en determinados lugares, pero poco más. Al menos hasta que llegamos al final, cuando todo se apelotona y se nos cuentan muchas cosas, de forma excelente eso sí. En cualquier caso, el argumento es mucho más interesante de los que solemos ver en los Hack’n’Slash, y no será decepcionante para quién ya jugase a sus anteriores entregas y supiese de qué va el asunto.

 

 

  

Aunque los misterios argumentales del juego son más bien pocos, si que es cierto que siempre querremos continuar para saber qué será de nuestro pálido amigo Espartano, de los dioses y de la declarada venganza contra ellos. Sin duda alguna el hecho de que la tercera parte se trate de la última, y del desenlace, ayuda bastante a aumentar la expectación y el interés por parte del jugador que ansía saber cómo terminará la epopeya de Kratos, un personaje que nos ha acompañado en nada menos que tres juegos (si contamos el Chains of Olympus, de PSP), y que parece no tener un final muy claro. En cualquier caso, la débil carga argumental de ésta última parte se entiende mucho más de lo que se hubiera aceptado en los dos capítulos anteriores. La guerra ya está empezada, la venganza ya ha comenzado y no hay mucho más que contar salvo actuar y “finiquitar” lo que empezamos en los dos anteriores títulos. De éste modo, la historia de God of War III actúa a modo de epílogo de la saga, sin mucho misterio pero si con muchos desenlaces, como en buena última parte debe suceder.  

Gráficos 

Gráficamente, God of War III es excelente, y tiene el honor de ser uno de los mejores títulos en éste sentido que hay en el catálogo de PlayStation 3, y probablemente del resto de consolas. Los dos anteriores juegos no destacaban en demasía por la calidad de las texturas, o el modelado de los personajes, sino por la cantidad de elementos que había en pantalla, todos moviéndose como seres vivos independientes, creando un ambiente muy, muy trabajado y rebosante de actividad. La tercera entrega hace gala, una vez más, de ésta virtud, y la explota hasta el límite. Los escenarios de God of War III están a rebosar de enemigos, tanto asesinables (si los tenemos delante) como de decoración (si están moviéndose por el fondo del escenario en un objetivo meramente decorativo). Resultará impactante cómo pelearemos a lomos de un titán mientras de fondo otro cae al vacío, o un enorme brazo acuático aparece de la nada, mientras una enorme piedra cae desde el precipicio… Todo sucederá a nuestro alrededor, nos afectará o no directamente, y se moverá con fluidez y una nitidez y estabilidad dignas de admiración.

 

 

  

Los escenarios del juego no se alejan demasiado del estilo visto en las anteriores entregas, pero duplican su calidad tanto en diseño como en acabado. Si los anteriores God of War nos mostraban partes de la Grecia Mitológica, ésta última entrega nos lleva hasta el Olimpo. Pero no habrá belleza, luz y colores vivos en la epopeya de Kratos, nada más alejado de la verdad. En esencia, los escenarios de God of War III serán oscuros, tétricos, y sobretodo caóticos.

Como viene siendo tradición en la saga, llegado el punto iremos al Infierno (no es un spoiler, ya que esto se sabe casi al iniciar la partida), y podremos ver un diseño del tártaro mucho más trabajado, lugares rocambolescos pero que tasan perfectamente con lo que la historia nos cuenta. Hay que destacar que la belleza de los parajes podrá ser observada con libertad; es cierto que la cámara no puede moverse manualmente (nunca lo ha hecho en los anteriores), pero en ésta tercera parte nos permiten disfrutar de los entornos en determinados momentos por medio de pedestales en los que podemos pulsar R1 y dirigir la mirada de Kratos para gozar de las vistas y de la pequeña línea de texto que nos explica qué estamos viendo. Es algo de agradecer y que viene que ni pintada dada la enorme calidad de los entornos, no demasiado interactivos, dicho sea de paso.  

