Análisis Cinematográfico: The Karate Kid

Introducción 

Hay que ver lo extraño que es el cine. Algunas películas, a pesar de que son extremadamente buenas (y eso es algo que se nota desde el principio), no nos terminan de llegar. En realidad, “llegar” no es la palabra apropiada… Digamos que no consiguen que recordemos con regocijo aquel rato que estuvimos en el cine disfrutando del trabajo de un director y una serie de actores. Es una verdadera lástima salir del cine y olvidar a las pocas horas la película que hemos visto. Cuando esto sucede, estamos sin duda ante una película carente de alma, una película vacía. Para muchos, la calidad de una película se mide por las buenas interpretaciones, la dirección, el montaje, la banda sonora, la fotografía… Y es en todo eso donde reside la calidad de una película, pero no donde se sitúa su alma. Salir del cine y recordar la película aún días después es algo precioso. Es en ese momento cuando nos damos cuenta de que, más allá de los actores, más allá de la dirección, de la banda sonora… más allá de todo eso, está lo que esa película ha evocado en nosotros. Si lo que nos ha hecho sentir es algo agradable, entonces esa película merece nuestro respeto. The Karate Kid merece mi respeto. La película no es Origen, ni tampoco El Caballero Oscuro, ni Gladiator, tampoco es Avatar, y ni mucho menos En Busca de la Felicidad. Pero tiene algo pequeñito de todas ellas, algo que para mí es tan importante como el mejor de los actores: la película tiene alma. Ayer fui a ver la película, y aún hoy sigo apenado porque terminara. Para mí eso es importantísimo, y será muy valorado en el resto de éste análisis cinematográfico, además del resto de detalles fílmicos.

 

 Jaden Smith es el hijo de Will Smith, y es evidente que eso abre muchísimas puertas. Teniendo en cuenta que su padre es uno de los más queridos y exitosos actores del momento, y que además es un productor nato que de su propio bolsillo gestiona sus películas, y de las que obtiene un grandísimo ingreso, es indudable que el joven Jaden ha nacido en la situación perfecta para convertirse en la nueva y prometedora estrella de Hollywood. Ya lo vimos junto a  su padre en “En Busca de la Felicidad”, y su actuación sobrecogió a todo el mundo. Después hizo de niño borde y fácilmente odiable en la película protagonizada por Keanu Reeves “Ultimatum a la Tierra”. De sus tres apariciones en la gran pantalla, la que compartió con Keanu Reeves es para mí la menos agraciada, no por que actúe mal, sino por el papel de niño pelma que interpreta. Y después de esas dos películas, y con la ayuda de su padre, Jaden se aventura en el Kung Fu en la nueva versión de la legendaria Karate Kid. Muchas cosas han cambiado. El protagonista ya no es Daniel-San, sino Shao-Dre, ya no está el señor Miyagi, sino un cascadillo Jackie Chan, más profundo que nunca, y unos 25 años separan aquella cinta de la que ahora nos ocupa.  

  

A menudo me pregunto si soy un crítico de cine bastante torpe. Puede que si. Soy muy benevolente, me doy cuenta de ello, pero es que me resulta difícil destrozar una película que, más allá de sus carencias, me ha hecho pasar un muy buen rato. Solo por ello merece mis respetos, desde la película más buena a la más mala que he visto. Soy incapaz de poner a caer de un burro a una película que me lo ha hecho pasar bien, aunque tal escena esté metida con calzador, o tal personaje esté un tanto forzado. Si viéndola he disfrutado mucho, si me ha entretenido y me ha hecho recordarla aún días después, entonces ha conseguido su propósito y a mí me vale. Será una actitud muy conformista, pero así soy más feliz que renegando de algo desde la ecuanimidad, dejando atrás las sensaciones que evocó en mí la cinta. En dos horas de película, por muy mala que sea, siempre hay algo que nos gusta, o al menos lo que no nos gusta no se hace eterno. Es por ello que destruir en un análisis a una película es mucho más difícil que hacerlo sobre un juego, donde todo es más largo, tanto lo bueno, como desgraciadamente lo malo.

 

 Sin más preámbulos aquí presento mi opinión sobre The Karate Kid. No soy un experto, ni siquiera un buen crítico de cine, no tengo un lenguaje cultural de Universidad, ni tampoco he rodado nunca nada verdaderamente importante, no veo la gala de los Oscars porque me entra sueño, no me se la filmografía de Tarantino, ni la de Scorsese, y no he hecho más que un trabajo de cine en lo referente a éste mundillo. Soy, simplemente, un aficionado a las películas, que cuando ve un buen trailer se interesa por el, paga siete euros con cincuenta un sábado y se sienta en la butaca del cine para ver el trabajo de otros. Soy, sin más, una persona que disfruta con el olor de las palomitas, el retumbante sonido de los altavoces de la sala, que se va cuando los créditos comienzan a salir y que escribe y describe, desde la mayor honestidad, lo que vio una tarde sentado en una butaca, a oscuras, en una sala de cine.  

The Karate Kid

Dre Parker es un muchacho de doce años que se muda con su madre a la lejana China, dejando a su natal Estados Unidos atrás. Ese viaje, en contra de su voluntad, le presenta ante un mundo nuevo, radicalmente distinto a lo que había visto antes, lleno de costumbres desconocidas, y de un idioma problemático. Está en otro lugar, muy lejos, se encuentra como el protagonista de una película dentro de un género que no domina, y pronto los problemas aparecen. Maltrato escolar, un grupo bastante odiable de chiquillos que dominan las Artes Marciales, un joven Dre Parker incapaz de librarse de su estigma… The Karate Kid no se aleja de la línea marcada por Miyagi y Daniel-San, pero tampoco es un ramake. Como dijo Will Smith (el productor) en su segunda visita al Hormiguero, The Karate Kid no es un remake de la película de los ochenta, sino una nueva y remozada versión, independiente en casi todo a lo visto junto al señor Miyagi, que no busca ni superar ni emular a la original, simplemente entretener. La película, ni supone una sorpresa argumentalmente, ni tiene al espectador en vilo hasta descubrir el desenlace (como por ejemplo Origen), pero no es algo negativo, simplemente no es su género, es una historia de superación al puro estilo Rocky, que sigue los pasos marcados por éste subgénero: Maltrato-oportunidad-evolución-combate definitivo.

