[Análisis] Assassin’s Creed: Revelations

Cuandollegó Assassin’s Creed allá por 2007, lo hizo envuelto en polémica y enexpectativas. Las imágenes, la historia, el entorno que se nos mostraba,verdadera next-gen, eran a nuestros ojos claras pruebas de que venía algogrande. Y lo cierto es que así fue, vino algo grande, pero tal vez no todo logrande que se esperaba. Cuando llegó Assassin’s Creed, muchos se toparon con unjuego excesivamente repetitivo, que utilizaba las mismas mecánicas una y otravez, falto de ideas originales. Para otros, la ambientación y la soberbiapotencia gráfica (por aquel entonces muchos disfrutaron por vez primera de laauténtica potencia de la nueva generación), así como la historia, fueron puntosclave que, si bien no convencieron del todo, asentaron algo que podría mejorarsemucho con un poco más de trabajo. Con Assassin’s Creed, Ubisoft dividió a unacomunidad de jugones que aún hoy sigue dividida; por un lado los detractores dela saga, y por otro, sus amantes. Con la llegada de Assassin’s Creed II, unosaños después, se mejoraron en sobremanera las mecánicas, la jugabilidad cobrófuerza y ganó solidez, logró dejar atrás la repetitividad que había lastrado ala primera entrega, e introdujo novedades de peso que sorprendieron a propios ya extraños. A pesar de todo ello, la segunda entrega no logró convencer a losque se decepcionaron con el Assassin’s Creed original, aunque si consiguiócaptar más adeptos a lo largo del globo y mantener la fidelidad de los yaacérrimos.

 Assassin’sCreed ya era una saga de calidad y muy productiva para Ubisoft, razón por lacual se lanzaría posteriormente una continuación directa no numérica de lasegunda parte, “La Hermandad”.Con esta “tercera” parte, ambientada en Roma, se mejoraron aún más lasmecánicas y se introdujeron mayores posibilidades en lo que a control de laciudad se refiere, así como la posibilidad de gestionar nuestro propio gremiode Asesinos. La Hermandadconvenció y sus ventas acompañaron, por lo que Ubisoft volvió a lanzar unanueva entrega, de nuevo no numérica, bajo el subtítulo de “Revelations”. Paraentonces, la saga ya contaba con muchas entregas a sus espaldas, y la sombra dela repetición se cernía sobre la última aventura de Ezio Auditore. Pero, ¿halogrado la última entrega de la saga esquivar los problemas que tanprematuramente se le habían achacado? ¿Ha resultado, finalmente, una entregasatisfactoria para todo jugador? Lo veremos en el próximo análisis. Señores yseñoras, esto es Assassin’s Creed: Revelations.

EzioAuditore ya es mayor, y a sus poco más de 50 años ya no está para trotes. Ya enla última etapa de su vida, Ezio necesita saber más sobre quienes loprecedieron, comprender el inicio y la razón, los secretos de los Asesinos que,siglos atrás, lucharon la misma guerra que el florentino disputa ahora. Porello viaja hasta la lejana Masyaf, para intentar desentrañar los misterios dellegendario asesino Altair. Pero no todo será tan fácil; además de encontrarsecon una fuerte resistencia templaria, una enorme puerta cerrada le separa de labiblioteca secreta de Altair que, según dicen, esconde todos los secretos delmundo. Para abrirla, Ezio deberá conseguir todas las llaves que la desbloquean,llaves que curiosamente están escondidas en distintos lugares de la aún máslejana y cosmopolita ciudad de Constantinopla. Presuroso, Ezio se dirigiráhacía allí, consciente de que los templarios también buscan las llaves y lossecretos que se esconden tras las puertas cerradas de la biblioteca de Altair,un conocimiento capaz de cambiar las tornas de la eterna guerra entre asesinosy templarios.

 Lahistoria de esta nueva entrega es un tanto diferente a la del resto decapítulos. Tal vez la principal diferencia sea estructural; en este caso notenemos un enemigo claro a la vista (por ejemplo, la venganza de Ezio en lasegunda parte, o los Borgia en “LaHermandad”), aquí deberemos luchar contra los templarios ybizantinos de un modo más “general”, y no sabremos exactamente en quién sepersonifican todos los males que intentan acabar con los Asesinos hasta bienentrada la historia. Es por ello que, si bien las partes más espectaculares deljuego son eso, espectaculares, podríamos llegar a echar en falta tenerobjetivos de asesinato de “renombre”, personas importantes en la trama quedeseemos aniquilar y que nos resulte impactante el hacerlo. Con esto no digoque no existan esos momentos, que los hay, pero son menos comunes y máspuntuales (y a la vez, más espectaculares, en ocasiones).