 

El diseño de los personajes también mantiene el excelente nivel, aunque con altibajos. A destacar en éste sentido el enormísimo diseño del protagonista, Kratos, a mi parecer el personaje mejor texturizado de todos cuantos he visto en videojuegos, superando al querido Nathan Drake de la saga Uncharted (no lo supera en movimientos faciales, eso si). Como no podremos mover la cámara manualmente, aprovecharemos cualquier ocasión en que ella sola se coloque cerca del personaje para ponerlo de cara a la cámara y disfrutar de su enormísimo diseño, perfectamente modelado y con unas texturas de piel que quitan el hipo. Simplemente genial. Desgraciadamente, no todos los personajes de la historia nos serán tan agradables a la vista, y algunos cantarán en exceso. A Santa Mónica se le da bien diseñar monstruos y atrocidades, pero crear bellezas y mujeres no está entre sus puntos fuertes. Las mujeres que veremos durante el juego, excepto una cuya pechonalidad nos dejará patidifusos, no estarán bien diseñadas, sus rasgos serán exagerados, sus brazos poco realistas y sus expresiones demasiado “PlayStation 2”.

 

 

  

Como ya he dicho, los “monstruos” serán otro cantar. Tanto Zeus como el resto de los dioses masculinos están muy bien hechos, a destacar Hades, cuyo diseño pone los pelos de punta, pero no deja de ser tremendamente imaginativo. Será un placer verlos en movimiento, aunque éste aspecto me lleva a comentar otro punto negativo. La fluidez de las animaciones de los personajes en los vídeos no está todo lo trabajada como el altísimo nivel gráfico necesitara, y los personajes, tanto principales como secundarios no se moverán con la fluidez y la naturalidad que podríamos ver por ejemplo en juegos como Uncharted II o Final Fantasy XIII (éste en determinados momentos también tiene idas de “olla” en lo que a movimientos robóticos se refiere).

De todas formas no quiere decir que los movimientos estén mal, en absoluto, tan solo que no alcanzan el gran nivel del resto de los apartados y desentonan un tanto entre tanta excelencia. En cuanto a animaciones faciales, hay que destacar, como no, la de Kratos, que en su mayoría se limitarán a rugidos de ira y caras de profunda mala leche, pero que están fantásticamente hechas. Las de los otros personajes también son excelentes, a destacar la de los personajes más “grandes”, hablando de tamaño. Cabe decir, eso si, que cuando peleamos Kratos no cambiará su expresión facial, o al menos no se notará demasiado que lo hace, y matará a las criaturas de forma violenta pero con una cara de indiferencia absoluta que queda un poco mal. Recuerda un poco al videojuego de Quantum of Solace, en el que la cara de Daniel Craig se mantenía serena aunque estuviese siendo cosido a balazos. Kratos es un hombre frío, pero no tanto…

De todas formas, la lejanía de la cámara y la acción continua no nos dejarán demasiado tiempo para fijarnos en la cara del personaje, que estará dando vueltas y pegando espadazos cada nos por tres.   Si hay algo que destaca en la saga God of War, especialmente en ésta tercera entrega, es su estabilidad durante toda la partida. El framerate del juego es robusto a más no poder, no sentiremos ningún tipo de ralentización durante los combates ni en ningún otro momento. Todo se mueve fluidamente y sin saltos, algo que se agradece al haber tantísimo movimiento en pantalla, algo que sin duda resaltaría en exceso los tirones. Por suerte, Sony Santa Mónica ha construido un motor sólido y robusto como pocos se han visto en lo que llevamos de generación.  

Entrando en un plano más artístico, God of War III nos muestra una excelente visión de la mitología griega, con diseños violentos y muy adultos. Los dioses, los titanes, los enemigos, los amigos… Los reconoceremos a todos con facilidad, pero serán todos típicamente “godofwarienses”, oscuros, tétricos, enormes, violentos, sangrientos, terribles, exagerados… La imaginación del estudio llama la atención desde el minuto uno, en todos los sentidos. El Olimpo no es como todo el mundo pudiera esperar, tampoco lo es Hades, o el poder de Poseidón, o Hefesto… Todos los personajes mitológicos “reales” cuentan con las características que los hacen únicos dentro de su mitología, pero son lo bastante diferentes como para darles un toque de personalidad que éste servidor no ha visto aún en ningún otro videojuego o película. Lo mismo podría decirse de los escenarios, imaginativos, perfectamente conectados entre si, y que guardan secretos curiosos y reales en su interior, referencias a la mitología o directamente lugares y objetos clásicos de los mitos.