 

  

Así pues, la película nos lleva por entre las penurias de Dre Parker en la ciudad de Pekín, pero siempre con el humor muy presente. Yo no suelo reírme a penas con las películas, casi nunca me carcajeo, por muy buen humor que tenga la cinta, a pesar de que si soy capaz de distinguir un buen momento de comedia de uno patético. Tampoco me reí demasiado con The Karate Kid, aunque si sonreí en muchas ocasiones. Para descubrir si el humor de una película surte efecto no hay más que mirar alrededor, las reacciones de la gente. En algunas películas, siento verdadera vergüenza ajena cuando se nos presenta un chiste ocasional, sin duda con objetivo de causar una carcajada general, y por el contrario la sala se queda muda.”Uy”, piensa el director. Con la película de Jaden Smith no sucedió eso, por el contrario, ha sido una de las películas en las que más risas he escuchado nunca, sobretodo de un hombre que tenía al lado que parecía ahogarse entre tanta carcajada. Como ya he dicho, yo sonreí en muchas ocasiones, un buen síntoma, ya que puedo pasarme un capítulo entero de Los Simpsons con la cara de póker, por muchos momentos hilarantes que haya (por otra parte, soy incapaz de ver un capítulo entero de Padre de Familia o El Show de Cleveland sin vomitar de puro patetismo, todo desde una opinión muy personal).

 

  

El personaje de Dre Parker se mantiene sobre una base de humor muy al estilo de su padre. La mayoría de las escenas cómicas están protagonizadas por él (algunas también por Jackie Chan, claro), y su cantidad, sencillez e inocencia hacen de la experiencia de visionar la película algo muy ameno, muy agradable, de agradecer. No es humor inteligente como el de “House”, pero si muy agradable, y aunque a muchos les pueda parecer una tontería, ¿no es algo digno de orgullo hacer que un hombre casi se ahogue de risa en una escena? Yo creo que si. ¿Conformismo? Más bien positivismo. Cuando yo veo una película, la película comienza con la valoración del número “5”. En ese momento, baja o sube (aunque mientras miro la película, los números y los análisis no pasan por mi cabeza en ningún momento). Otras personas, comienzan a ver la película con la valoración de un “0” ya puesta. Y que suba, o se quede donde está. Eso me parece un grave y triste error. Bueno, volviendo a la película, está claro que no estamos ante un dramón (aunque hay alguna que otra escenilla que si lo es, y además están bastante bien) y que Jaden Smith ha heredado esa capacidad de hacer reír que tiene su padre (aunque en El Hormiguero no habló mucho, qué le vas a pedir a un chico de doce años…).

 

  

La película sigue un camino clásico de éste género, la evolución física y psicológica del personaje protagonista, su avance en el arte marcial que está aprendiendo, la asimilación de las pautas y de los pensamientos del Kung Fu… Y entre medio, una dosis de un nuevo mundo que Dre comienza a conocer, sus reacciones ante él y el choque de dos culturas, una ancestral, y otra… bueno, digamos que más callejera. Y es que la de The Karate Kid es una historia de superación (no tan brillante como la de Rocky Balboa, eso si), en la que un  jovencito deberá abrirse paso en un territorio que desconoce, un territorio que podría entenderse como China, pero también como el Kung Fu. Y para poder disfrutar de una película de artes marciales propiamente dicha, el componente combate no podría faltar. Lo cierto es que The Karate Kid tiene menos Kung Fu de lo que podría esperarse. La vida de Dre Parker en su nuevo hogar ocupa al menos un 70% de la cinta, su relación con su maestro el Sr. Han (el personaje de Jackie Chan, del que hablaré después), y con una muchachita de su escuela.

 

Esto es positivo y negativo. Por una parte dan rienda suelta a Jackie Chan y a Jaden para actuar y desarrollar la historia de los personajes, pero por otro se pierde parte del alma de las películas de artes marciales, llenas de coreografías imposibles y golpes dolorosos. De todo esto hay en The Karate Kid, claro está, pero en dosis más pequeñas de lo que cabría esperar. Pero el director ha sido inteligente extendiendo mucho el torneo final, lleno de combates que ésta vez si, llenan el cupo que durante todo el fin hemos ido viendo vacío. Antes de pasar al tema de las actuaciones, cabe hablar de las coreografías en si. Para los que deseen ver a Jackie Chan repartiendo panes, desgraciadamente con éste película no estarán satisfechos, ya que solo nos muestra sus estupendas habilidades en una ocasión, una ocasión que por cierto es bastante cómica y está trabajada. Lo cierto es que Jackie actúa en ésta película, pero actúa de verdad, y eso le va perfecto teniendo en cuenta que ya empieza a estar bastante cascado. Así pues, los combates serán protagonizados en su mayoría por los jovenzuelos gamberros que acosan a Dre, y por el propio Dre. Las peleas que se nos muestran son estupendas, rápidas, realistas y con unos movimientos dignos de los fatalities de cualquier juego de lucha. Aunque los combatientes son todos jóvenes, ninguno de ellos lo hace mal, en absoluto.

  

¿Y qué tal lo hace Jaden Smith, el protagonista? Pues sorprendentemente bien. Gracias a su tonificación física y su complexión pequeña y delgada, vemos estirarse a Jaden hasta posiciones hueveramente preocupantes, mover los brazos con tanta fluidez como suelen hacer los combatientes de Kung Fu… Y a todo esto ayudan los juegos de cámara, las aceleraciones de la imagen, los recortes, etc… Vamos, que Jaden Smith no canta en absoluto por hacerlo mal, sino que nos sorprenderá con sus habilidades, y con tan solo doce años. Para terminar el apartado de “película en si”, me gustaría comentar otro apartado importante. Es probable que la película necesitará más Kung Fu, más explicación, descubrir al espectador, una vez más, que el Kung Fu está en nuestra vida, en todo lo que hacemos, hasta en ponernos la chaqueta (frase extraída descaradamente de un diálogo de Jackie Chan en la película). Con esto no quiero decir que no haya Kung Fu y su forma de verlo en la película, para nada, pero en películas como “El Último Samurai”, se explica mucho mejor la cultura, o más que mejor, con más profundidad. Lo cierto es que las aspiraciones de ambas películas son muy distintas, pero eso no es excusa para pedirle a The Karate Kid más profundidad en esa cultura, una cultura muy interesante para todo el mundo.  

Y llegamos al apartado de interpretaciones. Los protagonistas indiscutibles de ésta película son Jaden y Jackie Chan, y ellos ocupan la mayor parte de las escenas, aunque otros secundarios también se pasan por la pantalla con asiduidad. Analizando a Jaden, y su tempranísima edad, no puedo sino quitarme el sombrero. Su papel no es solo difícil por las evidentes necesidades atléticas que precisa, sino por la gran variedad de sentimientos que tiene que interpretar. Hay escenas cómicas, escenas dramáticas (Jaden llora en un par de ocasiones, y demonios, yo me lo creí), escenas de amor, y cómo no, escenas de combate. Y en todas ellas sale airoso, por muy poco agraciado que sea su doblador en España (¡Qué pocos dobladores buenos de niños hay en España!). En ocasiones nos recordará irremediablemente a su padre, en los gestos, en sus idénticos ojos, en las bromas… Está claro que Will Smith ayudó a su hijo en el rodaje. No me cabe la menor duda de que, más allá de lo enchufado que está en el mundo del cine (que lo está, mucho), tiene una calidad interpretativa que, si la hace evolucionar, podría alcanzar, sino superar, a la de su padre. Y es que Jaden Smith, con tan solo doce años, es el protagonista del 95% de las escenas. Está en todo.

