Análisis: Furia de Titanes- El Videojuego (PlayStation 3)

Introducción  

Los juegos de películas son, para mí, uno de los temas más interesantes en la actualidad de los videojuegos, no por lo que son, sino por como son tratados por la prensa, y por la idea (muchas veces errónea) por la que se deja llevar la ingente masa de jugadores. Y es que ni todos los juegos de películas son malos, ni todos los juegos AAA son tan buenos, pero la idea general de los críticos es que, por muy bueno que sea un juego de película, nunca tendrá una nota en exceso alta, y ni mucho menos una igual que la de un juego reconocido de desarrolladora famosa. Y así ha sucedido con juegos como Avatar, Wanted, X-Men Orígenes: Lobezno, y muchos otros. Juegos merecen mayores notas, pero que no las logran no por sus méritos y errores, sino porque para una revista de crítica de videojuegos, una nota alta en una adaptación sería cuanto menos vergonzosa. Pero yo no soy una revista de crítica de videojuegos, sino un simple jugador que disfruta como el que más de juegos como Furia de Titanes, y también de otros como Red Dead Redemption, y que lo hace además con igual satisfacción, con uno o con otro.

 

 Cuando se estrenó Furia de Titanes, comenzaron a aparecer imágenes del videojuego que la acompañaría en las taquillas, desarrollado por un equipo de reconocido talento llamado Game Republic, creadores de la saga Dragon Ball Origins de NDS, y del artístico  juego de rol Folklore, de PlayStation 3. El juego dejaba entrever una fuerte inspiración por parte de la saga de Sony Santa Mónica God of War, ya no solo por la recreación mitológica de la Grecia antigua, sino también por su sistema de juego: Hack’n’Slash de acción puro y duro.

 Pero el juego no terminó de salir con el estreno de la película, sino casi dos meses después, lo cual fue más una alegría que una pena: con dos meses más de desarrollo, parecía que Game Republic se tomaba en serio el proyecto, un proyecto con futuro, y con unos ingredientes atractivos. De éste modo, dos meses después apareció en las tiendas Furia de Titanes, casi sin publicidad y con las notas de la crítica en su contra, con todo lleno de 6, e incluso cosas peores. He leído en páginas de dudosa calidad y fiabilidad frases como “deberían prohibir hacer juegos como éste”, cuando es imposible decir algo así si se ha probado. Pero no quisiera seguir hablando de lo lamentable que me parece, creo que el juego merece más que se hable de él, de lo bueno y de lo malo, que de sus detractores poco inspirados.  

Historia

Perseo ha nacido en extrañas circunstancias. Hallado en medio del mar por una familia de pescadores, fue criado entre felicidad y paz en la isla de Paxos, Grecia. Pero pronto descubriría que los Dioses a los que veneran piden más de ellos que lo que ofrecen a cambio, y que el ser humano estaba convirtiéndose en un esclavo sin sentido. Pronto, hombres de todos los lugares comienzan a plantar cara a los todopoderosos Dioses del Olimpo, hasta que ésta rebeldía llega a las costas de Paxos. La Furia de los hombres en la isla atrae al oscuro Señor del Inframundo, Hades, que decide vengarse de las ofensas contra su hermano Zeus, y quema la aldea de Perseo, junto a toda su familia. Cuando Perseo descubre la triste noticia, decide emprender un viaje hacia lo desconocido para obtener el arma definitiva con la que vencer al Kraken, un ser maligno al servicio de Hades que matará a Andrómeda, princesa de Argos, si nadie hace algo. Porque alguien deberá decir se acabó, alguien deberá decir basta.

