Mis 10 Actores Preferidos

 

 

El cine es algo que me encanta, no lo puedo remediar y hasta hace bien poco, no me había dado cuenta de cuanto forma parte de mi vida. He llegado incluso a dedicarle mi trabajo más importante de todos, el llamado en Cataluña “Treball de Reçerca”, con su consiguiente aprobado (maldición, me costó seis meses hacerlo, con sus 230 páginas, un nueve me pusieron). El caso es que el cine siempre me ha gustado, y tengo predilección, como todos, por determinados actores y actrices. En ésta lista aparecen mis diez actores preferidos del mundo del cine (eminentemente comercial). Solo aparecen actores masculinos, porque llegado el momento podría hacer lo mismo que ahora pero con féminas. Es importante aclarar que no están ordenados por su talento, sino por lo que me gustan a mí, personalmente, como actores. Por ejemplo, Tobey Maguire no es mejor actor que Anthony Hopkins, aunque si éste apareciese antes que el veterano actor, sería por una cuestión puramente de gustos, el eje central de ésta lista. Pues bien, hete aquí ranking. 

 

Éste tipo siempre me ha gustado. Me gusta su forma de actuar, su versatilidad, en especial algunos de sus papeles. Como actor, no me gusta en determinadas películas, pero me encanta en otras. Por ejemplo, me conmovió con películas como Salvar al Soldado Ryan (eterna, cruda y real), Forrest Gump (qué decir) o Náufrago, en la que prácticamente solo actuaba él, algo que tiene un mérito enorme y que me sobrecogió. Últimamente anda enfrascado en las adaptaciones cinematográficas de los libros de Dan Brown, “El Código Da Vinci” y “Ángeles y Demonios”.  

No he visto ninguna de las dos. No me atraen demasiado, aunque creo que debería verlas. En un principio, Salvar al Soldado Ryan no me interesaba lo más mínimo, pero por cosas del trabajo de Reçerca, tuve que verla y me dejó totalmente impactado. Lo mismo con Forrest Gump, película que no había visto entera hasta hace unos meses. El caso es que, ya solo por las tres obras que he mencionado, éste enorme y eterno actor merece estar aquí, en ésta lista de favoritos.  

 

Del difunto Ledger no supe nada hasta una muy cuestionada película de época llamada “Destino de Caballero”. No se qué tenía esa película que cuando era pequeño (la película no es vieja para nada, pero yo soy muy joven y me pilló en la niñez) me encantaba y la veía una y otra vez. Me encantaban las justas, la época, el personaje protagonista, o “chico de la película”, como lo llamaba yo. Pero de éste actor poco he sabido más hasta la llegada de El Caballero Oscuro (si, otro caballero, pero muy distinto). No he visto Brokeback Mountain, un delito, lo se.  Pero su interpretación de El Joker en la última entrega del oscuro superhéroe de Gotham me dejó completamente boquiabierto, totalmente perplejo.

Removió los cimientos de lo que yo tenía como una buena actuación. Me pareció una locura tan convincente, unos tics tan perfectamente utilizados y una voz y risa tan histéricamente clavadas que se convirtió en el acto, en la mejor interpretación que yo halla visto en ninguna película de superhéroes, cepillándose a Christian Bale, el protagonista, y que por otro lado me encanta, como se verá más adelante. Su última película antes de morir, “El Imaginario del Doctor Parnassus”, no he tenido aún el placer de verla. Ya solo por hacerme querer ser un guerrero en las justas medievales, y por ponerme la piel de gallina como El Joker, merece el noveno puesto de ésta lista.  