 

  

Y tras él, Jackie Chan. Me ha sorprendido éste actor de cine de artes marciales, principalmente porque en ésta película, de coreografías hace más bien pocas. Casi por primera vez se dedica enteramente a actuar. Y lo hace muy bien. Yo me creo a su callado personaje, duro y recto, un poco tímido y muy ermitaño. Y sobretodo me creo sus escenas dramáticas, sus lágrimas, sus gestos… Jackie Chan nos demuestra (como hizo el propio Smith en “En Busca de la Felicidad”), que fuera de su género habitual no está fuera de lugar, que se encuentra cómodo y que es uno de los más importantes actores chinos de la actualidad, y de toda la historia. Protagoniza una de las mejores escenas de la película dentro de un coche (la escena es algo súbita, por otra parte), junto a un Jaden que también sobrecoge. Los dos tienen la química necesaria de “Maestro-Aprendiz” que tenían Miyagi y Daniel, y eso también es muy importante. En cuanto a secundarios, tenemos a la madre de Dre, correcta en su papel de mujer de armas tomar, la jovencita China de la que Dre se enamora y el grupo de matones que acosan a Dre (entre los cuales, el más malo de todos se hace odiar de un modo antinatural, condenado sea él). Todos ellos cumplen su cometido de acompañar a los protagonistas en su evolución argumental, algunos son más importantes que otros, todos cumpliendo su clásico papel, ya sea de “chica del protagonista”, a “matón principal”. No estamos hablando de secundarios candidatos al Oscar, pero si personajes definidos que no pasan por la pantalla y luego desaparecen. Eso si, tirón de orejas al guión que nos presenta al muchacho rubio del principio, y que lo hace desaparecer de un plumazo.

  

¿Y el director? Bueno, sobre esto creo que debo dar una explicación. Mi opinión es que hay películas en las que el director pesa sobre la creación, y otras en las que es el conjunto de todo las que hacen la maravilla. En The Karate Kid, el director importa más bien poco. ¿Qué pesa en The Karate Kid? Pues pesan las actuaciones del dúo protagonista, el escenario, el guión, las coreografías… Pero el director simplemente se encarga de dirigirlo todo a buen puerto, no pone su mano y deja ver su firma en el resultado, como por ejemplo si hace Christopher Nolan en todo lo que crea. Harald Zwart (que dirigió La Pantera Rosa 2) pasa por The Karate Kid de puntillas, sin dejarse ver, muy lejos de incluir la coletilla de, por ejemplo, James Cameron’s Avatar. Es un director de oficio, hace su trabajo y se va, lo organiza todo y se marcha. Esa es mi sincera opinión de determinadas películas, en las que el director no tiene nada que decir salvo ordenarlo todo para que se complete el rodaje. Antes de pasar a las conclusiones, me gustaría comentar algo tipiquísimo del cine de combates: la escena de “La Evolución”, como suelo llamarla yo. Es una escena, larga o corta, que nos muestra primero lo terriblemente mal que lo hace el protagonista, para después mostrarnos (normalmente con una música motivante de fondo) su evolución, sorprendiéndonos con la habilidad del protagonista en aquello en lo que antes había fracasado. Para mí, es vital que esa escena sea emocionante, lo suficiente como para que los pelillos se ericen un poco. En Rocky eso sucede. Y afortunadamente, en The Karate Kid también.

 

  

Conclusión 

Me gusta ir a cine. Muy pocas veces salgo decepcionado, y ninguna enfadado. Alguna vez me han llamado conformista. Yo que creo no lo soy, simplemente aprecio lo que me hace sentir una película, el trabajo de una serie de personas que se han unido para hacérmelo pasar bien durante dos horas (y de paso llevarse mi dinero). Como ya he dicho más arriba, The Karate Kid no es un peliculón, no es Origen, ni es El Caballero Oscuro, ni nada de eso. Es solamente una película entretenida, agradable, que nos deja un gran sabor de boca y que hace que, cuando pensemos en ella unos días después, el recuerdo sea agradable.  

Hace unos meses vi Robin Hood, de Russel Crowe. Me gustó, pero cada vez que pienso en ella, no me asalta una sensación feliz. ¿Por qué? Quién sabe. Cuando pienso en la tarde de ayer, cuando fui a ver The Karate Kid, me siento reconformado. ¿Por qué? No lo se. ¿Es mejor The Karate Kid? No. Robin Hood es mejor película que la de Jaden Smith, pero Karate Kid es mejor entretenimiento que Robin Hood. A mí me encantó Avatar, porque aunque tiene carencias de guión, me hizo vivir la magia de Pandora. Hay quien no opina así. Todos ellos odiarán a The Karate Kid, la atacarán y la destrozarán, no me cabe duda, el mundo es así. Pero yo me muevo por sensaciones, por recuerdos, y por buenos ratos. Así que le planteo una serie de preguntas a mi cabeza para valorarla: ¿Te ha divertido? Si. ¿Has pensado en otra cosa en esas dos horas que estuviste en la butaca? No. ¿Has mirado el reloj? No. ¿Aún hoy recuerdas la película, y asalta tu mente de vez en cuando? Si. ¿Ha valido la pena? Sin duda, si.

  

¿Entonces? No te recomendaré ir a ver The Karate Kid. A lo mejor no te gusta. No trato de convencerte, y éste análisis no va dirigido a ti, sino más bien a mi mismo. Es curioso cómo es la mente humana. Se que casi nadie leerá de cabo a rabo ésta entrada, se que la mayoría solo leerán éste párrafo, o el primero, o directamente no leerán nada. No pasa nada. Lo he escrito y publicado por que necesito que saber que todo aquel que quiera saber mi opinión sobre la película sepa que es positiva. Se lo debo a la película, me lo debo a mi mismo, y quizá también se lo debo al lector. ¿Quién sabe? Puede que sea raro en cuanto a gustos de cine. Puede. Solo diré que si mi madre viera The Karate Kid, o tu madre, o la madre del otro, probablemente diría, desde la inocente cabeza de alguien que no a manchado su mente más allá de ver una película para no pensar en los males del mundo y pasarlo bien, probablemente diría algo así como “qué chula”. Y se levantaría del asiento, se iría a casa y seguiría con su vida.