La historia de Furia de Titanes: El Videojuego cobra muchísima más importancia de lo que pueda aparentar, y en ocasiones nos parecerá estar jugando a un juego de rol en este sentido. Habrá largas líneas de diálogos, mucho más habituales y extensos que en la película, que hacen que el juego no solo sea una expansión de la historia de la película, sino una mejora sustancial y llamativa, un verdadero punto a favor. Desgraciadamente, para aquellos que han visto la cinta nada les sorprenderá, todo lo contrario para los que no la han visionado aún, se sentirán totalmente necesitados de saber más, de descubrir como acabarán las aventuras de Perseo. Decía, pues, que la historia es un punto a favor muy importante. Pues bien, el modo de contarla no lo es del todo, aunque pensé que sería mucho peor. Furia de Titanes nos cuenta la historia con dos tipos de vídeos; el primero de ellos, y el más simple, son escenas con diálogos escritos y voces, al puro estilo juego de rol, con los personajes moviéndose roboticamente y en ocasiones estáticos. El otro recurso para contar la historia son vídeos mucho más trabajados, con subtítulos y movimientos fluidos. Es una pena que determinadas escenas no fueran echas con éste método de vídeo, y aunque leer los diálogos como si de un RPG se tratase no es molesto, todo hubiera sido más espectacular y emotivo de la otra forma. Aún así es cierto es que la narrativa del juego es muy superior a la de, por ejemplo, el videojuego de Avatar.

 

 

 La historia sigue el hilo de la película, aunque tergiversa muchas cosas, extiende algunas y elimina otras. Por tanto, estamos ante una especie de “versión alternativa” de la película, que en ocasiones la mejora mucho. Sobretodo en el final es cuando Game Republic se toma más libertades respecto al del film, siendo éste muy distinto, y probablemente más feliz. En conclusión, podría decirse que Furia de Titanes cuenta con una historia a la altura, sorprendentemente profunda y trabajada, un aspecto que en la mayor parte de juegos de éste tipo se pasa por alto, pero que aquí es tan importante como cualquier otro apartado. Notable.  

Gráficos

Gráficamente, Furia de Titanes es un juego de altibajos. Los personajes del juego están notablemente diseñados, y algunos son muy parecidos a los de la película, sobretodo en vestimentas. Encontraremos en el juego a personajes como Draco, Io, Andrómeda, Hades, el Rey Acrísio… Y por supuesto Perseo. En algunos casos, el parecido entre actor-diseño es muy llamativo, como sucede con Draco o con Io, pero en otros canta demasiado, como en el caso de Perseo. Y es una pena que el Perseo del juego poco se parezca a Sam Worthington, tan solo en su pelo. Está bastante claro que el actor australiano no dio su cara para que Game Republic la diseñara para el juego, y aunque el personaje es más parecido al actor que por ejemplo Christian Bale en Terminator Salvation, el parecido es más bien bajo. Aún con todo, las vestimentas hacen que los personajes que menos se parecen tengan un aire a los que representan, porque en éste sentido Game Republic si que ha sido precisa y muy acertada.

 

 

El juego se toma bastantes licencias artísticas respecto a la película en el diseño de algunos enemigos, como Hades, Zeus o el Kraken, muy distintos (y no por ellos peores) a los del film. Las animaciones faciales de los personajes, por otra parte, no son del todo correctas, sobretodo en los vídeos con diálogos. En los vídeos trabajados éstas mejoran mucho más, aunque no llegan al nivel de las de otras creaciones, como God of War III o Final Fantasy XIII. En el terreno ya jugable, las animaciones de Perseo si que son notables, y sus movimientos son fluidos, espectaculares y realistas hasta cierto punto. Se agradece que el personaje tenga unas animaciones logradas, porque andaremos pegando espadazos con él durante todo el juego. Lo mismo sucede con las animaciones de los enemigos, muy buenas, fluidas, acordes al tamaño que tienen, pesadas o rápidas según quien sea, muy interesantes y por encima de la media en éste tipo de juegos.  

