Análisis Bayonetta (PlayStation 3)

 

 

Introducción 

Probé por primera vez el juego de la conocida bruja por medio de una demo que publicaron hace muchos meses. En un principio, no supe qué pensar. Todo era demasiado cursi, demasiado extraño, esa música pintoresca, la protagonista tan “modelo de lencería”, los besos que lanzaba para romper las barreras, su forma de caminar… Daba la sensación de estar ante un juego demasiado repipi y femenino para mí. Pero luego lo probé mejor, y tras esa capa de cursilería y chulería propias, encontré una jugabilidad interesante, de esas que te dejan pegado a la pantalla por la intensidad de determinados momentos. Bayonetta comenzaba a interesarme, y eso que solo era un demo, y bastante corta, además.

 

  

Empezaron a florecer las notas en las altas publicaciones, y el juego pareció ser una excelente aportación al género dominado por el Fantasma de Esparta. Tanto nueve rondaba por mi cabeza, pero como suele suceder, uno va dejando pasar las ocasiones de adquirir un título en pos de otro más urgente, y así va pasando el tiempo, y los días y los meses, y para cuando te das cuenta Bayonetta ya es un juego “viejo”. GAME, el mejor amigo del jugador, me descubrió la obra de Hideki Kamiya y Platinum Games a un precio bastante asequible. Como por aquel entonces yo andaba canino de Hack’n’Slash, y en mi estantería ya estaban todos los títulos importantes de PlayStation 3, decidí darle una oportunidad al estrafalario juego del creador de Devil May Cry (saga que por cierto no he jugado, otra que vas dejando pasar y…). 

Y de éste modo descubrí Bayonetta, un extraño juego donde los haya, de un carácter fuerte y un estilo que puede no gustarle a todos (o a casi nadie, en realidad), pero tiene potencia, intensidad, fuerza y carisma, todo lo que un Hack’n’Slash necesita. ¿Estás listo para adentrarte en el mundo de las brujas y los cielos, los ángeles y los demonios, y a ayudar a la legendaria Bayonetta a descubrir su pasado? Pues ponte las pistolas en las manos, en los pies y donde te plazca, porque vienen curvas… en muchos sentidos.

 

 

  

Historia 

Bayonetta nos sitúa en un futuro no muy lejano, donde el culto al cielo está extendido por toda Inglaterra. En Vigrid, la gran capital del fervor hacia el cielo y los ángeles, la gente venera a los seres ancestrales ignorando que una sombra se cernió, y vuelve cernirse sobre ellos y su cultura: las brujas. Bayonetta despierta de un largo sueño, sin saber nada de su pasado, y con vagos recuerdos de una vida que no parece suya. Pero una cosa si sabe: los ángeles son el enemigo. Desatando de nuevo la guerra entre el cielo y el inframundo, enfrentándose sola contra hordas interminables de seres ancestrales, que buscan terminar definitivamente la Caza de Brujas que ellos mismos iniciaron, matando a la última de la estirpe extinguida, Bayonetta deberá descubrir lo que le llevó al sueño eterno, con un par de pistolas.

 

 

  

A simple vista, la historia puede parecer simple, pero no es así. Se ha creado toda una mitología entorno a la historia de Bayonetta, que solo se explica en los tomos que nos van dando y que desbloqueamos por los mapeados. Esos tomos pueden leerse desde el menú de pausa, y nos explican detalladamente cada una de las particularidades de los lugares que visitamos, los enemigos a los que matamos, la jerarquía del cielo, la mentalidad de los habitantes de Vigrid, la Caza de Brujas y su cultura, y muchísimas cosas más. Lo cierto es que, sin leer esos extractos, la historia montada alrededor del juego pierde mucha fuerza. Así que para los más lectores, leer todos los tomos en una necesidad para disfrutar del juego en todo su esplendor. El juego de Hideki Kamiya nos presenta un gran personaje, Bayonetta, sensual y chulesca como ella sola, y que vive una evolución a lo largo de la historia digna de película, y que nos hará encariñarnos. El argumento de Bayonetta necesita esfuerzo por parte del jugador, mucha atención y entendimiento (algo así como lo nuevo de Christopher Nolan, Origen), porque no todo nos lo explican desde el principio, y cuando lo hacen son un tanto crípticos.