 Perono nos engañemos, la trama de “Revelations” podría ser perfectamente la mejorde toda la saga, seguida seguramente de la segunda entrega numérica. No soloconoceremos los movimientos de Ezio en su casi ya vejez, sino que además viviremosen nuestras propias carnes impresionantes flashbacks de la vida de Altair, posteriormenteal final de la primera entrega. Estos flashbacks aclararán muchas cosas y nosmostrarán el resto de la vida del legendario asesino, y es que viviremos conAltair muchas décadas por medio de recuerdos. Estas memorias, y la enormeexpectación por saber qué será de Ezio Auditore, protagonista de una más quenotable trilogía al final de su camino, serán las principales bazas de unargumento que mantiene un nivel excelente de principio a fin, con distintasramificaciones que van desde la historia del propio Ezio a la de Altair oDesmond, e incluso a las historias que pueblan la gran ciudad deConstantinopla.

 Enconclusión, la historia de “Revelations” es adulta, cinematográfica,profundamente interesante y variada, dividida en ramas que se concentran en unasola espectacular, llena de personajes nuevos y de otros que ya conocíamos.Ezio es el protagonista indiscutible de nuevo, pero Altair vuelve de lassombras y se toma en serio su papel, mientras que Desmond deja a sus dosantepasados actuar. “Revelations” no deja nada al azar, y termina con dignidady honor la historia que comenzó Ezio Auditore de Florencia muchos años atrás,con la llegada de Assassin’s Creed II. Una conclusión digna de ser presenciada.

Assassin’sCreed Revelations no se aleja demasiado de sus antecesores más directos en loque a apartado visual se refiere. Si bien gráficamente no es tan puntero comolo fue una vez, mantiene un nivel cuanto menos elogiable, y se centraprincipalmente, como sucedía en las entregas anteriores, en su apartadoartístico. Es este apartado el que merece especial mención; la ciudad deConstantinopla es sorprendentemente interesante, lejos de lo que pueda parecer,mucho más de lo que fue Roma en “La Hermandad”, aunque sin llegar al nivel de Veneciade la segunda entrega. La actual Estambul es un espectáculo artístico a todoslos niveles; hallamos en ella todo tipo de construcciones de influenciasvariadas, desde griegas a claramente arábicas, un claro ejemplo de la enormediversidad étnica que pobló la ciudad a lo largo de los siglos, y un gran logropor parte de Ubisoft Montreal a la hora de recrear la ciudad. Se trata de unaciudad viva, rebosante de actividad, desde comerciantes en sus tiendas,vendiendo sus productos a gritos, a marinos trabajando en el puerto, así comopobres, ricos, soldados, oradores… Formaremos parte de un asombroso todo, nossumergiremos de lleno en la etapa de Constantinopla mientras los ciclos de luzcambian sobre nosotros, mostrándonos estampas de una belleza sin parangón encualquier otro videojuego. Si bien en un principio la elección deConstantinopla como sede principal de esta nueva entrega fue discutidafuertemente, echándose de menos lugares como el Japón Feudal o el tétrico yfantástico Londres Victoriano, lo cierto es que la recreación de la ciudad y suambiente no resulta en absoluto decepcionante. Toda una sorpresa. Sorpresa quese ve aderezada, además, por las esporádicas visitas a distintas localizacionesque visitaremos, además de la ciudad principal. Caminaremos por las calles deMaysaf, tanto en la época de Ezio (nevada y abandonada) como en la de Altair(tal y como la recordamos en la primera entrega), así como realizaremos variasmisiones en la Capadoccia,en las que no ahondaré para no destripar nada.

 Elprincipal avance se ha llevado a cabo en el campo de la animación facial y losrostros. La diferencia entre las anteriores entregas y “Revelations” en estepunto es abismal; se han mejorado muchísimo las texturas de los rostros yveremos francamente bien a Ezio, Desmond, e incluso Altair. Los personajessecundarios, eso si, están un nivel por debajo, aunque por si solos ya superanlo visto en “La Hermandad”.Todo ello ha hecho que las cinemáticas mejoren bastante, dejando totalmenteatrás el sistema del primer Assassin’s Creed y siguiendo la estela del segundoy de su secuela, mostrándonos unas secuencias de acción sublimes.