En lo referente a los escenarios, nos encontramos con quince parajes bastante variados, con excepciones. Desde desiertos, a la isla de Paxos, o la ciudad de Argos, pantanos pútridos, lugares neblinosos o cuevas oscuras y rocosas. Serán todos muy diferentes, atractivos, y aunque de poca profundidad y tamaño, lo bastante diferenciados como para saber con un vistazo donde nos encontramos. Lo cierto es, también, que algunos escenarios abusan de las piedras y la rocosidad, aunque solo en determinados lugares. En realidad, los escenarios del juego no son más que un escenario para las batallas que en el se viven, ya que no son destructibles, ni demasiado explorables. Como juego de acción puro y duro, Furia de Titanes cumple en éste sentido, siendo su principal objetivo crear muchos y muy distintos parajes para que el jugador se mueva entre muerte y muerte.

  

El punto fuerte del apartado gráfico del juego reside sin duda en su diseño, espectacular. No solo de personajes, si no de los enemigos. Hay ochenta tipos distintos, algunos son sucedáneos de otros, pero todos totalmente originales, espectacularmente ideados y diseñados, con movimientos característicos, patrones de ataque diferenciados, distintas animaciones al ser eliminados, y algunos con un tamaño más que respetable. Viajar por los escenarios de Furia de Titanes no será más divertido que buscar enemigos por todos sus rincones, porque hallar uno nuevo (y por ende, hallar una nueva arma secundaria, como se explicará después) es cuanto menos atractivo. Hay enemigos con diseños absolutamente rompedores, como el de la quimera, la bestia de cabeza de león, cuerpo de cabra y cola de serpiente, cuya foto se halle entre los textos de éste análisis, y que nos hará vivir una batalla muy intensa. Si God of War es una saga que se destaca por hacer uso de las bestias mitológicas para crear un plantel de enemigos asombroso, por mucho que duela Furia de Titanes no se queda atrás.

Haciendo uso de su talento creativo (ya visto en Folklore), Game Republic ha creado un ejercito de criaturas de los tiempos antiguos y de la mitología que poco o nada tiene que envidiarle al de Kratos; arpías, sirenas, una gorgona, quimeras, esqueletos vivientes, espectros, cerberos, centauros, sátiros… Increíble y completo. Lo mismo sucede con las armas secundarias, de diseños colosales en algunos casos, mortales en otros, elegantes o rudos. Hay tantas armas como diseños, algunas brillarán con luces mortecinas, otras serán horribles estéticamente pero mortales, otras desproporcionadamente grandes y contundentes… El diseño de las armas es lo bastante llamativo como para querer equipárselas y llevarlas a la espalda con gusto y satisfacción. En conclusión al apartado gráfico del juego, lo mejor de Furia de Titanes es su estupendo diseño de vestimentas, armas, enemigos y a veces escenarios. Sin duda alguna Game Republic le ha dado importancia al aspecto artístico, ya que hasta los menús del juego son estilizados y agradables a la vista. Por otra parte, algunos vídeos, y el poco parecido de determinados personajes hace que todo se empañe un poco, pero no lo suficiente como para no considerarlo un título robusto gráfica y técnicamente, lo suficientemente bueno como para entrar por los ojos rápidamente.  

Jugabilidad

Furia de Titanes es un Hack’n’Slash de acción cuyo centro total es el combate. Por tanto no hallaremos en él plataformas, ni puzzles ni exploración, sino lucha constante e intensa, mientras viajamos por los mapeados hacia nuestro objetivo. Controlaremos a Perseo en sus ochenta misiones a cumplir durante todo el juego. Comenzaremos siempre en nuestro campamento, ubicado en distintas zonas, en el cual podremos hablar con nuestros compañeros y aceptar misiones de ellos, para luego entrar en las zonas de combate (los escenarios propiamente dichos, algunos más grandes que otros, así como más o menos laberínticos) en las que cumplir el objetivo. Normalmente éste objetivo se limitará a eliminar a una serie de enemigos para alcanzar a un jefe final espectacular, o encontrar un objeto específico al final del mapeado, a rebosar de enemigos, y cosas por el estilo.