 

 

 

Más allá de los relatos que se nos cuentan en los tomos desbloqueables, la historia de Bayonetta se apoya sobretodo en los personajes. Como protagonista indiscutible tenemos a Bayonetta, una poderosísima bruja que cualidades inhumanas y chulería igualmente inhumana que planta cara el cielo que todos veneran. Y como ella otros personajes pululan por el mundo de brujas y seres de luz, como Luka, Cereza o Jeanne, todos ellos trabajados, de personalidades claras y carismáticas, y con peso en el argumento. Ésta es la descripción de algunos de ellos, los más importantes. 

 

¿La última bruja viva sobre la faz de la Tierra? Tras despertarse de un sueño al que desconoce cómo llegó, con una memoria difusa y unas habilidades asombrosas, se dedica a destrozar a todo ser angelical que se tope en su camino, y sean deidades o seres cardinales. Su carácter es muy, muy pero que muy chulesco, y la verdad, por sus cualidades puede serlo. No todo el mundo puede disparar  con unas pistolas colocadas en los tobillos, o comerse un chupachup mientras destruye a un ser supremo del Cielo. Bayonetta es la última de una estirpe extinguida por los sabios de Lumen, por los seres de luz que habitan en el Cielo que durante mucho tiempo guerrearon contra el inframundo y las Brujas. Ahora ven en Bayonetta el último gran escalón que ascender para llegar a la definitiva hegemonía. Bayonetta debe morir, y con ella la última gota de sangre de las brujas de Umbra. Pero para la bruja de las gafas, morir no está entre sus planes cercanos. Ni mucho menos. 

 

Luka es un atrevido fotógrafo cuyo misterioso pasado le lleva a seguir de cerca las andanzas de Bayonetta, a la que siempre intenta captar con su objetivo. Algo le obliga a perseguirla, algo que no se nos desvelará hasta avanzar en la trama. Luka, al contrario que todo el mundo, cree fervientemente en la existencia de las brujas, aunque al hallarse en otra dimensión paralela a la de Bayonetta y los Seres Angelicales, no puede verla. Suertudo como él solo, Luka no se rendirá hasta encontrar a la bruja, y decirle aquello que lleva años intentando hacerle saber.  

 

 Jeanne es una misteriosa mujer con unas habilidades a la altura de las de Bayonetta, cegada en el objetivo de perseguirla y asesinarla. Se desconocen las motivaciones de Jeanne, pero es uno de los pocos seres capaz de plantarle cara realmente a Bayonetta. Además, no le anda a la zaga en chulería, en absoluto. 

La historia destila imaginación por los cuatro costados, y se toma de tal modo que intentan hacerlos entender que todo eso sucedió realmente, haciendo uso de hechos históricos reales que sucedieron por motivos relacionados con los Sabios de Lumen y las Brujas de Umbra, todo ello muy plausible (aunque evidentemente fantasioso). Si hay algo que llama la atención en Bayonetta es su peculiar sentido del humor violento, digno de una película de Tarantino, o para ser más exactos, de una entrega de la saga Devil May Cry. Hay personajes, muchos, y todos ellos carismáticos hasta el extremo, irónicos y excéntricos, fuertes y débiles, ninguno superficial. Todo ello influye también en el modo de contarnos la historia, en la mayor parte de las ocasiones por medio de vídeos a la vieja usanza, muy cinematográficos, largos pero con un ritmo frenético que nunca aburre (todo lo contrario de en Star Ocean: The Last Hope, donde un vídeo podía significar media hora de inaguantable sopor).

 

 

  

Las escenas de acción son todo un portento de movimientos imposibles, coreografías con balas volando por todas partes y sangre, sangre por todas partes. Lo cierto es que éstas son las mejores escenas, aunque no las únicas. Hay otro tipo de modo de contar la historia que utiliza Bayonetta, distinto al vídeo habitual; una serie de imágenes estáticas, que se mueven ligeramente mientras se escuchan las voces de los personajes, como si mirásemos desde una cámara de vídeo muy antigua. La verdad, con ese tipo de escenas se pierde espectacularidad y da menos sensación de trabajo, por suerte son bastante escasas y prima la cinematografía al Artwork plano y estático. Por todo esto la historia de Bayonetta es excelente. Por la información que nos da sobre el mundo del juego, los enemigos y los clanes, por la presentación excelente, por los personajes carismáticos y por una protagonista digna de película que nos encandilará, no por su cuerpo (que también), sino por su enorme personalidad y carácter. Vale la pena entender Bayonetta.   