 

Ylo sorprendente de todo este arsenal gráfico es que el juego no se resiente enabsoluto, no existen apenas ralentizaciones, ni siquiera en los momentos deacción más desenfrenada, con diez o más soldados a nuestro alrededor, fuego,texturas, caballos, carromatos… El juego se mantiene fluido y exento detirones, suave y muy cómodo de observar. Sigue, por tanto, en la línea de “La Hermandad”, que ya lucíaesa estabilidad visual que tan agradable resulta. Y es que el apartado gráficode “Revelations”, así como el de toda la saga, desde el diseño sobrio de susmenús a cada uno de los rincones de Constantinopla, los rostros de lospersonajes, sus estupendas animaciones y la fluidez general de la que goza aljuego hacen de la nueva creación de Ubisoft un portento gráfico que, si bien noes perfecto en las distancias cortas, es bellísimo, maravilloso, en un ámbitomás general. Fantástico.

 

“Revelations”sigue una jugabilidad continuista, que no se aleja en absoluto de la vista en “La Hermandad”. Por tanto,tenemos un escenario abierto que podemos explorar con libertad, realizandomisiones principales y secundarias, mientras conquistamos la ciudad por mediodel comercio y el acero. Pero no nos equivoquemos, “Revelations” no es unsandbox al uso, en absoluto. Ya desde la primera misión, que nos lleva a Masyaf,nos damos cuenta de que estamos ante un trabajadísimo juego de aventuras. Sibien muchas misiones de los juegos de este género son arquetípicas, clásicasmisiones de “ve allí y coge esto, después vuelve”, aquí encontramos eso, peromuchas cosas más. Habrá ocasiones en que nos de la sensación de estar jugando aun videojuego de aventuras altamente escriptado y espectacular, una especie deUncharted o Lords of Shadow, en las fases más explosivas y adrenalinitas. Se hallevado al máximo las capacidades jugables en las fases de aventuras con“Revelations”. Ahora solo queda aumentar su cantidad a lo largo de la historia.

 

Aúncon todas esas misiones espectaculares, gran parte del tiempo lo pasaremosdando vueltas por la ciudad, de encargo en encargo. Si las misiones principalesmás espectaculares gozan de una calidad excelente, las más normalitas sonnotables y variadas. Llevaremos a cabo asesinatos, cómo no, así como tareas deseguimiento, espionaje e infiltración. Lo cierto es que este tipo de misiones,las de infiltración, se han potenciado sumamente con respecto a anterioresentregas, aquí serán más habituales y difíciles, no se nos pondrán las cosasfáciles y deberemos actuar con destreza haciendo uso conveniente de cada uno delos escondites que nos rodean, intentando llamar lo menor posible la atención,e incluso evitando muertes. Y es que esconderse es ahora más difícil, losguardias están más atentos, son menos permisivos con las actitudes extrañas yson muy numerosos. Cuando se nos pida introducirnos en fortalezas enemigasdeberemos andarnos con pies de plomo, sin duda.