 

 

  

Jugabilidad 

God of War III es un Hack’n’Slash sobrecogedor y espectacular hasta lo indecible, que basa su planteamiento jugable en avanzar matando violentamente a los enemigos, mientras que resolvemos pequeños puzzles que nos vamos encontrando para poder abrir los caminos, mientras de vez en cuando derrotamos de manera sorprendente a algún que otro enorme jefe final. La tercera entrega no nos muestra verdaderas novedades jugables, pero hace uso de lo ya visto (incluyendo alguna novedad pequeñita, eso si) para crear con diferencia la mejor entrega de la saga. Todo lo bueno que se vio en las primeras dos partes aparece condensado en ésta tercera potenciado al máximo, hasta lo enfermizo, para crear el mayor espectáculo visual y jugable que he podido ver yo nunca en una consola, superando con creces a lo visto en grandes videojuegos como Uncharted 2.  

No repetiré con demasiada extensión en qué se basa la jugabilidad de God of War, por lo que intentaré ser corto y explícito. Podremos mejorar las armas de Kratos por medio de los Orbes Rojos, hasta que éstas desarrollen poderes a modo de magias, y alcancen su nivel máximo, que varía según cual sea. Obtendremos armas según avancemos en el juego, y deberemos alternar entre ellas para vencer a determinados enemigos que, por comodidad o por necesidad, nos obligarán a cambiar de armamento por medio de la cruceta de dirección del mando. Hay que admitir que no hay demasiadas armas a usar en la aventura, quizá menos que en su anterior entrega, pero todas ellas son completamente diferentes, algunas más que otras, pero muy interesantes. No me dedicaré a explicar cuales son para no spoilear al personal, ya que la gracia de todo esto es descubrir por uno mismo qué nos dan, y cómo podemos utilizarlo correctamente, sorprendiéndonos en ocasiones por ello.

 

 

 

 Además, hay un gran factor de exploración en los escenarios, y digo “gran” teniendo en cuenta a qué género estamos jugando: acción pura y dura. Deberemos explorar los recodos de los escenarios para hallar cofres del tesoro que pueden contener desde salud y magia, a Orbes Rojos e incluso objetos como Ojos de Gorgóna o Plumas de Fénix que nos ayudarán a aumentar nuestras barras de vida y magia respectivamente si encontramos tres unidades. No estarán absolutamente escondidos, pero si estratégicamente colocados para que no los veamos sin observar atentamente, haciendo uso de la cámara y sus limitaciones visuales de forma imaginativa. Como viene siendo habitual en la saga, el juego está a rebosar de Quick Time Events, que son utilizados en ésta ocasión con verdadera maestría, sin duda la mejor utilización de éste recurso que se haya visto en ningún otro videojuego. Al fin y al cabo la saga de Sony Santa Mónica fue la que volvió a poner de moda éste recurso desde que la saga Shenmue lo creara. Los QTE serán utilizados para todo tipo de cosas, abrir puertas, cofres… pero sobretodo para matar a los enemigos con violentos “fatalities”, cuanto menos espectaculares. Los enemigos más poderosos y grandecitos nos darán la posibilidad de eliminarlos por medio de éste recurso (aunque pueden morir a golpes normales), cada uno con una animación diferente y más atroz que la anterior.

 Hay que decir que algo ha cambiado en el modo de visualización de éstos QTE (que para quien no sepa qué son, se trata de pulsar un botón específico que nos obligan a pulsar en un tiempo limitado, para que Kratos lleve a cabo una acción). Si antes los botones aparecían siempre en el centro de la pantalla y bien grandecitos, ahora no será así. En la tercera entrega los botones de los QTE aparecen a cada lado de la pantalla, según la ubicación de los botones del mando. Por ejemplo, si debemos pulsar Triangulo, aparecerá en la parte superior de la pantalla, si debemos pulsar cuadrado, en la parte izquierda, etc. Esto facilita en parte las cosas, porque sabemos qué pulsar solo con ver dónde aparece el botón, pero también causa cierta confusión y perdida de tiempo al tener que buscar el lugar donde ha aparecido la imagen, lo que nos llevará décimas de segundo vitales en esos momentos. No es algo malo en absoluto, y ayuda mucho a aumentar la tensión de éste recurso, causando así más impacto.  