Gráficos 

Bayonetta tiene uno de esos apartados gráficos que no destaca por sus texturas, o por lo real que parece. Tiene uno de esos apartados gráficos que llaman la atención por la nitidez de todo lo que se ve, lo limpio que está todo, perfectamente recreado, pulido y estéticamente impoluto. No está al nivel de los grandes exponentes de la maquina de Sony (lo jugué solo en PlayStation 3), como Uncharted 2, pero tiene suficiente calidad como para quedarnos mirando determinados paisajes un buen rato. Lo cierto es que, siendo todo lo objetivo posible, Bayonetta es correcto gráficamente, no sorprende, pero tampoco decepciona, circula por entre las dos líneas, quizá pasando algo desapercibido, pero sorprendiendo a veces. Para algunos, su apartado gráfico sería decepcionante, pero para los que han jugado mucho y muy variado, verán en él ciertas características que merecen admiración.

 

 

  

Una de ellas es la enorme cantidad de elementos en pantalla. Veremos un montón de ángeles acosándonos, mientras de fondo un enorme monstruo de los cielos se aproxima con sus tentáculos en forma de caras, sobre un trozo de edificio, en el aire suspendido sobre una ciudad ardiendo. Y todo eso sin que el framerate se inmute lo más mínimo, todo nítido, fluido y limpio. Cualquiera que no aprecie ese tipo de cosas (pobre de él, por cierto), no amará el apartado gráfico (más bien técnico) de Bayonetta, pero lo cierto es que es un trabajo bien hecho.  Pero lo que verdaderamente destaca en los gráficos del juego es un, como viene siendo habitual, su apartado artístico. El juego nos muestra ciudades puramente barrocas, llenas de ornamento, bastante antiguas y en general de una belleza muy llamativa. Estatuas, paredes, farolas, mazmorras, zonas ancestrales de luz, oscuridades de cavernas de magma, e incluso el espacio. Todo ello excelentemente diseñado, con un estilo muy personal, y como he dicho, barroco. Si los escenarios son llamativos, mejor no hablar de los personajes. Los protagonistas tienen un diseño excepcional, sobre todo, como no, Bayonetta, que además se mueve con fluidez y con unas animaciones perfectamente hilvanadas entre si. Lo mismo con los demás personajes, Luka, Cereza, Jeanne… Y evidentemente, los enemigos.

Todos ellos seguirán un canon central, como ángeles que son, pero todos ellos tendrán un aspecto diferente. Desde ángeles a la vieja usanza, con lanzas y alas blancas, a criaturas voladoras con caras de bebé, o seres envueltos en llamas, pasando por coches que se conducen solos o enormes barcos de guerra que vuelan a nuestro alrededor con sus torpedos. Además de leer sobre ellos, podremos ver una ilustración suya (y un modelo 3D al superar el juego) para valorar aún más el inmenso trabajo de diseño que tiene el juego. 

  

A destacar dentro de éste aspecto el diseño de los enemigos finales, o como son llamados en el juego, “virtudes cardinales”. Todos ellos son gigantescos, de aspecto turbador y animaciones extremadamente trabajadas, fluidas y sorprendentes. No alcanzan el tamaño de determinados jefes de God of War III, pero se le acerca mucho y le iguala (o supera, podría añadir) en lo referente a calidad de animaciones. Será todo un placer enfrascarse en las largas batallas contra los jefes finales, esquivar sus enormes manotazos o reptar por sus extremidades con el objetivo de arrancárselas del cuerpo. En Bayonetta prima la imaginación, que como en su historia, está por todas partes. Los escenarios serán laberintos de fácil superación, pero bellísimamente trabajados, elaborados con autentico arte e iluminados con saber. Todo estará lleno de cosas, pero por su estructuración siempre sabremos a donde ir, por donde continuar. Lo único reprochable en sus gráficos es la inexplicable pérdida de calidad de imagen en los vídeos. Se nota que están hechos con el motor del juego, pero tienen una suerte de filtro de desenfoque que no los hace tan nítidos como debiera. Aún con eso, son disfrutables totalmente, y no es un fallo que moleste realmente.