 Lasmisiones secundarias, por otro lado, han sido editadas notablemente. Si en “La Hermandad” encontrabasdecenas de iconos en el mapa que permitían llevar a cabo misiones de asesinato,de carreras, de infiltración, entre otras, aquí todo eso se ha eliminado. Setrata, muy probablemente del gran error de este “Revelations”, aunque no osasustéis, no es tan grave como parece. Ahora, las misiones secundarias sonmenores en cantidad pero mayores en cantidad. Llegado el momento, podremosllevar a cabo muchísimas actividades de las de “antes”, ayudar a ciudadanospara reclutarlos en nuestro bando, escalar Atalayas, hacer misiones deasesinato especiales para convertir a nuestros aprendices en auténticosmaestros asesinos… Al principio nos dará la sensación de que todo se hareducido con respecto a “LaHermandad”, que no sabremos qué hacer al viajar por laciudad, pero se trata de una sensación pasajera que desaparece por completo unavez el juego arranca y entra dentro de su ritmo jugable y nos propone decenasde actividades que nos tendrán dando vueltas por la ciudad durante horas yhoras. No debemos, por tanto, dejarnos engañar por la “inactividad” inicial.Podremos asaltar fortalezas enemigas, una de las actividades secundarias quemayor beneficio nos acarrearán y que más diversión conllevarán. Deberemosintroducirnos en el territorio enemigo (marcado en rojo), en el cual nosdetectarán y atacarán con solo mirarnos, y una vez allí, hacer uso de nuestranueva y mejorada visión del águila para detectar al jefe de la guarida, yasesinarlo. El nuevo estilo de la visión será muy importante, ya que nospermitirá ver los pasos que ha dado nuestro objetivo para así poder seguirlohasta el lugar en que se encuentra ahora mismo, todo ello con una cámara aún entercera persona, al estilo Batman. Una vez asesinado el capitán (cosa que noserá en absoluto fácil, porque a la mínima sospecha de nuestra presencia huiráy se esconderá hasta el día siguiente), deberemos incendiar un minarete paradejar claro que ese es nuestro territorio, a partir de ese momento dominado porlos Asesinos.

 

Araíz de esta actividad se desencadena otra, la de defender la fortaleza, unanueva inclusión jugable de esta entrega. Si llegado el momento los templariosdeciden recuperar lo que es suyo atacando nuestra fortaleza, deberemosdefenderla en medida de lo posible para mantenerla como nuestra. Esto sucederácuando permanezcamos demasiado tiempo con la popularidad alta, siendo nuestropersonaje ya conocido entre los guardias y fácilmente reconocible por todo elmundo. Para evitarlo, deberemos matar a capitanes y sobornar a pregoneros (sehan eliminado los carteles con nuestra cara, lo cual hace más difícil conseguirde nuevo el anonimato). Una vez nuestra fortaleza esta siendo atacada, se desencadenaun interesante minijuego táctico: desde los dejados, deberemos posicionardistintas unidades de arqueros o hombres con armas de fuego, así comobarricadas, a lo largo y ancho del territorio que se nos propone con elobjetivo de frenar las oleadas de enemigos que nos atacarán y correrán hacia laguarida, con intención de hacerla arder. Se trata de un minijuego realmentedivertido e intuitivo, que descubriremos al poco de empezar la historia.Desgraciadamente, si el jugador es cuidadoso con su nivel de popularidad y nopermite que suba demasiado (pues por consiguiente subiría la dificultadexcesivamente), es muy improbable que nuestras fortalezas sean atacadas,pudiendo pasar todo el juego, perfectamente, sin tener que defender ningunasalvo la que nos obliga la historia.

 

Conquistary defender estas fortalezas nos otorgará un tanto por ciento del territorio dela ciudad, que es también otra enorme fuente de actividades secundarias. Comosucedía en anteriores entregas, podremos comprar tiendas enteras para que susprecios sean más económicos y para que nos vayan proporcionando beneficiosmonetarios con el paso del tiempo. Hay decenas de estas tiendas a lo largo dela ciudad: armerias (donde compraremos todo tipo de armas, desde espadas, amartillos, cuchillos, en incluso la ballesta, así como piezas de armadura quenos cambiarán el aspecto), librerías (donde compraremos libros reales que nosdarán distintos beneficios), curanderos (donde comprar medicinas y ser curados,así como donde compraremos venenos para nuestras victimas), bancos (donde seguardará el dinero que recobremos de todas las tiendas que poseamos, con unlímite, claro) y sastres (donde comparemos distintos tintes para nuestrosropajes). Todo lo que adquiramos en estas tiendas quedará guardadopermanentemente en nuestra guarida de los asesinos, en las salas de exposición,donde podremos volver a equiparnos con armas, armaduras, etc. Podremos, además,hacernos propietarios de grandes monumentos históricos de la ciudad, como SantaSofía, de los cuales obtendremos grandes beneficios monetarios que se sumarán alos de las tiendas, y que aumentarán el tanto por ciento de control que tenemosde la ciudad. Por último, tendremos la posibilidad de comprar recintos a lolargo y ancho del territorio donde apostar gremios de ladrones, mercenarios,etc. Dominar Constantinopla es una actividad realmente adictiva que nosobligará a amasar grandes cantidades de dinero y a viajar horas y horas por laciudad en busca de ese pequeño tanto por cierto más de control, de esas cientosde monedas que se sumarán a al montón que ya tenemos en el banco.