 

 

 

 Aunque siempre se nos pedirá lo mismo (luchar, luchar y luchar) no llegará nunca a ser del todo repetitivo (lo será a veces, eso si), porque siempre terminaremos por encontrarnos ante una batalla épica con algún jefe final de gran tamaño, pues de éstos hay para dar y tomar. Tras completar nuestra misión, volveremos automáticamente a nuestra base, donde podremos seguir aceptando misiones de nuestros compañeros. Obtendremos notas en las misiones, que irán de S a C según los méritos que hayamos llevado a cabo en ellas. Además, en nuestro campamento, podremos guardar la partida con la ayuda de una lechuza mecánica (referencia a Clash of the Titans original) y acceder con ella a los Desafíos, misiones en las que podremos viajar libremente por los escenarios venciendo a los enemigos y obteniendo objetos, y otras en las que tendremos que cumplir contrarrelojes y demás objetivos.

  

En el terreno de combate, nos hallamos ante un Perseo muy distinto al de la película, mucho más violento y habilidoso. Como suele suceder en éste tipo de juegos, contamos con un ataque ligero (cuadrado), un ataque fuerte (triangulo), un botón de salto (la equis) y el botón de ataque con Arma Secundaria (círculo). Cada una de éstas características irá evolucionando según avancemos en la trama, y convertiremos a Perseo y su arma principal en una máquina de matar de combos interminables. Pero la principal salsa y atractivo del juego y de su combate reside en las Armas Secundarias. Para obtenerlas, tendremos que vencer a los enemigos del juego de una manera especial; deberemos debilitarlos hasta que su forma resalte en color naranja brillante, en cuyo momento deberemos pulsar el botón R1 y completar un QuickTimeEvent muy característico (por medio de un círculo que se va cerrando rápidamente).

Una vez hecho esto, presenciaremos una espectacular animación con reminiscencias a Kratos, tras la cual habremos robado un arma al enemigo. Cada enemigo del juego tiene un arma, así que nos podríamos hallar ante más de ochenta armas distintas. Una vez obtengamos un arma, podremos acceder a ella desde el menú de armas secundarias y equiparla a placer, sin necesidad de robarla nunca más. El jugador tiene la posibilidad de llevar cuatro armas secundarias equipadas, y escogerlas en pleno combate con la cruceta de dirección. Usualmente tendremos siempre un arma secundaria fija en el equipo; un orbe que nos da salud, y que será vital para no morir en las largas y dolorosas batallas de la segunda mitad del juego.

 

 

Aunque como pronto se descubrirá, siempre es aconsejable robar más armas aunque ya las tengamos, para obtener “puntos de arma” y objetos que nos permitirán reforzar el poder de nuestras adquisiciones. Cada arma cuenta con una animación distinta en su uso, y se activarán con el botón círculo. Cada vez que usemos un ataque con arma secundaria, bajará un poco nuestra barra de Alma. Para rellenarla deberemos absorberla de nuestros enemigos, cuando estén debilitados, o ejecutar combos sin parar para poder hacer uso de un ataque muy útil llamado “absorción de cadena”, que elimina a todos los enemigos del mapeado y absorbe sus almas, llenándonos la barra hasta el máximo. Pero obtener un arma secundaria no es ni la mitad del trabajo a llevar a cabo si queremos ser un tanque humano; hay que mejorarlas. Para ello tendremos que obtener objetos y puntos de arma. Los objetos se consiguen eliminando enemigos, y obtendremos más si los ejecutamos con una animación de robo de arma.

Cada enemigo nos otorga distintos objetos, por lo que en ocasiones, si queremos mejorar al máximo un arma, tendremos que buscarlos para vencerlos. Para obtener Puntos de Arma, no hay más que vencer al enemigo con robo de arma, es decir, si vencemos de de éste modo a un arquero, obtendremos “puntos de arco”. Con todo esto en nuestro poder, tendremos la posibilidad (según el arma, cada una es mejorable en ciertos apartados) de aumentar el daño que causa, o reducir la cantidad de Alma que gasta con cada uso, enseñarle nuevas habilidades (como golpes aéreos, muy útiles), y otorgarle otras pasivas, como recuperar alma con cada golpe.