  

Análisis Bayonetta (PlayStation 3)

 

 

Introducción 

Probé por primera vez el juego de la conocida bruja por medio de una demo que publicaron hace muchos meses. En un principio, no supe qué pensar. Todo era demasiado cursi, demasiado extraño, esa música pintoresca, la protagonista tan “modelo de lencería”, los besos que lanzaba para romper las barreras, su forma de caminar… Daba la sensación de estar ante un juego demasiado repipi y femenino para mí. Pero luego lo probé mejor, y tras esa capa de cursilería y chulería propias, encontré una jugabilidad interesante, de esas que te dejan pegado a la pantalla por la intensidad de determinados momentos. Bayonetta comenzaba a interesarme, y eso que solo era un demo, y bastante corta, además.

 

  

Empezaron a florecer las notas en las altas publicaciones, y el juego pareció ser una excelente aportación al género dominado por el Fantasma de Esparta. Tanto nueve rondaba por mi cabeza, pero como suele suceder, uno va dejando pasar las ocasiones de adquirir un título en pos de otro más urgente, y así va pasando el tiempo, y los días y los meses, y para cuando te das cuenta Bayonetta ya es un juego “viejo”. GAME, el mejor amigo del jugador, me descubrió la obra de Hideki Kamiya y Platinum Games a un precio bastante asequible. Como por aquel entonces yo andaba canino de Hack’n’Slash, y en mi estantería ya estaban todos los títulos importantes de PlayStation 3, decidí darle una oportunidad al estrafalario juego del creador de Devil May Cry (saga que por cierto no he jugado, otra que vas dejando pasar y…). 

Y de éste modo descubrí Bayonetta, un extraño juego donde los haya, de un carácter fuerte y un estilo que puede no gustarle a todos (o a casi nadie, en realidad), pero tiene potencia, intensidad, fuerza y carisma, todo lo que un Hack’n’Slash necesita. ¿Estás listo para adentrarte en el mundo de las brujas y los cielos, los ángeles y los demonios, y a ayudar a la legendaria Bayonetta a descubrir su pasado? Pues ponte las pistolas en las manos, en los pies y donde te plazca, porque vienen curvas… en muchos sentidos.

 

 

  

Historia 

Bayonetta nos sitúa en un futuro no muy lejano, donde el culto al cielo está extendido por toda Inglaterra. En Vigrid, la gran capital del fervor hacia el cielo y los ángeles, la gente venera a los seres ancestrales ignorando que una sombra se cernió, y vuelve cernirse sobre ellos y su cultura: las brujas. Bayonetta despierta de un largo sueño, sin saber nada de su pasado, y con vagos recuerdos de una vida que no parece suya. Pero una cosa si sabe: los ángeles son el enemigo. Desatando de nuevo la guerra entre el cielo y el inframundo, enfrentándose sola contra hordas interminables de seres ancestrales, que buscan terminar definitivamente la Caza de Brujas que ellos mismos iniciaron, matando a la última de la estirpe extinguida, Bayonetta deberá descubrir lo que le llevó al sueño eterno, con un par de pistolas.

 

 

  

A simple vista, la historia puede parecer simple, pero no es así. Se ha creado toda una mitología entorno a la historia de Bayonetta, que solo se explica en los tomos que nos van dando y que desbloqueamos por los mapeados. Esos tomos pueden leerse desde el menú de pausa, y nos explican detalladamente cada una de las particularidades de los lugares que visitamos, los enemigos a los que matamos, la jerarquía del cielo, la mentalidad de los habitantes de Vigrid, la Caza de Brujas y su cultura, y muchísimas cosas más. Lo cierto es que, sin leer esos extractos, la historia montada alrededor del juego pierde mucha fuerza. Así que para los más lectores, leer todos los tomos en una necesidad para disfrutar del juego en todo su esplendor. El juego de Hideki Kamiya nos presenta un gran personaje, Bayonetta, sensual y chulesca como ella sola, y que vive una evolución a lo largo de la historia digna de película, y que nos hará encariñarnos. El argumento de Bayonetta necesita esfuerzo por parte del jugador, mucha atención y entendimiento (algo así como lo nuevo de Christopher Nolan, Origen), porque no todo nos lo explican desde el principio, y cuando lo hacen son un tanto crípticos.

 

 

 

Más allá de los relatos que se nos cuentan en los tomos desbloqueables, la historia de Bayonetta se apoya sobretodo en los personajes. Como protagonista indiscutible tenemos a Bayonetta, una poderosísima bruja que cualidades inhumanas y chulería igualmente inhumana que planta cara el cielo que todos veneran. Y como ella otros personajes pululan por el mundo de brujas y seres de luz, como Luka, Cereza o Jeanne, todos ellos trabajados, de personalidades claras y carismáticas, y con peso en el argumento. Ésta es la descripción de algunos de ellos, los más importantes. 

 

¿La última bruja viva sobre la faz de la Tierra? Tras despertarse de un sueño al que desconoce cómo llegó, con una memoria difusa y unas habilidades asombrosas, se dedica a destrozar a todo ser angelical que se tope en su camino, y sean deidades o seres cardinales. Su carácter es muy, muy pero que muy chulesco, y la verdad, por sus cualidades puede serlo. No todo el mundo puede disparar  con unas pistolas colocadas en los tobillos, o comerse un chupachup mientras destruye a un ser supremo del Cielo. Bayonetta es la última de una estirpe extinguida por los sabios de Lumen, por los seres de luz que habitan en el Cielo que durante mucho tiempo guerrearon contra el inframundo y las Brujas. Ahora ven en Bayonetta el último gran escalón que ascender para llegar a la definitiva hegemonía. Bayonetta debe morir, y con ella la última gota de sangre de las brujas de Umbra. Pero para la bruja de las gafas, morir no está entre sus planes cercanos. Ni mucho menos. 

 

Luka es un atrevido fotógrafo cuyo misterioso pasado le lleva a seguir de cerca las andanzas de Bayonetta, a la que siempre intenta captar con su objetivo. Algo le obliga a perseguirla, algo que no se nos desvelará hasta avanzar en la trama. Luka, al contrario que todo el mundo, cree fervientemente en la existencia de las brujas, aunque al hallarse en otra dimensión paralela a la de Bayonetta y los Seres Angelicales, no puede verla. Suertudo como él solo, Luka no se rendirá hasta encontrar a la bruja, y decirle aquello que lleva años intentando hacerle saber.  

 

 Jeanne es una misteriosa mujer con unas habilidades a la altura de las de Bayonetta, cegada en el objetivo de perseguirla y asesinarla. Se desconocen las motivaciones de Jeanne, pero es uno de los pocos seres capaz de plantarle cara realmente a Bayonetta. Además, no le anda a la zaga en chulería, en absoluto. 