Enanteriores entregas de la saga teníamos la posibilidad de introducirnos entumbas de asesinos (en el caso de la segunda entrega), y en las de Rómulo (en “La Hermandad”). Estasactividades eran, sin duda, de las más divertidas de ambos juegos, seccionesrealmente trabajadas de plataformas al más puro estilo Prince of Persia,fluidas y muy, muy divertidas. Para los que gustaran de estas secciones, lesalegrará saber que no desaparecen en “Revelations”, aunque no serán misionessecundarias; formarán parte de la historia (al menos la mayor parte de ellas).Como suele suceder en estos casos, lo que se esconde tras estos tramosplataformeros es una estupenda armadura, la mejor del juego. Así que es cuantomenos recomendable profundizar en ello. Y hablando de profundizar, sería unerror no comentar las nuevas habilidades físicas y armamentísticas  de Ezio. Por un lado están las bombas, unanovedad que el juego se ha tomado verdaderamente en serio. Obtendremosdistintos materiales continuamente, ya sea en los cofres que hay por la ciudado comprándolos en el mercado negro. Con estos componentes, podremos construirbombas diferentes cuyos efectos serán igualmente distintos: bombas de sangre decordero, que hará pensar a las víctimas que están heridas, asustándolas, bombaspetardo, que generarán ruido y atraerán la atención de los guardias hacia unpunto en concreto, bombas explosivas, clásicas, que harán daño… entre muchasotras. Pero no todo es tan positivo en este sentido, ya que el juego, a pesarde presentarnos esta posibilidad, no obliga en ningún momento a hacer uso deeste nuevo recurso, pudiéndose pasar uno el juego sin tirar una sola bomba (sincontar las que se nos obliga a lanzar en los tutoriales iniciales). Por tanto,el jugador veterano de la saga, que lleva tres entregas sin esta posibilidad,más que probablemente no hará uso de las bombas, utilizando tan solo losrecursos habituales de las otras entregas. A pesar de que las ideas han sidobuenas, se han implementado tan levemente que pasan sin pena ni gloria, y apenapensar en cómo hubiera sido en caso de haberse obligado más al jugador autilizarlo, como por ejemplo la hoja oculta. De todos modos, no llega a ser algonegativo, porque no entorpece la jugabilidad, en absoluto, sencillamente noresulta algo positivo que mejore el conjunto aún más. Lo deja como está.

 

Porotro lado, las habilidades de Ezio como asesino se mantienen. Podremos utilizarla icónica hoja oculta (ambas), para asesinar en silencio, las armas máscontundentes para los combates cuerpo a cuerpo, venenos de distintos efectos,ejecutar disparos con el arma de fuego que tenemos implementada en la muñeca,disparar virotes con nuestra ballesta (siempre y cuando la compremos, claroestá), lanzar pequeños y mortales cuchillos, usar el paracaídas al saltar desdegrandes alturas… Y a todo esto se le suma la posibilidad utilizar el gancho, unnuevo elemento que sirve tanto en combate como en lo referido al movimiento.Por un lado se mejora la escalada, se la da fluidez y velocidad, y por todo seincluyen distintos tramos de tirolina que hacen del viaje por los tejados algomás espectacular, pudiendo lanzarnos por las cuerdas a gran velocidad e inclusoasesinar desde ellas. En lo referente a los combates, el gancho servirá paradesestabilizar a los enemigos, e incluso zafarnos de ellos mientras corremos.Si bien no es un adherido realmente importante, lo cierto es que haremos uso deel muy habitualmente, al contrario que las bombas, y de un modo muy intuitivo.

Además,tendremos la posibilidad, nuevamente, de jugar al minijuego “Conquista delMediterraneo”, a través del cual podremos mandar a nuestros asesinos adistintas ciudades del mediterráneo para conquistarlas y hacerlas de losasesinos, así como para realizar misiones de asesinato, espionaje, robo, etc.Estas actividades nos proporcionarán recursos y dinero, y harán que nuestrossúbditos suban de nivel obteniendo experiencia, mejorando sus habilidades, suarmadura, y aproximándose a la posibilidad de que los convirtamos en maestrosAsesinos. Un minijuegos sencillo pero adictivo que nos obligará a permaneceratentos a las ciudades, ya que podemos perderlas si los templarios decidenintentar reconquistarlas.

