¡Empieza el juego !!!

 

Capítulo 1: Eldiario

 

 “Sin querer me adentro en estesueño sin sentido en la que apareciste como un ángel caído entre la oscuridadde este mero y duro de mis pensamientos, me miraste fijamente, cogiste mi caraentre tus manos y te me acercaste sin temor alguno pues sabías que iba a caerrendida a tus encantos. Me embrujó tu mirada, me enamoraron tus labios decanela, robaste este corazón con un beso suave, saboreando cada parte de estoslabios. Enloquecida a estos sueños sin final, sin tenerte a mi lado, dejándomesin tu amor, una vez más. Ahogada en mar de lágrimas saladas, a solas con elcorazón sin latido por no tener tu amor y solo la luna me consuela con su luz deslumbrantecada noche.”

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Qué agradable es pasear por laplaya a estas horas de la tarde con una puesta de sol tan tranquila como ésta,sin calor ni ése bullicio de gente que te atacan como moscas o mosquitoshambrientos por todas partes sin poder dejar de respirar  sudor, tabaco y otras tantas cosas que noquiero ni imaginar, en lugar de aire fresco. Gente que disfruta del silencio, del salpiqueo de las olas entre lasrocas, dejando que su adhiere en nuestra piel su sal para no olvidarla jamás.Una pareja de jubilados andando cogidos de la mano como dos adolescentes paseando sin más preámbulos, sin pensamientosque atormenten el mañana, el hoy o el futuro. Después de toda una vida llena de estrés, agobios, mirando siempre ésemañana, organizando cada minuto de sus días, para poder llegar a todas partes asu hora y ser puntual, preparar la comida, trabajar, comprar.

Por ejemplo, la madre de Cristian,mi mejor amigo, su rutina era la misma: se levantaba, preparaba el desayunopara toda la familia, hacía la comida del medio día, se arreglaba y se iba atrabajar. Al salir de la oficina, nos venía a buscar, nos llevaba y venía arecogernos, luego íbamos a casa y mientras nosotros nos estábamos duchando ellapreparaba la cena. Finalmente, cenábamos, mientras él y yo hacíamos losdeberes, los padres descansaban mirando la tele. Así era la rutina de cada día,ésa que a veces se llega al punto de estallar de la peor manera posible, ataquede ansiedad, depresión; todo eso que posiblemente habrá pasado esa pareja.Bueno, a lo mejor no tan exagerado, pero sí algo parecido.

A veces cuando voy por la calle aprimeras horas de la mañana y me fijo en esas niñas o chicas, llámalas comoquieras, que se pintan más que la puerta de un museo y se visten iguales quelas demás pensando que son diferentes o especiales, sin darse cuenta que llevanun uniforme al estilo que quiere lamoda.  Por una parte dicen que no quierenllevar uniforme, por razones inverosímiles, sabiendo que lo mejor es que laalumna no lleve ropa diferente para provocar posibles diferencias entre sí,hecho que pasa en los institutos públicos. Reconozco que yo también pasé esaépoca en la que más importaba era la forma de vestir, de cómo me veían loschicos y sobretodo la chica que me gustaba: Sandra.  Puedo asegurar que no era la típica a quiénle gustara llamar la atención, todo lo contrario pasaba más desapercibida quecualquier otro personaje, como por ejemplo yo. A la mínima ya estaba haciendoalguna de las mías, soltando alguna parida, haciendo aviones de papeles ytirándolos por la ventana en cuanto el profesor desaparecería por unosmomentos.  A medida que uno va creciendoy madurando, algo que cuesta creerlo pero que pasa, aunque el anuncio de “H&S  for men”, dice que los hombres tenemos detodo menos caspa, personalmente no estoy del todo seguro, lo digo porque yo notengo caspa pero tampoco tengo demasiado cerebro para según qué cosas; en fin,qué se le va hacer. 

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Siento la tardanza de publicar capítulos de esta unión de varios libros, pues me estan dando un faenón que tela.. Eso sí, disfrutando al máximo de la creación de estos intrépidos personages. 

¡Saludos mi gente!

By Priincesa