En cuanto al sistema de combate, sigue siendo muy parecido al de las anteriores entregas, aunque con algunos añadidos útiles. Por ejemplo, podremos coger con Redonda a algún enemigo, para después mantener pulsado el botón Quadrado y golpear a los demás hostiles corriendo con el enemigo a modo de escudo. También podremos acercarnos y golpear violentamente a un enemigo pulsando R1 y Redonda al mismo tiempo. Como en ésta tercera parte hay muchísimos más enemigos al mismo tiempo que antes, éstos podrán lanzarse encima nuestro en masa, y crear meleés que podremos quitarnos de encima moviendo el Joystick, de una forma muy placentera y espectacular. En todo lo demás, salvo algunas excepciones, el combate de God of War no varía demasiado en su utilización, y sigue siendo igual de divertido, variado y frenético como en los demás juegos del Espartano.

 

 

 

 Y es que God of War III es el juego más espectacularmente sobrecogedor que he visto en toda mi vida, y contiene el mejor momento jugable, tanto en lo referente a ideas como a desarrollo, que he podido vivir yo en cualquier videojuego, no solo de éste género, sino de cualquier otro. No quisiera comentar qué momento es en concreto, ya que podría ser un spoiler que estropearía la sorpresa de los que no han jugado, pero para los que no tienen problema o ya han superado el juego, hete aquí la batalla más espectacular del mundillo de los videojuegos, según mi opinión: SPOILER——–la batalla contra Cronos, simplemente impresionante———SPOILER. Las ideas del estudio, su enorme forma de llevarlas a cabo, lo divertido que resulta, la sensación de que somos nosotros los que hacemos todo, sin videos, sin interrupciones, la colosidad del momento, lo sobrecogedor de lo que estamos haciendo… Es simplemente algo impagable, algo que sin duda cualquier poseedor de una PlayStation 3 debería vivir. Además, las fases de “vuelo”, en las que Kratos hace uso de sus alas de Ícaro, esquivando obstáculos por los pelos, son realmente divertidas y retantes en los niveles de dificultad más altos.  

El juego no es especialmente largo, y la primera partida puede durarnos unas 10 horas, siempre teniendo en cuenta la dificultad que escojamos. Una vez superada la historia, se nos abren nuevos retos, como el modo Caos (muy difícil) que aumenta la dificultad hasta límites insospechados, y que solo los más pacientes y habilidosos lograrán superar, ya que se ha aumentado aún más la complejidad de los enemigos. Además, podremos optar a superar los distintos desafíos que el juego nos propone, minijuegos de habilidad tales como romper todas las vasijas de un escenario en un límite de tiempo, matar a cinco cíclopes, derrotar a toda una horda de enemigos sin usar armas… Los retos son importantes, y muy difíciles, muy lejos del alcance de los más inexpertos, hecho que quizá afecte a los que no tienen la paciencia suficiente pero quieren seguir disfrutando de Kratos y obtener recompensas a cambio. Ninguno de los extras de God of War III jugables una vez superado el juego son sencillos, no darán nada regalado, y no serán moco de pavo para nadie. El juego, además, cuenta con una importante sección de “Making of”, en la que podremos visionar con subtítulos una serie de vídeos muy extensos, a modo de documental,  en los que podremos adentrarnos en el desarrollo del juego, en su jugabilidad, gráficos, doblaje… Muy acertada ésta inclusión.

 

 

  

En definitiva, podríamos decir que God of War III no aburre en ningún momento, es absolutamente espectacular, su ritmo es frenético, divertidísimo y muy placentero de cara al jugador. Jugablemente no hay nada que reprocharle a Kratos, aunque si enorme espectacularidad nos hace desear más y más de esos momentos frenéticamente explosivos, y su ausencia durante minutos de juego puede llegar a dejar frío a más de uno. Aún con todo, resulta ser uno de los mejores, por no decir el mejor Hack’n’Slash de ésta generación, puede que incluso de la anterior, por unir en un solo título todo lo bueno que tenían las anteriores entregas.  