 

Dejandode lado a Ezio y centrándonos en sus dos antepasados, Altair y Desmond, cabedecir que la calidad de sus misiones no se queda atrás, a pesar de que son pocohabituales. Las secciones de Altair (que cubrirán unas tres horas de juego),son esencialmente argumentales, aunque como es lógico controlaremos al asesinoy viviremos los momentos espectaculares que se nos relatan. No quiero contardemasiado de ello para no caer inevitablemente en el spoiler. Solo diré quemerece la pena vivir los Flashbacks que se nos proponen. Son sencillamenteasombrosos, muy curiosos de ver para todo aquel que venere al asesino deMasyaf. Las secciones de Desmond, por otro lado, son el punto más flojo de todoel juego. Con él tan solo podremos realizar una serie de misiones-recuerdo conuna jugabilidad cuanto menos extraña. Las iremos desbloqueando segúnencontremos fragmentos del animus a lo largo del Constantinopla (serían comolas plumas de la segunda entrega, digamos), y una vez en las misiones,pasaremos de una cámara en tercera persona a una en primera persona, al estilo “first-person-shooter”.Controlaremos a Desmond mientras recuerda su pasado (que, por otro lado, tienealgo de interés) mientras recorremos extraños parajes cibernéticos del animus,saldando y haciendo uso de las pocas habilidades que nos proporcionan. Se tratade segmentos un poco aburridos que entorpecen la fluidez general, y que eljugador dejará de lado muy probablemente al poco de empezar. Es una pena,porque las ideas eran buenas, pero la repetición visual y jugable de estassecciones de Desmond las han lastrado en sobremanera. Se trata del punto másnegativo de toda su jugabilidad, aunque al ser una misión por completosecundaria no llega a afectar gravemente al conjunto. Por último tenemos el multijugadoronline. Se mantienen las mismas premisas que en la anterior entrega, en la quedebutó, aunque se incluyen determinadas mejoras. En cualquier caso, laexperiencia sigue siendo parecida, divertida, aunque desde luego no es elprincipal aliciente de este “Revelations”, así como tampoco lo era en “La Hermandad”. Es unelemento muy positivo que dota de mayor duración al título, pero que no lodefine y cuya ausencia tampoco sería del todo grave. Divertido, eso si.

 

Yestos son los puntos realmente importantes de este nuevo Assassin’s Creed.Algunas cosas nuevas y muchas otras que se mantienen. Todo lo demás se lo dejoa los jugadores, que descubran poco a poco las posibilidades que nos brindaeste juego tanto en el apartado jugable de su historia (en la que haremos detodo, desde conducir carros a ser arrastrados por ellos, disparar conlanzallamas, etc… No he hablado en exceso de todo esto, porque no quieroestropear sorpresas a los jugadores), como dentro del mundo de las actividadessecundarias, cuantiosas y extremadamente divertidas. En conclusión, se mantienela enormísima calidad jugable de los anteriores juegos y se incluyensuficientes novedades como para que el veterano no sienta que está jugando a lomismo. Eso si, todo aquel que no gustara de las anteriores entregas deberíaabstenerse de probar “Revelations”, ya que para él las novedades seráninsuficientes y no tolerará el mismo sistema jugable. Para todos los demás, sereencontrarán con la jugabilidad clásica de la saga, y se adaptarán a lasnovedades con facilidad mientras viven el final de la historia de EzioAuditore. Realmente divertido.

 

 

 Assassin’sCreed nunca ha sido una saga caracterizada por su música. Si bien la tiene, yes de calidad, su aparición es esporádica y se limita a ciertas situaciones yal menú principal. Durante nuestros viajes por la ciudad de Constantinopla nonos acompañará melodía alguna (salvo en determinados momentos, aunque más bienson notas sueltas), oiremos tan solo las quejas de esfuerzo de Ezio, los pregonerosy vendedores gritando o los guardias reprochándonos nuestra actitud. Eso si, enalgunos momentos de la historia resonarán piezas de la banda sonora que nospondrán los pelos de punta, mención especial a la que suena en el menúprincipal, muy épica, en la línea de juegos como Dragon Age, por extraño quepueda parecer. Los silencios, por otro lado, son tan importantes como lamúsica, sobretodo cuando estamos realizando una escalada difícil en lugaresparticularmente altos (o interiores de grandes monumentos… no diré más). Enesos momentos escucharemos tan solo a Ezio, las piedras y la estructura crujiry el viento resonando suavemente a nuestro alrededor. Muy cuidado.