La historia destila imaginación por los cuatro costados, y se toma de tal modo que intentan hacerlos entender que todo eso sucedió realmente, haciendo uso de hechos históricos reales que sucedieron por motivos relacionados con los Sabios de Lumen y las Brujas de Umbra, todo ello muy plausible (aunque evidentemente fantasioso). Si hay algo que llama la atención en Bayonetta es su peculiar sentido del humor violento, digno de una película de Tarantino, o para ser más exactos, de una entrega de la saga Devil May Cry. Hay personajes, muchos, y todos ellos carismáticos hasta el extremo, irónicos y excéntricos, fuertes y débiles, ninguno superficial. Todo ello influye también en el modo de contarnos la historia, en la mayor parte de las ocasiones por medio de vídeos a la vieja usanza, muy cinematográficos, largos pero con un ritmo frenético que nunca aburre (todo lo contrario de en Star Ocean: The Last Hope, donde un vídeo podía significar media hora de inaguantable sopor).

 

 

  

Las escenas de acción son todo un portento de movimientos imposibles, coreografías con balas volando por todas partes y sangre, sangre por todas partes. Lo cierto es que éstas son las mejores escenas, aunque no las únicas. Hay otro tipo de modo de contar la historia que utiliza Bayonetta, distinto al vídeo habitual; una serie de imágenes estáticas, que se mueven ligeramente mientras se escuchan las voces de los personajes, como si mirásemos desde una cámara de vídeo muy antigua. La verdad, con ese tipo de escenas se pierde espectacularidad y da menos sensación de trabajo, por suerte son bastante escasas y prima la cinematografía al Artwork plano y estático. Por todo esto la historia de Bayonetta es excelente. Por la información que nos da sobre el mundo del juego, los enemigos y los clanes, por la presentación excelente, por los personajes carismáticos y por una protagonista digna de película que nos encandilará, no por su cuerpo (que también), sino por su enorme personalidad y carácter. Vale la pena entender Bayonetta.   

Gráficos 

Bayonetta tiene uno de esos apartados gráficos que no destaca por sus texturas, o por lo real que parece. Tiene uno de esos apartados gráficos que llaman la atención por la nitidez de todo lo que se ve, lo limpio que está todo, perfectamente recreado, pulido y estéticamente impoluto. No está al nivel de los grandes exponentes de la maquina de Sony (lo jugué solo en PlayStation 3), como Uncharted 2, pero tiene suficiente calidad como para quedarnos mirando determinados paisajes un buen rato. Lo cierto es que, siendo todo lo objetivo posible, Bayonetta es correcto gráficamente, no sorprende, pero tampoco decepciona, circula por entre las dos líneas, quizá pasando algo desapercibido, pero sorprendiendo a veces. Para algunos, su apartado gráfico sería decepcionante, pero para los que han jugado mucho y muy variado, verán en él ciertas características que merecen admiración.

 

 

  

Una de ellas es la enorme cantidad de elementos en pantalla. Veremos un montón de ángeles acosándonos, mientras de fondo un enorme monstruo de los cielos se aproxima con sus tentáculos en forma de caras, sobre un trozo de edificio, en el aire suspendido sobre una ciudad ardiendo. Y todo eso sin que el framerate se inmute lo más mínimo, todo nítido, fluido y limpio. Cualquiera que no aprecie ese tipo de cosas (pobre de él, por cierto), no amará el apartado gráfico (más bien técnico) de Bayonetta, pero lo cierto es que es un trabajo bien hecho.  Pero lo que verdaderamente destaca en los gráficos del juego es un, como viene siendo habitual, su apartado artístico. El juego nos muestra ciudades puramente barrocas, llenas de ornamento, bastante antiguas y en general de una belleza muy llamativa. Estatuas, paredes, farolas, mazmorras, zonas ancestrales de luz, oscuridades de cavernas de magma, e incluso el espacio. Todo ello excelentemente diseñado, con un estilo muy personal, y como he dicho, barroco. Si los escenarios son llamativos, mejor no hablar de los personajes. Los protagonistas tienen un diseño excepcional, sobre todo, como no, Bayonetta, que además se mueve con fluidez y con unas animaciones perfectamente hilvanadas entre si. Lo mismo con los demás personajes, Luka, Cereza, Jeanne… Y evidentemente, los enemigos.

Todos ellos seguirán un canon central, como ángeles que son, pero todos ellos tendrán un aspecto diferente. Desde ángeles a la vieja usanza, con lanzas y alas blancas, a criaturas voladoras con caras de bebé, o seres envueltos en llamas, pasando por coches que se conducen solos o enormes barcos de guerra que vuelan a nuestro alrededor con sus torpedos. Además de leer sobre ellos, podremos ver una ilustración suya (y un modelo 3D al superar el juego) para valorar aún más el inmenso trabajo de diseño que tiene el juego. 

  

A destacar dentro de éste aspecto el diseño de los enemigos finales, o como son llamados en el juego, “virtudes cardinales”. Todos ellos son gigantescos, de aspecto turbador y animaciones extremadamente trabajadas, fluidas y sorprendentes. No alcanzan el tamaño de determinados jefes de God of War III, pero se le acerca mucho y le iguala (o supera, podría añadir) en lo referente a calidad de animaciones. Será todo un placer enfrascarse en las largas batallas contra los jefes finales, esquivar sus enormes manotazos o reptar por sus extremidades con el objetivo de arrancárselas del cuerpo. En Bayonetta prima la imaginación, que como en su historia, está por todas partes. Los escenarios serán laberintos de fácil superación, pero bellísimamente trabajados, elaborados con autentico arte e iluminados con saber. Todo estará lleno de cosas, pero por su estructuración siempre sabremos a donde ir, por donde continuar. Lo único reprochable en sus gráficos es la inexplicable pérdida de calidad de imagen en los vídeos. Se nota que están hechos con el motor del juego, pero tienen una suerte de filtro de desenfoque que no los hace tan nítidos como debiera. Aún con eso, son disfrutables totalmente, y no es un fallo que moleste realmente.

 

 

  

Y hablando del aspecto artístico del juego, no podría seguir con el análisis sin dedicarle un párrafo a su tan cuestionado estilo visual. Bayonetta es estrafalario hasta el extremo. Todo está lleno de florecitas, maripositas, besos lanzados al aire, pasos de baile, caderas que se mueven de aquí para allá y tacones de veinte centímetros. Cierto. Al principio eso nos resultará chocante. No nos sentiremos cómodos, y cada dos por tres diremos “¿Pero qué…?”. Pero luego nos acostumbraremos y comenzará incluso a gustarnos. Una vez cambiemos el chip a “modo Bayonetta”, todo irá mejor, y lo que antes era cursi, ahora es solo simplemente estilo y chulería. En definitiva, hay que aceptar el estilo del juego porque va a juego con su protagonista, así como los que jueguen a Dante’s Inferno deberán aceptar lo macabro que es en ocasiones. En conclusión, los gráficos de Bayonetta no destacan por lo que suelen destacar los gráficos, potencia, sino que nos regala la vista y nos enamora con elegancia. Sutil nitidez, excelente acabado, fluidez con un framerate de adamantium, diseño excepcional, variedad de entornos, iluminación notable… Un apartado gráfico cuyo punto fuerte es apreciable para quien ya tiene espolones en los videojuegos, y simplemente bello para quien coge una consola casi por primera vez. Arte visual, sin más.