Apartado Sonoro 

Sonoramente, God of War III mantiene el excelente nivel de las anteriores entregas, superándolas en ocasiones. Musicalmente hablando, estamos ante un título épico a más no poder, que hace uso de las pistas clásicas de los anteriores títulos que han dado sonido a la saga, pero que las edita y las “rellena” hasta convertirlas en autenticas obras maestras de la épica videojuegil. Su uso adecuado en los momentos más espectaculares asegura una inmersión aún más trabajada, y nos daremos cuenta al poco de empezar de la mejoría de la banda sonora, mucho más orquestal si cabe que las de los dos anteriores juegos, menos violenta en ocasiones, y terriblemente agresiva en otras. 

Dentro del aspecto del doblaje español, estamos ante un juego notable, pero no excelente. El nivel de las anteriores entregas se mantiene aquí, pero no llega ni de lejos a lo que puede verse en Batman: Arkham Asylum, o Uncharted 2. Las voces están trabajadas, eso hay que admitirlo, pero no vemos ninguna de cine, ninguna que nos haga exclamar “¡vaya, éste tipo es aquel que…!”. La voz de Kratos canta en ocasiones (y no precisamente canciones), tal y como lo hacía en las dos otras partes. De todas formas, el juego permite escoger las voces en inglés, algo que a los más puristas pudiera gustar, aunque como ya he dicho, el doblaje no está nada mal, pero que nadie espere una revolución en éste sentido como lo fue, por ejemplo, Kingdom Hearts II.  

 Conclusiones 

God of War III roza la maestría en casi todos sus apartados, y la alcanza por completo en su jugabilidad. Divertido, placentero, frenético, espectacular, con un ritmo de locura y muy bien planeado, con ligerillas novedades en su jugabilidad a modo de minijuegos, con los QTE más violentos y bien implentados que nunca, con unos gráficos pocas veces (o ninguna) vistos anteriormente en cualquier videojuego de cualquier plataforma, con un sonido que ha madurado y mejorado para brindarnos una banda sonora épica, y con una importante rejugabilidad, la nueva aventura de Kratos viene para arrasar en ventas, crítica y todo lo que se le ponga delante.  Los puntos negativos de la obra de Sony Santa Mónica son detalles sin demasiada importancia en el conjunto, pero que lo separan de la gloria absoluta que casi llega a alcanzar.

No recomendar éste juego a los poseedores de una PlayStation 3 sería un delito, hayan o no hayan jugado al resto de la saga, es uno de los mejores videojuegos del catálogo, divertido para cualquiera y espectacular para todos. Si éste es el final de la aventura de Kratos, que así sea, gracias a la tercera parte le recordaremos más que nunca como un fiero guerrero que se coló en nuestras consolas, y nos obligó a jugar y jugar hasta que, en mi caso, he llegado a dejar de lado momentáneamente a Final Fantasy XIII. God of War III es Kratos en estado puro. 

 Lo Mejor

 -Gráficos superiores en general a cualquiera otra obra vista anteriormente, incluyendo Uncharted 2. El modelado de Kratos no tiene parangón. 

 -Jugablemente es divertidísimo, hace uso de todo lo que vimos en la primera y segunda parte, lo evoluciona y lo convierte en algo perfecto, sin igual.  

-Es espectacular como pocos juegos lo son, y contiene batallas y momentos que quedarán en la retina del jugador para siempre, y que hará replantear a más de uno qué es espectacular y qué no lo es.  

-Alta rejugabilidad, un reto constante en los modos de dificultad más altos, con desafíos difíciles y vídeos “Making of” largos y muy interesantes.  

Lo Malo

 -La historia está algo “vacía”, y echamos en falta que sucedan más cosas, aunque es algo entendible por ser un epílogo a la saga.  

-Los movimientos de los personajes en los vídeos, y los modelados de algunos de ellos, están muy por debajo del aspecto gráfico que el resto del juego nos muestra. 

 -La espectacularidad de la que hace gala al principio y sobre la mitad del juego es su propia espina: querremos más y más, y quizá no lo haya.  -Podría durar más de lo que dura. 10 horas en la primera partida te dejan frío.

 NOTA: 9,5