 

Crowe para mí es y será siempre Máximo, el Gladiador. Pocas películas me han gustado tanto como la obra de Ridley Scott junto a su ya asiduo actor australiano. Pocos personajes me han gustado tanto como Máximo, y pocas muertes me han dejado tan roto como la suya.  Ya solo por ésta histórica obra maestra, a mi parecer, ya merecería estar aquí, pero no solo me encandiló con esa película. En Cincerella Man, en la que interpretaba a un boxeador, me dejó K.O. Lo mismo con Una Mente Maravillosa. Ahora está apunto de estrenar la revisión del mítico personaje “Robin Hood”, dirigida por su director predilecto Ridley Scott. Puede salir algo muy, muy bueno, si tenemos en cuenta que estamos hablando de los dos pilares de la enorme Gladiator.  

 

Si, vale, Stallone no es el mejor actor del mundo, pero a mí me encanta. ¿Por qué? Por que él es Rocky Balboa, y hay pocas sagas que me gusten tanto como la suya. Desde la primera a la última (si, también la quinta), me ha encantado. Con la última entrega, la sexta, me dejó claro que sabe lo que hace, sabe lo que escribe, lo que dice y lo que dirige. Cerró tantas bocas al mismo tiempo que casi pude oír el ruido de los dientes al chocar mientras veía el espectáculo que para mí supuso “Rocky Balboa” allá por el año 2006. Para mí, Stallone es, básicamente, el Potro Italiano, porque el resto de sus obras, o no las he visto o me han parecido normales.  Aún con todo, me parece un excelente escritor de guiones (hay cada diálogo en la última de Rocky que…) que sabe sus limitaciones y por ello destaca en el mundo del cine de acción “Van Dammero” del que tan poco queda ya. Maldita sea, siempre parece que el que va a pelear soy yo en los combates de Rocky, eso es algo impagable. Ahora estrenará “The Expendables”, con toda la comidilla del cine de acción basto actual y pasado.  

 

Worthington no es mejor que Russell Crowe, o Heath Ledger, ni mucho menos. Pero el tipo me cae fantásticamente bien, y confío plenamente en que será el futuro de las películas comerciales y palomiteras, siguiendo la estela de Will Smith o Tom Cruise. No a todo el mundo le gusta éste primerizo actor australiano, pero a mí si, sinceramente. Son pocas las películas importantes que ha estrenado, la primera de ellas Terminator Salvation. En esa película lo descubrí, y me empezó a interesar. Ese tipo tan frío, duro y desconocido que le hacía sombra al mismísimo Christian Bale merecía mi atención.  Con Avatar, se consagró como uno de mis actores predilectos.

Me encantó el cambio respecto a la seriedad y la parquedad de su interpretación en Terminator Salvation, y me sorprendió que un actor que tan solo había estrenado una película de éxito en toda su vida ya fuese el protagonista de la película más taquillera de la historia del cine. Desde el estreno de Avatar, no para de oírse su nombre por todas partes, en tal o cual película, etc. Justo acaba de estrenar el remake de una cinta de 1981, Furia de Titanes, en la que interpreta a Perseo y por la que ha recibido no pocas malas críticas, preguntándose a qué se debe su inexpresividad. Yo no lo veo así, y deseo que éste actor obtenga el éxito que necesita para poder mejorar en su trabajo, algo que seguro que hará. Siempre tendrá Avatar II esperándole. Por el momento, tiene las espaldas bien cubiertas.

La carrera de Viggo Mortensen se impulsó gracias a su papel semiprotagónico en El Señor de los Anillos. Aragorn, su personaje, se convirtió en uno de mis favoritos, y me hizo fijarme en éste no tan primerizo actor. Tras La Comunidad del Anillo, llegó Océanos de Fuego, una película que pasó injustamente sin pena ni gloria, pero que a mí me encantó, en todos los sentidos. A ésta le seguirían las dos partes siguientes de la trilogía del Anillo, para después pasar a películas como Alatriste (en la que hablaba castellano, algo extraño de ver), Promesas del Este, Una Historia de Violencia, etc.

