Lider: Sombra

27 de Diciembre de 1983

Después de las primeras semanas y de los primeros inconvenientes que tuve con las ahora llamadas "clases del grupo de Snake", decidí volver a mi puesto en la sombra. Ya tendré mis oportunidades. Y por eso me he dedicado a seguir observando a Solid Snake.

Y por mucho que siempre este rodeado de gente. Que siempre hayan muchachos hablando con él de sus problemas y dificultades. Mi visión sobre Snake no ha cambiado. Es un chico que esta solo. Todos le pueden explicar sus problemas. Pero él no habla con nadie. No tiene ningún amigo.

Y aunque se que es una persona solitaria. Hasta cierto punto me planteo que su soledad sea voluntaria. En sus ojos veo soledad. Y por muy solitario que sea, veo esa tristeza de resignación. Podría ser el chico mas popular de todo el centro. Tiene unas notas magnificas en todas sus clases. Tiene la admiración de todos los chicos que están a su alrededor. Pero es él mismo quien se mantiene al margen.

Lo tiene fácil para hacer amigos. Pero se muestra un poco altivo con todo el mundo. Peligrosamente se muestra así con chicos mas mayores que él. Es como si no los tuviera en cuenta. Pero no se como no se da cuenta que le puede traer problemas.

Primero les denegó el que pudieran entrenar con ellos. "No lo necesitáis" fue su respuesta. Y después los esta ninguneando. No se preocupa por ellos. Pero hablan a su espalda y traman algo. Sabia que no iba conmigo. Pero creía que era mi deber informarle de lo que planeaban. Por muy bueno que sea no puede estar preparado para luchar contra chicos mas mayores que él. Corren leyendas de como machaco a Wilkinson y sus amigos. Pero estaban confiados. Y si estos chicos se preparan para atacar estarán preparados. Aunque no creo que intenten cometer la estupidez de atacar a un alumno brillante que en el futuro podría ser su comandante. Además, ¿No se lo ha buscado?

Eso es lo que pensé en su momento. Finalmente no le di mucha importancia. Menos aun cuando el profesor Frank Jaeger acabo prohibiendo estas clases extra. Nadie le pregunto la razón. Son ordenes. Y las ordenes hay que cumplirlas.

Snake siguió yendo a uno de los gimnasios a practicar. La amenaza, al haber prohibido estas clases, debió disminuir. Ya no tendrían que guardarle rencor. Pero cuando escuche a uno de los chicos dirigirse a "Big Jones", apodo que le daban a un soldado prácticamente el doble de grande que yo (mas fuerte y desarrollado que Snake sin ninguna duda), y decirle "ya es la hora". Supe que la amenaza no se había ido.

Supe que corría peligro. Y que los profesores lo habían dejado solo ante el peligro de forma deliberada. Fui corriendo a buscar miembros del grupo de entrenamiento de Snake. Encontré a un grupo rápidamente y les explique la situación.

No paso un minuto y ya estábamos todos corriendo hacia el gimnasio para ayudar Solid Snake ante lo que seria una venganza, un ensañamiento, una carnicería. ¿Como pude creer que era cosa de él? Por muy soberbio que pudiera ser, se dejaba el alma enseñándonos todo lo que sabia. No debí permitir que mi rencor nublara mi juicio. ¿Por que actué así? Estuve observando a Snake durante mucho tiempo. Analizándolo. Creando un juicio sobre su persona. Me convertí en su sombra.

Pero me di cuenta que cuanto mas lo observaba, no solo quería analizarlo. Lo admiraba por lo que era y por lo que podía llegar a ser. Quería su admiración. Quería que mostrara ante mi lo que todos sentimos hacia él. O sentirme correspondido por ese respeto. Decididamente fui un tonto.

Y cuando por fin llegamos a las puertas del gimnasio. Las abrí de golpe. Y grite con todas mis fuerzas: "¡Snake! ¡Ten cuidado que vienen a por ti!". No pude acabar la frase "he traído ayuda para dejarles claro que si te atacan a ti, nos atacan a todos". Me quede en "he traido".

La imagen que tenia ante mi me dejo helado. En el suelo estaba "Big Jones". Sangraba por la nariz y por la boca. Y Snake estaba frente a él mirándolo impasible. Sus amigos estaban huyendo dejando a un caído en el gimnasio.

Y paso algo que no podía prever. Snake levanto la vista. Y cuando me miro a los ojos. Vi gratitud. No se desvaneció la sensación de soledad. Pero al mirarme a los ojos algo cambio. Y esa soledad se transformo en otra cosa muy diferente. Se transformo en gratitud.