 

 

Jugabilidad

 

Bayonetta es un Hack’n’Slash de los de toda la vida, solo que con novedades. Nuestro objetivo primordial será matar sin ser asesinados, y para ello tendremos en nuestro haber una serie de armas y movimientos para ayudarnos en la tarea. El juego se divide en momentos de combate, momentos de avanzar y momentos con jefes de final de fase. No es una estructura demasiado original, pero forma parte del un género que amas o odias. Lo cierto es que es en los destalles en los que un juego de éste tipo llama la atención y consigue la calidad y originalidad que todo título debiera alcanzar.

 

 

  

Para empezar, una ingente cantidad de combos a realizar. Bayonetta los tiene, incluso demasiados. La mayor parte de ellos ni siquiera los utilizaremos, principalmente porque en los momentos de acción absolutos ejecutarlos será una tarea extremadamente difícil. Su realización es complicada, ya no solo por el uso de tres botones distintos, sino también por las pausas que han de haber entre ellos, las direcciones del Pad que hemos de pulsar… El resultado suele ser destructivo y espectacular, pero hace falta tener mucha maña para pensar qué combo hacer, y luego llevarlo a cabo. Pero no por ello Bayonetta es inaccesible para los novatos en el género, en absoluto. No es un machacabotones, pero se le aproxima si no sabemos qué estamos apretando, aún con todo resulta divertido y placentero.  

Como en todo juego de éste tipo, derrotar enemigos nos hará obtener preciados objetos. En Bayonetta éstas adquisiciones se harán llamar Aros (como los de Sonic, también de Sega). Cuantos más tengamos, más combos podremos comprar en la tienda, accesorios que equiparnos para mejorar nuestro potencial, trajes especiales para la bruja, e incluso nuevas armas. Normalmente para obtenerlas deberemos reunir una serie de trozos de CD con la música del juego, que podremos cambiar en la tienda por una nueva y destructiva arma, que luego, por un módico precio, podremos mejorar. Cada arma se controla de un modo diferente, tendrá un montón de combos propios y habilidades únicas. Podremos utilizar desde las básicas pistolas a escopetas, katanas, látigos, garras… La cantidad de armas no es tan elevada como por ejemplo en Furia de Titanes, pero si mucho más profunda, con muchísimos combos únicos y posibilidades de mejora. Siempre podremos variar entre los disparos de las pistolas de las manos y las de los pies, además de masacrar al enemigo con el arma secundaria. Las posibilidades de destrucción son muy altas, más si le sumamos la posibilidad de destrozar a los enemigos con los fatalities.

 

 

  

Como suele suceder en el género, Bayonetta podrá terminar con los enemigos torturándolos en impresionantes secuencias de machaqueo de botones. Normalmente la bruja torturará con máquinas arcaicas a sus enemigos, como por ejemplo con habitáculos con pinchos dentro, guillotinas e incluso un terrible caballo especial en el que… bueno, en el que hace mucho daño a un tipo de ángel femenino. Y también están las criaturas del inframundo que Bayonetta puede invocar con su pelo, unos seres gigantescos (uno de ellos es sensiblemente más grande que Cronos en God of War III) que harán de los enemigos, literalmente, un amasijo de carne ensangrentada. Según avancemos iremos descubriendo más de éstos seres, de los que podemos leer información en un tomo del menú pausa. El daño que causemos con éstos seres monstruosos se medirá en gigatones, que aumentarán según pulsemos el botón. En los niveles de dificultad más altos, nos dejaremos los dedos pulsando a toda velocidad.  

Pero todo esto ya ha aparecido en otros juegos Hakc’n’Slash. ¿Qué tiene Bayonetta que lo hace diferente? Pues es sencillo; momentos que ningún otro juego nos ha dejado jugar. Caminar por las paredes, caminar sobre los enemigos finales para destruirles el punto débil, correr entre trozos de piedras volando por el aire, convertirnos en criaturas oscuras como panteras, murciélagos o pájaros… Bayonetta hace de aquellos momentos de película de acción imposible una escena jugable. Todos hemos visto caminar por las paredes y los techos, todos hemos visto gente saltando entre trozos de escombros voladores en las películas… Pero nunca lo hemos jugado, al menos nunca como Bayonetta nos los presenta.

 

 

 

 Hay tantos momentos que merecen mención que no podría terminar. Llegaremos incluso a controlar un moto por una larguísima carretera llena de enemigos, criaturas gigantes y fragmentos de puente que se desmoronan. También nos veremos enfrascados en combates uno contra uno impresionantes, llenos de esquives imposibles y balas volando por todas partes. La pantalla es un caos, pero siempre sabremos qué estamos haciendo, y donde estamos situados. Y es que el Tiempo Brujo es una adicción no del todo original, pero si útil y espectacular. Si esquivamos un golpe con Bayonetta por los pelos, entraremos en un modo en que los enemigos están a cámara lenta, y nosotros podremos aprovechar para destruirles. Bayonetta es un título lleno de momentos en los que, tras superarlos, pensaremos “nunca antes he jugado a algo así. Es impresionante”. La variedad de situaciones es encomiable, realmente sorprendente, siempre habrá algo nuevo que nos hará seguir jugando en la búsqueda de algo más impactante. Algo así sucede también en las campañas de los dos Modern Warfare, en las que el jugador avanza principalmente para hallar nuevos momentos de intensidad total. Bayonetta está lleno de éstos, y el final es un claro ejemplo de ello.  

No intentaré mostraros todos los detalles jugables que tiene el juego, principalmente porque no podría, la cantidad de páginas sería excesiva. Pero también pienso que vale la pena descubrirlo por uno mismo, y leer esto tan solo para saber si mi opinión favorece o no al juego de Platinum Games. Definitivamente así es, pero tiene tan solo una lacra que hace que, jugablemente, no sea supremo: la evolución del jugador.

La tienda es extensa, las armas abundantes, los accesorios numerosos…. Pero muy pocos se desbloquearan en nuestra partida. No se irán desbloqueando según avancemos, como en todos los juegos de éste tipo para dar sensación de mejora y evolución. El juego nos desbloqueará las compras una vez superemos el juego, para obligarnos a realizar otra partida más y desbloquear más contenido. Bien pues, no estoy de acuerdo con éste tipo de desbloqueo. El jugador quiere desbloquear y utilizar durante sus partidas todo aquello que ve en la tienda, poco a poco, a modo de evolución, sentir que su personaje es poderoso, y distinto a cómo era dos horas antes. Eso no existe en Bayonetta, solo mejoraremos armas, o las obtendremos, o accesorios, una vez superemos un modo de dificultad. Eso no anima a seguir, o luchar para mejorar, como si sucede en Ratchet & Clank, donde las armas mejoran con el uso, y cada guitón que conseguimos es importante. Hay muchos Aros en Bayonetta, pero casi no los usaremos simplemente porque llegará el punto en que todo esté comprado, y lo que no esté desbloqueado. Pienso que en un hipotético Bayonetta 2 esto debe mejorarse.

