Análisis Cinematográfico: Furia de Titanes

 

 

Hay películas que prometen el cielo y la Tierra y que al final, nos dejan con un poco de nubes y una pizca de arenisca. Películas que parecen querer comerse el mundo, y que por medio de trailers, escenas de acción y actores famosos intentan colarnos lo que no es, y sorprendernos con una calidad que, si nos fijamos mejor, no existe. Hoy he visto Furia de Titanes (Clash of the Titans en el original), y he de decir que no pertenece al tipo de películas que hacen falsas promesas. En absoluto.  

La película nos cuenta la historia de Perseo, un pescador de padre misterioso y de exagerada tez morena que es criado por una humilde familia de trabajadores que viven de su barco y de lo que la pesca les brinda. Cierto día, un grupo de guerreros de Argos destruye una enorme estatua de Zeus a modo de insulto a los dioses, en cuyo seno ya no quieren vivir. Casualmente, Perseo y su familia viajan con su barco por las cercanías, y sufren la ira de Hades, que enfadado por el enorme insulto a su hermano decide hacer pagar a todo humano vivo que hubiese por los alrededores. Con su familia muerta a manos de un Dios, Perseo decide emprender una venganza contra sus creadores, una venganza que le llevará a decir basta, a decir se acabó.

 

 Furia de Titanes es un remake de la película del mismo nombre estrenada en 1981, una obra que no se convirtió en un magnífico ejemplo de cine, pero nos permite ver cómo eran las películas antes, cuando la magia y las enormes criaturas primaban en menor medida que ahora, pero estaban recubiertas de una fantasía mucho más imaginativa que la actual. En éste sentido, el remake no se aleja demasiado de la versión original, y nos brinda una oportunidad única de volver al pasado y a las películas mitológicas como “La Odisea”, donde nada es real y la fantasía está por todas partes.

 El que espere una película como Troya, o Gladiator, no la encontrará en Furia de Titanes, ya que es un cine completamente diferente, radicalmente opuesto, en el que los Dioses y las criaturas mitológicas son algo habitual y no una mera creencia. Resulta valiente que una película así se estrene en nuestros cines cuando su época de gloria hace tiempo que ha pasado. Algo así sucedió con Gladiator, que revivió el género histórico romano impulsando Films posteriores como Troya o 300 (sin querer comparar en ningún momento la aventura de Russel Crowe con la de Sam Worthington, que nada tienen que ver ni en calidad ni en género).  

Así pues, no estamos acostumbrados a ver a Dioses, a Gorgonas, enormes escorpiones, espadas que salen de la nada, gente que se convierte en piedra o caballos voladores. Lo más cercano que hemos visto a todo esto es la película de Percy Jackson, infinitamente menos lúcida que la que nos ocupa, menos fiel a la idea original y al clasicismo inevitable que se crea alrededor de los mitos griegos y su visión. Ya solo por querer crear una película mitológica de las de “antes”, adaptada eso si al modo de ver el cine actual, merece un respeto la película de Louis Leterrier (que por otra parte tampoco es un James Cameron, pero sabe crear éste tipo de películas comerciales). Lo mejor de la película es sin duda ese toque clásico y mágico que destilaban las películas mitológicas de bajo presupuesto que siempre nos hemos tenido que tragar en nuestros estudios. Furia de Titanes es eso, pero con mejores efectos especiales y adaptada a la actualidad cinematográfica.

   

 

La historia adapta el mito de Perseo, tal y como lo hiciera la versión original. Como suele suceder en estos casos, la fidelidad no es demasiada en pos de mayor espectacularidad, o mejor fluidez en el desarrollo. Tenemos a Perseo, a Medusa, a Andrómeda, tenemos a los Dioses, Argos… pero no se siguen al pie de la letra las creencias griegas de aquel tiempo. Furia de Titanes no pertenece al género histórico, en ningún momento lo pretende ni logra serlo, simplemente es una aventura mitológica que se aleja muchísimo de “el retorno al pasado” que nos permitía tener Gladiator. Es por ello que no son comparables las películas grecorromanas actuales con la película de Sam Worthington. Aún con todo, la película no se toma licencias exageradas ni tergiversa hasta lo indecible el mito original, mantiene un respeto cordial que no rompe en ningún momento.

  

 

Cinematográficamente hablando, estamos hablando de un ejemplo perfecto del cine palomitero. La película quizá cuenta con menos acción que las habituales de éste estilo de cine, pero la velocidad con que todo sucede, y la fluidez del desarrollo, que avanza en ocasiones demasiado rápido, es un síntoma evidente e irrefutable de que pertenece a éste género. Y ese es su gran error: va todo demasiado rápido, no se profundiza casi nada en los personajes, salvo en Perseo, qué menos, ya que es el protagonista. La cinta no es precisamente larga (no llega a dos horas), y se echa en falta al menos una más, a riesgo de parecer pesada, que nos introdujera un poco más en las peripecias del protagonista. Por lo demás, las escenas de acción resultan evidentemente entretenidas, algunas espectaculares (el Kraken, por ejemplo, no decepciona pese a su corta aparición), los combates con espadas, ésta vez si clásicos del género grecorromano, están trabajados, y algunas coreografías nos parecerán a la altura de las que Brad Pitt hace en Troya, sin duda de las más espectaculares que podamos ver en el cine. Por desgracia, no hay casi, y las que hay duran muy poco, algo extraño hablando de éste tipo de cine.

