EL diario

 

-Óscar, soy Cristian- dijo- oye, te apetece vernos y hablamos un poco. Te tengo que contarte algo, pero prefiero decirtelo en persona, ya sabes que no me gusta demasiado hablar por el móvil. Nos vemos a las 8 en "Il Gelato".

-Vale- Dicho eso, me colgó y yo me quedé con la duda de saber que habría pasado, para tener una conversación tan corta, aunque siempre habíamos sido así de secos por el móvil, y al vernos, contarnos todo y más. Y, cuando nos mirábamos el reloj alguno de los dos, nos sorprendía cuánto de rápido pasaba el tiempo al estar charlando con alquien con quién te sientes a gusto.

¿Qué será eso tan importante y que no me lo podía contar por teléfono? ¿ habría pasado algo? Era muy raro, quizá, habrá ligado una vez más con alguna chica de la discoteca que sale a menudo, me pica la curiosidad. Hay que decirlo. 

Salí por el paseo de la playa, bajé las escaleras para pasar por debajo de las vias del tren, y al salir, no me había fijado pero crucé el paso de cebra sin mirar y el conductor del coche me dijo algo pero no lo había entendido, obvio. Le pedí perdón con la mano y con una sonrisa forzada. 

Un golpe en el hombre me despertó de mis pensamientos. Una chica que llevaba los auriculares puestos, caminando casi corriendo, con prisa como si se le fuera a perder el tren o la estuviera esperando el novio. Quién sabe. 

– Perdón- me miró, sonrió y se alejó a sus andadas. Sin darle más importancia de la que tenía, me encaminé a mi destino sin más.

Entré al bar, saludé y me fui a la misma mesa que siempre. Al poco, se me acercó una camarera:

-Hola, buenas tardes, ¿para tomar?- dijo- De momento, no gracias. Estoy esperando.

Y con eso, se fue al refugio de la cafeteria, a los minutos, se asomó por la puerta Cristian. Saludó a la camarera, vino a la mesa y se sentó.

-Buenas Óscar,- nos estrechamos las manos- ¿qué tal? Hacía mucho que no sabía nada de ti, ¿ todo bien o que?.

-Hola Cristian, pues sí, todo bien. He estado un poco liado con el piso, que estoy haciendo algunas reformas. – contesté yo.

Volvió la camarera y respondió Cristian por los dos.

-Dos cervezas y patatas fritas por favor, gracias. – dicho y continuamos nuestra charla- aquí tienes.

Me dió un diario, me quedé atónito, sin palabras. ¿qué iba a hacer yo con un diario? Nunca había visto uno y, mucho menos, escribir en él. Miré el diario y luego a él.Sonrío y me dijo:

– No es un diario, cualquiera.- una sonrisa malévola salió de sus labios.

 

[Continuará]

DP: Disculpad mi ausencia, durante este mes, pues perdí el pendrive donde tenía el libro y ahora lo estoy reescribiendo.

Espero que disfruteis muchísimo leyéndolo tanto como yo lo estaba escribiendo,  mientras esta mente estaba dictándome…xD

By Priincessa

Saludos!