 

 

  

Y hablando del aspecto artístico del juego, no podría seguir con el análisis sin dedicarle un párrafo a su tan cuestionado estilo visual. Bayonetta es estrafalario hasta el extremo. Todo está lleno de florecitas, maripositas, besos lanzados al aire, pasos de baile, caderas que se mueven de aquí para allá y tacones de veinte centímetros. Cierto. Al principio eso nos resultará chocante. No nos sentiremos cómodos, y cada dos por tres diremos “¿Pero qué…?”. Pero luego nos acostumbraremos y comenzará incluso a gustarnos. Una vez cambiemos el chip a “modo Bayonetta”, todo irá mejor, y lo que antes era cursi, ahora es solo simplemente estilo y chulería. En definitiva, hay que aceptar el estilo del juego porque va a juego con su protagonista, así como los que jueguen a Dante’s Inferno deberán aceptar lo macabro que es en ocasiones. En conclusión, los gráficos de Bayonetta no destacan por lo que suelen destacar los gráficos, potencia, sino que nos regala la vista y nos enamora con elegancia. Sutil nitidez, excelente acabado, fluidez con un framerate de adamantium, diseño excepcional, variedad de entornos, iluminación notable… Un apartado gráfico cuyo punto fuerte es apreciable para quien ya tiene espolones en los videojuegos, y simplemente bello para quien coge una consola casi por primera vez. Arte visual, sin más.

 

 

Jugabilidad

 

Bayonetta es un Hack’n’Slash de los de toda la vida, solo que con novedades. Nuestro objetivo primordial será matar sin ser asesinados, y para ello tendremos en nuestro haber una serie de armas y movimientos para ayudarnos en la tarea. El juego se divide en momentos de combate, momentos de avanzar y momentos con jefes de final de fase. No es una estructura demasiado original, pero forma parte del un género que amas o odias. Lo cierto es que es en los destalles en los que un juego de éste tipo llama la atención y consigue la calidad y originalidad que todo título debiera alcanzar.

 

 

  

Para empezar, una ingente cantidad de combos a realizar. Bayonetta los tiene, incluso demasiados. La mayor parte de ellos ni siquiera los utilizaremos, principalmente porque en los momentos de acción absolutos ejecutarlos será una tarea extremadamente difícil. Su realización es complicada, ya no solo por el uso de tres botones distintos, sino también por las pausas que han de haber entre ellos, las direcciones del Pad que hemos de pulsar… El resultado suele ser destructivo y espectacular, pero hace falta tener mucha maña para pensar qué combo hacer, y luego llevarlo a cabo. Pero no por ello Bayonetta es inaccesible para los novatos en el género, en absoluto. No es un machacabotones, pero se le aproxima si no sabemos qué estamos apretando, aún con todo resulta divertido y placentero.  

Como en todo juego de éste tipo, derrotar enemigos nos hará obtener preciados objetos. En Bayonetta éstas adquisiciones se harán llamar Aros (como los de Sonic, también de Sega). Cuantos más tengamos, más combos podremos comprar en la tienda, accesorios que equiparnos para mejorar nuestro potencial, trajes especiales para la bruja, e incluso nuevas armas. Normalmente para obtenerlas deberemos reunir una serie de trozos de CD con la música del juego, que podremos cambiar en la tienda por una nueva y destructiva arma, que luego, por un módico precio, podremos mejorar. Cada arma se controla de un modo diferente, tendrá un montón de combos propios y habilidades únicas. Podremos utilizar desde las básicas pistolas a escopetas, katanas, látigos, garras… La cantidad de armas no es tan elevada como por ejemplo en Furia de Titanes, pero si mucho más profunda, con muchísimos combos únicos y posibilidades de mejora. Siempre podremos variar entre los disparos de las pistolas de las manos y las de los pies, además de masacrar al enemigo con el arma secundaria. Las posibilidades de destrucción son muy altas, más si le sumamos la posibilidad de destrozar a los enemigos con los fatalities.