Ahora acaba de estrenar La Carretera, en la que una vez más hace un papelón junto a un jovencísimo niño. Mortensen es capaz de motivarnos (El Señor de los Anillos, Océanos de Fuego), de sobrecogernos (Promesas del Este, Una Historia de Violencia), de hacernos llorar (La Carretera) y de muchas cosas más. Un actor que se toma tan en serio su trabajo debe de estar aquí.

 

 

Éste actor australiano me encandiló con X-Men y su fantástica visión de Lobezno. Desde que interpretara a Logan en la saga de Marvel, lo hemos visto en todo tipo de cintas, y se ha convertido en uno de los actores más exitosos del momento. Hay todo tipo de películas que me encantan de él, por nombrar algunas, la saga X-Men, El Truco Final (¡qué rocambolesco final!), Operación Swordfish, Van Hellsing, o Australia (película que recibió palos por doquier). Además, me gustó su presentación en los Oscar, así como su aparición en El Hormiguero, programa en el que demostró ser muy gracioso y cercano, a diferencia de otros grandes actores, cuyo éxito es tan grande como su ego.  Jackman no es el mejor actor del mundo, pero es un hombre simpático, que hace sentir al espectador que en éste mundo las estrellas no están tan lejos como parecen a simple vista. 

 

 

Entrando ya en el podio, tenemos a Brad Pitt. El famoso actor es tan conocido como lo es su talento. Pitt es capaz de hacerte una película de acción de lo más vistosa, como protagonizarte un drama del copón, o hacerte reír por su simpleza y estupidez. Éste actor tan polifacético tiene grandes películas en su haber, y además de todo tipo. La saga “Ocean’s”, Entrevista con el Vampiro, Malditos Bastardos, Quemar después de Leer, Se7en, El Club de la Lucha o Sr. y Sra. Smith.  

De todas las películas del actor, me quedó con dos: Troya y El Curioso Caso de Benjamin Button, ambas excelentes. La primera, una de las mejoras películas de la época griega, cuya interpretación de Aquiles nos hizo, queriendo o no, meternos su cara en la cabeza cada vez que pensamos en el héroe de los mitos. La película es excelente, y su interpretación dedicada y violenta. En El Curioso Caso de Benjamin Button, nos brinda un excelente drama, muy peculiar, en el que un hombre crece al revés. Emocionante, trabajada, igualmente dedicada, inspirada, radicalmente distinta a otros de sus papeles… Benjamin Button me dejó sin habla. Solo hay un actor más polifacético, a mí parecer, que el esposo de Angelina Jolie. Y ese es el número 1 de la lista. Lo veremos dentro de muy poquito.  

 

Maldita sea, no hay ni una película de éste actor que no me guste. Lo conocí con Batman Begins, pero seguí su carrera de años anteriores, y me gustó por igual. El Imperio del Sol, por ejemplo, un mérito sin igual protagonizar tan joven una cinta del todopoderoso Steven Spielberg. Lo mejor de Bale es que se esfuerza haga la película que haga, se mete en el papel y le encuentra la gracia a todo, a cada personaje, como si le fuera la vida en el intento. Ésta intensidad en su trabajo lleva, en ocasiones, a comportarse de mala manera con los que están a su alrededor, como sucedió en el plató de rodaje de Terminator Salvation, cuya reprimenda a un trabajador cercano dio tanto que hablar. A mí, sinceramente, con verle actuar me basta y me sobra.  

Como Batman, es un excelente Bruce Wayne, que quedó eclipsado por completo en la segunda parte por Heath Ledger y su Joker, eso si. Pero no solo del héroe de Gotham vive éste actor británico, lo hemos visto en películas como American Psycho (película fuerte donde las haya), El Truco Final (junto al también aquí nombrado Hugh Jackman), Terminator Salvation (en la que interpretó notablemente a un amargado John Connor), o Enemigos Públicos. Bale es un actor que me encanta, convence y se esfuerza, aunque no haya sido nominado a ningún premio Oscar, por el momento.

