Café y té

Porlo pronto, decido quedarme entre líneas y silenciar el castigo de su adiós,horizonte de ensueño… Redactando la historia de una mañana sin fronteras, unatiza que dibujar en la pizarra del amor, un corazón que soñar, una palabraenamorada de la poesía. 

 

A tres días de una presentación exaltante,desvirgada en la noción de las horas truncadas, he descubierto el renacer de unalma, rechazada por el sufrimiento y absuelta en la comisura de un labio besadosin saber, detestando el palpitar de la excitación, recordando que tan solo…tan solo es una ilusión… Un té, un café, una mirada, mil palabras, sonrisas ynervios, confusión y proposición. ¿Decente? No lo sé. ¿Coherente? ¿Hay algo oalguien coherente en esta galaxia de ilusos? ¿Miedo? ¿Por qué? Y él… ¡Él esperabauna respuesta, sincera y de vértigo! Ahora o nunca. Arriésgate me dijo, unbeso. Un beso. Nada más. ¿Qué tendrán los besos que nos enloquecen? ¿Quétendrán los labios que nunca se sacian de los suyos y piden más? Deseando elroce de un nuevo sabor, un café y un té. 

 

Mandaba mensajes por el móvil "Megustas, lo siento pero es así, no me importaría tener algo contigo…"Abrumada de palabras sin promesas ni condiciones, un compromiso sin ataduras,una reliquia escondida entre sábanas de letras, un augurio en aires seducidos ypecados de mil transformaciones… ¿Que tendré? ¿Dónde está mi As? Acude a mi ydescúbreme en otra realidad. 

 

Fuego, él, un libro del que escribir, unreloj sin agujas, un hogar sin paredes ni puertas. El café, había leído lospoemas y le gustaban, admiraba, se excitaba al leer unos simples y sencillosversos, un tren de sentimientos, una carcoma de miedos, divulgando vientos afavor del amor. Yo…Yo que había quedado con el café para hablar de supequeño, el cafelito de la mañana… Acepté su beso. Perdí el rumbo,discretamente pedía más de mí. Una mera seducción sin intención, provocación dela nada y rendí cuentas con mi corazón. Lo siento. No quise llegar a más… Mesuplicó, me ordenó y eso… eso provocó el descontrol de mi cuerpo. Atrapadaentre la pared y su cuerpo. Un beso y una lengua juguetona. Una mirada. Gírate.Fui suya por unos segundos, atrevida a conceder el deseo y el placer demostrarme mi naturaleza. Té y café. 

 

Más besos, más bellas palabras, unahistoria de un café y el té. Y aquí estoy, redactando ese duelo de dos. El caféloco enamorada del té. Calma…paciencia…Y él… Sin verte me enamore de ti.De tu prosa, de tu verbo, de ti, y cuando te vi… Fue pasión y deseo. 

 

Café y té

Saludosby Priincesa