 

 

 

La duración por otra parte es excelente. La historia puede durarnos unas doce horas si nos la tomamos con mucha calma, y claro, luego tocará repetir en más modos de dificultad para obtener armas nuevas (con el sudor de la frente, por cierto), y disfrutar de los excelentes extras que se desbloquean al final, modelos en 3D, Concept Art, y un “Cómo se hizo”. Fantástico en éste sentido, muy al estilo God of War. Bayonetta no defrauda, para nada. Es original, tiene momentos cumbre de intensidad que nos harán sentir que estamos jugando a algo completamente nuevo, un sistema de combate con cientos de combos, armas secundarias totalmente diferenciadas, enemigos gigantescos, jefes de escándalo… Maldita sea, Bayonetta es divertido, sin más. Uno de esos juegos que uno se pasa todas las veces que quiera y no le cansa. Un juego que divierte.

Sonido

Bayonetta no tiene muchas canciones en su repertorio, pero las usa muy bien y no sentiremos repetición. Canciones cantadas como una revisión del clásico “Fly my to the Moon”, música épica y orquestral para momentos de emoción, música animada para los combates… En un primer momento el apartado sonoro nos parecerá un tanto cursi, pero una vez nos acostumbremos, como con el aspecto artístico, nos comenzará a gustar. Las voces, por otra parte, son excelentes de principio a fin. El juego está en inglés subtitulado al castellano, y mejor que se quede así, porque las voces de Bayonetta, Jeanne, Luka o Cereza son muy buenas, y casan mucho con el personaje, especialmente la de Bayonetta, chulesca y sensual a partes iguales. A destacar también las voces de idioma desconocido de los enemigos finales, que muestran su enormidad y su divinidad, por encima de lo terrenal. Algunas imponen, la verdad.

 

 

  

Conclusión 

Bayonetta no me convencía desde el principio, pero ha demostrado con su buen hacer que las apariencias engañan, y mucho. No solo es un juego excelente, sino que además innova en un género lleno de exponentes importantes, y nos hace sentir que estamos jugando a algo completamente nuevo. Divertido de principio a fin, Bayonetta nos propone ser los protagonistas de todo tipo de situaciones que ya hemos visto en el cine de acción, pero que nunca hemos podido controlar. Con la bruja, ahora se puede. ¿Qué más se puede decir para que corráis a vuestra tienda a comprar el juego? Es divertido, largo, muy variado, original, con una historia adulta y sorprendentemente profunda, llena de personajes memorables, enemigos gigantes, diseño artístico de lujo, apartado sonoro trabajado y muy diferente a lo que solemos ver…

 

 

  

Bayonetta es excelente, más de lo que hubiera pensado en un primer momento, y uno de los pocos juegos en los que, a la hora de pensar en lo malo, no se me ocurre casi nada. No es la perfección absoluta porque debería de ser aún más largo, pero la roza, muchísimo. Ahora solo queda esperar que Hideki Kamiya, a la cabeza de Platinum Games, decida hacer volver a nuestras consolas a la ya famosa bruja de Umbra. Por mi parte, no me importa que vuelva, tiene las puertas abiertas y un chupachup de manzana en la cesta de las chucherías.  

Lo mejor

 

 -Historia profunda, muy trabajada y con una forma de contarla muy cinematográfica.

-Personajes memorables, desde Bayonetta a Luka.-Sistema de combate profundo, con armas muy diferenciadas entre si.

-Momentos de acción intensísimos, únicos y originales.

-Diseño artístico excelente, barroco y bellísimo. Los enemigos son una verdadera obra de arte, nunca antes los ángeles fueron tan terriblemente feos.

-Es largo y rejugable.

-Una completa base de datos llena de tomos para leer y saber la historia que rodea al juego. Indispensable hacerlo para entender la calidad de lo que se nos cuenta.

-Fantásticos elementos desbloqueables al superar el juego. Muchos tendrían que aprender.

-Tiene una frescura que pocos poseen hoy en día. 

 Lo Peor 

-Poca evolución del personaje, y la poca que hay es demasiado brusca. Se hecha en falta mejorar paulatinamente, y no quedarnos con Aros inservibles.

-Podría ser más largo, es tan divertido que apena que se termine.

-El sistema de combate es muy profundo y espectacular, tanto que en ocasiones nos dará la sensación de que sale todo solo.

 

 

  

Análisis Rayman 3 por TIDUS 7

La mejor aventura del hombre sin brazos ni piernas…

Consolas: PC, Game Cube, PS2, Xbox, GBA
Compañía: ubisoft
Jugadores:1
Iidioma: español
Año: 2003
Nota meri: 8 (en GBA un 9)

La última aventura en 3D del "hombre-lluvia" (por que tras esta aparecieron los rabbits y… prefiero no hablar del tema). Como siempre, es hora de abrir boca con este pequeño "trailer" del juego en el que suena un temazo.

//www.youtube.com/watch?v=FjOigw_uuaQ&feature=player_embedded

Situémonos. 2003. Jack, Rachet, Mario y cierto príncipe se han quedado con el monopolio de las plataformas, desplazando al pobre Rayman a una situación de olvido. Pero eso debía cambiar. Y de que manera cambió.
Ubi puso toda la carne en el asador con este juego. Y cuando quieren hacer las cosas bien, las hacen.
La historia puede parecer simple, pero no lo es para nada. Por causas que nadie conoce, ha aparecido en el bosque un lum oscuro, el cual tiene como objetivo absorber toda la energía del corazón del mundo y con ella aumentar su poder hasta crear un ejército de lums oscuros con el que dominar el mundo.
Para ello, André (que así se llama este ser) convierte a unos cuantos lums rojos en lums oscuros y, tras darles un traje y armas, los transforma en Hoodlums, y juntos se lanzan a la conquista del corazón.


Aquí aparecen André (el único con brazos) y varios lums oscuros previo paso a hoodlum.

