¿Un mero sueño o el recuerdo de algo pasado?

Ya se asoma por la puerta la profesora que habíamencionado anteriormente, Ana, con su sonrisa de oreja a oreja, como siempreigual de simpática, agradable, destacando por la vestimenta moderna y clásica, conel tema preparado y sus famosos esquemas. No sé porque pero la admiro de unamanera espectacular, ¿qué tendrá? ¿Qué será?

La verdad, es que el tema que estamos haciendo ahora ensociales no me gusta nada, la política, la encuentro tan aburrida… con que cojaalgo de apuntes y de vez en cuando hacer ver que la estoy escuchando hay másque suficiente, por lo que aprovecho y empiezo a dibujar en otra hoja, meadentro tanto en ella que ni me doy cuenta que la profesora me está llamando:

-Laila…- un susurro, una voz lejana queme habla, levanto la cabeza, y lo único que veo es aquél sueño oscuro e frío,negro como el carbón, esas cosas que van vestidas de negro con capucha, ojosrojos, no se les ve la cara. Por un momento, pierdo la noción del tiempo, depensar que estoy en clase, y ahora… mi mente ya no responde, mis ojos ya noparpadean, intento levantar un brazo y éste no actúa.

Vuelvo a oír ese susurro lejano, esa voz tan familiar,está diciendo algo, intento leer sus labios pero no hay manera, y sin más, micuerpo reacciona de nuevo, oigo a Anna perfectamente no sé de lo que hablaba odecía pero Gina me mira como si hubiera visto un fantasma.

-Laila… ¿estás bien? – ella también memira igual que Gina, algo no va tan bien como antes.

– Siisisi, estoy bien, o eso creo…- laverdad es que tampoco estoy del todo segura, me siento como un bicho raro alque todos lo observan, algunos se me quedan mirando con la boca abierta, otroscon los ojos sin parpadear, ¿Pero se puede saber que les pasa a esta gente,ahora? Que soy la misma de siempre.

– ¿Gina podrías acompañar a Laila, allavabo por favor? – Y Gina me coge de la mano y me tira de ella, salimos de laclase, cerramos la puerta y le gente ya esta comentando. Mi amiga se detiene enmitad del camino y se me queda mirando con cara de preocupada.

 

-Laila, sabes que eres mi mejor amiga yque puedes confiar en mí, dime qué te pasa, por favor- no sé qué decirle porqueni yo misma entiendo lo que ha pasado ahí dentro, porque he vuelto a ver unsueño que hace mucho tiempo que no se me aparecía. Pero lo más curioso de todo,es que al volver a la realidad, todos mis compañeros me estaban mirando de unamanera muy rara… ¿Como le voy contar a Gina algo que ni yo misma sé lo que meacaba de pasar? Tal vez me he dormido, estaba soñando y he hecho cosas rarascomo siempre hago, bueno no siempre, solo cuando estoy nerviosa.

-Tranquila, no es nada, supongo que hayalgo que me inquieta y no sé el qué. A lo mejor será para los exámenes quetenemos de aquí a nada o cualquier chorrada. No te preocupes, se me pasarápronto. Va, vamos a la clase. – dicho eso nos vamos las a dos a clase yentramos como si no hubiera pasado nada, aunque no es así ni mucho menos, perode alguna manera tengo que disimular.

 

PD: Disculpad queridos lectores, pero últimamente he estado muy liada en otros temas y no he

podido  pasar a ordenador todo lo escrito en papel, en cuanto pueda os dejaré todo lo demás.

 

Saludos

 

Priincesa

¿Qué os parece la historia?

Me gustaría saber vuestras opiniones sobre "Volver a verte", que opinais de él, que os gusta y que no. Si debo de cambiar algo, la forma de expresar o si tengo poner más diálogo y menos detalles.

Había pensado en cambiar el título y ponerlo como: " Juegos oscuros". Quisiera llamar más la atención para que todos vosotros tuvierais más ganas de leerlo, tener las ganas de saber como continúa; supongo que sabeis a lo que me refiero.

Cualquier sugerencia será buena para poder mejorar.

Saludos de,

Priincesa

Continuación del capítulo dos

Estas calles por las que voy cada día en autobús, meparecen nuevas y extrañas, como si fuera la primera vez, las casas de laavenida Ibiza las encuentro más grandes de lo costumbre. Y como de costumbre,no hay prácticamente nadie, solo aquellos que tienen perros, esto  no es como en la ciudad que está repleto deperros, gatos, pájaros; no digo que aquí no haya, porque sería una mentira sidijera lo contrario. En los bares o mirando escaparates de las tiendascerradas, otros que ya van con prisas para no perder el tren y llegar tarde altrabajo.

Miro a la gente que va subiendo al autobús, hombres vestidospara al trabajo, jóvenes que quieren tener el cuerpo perfecto para conquistarchicas y sentirse bien consigo mismos, niñas y chicas de mi edad algo dormidasy pintas como una puerta, que quieren parecer las unas a las otras, pensandoque son únicas y que se comen el mundo. Ancianos, ancianas que van al médico oa la peluquería a teñirse el pelo y a contar su vida a los peluqueros, quienesescuchan y preguntan por sus familiares como buenos profesionales que son, y bueno también para un poco de“cotilleo”, que se yo.

Intentar adivinar los pensamientos de los demás es ungran reto,  pocos tienen ese don, tanescasos son que es muy difícil conocer a alguien así.

Bueno, casi llego al cole será cuestión de que pida laparada, porque soy capaz de pasar por delante del edificio y no darme cuenta,con lo cual mucha gracia no me hará entrar por la puerta y que todos se giren ala puerta mirándome o que la profe de sociales no me deje entrar.

 

Aquí están todos alborotados, contando su fin de semanamaravilloso para algunos para otros un aburrimiento de dos días larguísimos. Delos que han salido cuentan lo que han hecho, unos al cine con la intención dever la película de Fast- Furious5  yacaban bailando y cantando la canción que a tantas adolescentes les gusta,“Danza Kuduro” de Don Omar, un cantante latino, para mi gusto ha habido demejores, pero para gusto los colores, dicen. Otros cuentan lo que hanencontrado en Internet: noticias, foros, blogs, imágenes rarísimas, estos sonlos frikis, aunque ya debes de saberestas cosas…

 

Gina ya me viene lanzándose a mis brazos, como una locasalida del manicomio:

-¡Laila! ¿Te acuerdas que cuando estábamos en la playahabía uno o dos, no sé bien bien  cuántoseran, que no te quitaban el ojo de encima? – casi chillando a los cuatrovientos, y yo que no sabía si darle las gracias por su discreción, metermedebajo el pupitre o salir corriendo.

Bueno, mejor no hago nada de eso, busco con la mirada aÁlvaro, ahí está con sus amigos hablando con los demás guaperas, riendo conellos con algún que otro empujón a su mejor amigo de la infancia Víctor, sino recuerdomal.

-Gina, cariño, no hace falta que chilles tanto que tampocoes para tanto, además…Estoy delante de ti, no en la otra punta de la clase Jajajajaja– Me río con ella, para no darle importancia, en realidad tampoco es para tanto.