  

El plantel de armas es extremadamente extenso; encontraremos espadas, arcos, hachas, mazos, colas de escorpión, alas de enemigos, magias a modo de orbes, arpas… Todas las armas imaginables existen en Furia de Titanes, y hallaremos en cada una de sus clases muchas unidades distintas, hasta ochenta mortales posibilidades. Obtenerlas será todo un placer de coleccionismo, y si las mejoramos y utilizamos todas (hay un Trofeo que trata de mejorar todas las armas al máximo) seremos un verdadero monstruo derrota-enemigos. A parte de las armas secundarias, tendremos el arma principal, una espada rudimentaria al principio, y mejorada al final, que nos permitirá ejecutar todo tipo de combos, fuertes y ligeros, aéreos o terrestres. Será golpeando con éste arma como conseguiremos poder ejecutar una “Absorción en Cadena”, un ataque vital y muy útil que puede cambiar las tornas de una batalla. Se echa en falta, en última instancia, un botón de bloqueo en el sistema de combate. Tenemos uno para rodar por el suelo y esquivar, pero ni contamos con botón de bloqueo ni con un escudo (y mira que en la película había uno bien grande e importante), por lo que estaremos haciendo uso de la voltereta todo el rato.

  

En cuanto a las batallas, en el juego hay una ingente cantidad de jefes finales, más de los que yo haya visto en ningún otro juego, y cada uno de ellos es espectacular y enorme. Estas batallas se libran a la vieja usanza; comenzamos comiéndonos golpes sin parar, hasta que captamos los patrones de ataque del enemigo en cuestión, y nos adaptamos a ellos. Lo normal será utilizar el arma secundaria para derrotarlo, absorbiendo arma del propio jefe, ya que en las fases más avanzadas el arma principal no llegará a ninguna parte, y golpearemos sin descanso en vano. Estos combates serán habituales y muy divertidos, principalmente por el fantástico diseño de los jefes, su tamaño. En ocasiones, nosotros seremos tan solo una pequeña mota de polvo en comparación al titánico tamaño de enemigos como el Kraken, o un gusano de arena gigantesco. Por desgracia, lo visto en éste sentido en la actualidad, con juegos como God of War III que tienen jefes finales absolutamente enormes, Furia de Titanes no es una sorpresa como si lo hubiera sido de haber salido un poco antes. Pero no debe por ello menospreciarse el trabajo de Game Republic en el diseño de los enemigos y las batallas, ya que algunas nos dejarán pegados a la pantalla los largos minutos que duren. Porque determinados jefes, como Medusa, pueden llevarnos media hora.

  

El juego es largo, muy largo, y superarlo al 100% (sin contar los complicados trofeos) puede llevarnos perfectamente veinte horas. Las ochenta misiones de la historia, los numerosos desafíos, la posibilidad de repetir las misiones principales para mejorar las notas (y obtener de paso un trofeo por ello), el reto de conseguir todas las armas secundarias y mejorarlas al máximo… Furia de Titanes es largo, muy, muy longevo si decidimos hacernos con todos los Trofeos, y extenso en su historia. Pero no todo es bueno en la jugabilidad de la obra de Game Republic; los enemigos tardan muchísimo en morir, y eso se nota en los desafíos contrarreloj, y en ocasiones parece que la desarrolladora no se da cuenta de que poner demasiados enemigos en pantalla es caótico y desesperante para el jugador. También se hubiera echado de menos alguna fase sobre el caballo alado Pegaso, o una batalla más épica con el famoso Kraken, que al final se queda en casi nada.  Pero en general podríamos decir que la principal baza de Furia de Titanes es su apartado jugable, divertido, ameno, espectacular y muy jugable, con una historia muy larga y muchos retos tras superarla, con unos trofeos solo para expertos y una serie de armas secundarias totalmente impresionante. No está a la altura de lo que God of War impuso, no tiene puzzles, ni casi plataformas, pero aún con todo es divertido y muy adictivo, recomendable para los apasionados de los Hack’n’Slash.  