 

 Artísticamente nos hallamos ante una película clásica, que huye bastante de la realidad y que apuesta por el clasicismo de la película que adapta. En Furia de Titanes de 1981, los Dioses brillan en un Olimpo de luz y perfección. Aquí sucede lo mismo, y mantiene fielmente el estilo, y no solo en los Dioses, sino también en los seres humanos y sus emplazamientos, ornamentalmente muy cargados, con colores rojos y púrpuras por todas partes, con armaduras que brillan en ornamentos y colorido. A destacar el diseño de Caronte, bien ideado, siguiendo la idea general que se tiene de él, así como sucede con Medusa, y en parte con Pegaso. Eso si, el Kraken es muy distinto de lo que podríamos imaginar, y no decepciona en su diseño. Colosal.  

Dentro del plano de las actuaciones, a destacar un Sam Worthington que puede no gustar a todo el mundo, y que puede pecar de inexpresivo en su corta carrera cinematográfica. Y aquí es donde yo confío en éste nuevo actor, ya que pienso que son sus papeles los que no le permiten ser más sentimental. En Terminator Salvation era una semimáquina casi sin sentimientos, frío y violento en ocasiones, un papel que encandiló a la crítica y que era necesariamente simple emocionalmente hablando. En Avatar fue distinto, y Worthington supo ser simpático, algo completamente opuesto a lo visto en la película de Christian Bale. En Furia de Titanes sucede algo parecido a Terminator Salvation; Perseo es un personaje simplón, muy “pueblerino” al principio, frío casi siempre, violento y directo. Tal y como Worthington ha enfocado al personaje, sería extraño que se saliese de la línea que él mismo se ha trazado, mostrando sentimientos que en Jake Sully si que tenían cabida, pero en el triste y vengativo Perseo no.

  

El resto del reparto cumple con sus más y sus menos, con apariciones estelares y buenas interpretaciones, como la de Ralph Fiennes/Hades, cuyo personaje fantástico y oscuro es muy parecido, salvando las distancias, con el de Lord Voldemort que él mismo interpreta. Éste hombre sabe ser malvado. Luego tenemos a Liam Neeson/Zeus, cuyas esporádicas apariciones no le permiten profundizar en el personaje rey de los Dioses. Tampoco entiendo la escasa aparición del conocido cazador de El Mundo Perdido, Pete Postlethwaite, que interpreta al padre de Perseo y que dura muy poco en la película. En el plano femenino está Gemma Arterton, que amor de Perseo y la principal personificación del género femenino del film, “la chica de la película”. Su papel es extenso, y no flaquea. Para terminar está el papel de “compañero curtido de aventuras”, en éste caso asentado en Mads Mikkelsen (al que vimos interpretando a LeChiffre en Casino Royale), que cumple su papel de manera notable, y que sabe mantener el tipo tal y como hizo en la entrega de James Bond.  

Musicalmente hablando, estamos ante una película de estilo épico, lejos de obras como el Señor de los Anillos pero no tanto de la distinta en género Troya. La BSO es reconocible y no pasa desapercibida, la notaremos en los momentos más necesarios. Pero cabe destacar un aspecto negativo, y es que la música que vimos en el Trailer, la versión instrumental de la canción de The Used “The Bird and the Worm”, que quedaba excelente, no aparece en ningún momento de la película. Sin duda, su incorporación al film le hubiera dado muchísima personalidad, tal y como se la dio al trailer, que ya es uno de mis favoritos dentro del cine.

  

 

En conclusión, podríamos decir que Furia de Titanes es una película que cae bien, por lo sincera que es. No promete nada de lo que no da, huye de los clásicos clichés del género palomitero (explosiones, escenas de acción por todas partes), dándonos un poco de todo, aunque eso si, con la acción más trabajada que el resto. Como adaptación del mito no pasa de correcta, como remake es notable porque sabe adaptar al cine actual una historia de un cine “caducado”, como película es buena por que sabe lo que posee y lo explota, sin intentar ir más allá ni abarcar demasiado. En conclusión, es una buena película, muy distinta a lo que vemos actualmente, y que supone un acto de fe valiente por devolvernos un género fantasioso y mitológico hasta el extremo, que puede o no tener cabida en los tiempos que corren. Por mi parte, bienvenido sea.