 

 

  

Como suele suceder en el género, Bayonetta podrá terminar con los enemigos torturándolos en impresionantes secuencias de machaqueo de botones. Normalmente la bruja torturará con máquinas arcaicas a sus enemigos, como por ejemplo con habitáculos con pinchos dentro, guillotinas e incluso un terrible caballo especial en el que… bueno, en el que hace mucho daño a un tipo de ángel femenino. Y también están las criaturas del inframundo que Bayonetta puede invocar con su pelo, unos seres gigantescos (uno de ellos es sensiblemente más grande que Cronos en God of War III) que harán de los enemigos, literalmente, un amasijo de carne ensangrentada. Según avancemos iremos descubriendo más de éstos seres, de los que podemos leer información en un tomo del menú pausa. El daño que causemos con éstos seres monstruosos se medirá en gigatones, que aumentarán según pulsemos el botón. En los niveles de dificultad más altos, nos dejaremos los dedos pulsando a toda velocidad.  

Pero todo esto ya ha aparecido en otros juegos Hakc’n’Slash. ¿Qué tiene Bayonetta que lo hace diferente? Pues es sencillo; momentos que ningún otro juego nos ha dejado jugar. Caminar por las paredes, caminar sobre los enemigos finales para destruirles el punto débil, correr entre trozos de piedras volando por el aire, convertirnos en criaturas oscuras como panteras, murciélagos o pájaros… Bayonetta hace de aquellos momentos de película de acción imposible una escena jugable. Todos hemos visto caminar por las paredes y los techos, todos hemos visto gente saltando entre trozos de escombros voladores en las películas… Pero nunca lo hemos jugado, al menos nunca como Bayonetta nos los presenta.

 

 

 

 Hay tantos momentos que merecen mención que no podría terminar. Llegaremos incluso a controlar un moto por una larguísima carretera llena de enemigos, criaturas gigantes y fragmentos de puente que se desmoronan. También nos veremos enfrascados en combates uno contra uno impresionantes, llenos de esquives imposibles y balas volando por todas partes. La pantalla es un caos, pero siempre sabremos qué estamos haciendo, y donde estamos situados. Y es que el Tiempo Brujo es una adicción no del todo original, pero si útil y espectacular. Si esquivamos un golpe con Bayonetta por los pelos, entraremos en un modo en que los enemigos están a cámara lenta, y nosotros podremos aprovechar para destruirles. Bayonetta es un título lleno de momentos en los que, tras superarlos, pensaremos “nunca antes he jugado a algo así. Es impresionante”. La variedad de situaciones es encomiable, realmente sorprendente, siempre habrá algo nuevo que nos hará seguir jugando en la búsqueda de algo más impactante. Algo así sucede también en las campañas de los dos Modern Warfare, en las que el jugador avanza principalmente para hallar nuevos momentos de intensidad total. Bayonetta está lleno de éstos, y el final es un claro ejemplo de ello.  

No intentaré mostraros todos los detalles jugables que tiene el juego, principalmente porque no podría, la cantidad de páginas sería excesiva. Pero también pienso que vale la pena descubrirlo por uno mismo, y leer esto tan solo para saber si mi opinión favorece o no al juego de Platinum Games. Definitivamente así es, pero tiene tan solo una lacra que hace que, jugablemente, no sea supremo: la evolución del jugador.

La tienda es extensa, las armas abundantes, los accesorios numerosos…. Pero muy pocos se desbloquearan en nuestra partida. No se irán desbloqueando según avancemos, como en todos los juegos de éste tipo para dar sensación de mejora y evolución. El juego nos desbloqueará las compras una vez superemos el juego, para obligarnos a realizar otra partida más y desbloquear más contenido. Bien pues, no estoy de acuerdo con éste tipo de desbloqueo. El jugador quiere desbloquear y utilizar durante sus partidas todo aquello que ve en la tienda, poco a poco, a modo de evolución, sentir que su personaje es poderoso, y distinto a cómo era dos horas antes. Eso no existe en Bayonetta, solo mejoraremos armas, o las obtendremos, o accesorios, una vez superemos un modo de dificultad. Eso no anima a seguir, o luchar para mejorar, como si sucede en Ratchet & Clank, donde las armas mejoran con el uso, y cada guitón que conseguimos es importante. Hay muchos Aros en Bayonetta, pero casi no los usaremos simplemente porque llegará el punto en que todo esté comprado, y lo que no esté desbloqueado. Pienso que en un hipotético Bayonetta 2 esto debe mejorarse.