Y claro, Rayman, como todo buen protagonista, se dedicará a detener sus maquiavélicas intenciones. Para ello contará con la ayuda de varios personajes, siendo los más importantes Globox y Murphy:

Globox: personaje que ya lleva una temporadita en la saga, se trata del mejor amigo de Rayman. Corto de ideas, nos acompañará durante toda la aventura y será el encargado de resolver muchos de los puzles con nuestra ayuda. Por cierto, es alérgico al zumo de ciruelas… 

Murphy: el bicho que se encarga del tutorial. Le perderemos muy pronto de vista, pero no importa, dado que en sus pocos minutos de protagonismo nos marcará con frases míticas en las que rompe la cuarta pared, como por ejemplo "Despues de Rayman 2 quería dejar la saga, pero los productores me prometieron un papel con una tía con un buen par de… melones. Jamás pensé que sería literal"

Además del carisma de los protagonistas de por sí, el hecho de que esté totalmente traducido al español (voces) hace que no se nos escape ningún detalle de los chistes, y además no deberemos perder la concentración para leer subtítulos por los secundarios, los cuales nos darán frases para el recuerdo como las tortugas, las cuales cada vez que golpeemos nos soltarán perlas como "Esta juventud me da asco", o el mismo Globox, con momentazos como "Molabas más en el Rayman 2, ahora ya no eres mi más mejor amigo" si le golpeamos repetidamente.
Supongo que os habréis dado cuenta de que el humor es uno de los pilares fundamentales del juego, pero como no de humor se vive, también cuenta con un gran sistema jugable.

Pa que veais que los enemigos no nos podrán las cosas fáciles… ni levantando las manos dejarán de dispararnos 

El juego nos propone un sistema de combate parecido al de zelda, pero más simple: usando un botón marcaremos al enemigo (gracias a lo cuál podremos girar a su alrededor sin perderlo de vista) y con otro botón podremos atacar al enemigo mediante los puños de Rayman, los cuales, como no están pegados al cuerpo, pueden atacar a distancia, mediante golpes simples o golpes con carga (manteniendo pulsado más tiempo el botón, más carga, obvio, no?). Tambien contaremos con un botón de salto para los momento de exploración y alguno combates contra enemigos aéreos, además de que con él podremos esquivar ataques de los enemigos que nos disparen a ras del suelo, ya sea mediante saltos simples o usando el "helicóptero capilar de Rayman por que se echa mucha gomina y es capaz de hacer que sus melenas den vueltas para volar" un par de segundos en cualquier dirección.
Moveremos a Rayman en escenarios abiertos en los cuales deberemos llegar del punto A al punto B, pero por el camino deberemos hacer de todo: matar enemigos, activar interruptores, subir cascadas, proteger a globox, hacer carreras contra nuestro zapato, emular a spiderman…
Sí, a spiderman. Y es que en esta ocasión Rayman contará con toda clase de poderes especiales, los cuales nos permitirán hacer toda clase de cosas sorprendentes… por un período de tiempo limitado.

El detergente rojo (sí, los poderes se guardan en latas de detergente xD) nos da la posibilidad de pegar super ostias, con las cuales podremos derribar puertas y derrotar a los enemigos de un golpe.
Con el detergente verde Rayman lanzará tornados en lugar de sus puños, los cuales bajarán setas giratorias, encogerán enemigos y aturdirán a los más grandes.

El azul da el poder más original y duradero. Con las garras con cadenas que nos proporcionará, podremos balancearnos por argollas cual Spiderman y electrocutar a los enemigos con descargas eléctricas mediante las cadenas.

El naranja nos proporciona munición pesada. Nos proporciona un misil teleridigido  Por último, este casco potencia el helicóptero de serie de Rayman, permitiéndonos volar en vertical… pero es el más corto de todos los poderes, así que ojito al usarlo, se os puede terminar en una posición indeseada…

 

Todos estos poderes nos ayudarán a avanzar por toda la longitud de los mundos, los cuales no serán pocos pero sí breves. Y es que es la principal cagada de este juego: su duración. La convinación de una dificultad baja con unos mundos cortos nos hace terminar el juego muy rápidamente, por lo que tendremos una de estas dos impresiones: o que el juego es corto, o que es facilón. Y es que es cierto. Pese a que los muchos jefes finales nos apretarán las tuercas, no lograrán que el juego deje de estar como está enfocado a los más inexpertos, por lo que los mejores quizás piensen que se trata de un juego corto.
Pero yo no pienso eso. Creo que el juego tiene la longitud justa. Si fuera más largo, se volvería repetitivo, pero como termina cuando acaba evita sensaciones de repetición en ningún momento.
Todos los ingredientes os han sido mostrados. Ahora, pasemos a las conclusiones….

GRÁFICOS

No están nada mal, cuentan con escenarios grandes y coloristas, además de que todos los enemigos son carismáticos, con diseños claramente diferenciados entre ellos en los enemigos corrientes… y sobre todo en los jefes.

Aquí una pequeña muestra de los diseños del juego… Y sí, esa cosa gigante del fondo es un enemigo

El esfuerzo puesto en todos estos detalles hacen que en este apartado se gane un 9

SONIDO

Como habreis supuesto al no haber puesto ninguna canción a lo largo de la entrada, los temas musicales no destacan, pero el doblaje de todo cuanto habla en el juego (incluyendo comentarios con acentos de localización) compensa con creces.

Por ello, nos queda la cosa en un 8,5.

DURACIÓN

Como bien dije antes, es un juego que se hace corto, y aunque podemos repetir misiones para recolectar diminutos (duendes que nos potencian la vida) o mejorar nuestras puntuaciones para desbloquear tronchantes secretos, el juego no da para más. Y es una lástima, dado que consigue mantener el nivel en todo momento, aunque si fuese más largo quizás se volvería repetitivo.


¿Creias que mentía en lo de carreras contra tu propio zapato?

Por lo nombrado anteriormente, creo que el juego no se merece más de un 7 en este aspecto.

DIVERSIÓN

Humor, variedad de situaciones, chistes constantes, jefes finales de lo más bizarros (en el buen sentido de la palabra)… si señores, acabamos de llegar al punto fuerte de este juego. Con deciros que me pasé el juego en dos ocasiones (primero en Game Cube en el año de su salida y ahora en PC hará un par de meses) y disfruté por igual las dos veces… creo que lo digo todo.

La destila por los cuatro costados, por lo que tras ponernos a los mandos del juego no tardaremos en esbozar una sonrisa. Por ello, este apartado recibe un 9 sin la menor dificultad.

 

LO MEJOR:

El humor Rayman.
Los mundos, muy variados entre ellos.
Los jefes finales
El doblaje al español
El sistema de puntos.

LO PEOR

Fácil de terminar
Pocas tareas secundarias a parte de la búsqueda de diminutos.

CONCLUSIÓN

Rayman 3 fue el último gran Rayman antes de la invasión conejil, por lo que no defraudará, pese a ser algo facilón para aquellos que ya tengan más experiencia en videojuegos.

Independientemente de ello, pruebalo, es un juegazo con todas las letras que te hará disfrutar… pese a que se terminará cuando más lo estés disfrutando.

NOTA FINAL 8,25


Algún día Rayman, algún día Ubi se dará cuenta del error de dejarte de lado por unos conejos y volverás al panorama jueguil…