 

Me encanta Will Smith. Me parece el mejor actor del momento, una barbaridad exitosa, que además de ser mortalmente taquillero, sabe actuar muy bien. Comenzó con El Príncipe de Bel-Air, y por suerte continúo su carrera en el cine. Las películas de Smith son de lo más variopintas, algunas normalillas y otras excelentes, para mí supremas. Smith siempre había sido tomado como un actor de “Comedias de Acción”, como lo es Dos Policias Rebeldes, o su papel en Men in Black o Independence Day. No se alejó de éste camino demasiado con películas como Yo, Robot, pero llegó 2006, y Will Smith pegó el puñetazo en la mesa con “En Busca de la Felicidad”.  

El rapero gracioso que solo sabía hacer reír, nos hizo llorar. ¿Cómo era posible que alguien actuase así de bien, cuando no se había acercado a ese género nunca? Es simplemente Will Smith. Y luego llegó Soy Leyenda. Y su soledad. Y después Siete Almas. Y Hancock. Y las que quedan. Will Smith es uno de los actores mejor pagados de Hollywood, y el de mayor éxito en éste momento. Cada película suya es un irremediable exitazo, un taquillazo sin igual. Porque es un actor que consigue muchas cosas, hacerte reír, hacerte llorar, hacerte brincar de emoción en tu sillón, hacerte vibrar… Por si fuera poco, es condenadamente simpático, tal y como pudo verse en El Hormiguero, convirtiéndose para muchos en el mejor invitado de la historia del programa. Así es Will Smith, el hombre de los records. Mi actor preferido.  

Conclusiones 

Y esto ha sido todo. Me he dejado un montón de actores que me encantan, como Tobey Maguire, Leonardo DiCaprio, Gerard Butler, Morgan Freeman, Ian McKellen, Edward Norton… Pero claro, esto es un top ten, y aquí solo está lo mejor de lo mejor, para mí. Espero que la velada haya sido de vuestro gusto, y que volváis por aquí de vez en cuando para ver que traen de nuevo los ángeles de caras sucias.

Análisis Cinematográfico: Furia de Titanes

 

 

Hay películas que prometen el cielo y la Tierra y que al final, nos dejan con un poco de nubes y una pizca de arenisca. Películas que parecen querer comerse el mundo, y que por medio de trailers, escenas de acción y actores famosos intentan colarnos lo que no es, y sorprendernos con una calidad que, si nos fijamos mejor, no existe. Hoy he visto Furia de Titanes (Clash of the Titans en el original), y he de decir que no pertenece al tipo de películas que hacen falsas promesas. En absoluto.  

La película nos cuenta la historia de Perseo, un pescador de padre misterioso y de exagerada tez morena que es criado por una humilde familia de trabajadores que viven de su barco y de lo que la pesca les brinda. Cierto día, un grupo de guerreros de Argos destruye una enorme estatua de Zeus a modo de insulto a los dioses, en cuyo seno ya no quieren vivir. Casualmente, Perseo y su familia viajan con su barco por las cercanías, y sufren la ira de Hades, que enfadado por el enorme insulto a su hermano decide hacer pagar a todo humano vivo que hubiese por los alrededores. Con su familia muerta a manos de un Dios, Perseo decide emprender una venganza contra sus creadores, una venganza que le llevará a decir basta, a decir se acabó.

 

 Furia de Titanes es un remake de la película del mismo nombre estrenada en 1981, una obra que no se convirtió en un magnífico ejemplo de cine, pero nos permite ver cómo eran las películas antes, cuando la magia y las enormes criaturas primaban en menor medida que ahora, pero estaban recubiertas de una fantasía mucho más imaginativa que la actual. En éste sentido, el remake no se aleja demasiado de la versión original, y nos brinda una oportunidad única de volver al pasado y a las películas mitológicas como “La Odisea”, donde nada es real y la fantasía está por todas partes.

