Recuerdos perdidos Capitulo 2.

Martes 19 de febrero de 1980

Llevo dos semanas en este nuevo centro y aun no he hecho ningún amigo. Parece que hablan todos a mis espaldas y tienen conmigo el mínimo trato posible.
Los profesores no ayudan a mejorar la situación. Se encargan de comentar mis logros a toda la clase y eso provoca que sea el centro de sus iras. En mi horario no hay opción de que conozca a casi nadie. Cada clase la hago con un grupo diferente de chicos. Todos mas mayores que yo y que se conocen entre ellos.

Ya no me roban la comida, pero cuando voy por los pasillos me intentan zancadillear, y haciendo ver que se tropiezan me golpean en el estomago. Todo por culpa de los amigos de ese chico. Me han dicho que se llamaba Wilkinson. Y aun recuerdo como le aplaste la cara contra el poste. Se que fue excesivo pero necesitaba que me tomaran enserio y que vieran que no debían aprovecharse de mi, aunque la estrategia surgiera sobre la marcha. Pero por lo no ha dado resultado porque esos primeros días me costo dormir mucho y parezco mas debil que antes. Antes de dormirme aun escucho el sonido de su nariz aplastándose contra el poste.

Los profesores nos han dicho que no podemos exteriorizar los sentimientos. Que eso es una debilidad. Y se que leen nuestros diarios porque todo lo que hay aquí les pertenece. Pero mañana es el día de las visitas y estaré completamente solo mientras los demás reciben visitas de sus amigos y familiares. No me importa que sepan esto. Creo que es lo que querían.

Miércoles 20 de Febrero de 1980

Hoy ha sido un día extraño. Esperaba sentirme completamente solo entre todas las familias que iban a ver a sus hijos. Y así era durante los primeros minutos. Estaba sentado solo en una mesita teniendo la débil esperanza de que viniera el señor Campbell o la señorita que no puedo nombrar cuando un señor detrás de mi dijo:

"¿acaso estas solo hijo?"

Durante unas cuantas fracciones de segundo creí que deberla contestarle de forma brusca ante lo que parecía creí que era una burla. Pero al girarme observe que el hombre me miraba fijamente y muy serio. Debía tener entre 45 y 50 años. Me miraba con la misma expresión que el profesor Jaeger, algo extraño ya que el profesor es muy joven, tendrá unos 20 años mas o menos. Puede que sean familia. Aunque el color del único ojo que le quedaba a ese señor era azul claro. El pobre señor llevaba un parche en el ojo derecho. Y transmitía mucho, mucho respeto.

¿?????? ?? ????????*

Me lo repitió otra vez el señor, esta vez en ruso. Le dije que si y se sentó conmigo en la mesa. Me dijo que no era bueno que los demás disfrutaran de las desgracias de los demás. Al sentarse me dijo que le llamara Jack. Y que no era necesario que le llamara "señor", que hoy era un día para saltarse el protocolo.
No se si el señor Jack se dio cuenta que cuando se sentó en mi mesa que todas las mesas de alrededor y algunas mas lejanas lo observaron con asombro. Vino corriendo un joven soldado donde estaba el señor Jack y le pidió un café para él y un agua para mi. Me dijo que por desgracia no podría estar conmigo mucho tiempo ya que tenia importantes asuntos que atender. Yo se lo agradecí de verdad el que estuviera un rato conmigo.

Estuvimos hablando un poco de como me iba todo durante estas dos primeras semanas aquí. Y la relación que tenia con los otros chicos. El señor Jack me dijo que no me preocupara, que tenia todos los ingredientes para llegar a ser un gran soldado, ya que era el mas joven en ingresar en este centro de formación. Me dijo que tenia que acostumbrarme a trabajar solo. Y que por experiencia propia no debía esperar mucho de los demás ya que podrían traicionarme. Que siempre que pudiera hacer las cosas por mi mismo que las haga. Pero que cuando trabaje en equipo transmita seguridad y respeto. Que sea un líder sólido. Que confíen en mi y en mis palabras.

Una vez acabado su café y su cigarro, me dijo que tenia que hablar con el profesor Jaeger. Que había sido un placer y que no decepcionara a mi país. Se levanto, me estrecho la mano y se fue.

El señor Jack es un buen tipo. Me cae bien. Espero ser como él de mayor.