 

 

 

La duración por otra parte es excelente. La historia puede durarnos unas doce horas si nos la tomamos con mucha calma, y claro, luego tocará repetir en más modos de dificultad para obtener armas nuevas (con el sudor de la frente, por cierto), y disfrutar de los excelentes extras que se desbloquean al final, modelos en 3D, Concept Art, y un “Cómo se hizo”. Fantástico en éste sentido, muy al estilo God of War. Bayonetta no defrauda, para nada. Es original, tiene momentos cumbre de intensidad que nos harán sentir que estamos jugando a algo completamente nuevo, un sistema de combate con cientos de combos, armas secundarias totalmente diferenciadas, enemigos gigantescos, jefes de escándalo… Maldita sea, Bayonetta es divertido, sin más. Uno de esos juegos que uno se pasa todas las veces que quiera y no le cansa. Un juego que divierte.

Sonido

Bayonetta no tiene muchas canciones en su repertorio, pero las usa muy bien y no sentiremos repetición. Canciones cantadas como una revisión del clásico “Fly my to the Moon”, música épica y orquestral para momentos de emoción, música animada para los combates… En un primer momento el apartado sonoro nos parecerá un tanto cursi, pero una vez nos acostumbremos, como con el aspecto artístico, nos comenzará a gustar. Las voces, por otra parte, son excelentes de principio a fin. El juego está en inglés subtitulado al castellano, y mejor que se quede así, porque las voces de Bayonetta, Jeanne, Luka o Cereza son muy buenas, y casan mucho con el personaje, especialmente la de Bayonetta, chulesca y sensual a partes iguales. A destacar también las voces de idioma desconocido de los enemigos finales, que muestran su enormidad y su divinidad, por encima de lo terrenal. Algunas imponen, la verdad.

 

 

  

Conclusión 

Bayonetta no me convencía desde el principio, pero ha demostrado con su buen hacer que las apariencias engañan, y mucho. No solo es un juego excelente, sino que además innova en un género lleno de exponentes importantes, y nos hace sentir que estamos jugando a algo completamente nuevo. Divertido de principio a fin, Bayonetta nos propone ser los protagonistas de todo tipo de situaciones que ya hemos visto en el cine de acción, pero que nunca hemos podido controlar. Con la bruja, ahora se puede. ¿Qué más se puede decir para que corráis a vuestra tienda a comprar el juego? Es divertido, largo, muy variado, original, con una historia adulta y sorprendentemente profunda, llena de personajes memorables, enemigos gigantes, diseño artístico de lujo, apartado sonoro trabajado y muy diferente a lo que solemos ver…

 

 

  

Bayonetta es excelente, más de lo que hubiera pensado en un primer momento, y uno de los pocos juegos en los que, a la hora de pensar en lo malo, no se me ocurre casi nada. No es la perfección absoluta porque debería de ser aún más largo, pero la roza, muchísimo. Ahora solo queda esperar que Hideki Kamiya, a la cabeza de Platinum Games, decida hacer volver a nuestras consolas a la ya famosa bruja de Umbra. Por mi parte, no me importa que vuelva, tiene las puertas abiertas y un chupachup de manzana en la cesta de las chucherías.  

Lo mejor

 

 -Historia profunda, muy trabajada y con una forma de contarla muy cinematográfica.

-Personajes memorables, desde Bayonetta a Luka.-Sistema de combate profundo, con armas muy diferenciadas entre si.

-Momentos de acción intensísimos, únicos y originales.

-Diseño artístico excelente, barroco y bellísimo. Los enemigos son una verdadera obra de arte, nunca antes los ángeles fueron tan terriblemente feos.

-Es largo y rejugable.

-Una completa base de datos llena de tomos para leer y saber la historia que rodea al juego. Indispensable hacerlo para entender la calidad de lo que se nos cuenta.

-Fantásticos elementos desbloqueables al superar el juego. Muchos tendrían que aprender.

-Tiene una frescura que pocos poseen hoy en día. 

 Lo Peor 

-Poca evolución del personaje, y la poca que hay es demasiado brusca. Se hecha en falta mejorar paulatinamente, y no quedarnos con Aros inservibles.

-Podría ser más largo, es tan divertido que apena que se termine.

-El sistema de combate es muy profundo y espectacular, tanto que en ocasiones nos dará la sensación de que sale todo solo.