 El que espere una película como Troya, o Gladiator, no la encontrará en Furia de Titanes, ya que es un cine completamente diferente, radicalmente opuesto, en el que los Dioses y las criaturas mitológicas son algo habitual y no una mera creencia. Resulta valiente que una película así se estrene en nuestros cines cuando su época de gloria hace tiempo que ha pasado. Algo así sucedió con Gladiator, que revivió el género histórico romano impulsando Films posteriores como Troya o 300 (sin querer comparar en ningún momento la aventura de Russel Crowe con la de Sam Worthington, que nada tienen que ver ni en calidad ni en género).  

Así pues, no estamos acostumbrados a ver a Dioses, a Gorgonas, enormes escorpiones, espadas que salen de la nada, gente que se convierte en piedra o caballos voladores. Lo más cercano que hemos visto a todo esto es la película de Percy Jackson, infinitamente menos lúcida que la que nos ocupa, menos fiel a la idea original y al clasicismo inevitable que se crea alrededor de los mitos griegos y su visión. Ya solo por querer crear una película mitológica de las de “antes”, adaptada eso si al modo de ver el cine actual, merece un respeto la película de Louis Leterrier (que por otra parte tampoco es un James Cameron, pero sabe crear éste tipo de películas comerciales). Lo mejor de la película es sin duda ese toque clásico y mágico que destilaban las películas mitológicas de bajo presupuesto que siempre nos hemos tenido que tragar en nuestros estudios. Furia de Titanes es eso, pero con mejores efectos especiales y adaptada a la actualidad cinematográfica.

   

 

La historia adapta el mito de Perseo, tal y como lo hiciera la versión original. Como suele suceder en estos casos, la fidelidad no es demasiada en pos de mayor espectacularidad, o mejor fluidez en el desarrollo. Tenemos a Perseo, a Medusa, a Andrómeda, tenemos a los Dioses, Argos… pero no se siguen al pie de la letra las creencias griegas de aquel tiempo. Furia de Titanes no pertenece al género histórico, en ningún momento lo pretende ni logra serlo, simplemente es una aventura mitológica que se aleja muchísimo de “el retorno al pasado” que nos permitía tener Gladiator. Es por ello que no son comparables las películas grecorromanas actuales con la película de Sam Worthington. Aún con todo, la película no se toma licencias exageradas ni tergiversa hasta lo indecible el mito original, mantiene un respeto cordial que no rompe en ningún momento.

  

 

Cinematográficamente hablando, estamos hablando de un ejemplo perfecto del cine palomitero. La película quizá cuenta con menos acción que las habituales de éste estilo de cine, pero la velocidad con que todo sucede, y la fluidez del desarrollo, que avanza en ocasiones demasiado rápido, es un síntoma evidente e irrefutable de que pertenece a éste género. Y ese es su gran error: va todo demasiado rápido, no se profundiza casi nada en los personajes, salvo en Perseo, qué menos, ya que es el protagonista. La cinta no es precisamente larga (no llega a dos horas), y se echa en falta al menos una más, a riesgo de parecer pesada, que nos introdujera un poco más en las peripecias del protagonista. Por lo demás, las escenas de acción resultan evidentemente entretenidas, algunas espectaculares (el Kraken, por ejemplo, no decepciona pese a su corta aparición), los combates con espadas, ésta vez si clásicos del género grecorromano, están trabajados, y algunas coreografías nos parecerán a la altura de las que Brad Pitt hace en Troya, sin duda de las más espectaculares que podamos ver en el cine. Por desgracia, no hay casi, y las que hay duran muy poco, algo extraño hablando de éste tipo de cine.