 

Enlo que se refiere a voces, el juego es excelente, en este punto no deberíaexistir duda alguna. Completamente doblado al castellano, se mantienen lasvoces de siempre para Ezio, Altair y Desmond, y se suman nuevas para lospersonajes exclusivos de “Revelations”. En general, todas tienen un nivelestupendo y nos dará la sensación de estar viendo una película en el cine. Lasvoces de los personajes secundarios que vemos por las calles son tambiénnotables, heredadas de los anteriores juegos. Cabe decir que la voz de Ezio hamejorado notablemente con el paso de las entregas, y nos brinda su mejoractuación para su última aparición videojueguil. En lo que se refiere a FX, eljuego tiene detalles muy curiosos, si bien ya aparecían en las anterioresentregas. Un ejemplo es el sonido de eco que suena cuando disparamos connuestra arma de fuego de la muñeca. Podemos oír como el sonido se aleja con eleco, transmitiendo estupendamente la sensación de que se trata de un arma muypotente. En esencia, el apartado sonoro de “Revelations” no tiene errores, nohay agujeros, es una delicia sumergirse en su mundo, oír a sus personajes y,cada cierto tiempo, embelesarse con sus melodías. Excelente.

 

 

Lasconclusiones respecto a este “Revelations” son cuanto menos positivas. En loreferente al apartado gráfico, el título cumple de sobras mejorando un motor yade por si muy potente, artísticamente bellísimo. La calidad de los rostros hamejorado exponencialmente, y la ciudad de Constantinopla es un soplo de airefresco con un ambiente que enamora. Mantiene muchos elementos jugables de anterioresentregas, algunos los cambia, a veces para bien y otras no tan para bien, peroincluye muchas novedades, además de una historia realmente profunda einteresante, que nos permite mirar al pasado de Altair y ver el futuro de Ezio,una historia que nadie debería perderse. Assassin’s Creed Revelations es unjuego muy, muy divertido, realmente largo, si se quiere ser completista (apesar de que su historia es más corta de lo habitual, aunque mucho más intensaque las otras), lleno de detalles que, para todo aquel que disfrutase con lasanteriores entregas, serán estupendos. “Revelations” es muy fácil derecomendar. Si disfrutaste de las anteriores entregas de Assassin’s Creed yahora tienes ganas de más, no deberías perdértelo, pues Ezio se despide despuésde una larga vida de aventuras. ¿De verdad querrías no ser participe de esefinal? Coge tus hojas ocultas, ármate de valor, ponte la capucha. Nos queda unúltimo trabajo.

Lo mejor

 

-Lahistoria es sublime. Superior a la del resto de entregas, con antiguospersonajes que retornan y con conclusiones para los que ya llevan un tiempo connosotros.

-Jugabilidadclásica de la saga, con interesantes novedades jugables.

-Gráficamentesigue a buen nivel, y se han mejorado muchísimo los rostros. Artísticamente, comosiempre, perfecto.

-Grancantidad de misiones secundarias, que doblan la duración de la historia,prácticamente.

-Constantinoplase destapa como uno de los mejores escenarios de toda la saga. Una ciudad vivaque nos convencerá al poco de comenzar. Además, visitaremos otros escenariosigualmente espectaculares.

-Granvariedad, si nos cansamos de hacer algo, sencillamente nos ponemos a hacer otraactividad. Siempre hay cosas por hacer.

-Granespectacularidad en las misiones principales. Se ha alcanzando el techo en estesentido, con “Revelations”.

Lo Peor

 

-Apesar de que hay muchas misiones secundarias, el hecho de que estén fundidascon la historia puede dar la sensación de “vacío” en las primeras horas dejuego.

-Lassecciones de Desmond no están en absoluto a la altura del resto de la obra.

-Eluso de las bombas, aunque interesante, no es necesario en ningún momento. Eljugador podrá hacer caso omiso de esta novedad, y eso es una pena.

-Enlo referente a la historia, la aparición del enemigo principal se hace esperardemasiado.