Primer Anexo: Reconocimiento

3 de Enero de 1984

El profesor Bennedict Miller lleva un tiempo preguntándome porque no hago como el resto de reclutas y me pongo a escribir en el diario. No es que me importe que lean lo que pueda llegar a escribir (estoy convencido que leen todos los diarios de todos los reclutas), solo que me extraña que me diga algo asi porque no recuerdo el haber escrito nunca en un diario.

Ni siquiera recuerdo haber tenido uno. Como podrán comprobar si leen este, estoy escribiendo esto en la primera pagina de un diario nuevo (un saludo señor Bennedict, y otro para ti señor Jaeger, aunque me imagino que ya no responderás hacia ese nombre no? je, je, je).

Pero hoy ha sido un día especial. Para muchos reclutas lo ha sido porque hoy ha sido el día de las visitas familiares. Para mi no es mas que el dia en el que todos sienten lastima por el chico solo. Pero ha sido mas llevadero ya que el profesor Frank Jaeger ha sido galardonado con el rango Fox. El mismísimo Big Boss ha venido en persona a entregarle dicho galardón. Sin haber llegado a la treintena, Frank Jaeger ha llegado a lo mas alto de la unidad de fuerzas especiales Fox-Hound. Ha conseguido el rango "Fox". Y a partir de ahora Frank Jaeger será reconocido, en honor a su rango, como Gray Fox.

No todos los días se te reconoce como uno de los mejores soldados del mundo. Ha sido muy inteligente por parte de los profesores avanzar el día de las visitas. Frank ( a partir de ahora Gray Fox) ha recibido con orgullo ese galardón. Y todos los reclutas han visto hasta donde se puede llegar y el prestigio que te otorga ser bueno en lo que nos están entrenando. A saber a cuantos de los ahí presentes les han brillado los ojos con el simple deseo de recibir una condecoración de dicho calibre (padres incluidos).

Lo mas extraño ha sido cuando Gray Fox ha acabado su discurso, y una chica un poco mas pequeña que yo ha ido a abrazarle. No me imaginaba que Gray Fox tuviera familia (demasiado mayor para ser una hija teniendo en cuenta su historial). Ha sido una sensación extraña. Cuando la he visto abrazar a Gray algo en mi interior se ha revuelto. La expresión en su cara ha sido desconocida para mi. Nunca antes le había visto sonreír de esta manera.

Debe ser reconfortante que haya alguien esperando a que vuelvas a casa, que se alegre por tus logros, que se preocupe por ti… Nunca he sentido nada parecido. ¿Habrá sido envidia? ¿Es a lo que aspiro? ¿Que alguien se preocupe por mi? Una familia. Es algo bonito a lo que aspirar. Pero antes tendré que salir de aquí. Y la mejor y mas rápida forma de conseguirlo es ser el mejor.

Alguien que venga a visitarte. Incluso el novato David Shawn ha tenido la visita, aunque me parece que no del todo agradable de sus familiares. Puede que en realidad a lo que yo aspire no es la de recibir visitas, sino ser quien las hace. Y sentir lastima de la gente que esta sentada sola. Como yo. O como la persona que se ha sentado conmigo cuando nadie lo esperaba, yo incluido.

Big Boss se ha sentado conmigo. Entre toda la multitud. Entre todas las alabanzas y gente, Big Boss se encontraba solo. No he dejado de observarlo desde el momento en el que he visto a Gray Fox con su hermana (la eliminación de variables me lleva a tratarla como tal). Por momentos creía que había algo de él que me fascinaba. Pero en realidad creo que me siento reflejado en parte en él. Es una persona solitaria entre una multitud que obedecería sus ordenes bajo cualquier circunstancia. Salvo que yo no quiero dar ordenes.

Volvía a sentirme extraño bajo su mirada. Y ante su petición de sentarse no me he negado. Estábamos los dos solos. Así que considere que no había mejor acompañante para compartir nuestra soledad.

Parecía que esperara algún comentario por mi parte. Pero tampoco quería ser descortés. Y tampoco quería mantener una conversación vacía con alguien como él. Aunque después del silencio inicial, llamo a un camarero y le pidió un café y un agua para mi. Extrañamente tuve una sensación de Deja Vu. Pero es algo que no importa demasiado. En su presencia me sentí reconfortado.

No hablamos mucho. Creo que no hacia falta. Nos trajeron las bebidas y se encendió un cigarro. Y le pedí uno. Y con media sonrisa asomándose en su cara me regalo su paquete de tabaco y una caja de cerillas. Me comento que le gustaba fumar en sus misiones. Y después de eso no dijimos nada mas. Solo nos miramos. Y fue un rato muy agradable.

Pero no estoy seguro en querer aspirar a ser lo que es él. Quiero una vida. Y quiero poder confiar en alguien.

Y ahora, si leéis esto, podéis compararla con la multitud de notas de los reclutas que echan de menos sus hogares.