 

 Artísticamente nos hallamos ante una película clásica, que huye bastante de la realidad y que apuesta por el clasicismo de la película que adapta. En Furia de Titanes de 1981, los Dioses brillan en un Olimpo de luz y perfección. Aquí sucede lo mismo, y mantiene fielmente el estilo, y no solo en los Dioses, sino también en los seres humanos y sus emplazamientos, ornamentalmente muy cargados, con colores rojos y púrpuras por todas partes, con armaduras que brillan en ornamentos y colorido. A destacar el diseño de Caronte, bien ideado, siguiendo la idea general que se tiene de él, así como sucede con Medusa, y en parte con Pegaso. Eso si, el Kraken es muy distinto de lo que podríamos imaginar, y no decepciona en su diseño. Colosal.  

Dentro del plano de las actuaciones, a destacar un Sam Worthington que puede no gustar a todo el mundo, y que puede pecar de inexpresivo en su corta carrera cinematográfica. Y aquí es donde yo confío en éste nuevo actor, ya que pienso que son sus papeles los que no le permiten ser más sentimental. En Terminator Salvation era una semimáquina casi sin sentimientos, frío y violento en ocasiones, un papel que encandiló a la crítica y que era necesariamente simple emocionalmente hablando. En Avatar fue distinto, y Worthington supo ser simpático, algo completamente opuesto a lo visto en la película de Christian Bale. En Furia de Titanes sucede algo parecido a Terminator Salvation; Perseo es un personaje simplón, muy “pueblerino” al principio, frío casi siempre, violento y directo. Tal y como Worthington ha enfocado al personaje, sería extraño que se saliese de la línea que él mismo se ha trazado, mostrando sentimientos que en Jake Sully si que tenían cabida, pero en el triste y vengativo Perseo no.

  

El resto del reparto cumple con sus más y sus menos, con apariciones estelares y buenas interpretaciones, como la de Ralph Fiennes/Hades, cuyo personaje fantástico y oscuro es muy parecido, salvando las distancias, con el de Lord Voldemort que él mismo interpreta. Éste hombre sabe ser malvado. Luego tenemos a Liam Neeson/Zeus, cuyas esporádicas apariciones no le permiten profundizar en el personaje rey de los Dioses. Tampoco entiendo la escasa aparición del conocido cazador de El Mundo Perdido, Pete Postlethwaite, que interpreta al padre de Perseo y que dura muy poco en la película. En el plano femenino está Gemma Arterton, que amor de Perseo y la principal personificación del género femenino del film, “la chica de la película”. Su papel es extenso, y no flaquea. Para terminar está el papel de “compañero curtido de aventuras”, en éste caso asentado en Mads Mikkelsen (al que vimos interpretando a LeChiffre en Casino Royale), que cumple su papel de manera notable, y que sabe mantener el tipo tal y como hizo en la entrega de James Bond.  

Musicalmente hablando, estamos ante una película de estilo épico, lejos de obras como el Señor de los Anillos pero no tanto de la distinta en género Troya. La BSO es reconocible y no pasa desapercibida, la notaremos en los momentos más necesarios. Pero cabe destacar un aspecto negativo, y es que la música que vimos en el Trailer, la versión instrumental de la canción de The Used “The Bird and the Worm”, que quedaba excelente, no aparece en ningún momento de la película. Sin duda, su incorporación al film le hubiera dado muchísima personalidad, tal y como se la dio al trailer, que ya es uno de mis favoritos dentro del cine.

  

 

En conclusión, podríamos decir que Furia de Titanes es una película que cae bien, por lo sincera que es. No promete nada de lo que no da, huye de los clásicos clichés del género palomitero (explosiones, escenas de acción por todas partes), dándonos un poco de todo, aunque eso si, con la acción más trabajada que el resto. Como adaptación del mito no pasa de correcta, como remake es notable porque sabe adaptar al cine actual una historia de un cine “caducado”, como película es buena por que sabe lo que posee y lo explota, sin intentar ir más allá ni abarcar demasiado. En conclusión, es una buena película, muy distinta a lo que vemos actualmente, y que supone un acto de fe valiente por devolvernos un género fantasioso y mitológico hasta el extremo, que puede o no tener cabida en los tiempos que corren. Por mi parte, bienvenido sea.