Apartado Sonoro

El juego se encuentra en inglés subtitulado al castellano, con unas voces que si bien no son las de la película cumplen su cometido correctamente, aunque sin demasiados alardes. Las voces no destacan por nada en especial, y la de Perseo es un tanto monocorde, poco expresiva y no demasiado carismática, pero son correctas sin más. La música y los sonidos son otro cantar. La banda sonora es espectacular en la mayor parte de las ocasiones, con ritmos frenéticos y pegadizos cuando estamos luchando, y un piano bien agradable en el menú y en los momentos de tranquilidad, como en los créditos finales. Es un apartado que, a pesar de no ser el súmmum, cumple muy, muy notablemente, y se hace notar.

 

Lo mismo sucede con los sonidos de los enemigos, gruñidos guturales, rugidos desgarradores, gritos de terror, de dolor… Las criaturas se mueven y suenan como lo que son, bestias de averno iracundas con ganas de comerse al semidiós Perseo. El apartado sonoro de Furia de Titanes es bueno, no extremadamente, pero si lo suficiente como para estar contentos con el, lo suficiente como para motivarnos en las luchas, o ponernos los pelos de punta cuando un jefazo de nivel se aproxima a nosotros con sus pesados pasos, y ruge estruendosamente.  

Conclusiones

 

  Furia de Titanes no es una sorpresa, pues ya de lejos prometía. Es un gran juego, con grandes ideas y personalidad propia, no tan parecido a God of War como pudiera creerse, divertido, largo, con muchas opciones, gráficamente notable, artísticamente impresionante, con un sonido a la altura y unas voces quizá no tanto. Recomendar Furia de Titanes es tan sencillo que si te gustan los Hack’n’Slash y ya has jugado a los principales exponentes del género, la obra de Game Republic debe de ser tu próximo objetivo. Ante todo, el jugador debe ignorar a la prensa “especializada”, ya que de ellos es imposible sacar una opinión verdaderamente sincera y creíble lejos del qué dirán y de los prejuicios. Furia de Titanes es la adaptación de una película. ¿Es un buen juego? Si. ¿Es divertido? Si. Entonces, ¿qué más quieres?  

Lo Mejor  

-Sistema de combate trabajado, intenso y divertido de jugar.

-Incontables armas secundarias que obtener, mejorar y utilizar.

-Enemigos variadísimos, con diseños increíbles y grandes proporciones.

-Jefes finales enormes por doquier, un reto divertido e intenso.

-Duración extensa, veinte horas para completar la historia y los desafíos.

-Precio reducido; 50 euros en GAME. Toda una ganga que vale la pena.

-La historia del juego se toma en serio, y mejora a la de la película.  

 Lo Peor 

-Algunos escenarios tienen demasiadas piedras y parecen iguales.

 -Determinados combates deberían ser más espectaculares.

-No poder controlar a Pegaso, ni un escudo.

-Los vídeos con diálogos no están a la altura; las animaciones faciales en ellos son robóticas, y los movimientos poco fluidos.

-Perseo no se parece a Sam Worthington más que en el pelo, una pena.

-Todo se basa en luchar y luchar, no hay momentos de acción ni plataformas. Si el sistema de combate no te convence, ya estás perdido.

 

Portadas de Videojuegos creadas por mi

Me gusta mucho utilizar el PhotoShop, para todo tipo de cosas; reforzar el componente visual de los juegos que desarrollo, fotomanipular fotografías, hacer firmas… Aunque últimamente me decanto más por hacer portadas de videojuegos, diseñar cajas de juegos que ya han salido, o de los que están por salir, o incluso de los que no existen, ni existirán. Estas son todas las portadas que he hecho en mi corta etapa de “Box Art”, espero que os gusten, y que me digáis que os parecen. Por cierto, no están en orden alguno, aunque si hay que decir que la de Furia de Titanes en la primera que hice, y la de The Dark Knight la última. Con todo esto, solo me queda daros la bienvenida a la exposición.

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