Full Snake. Cara B

Lunes 23 de Octubre de 1989

 

-Que listo eres…- Esas fueron las ultimas palabras antes de escuchar un disparo y que todo se volviera de color rojo.

<<¡Hijo de puta! No podía buscar otro ángulo. Ahora tengo los sesos de este engendro por toda mi cara. Y encima este olor se te pega en la piel. Míralo. Ahí observando a su presa. Incluso diría que hay un brillo de diversión en sus ojos por haberme llenado de mierda de segador. No lo hace mal. Pero me encantaría abrirlo con mi cuchillo>>

<<Vaya molestia. Estaremos toda la noche así. Esto me aburre. >> Entonces fue cuando su compañero saco un par de grandas. -Desgraciado, ¿conque robando material a los centinelas eh? Bien podrías haberlas sacado antes…- Y echo ha correr en búsqueda de la entrada seguido por Liquid.

Pocos segundos después ya escucharon como los 3 segadores restantes los seguían. Y vio volar en el aire el par de anillas y los seguros de las granadas. Después las granadas no estaban en las manos del otro soldado.

Salieron por fin del campo de maíz. Y las dos explosiones se produjeron dos segundos después. Dos segadores salieron volando por la explosión. Uno de ellos partido por la mitad. Y otro al que le faltaban las piernas aterrizo cerca de ellos. Aun agonizaba.

Pequeño hijo de perra-. dijo Liquid en Ruso mientras con el cuchillo le rebanaba el cuello. -¿Donde estará el otro?

Fue entonces cuando de entre el maíz apareció corriendo el ultimo de los segadores. Se dirigía ante su compañero. Estaba de espaldas. Y con el cuchillo con el que le acababa de cortar el cuello al otro segador se lo lanzo al pie. El segador grito de dolor cuando el cuchillo le atravesó el pie. El pie se le abrió en canal debido a la velocidad y fuerza a la que se dirigía. El cuchillo se quedo clavado en el suelo lleno de sangre. Y el segador cayo y dio dos vueltas hasta llegar a los pies de su compañero. Que con un solo disparo en la cabeza acabo con el show de Liquid.

¿No te gustan mis métodos eh?  Sabes que podría haberle dado en la cabeza, pero no he querido – Pensó Liquid mientras iba a recoger su cuchillo. Al volverse su compañero ya abrió la puerta y bajaba las escaleras.- Definitivamente no te gusto. Tranquilo, cuanto antes acabemos mejor.

Bajaron por el pasillo. Estaban solos y no había indicios de haber ningún guarda. Era un pasillo con poca iluminación, sin puertas, que llevaba hasta unas escaleras al piso inferior. En el siguiente piso el pasillo era un poco mas largo. Doblaron a la izquierda en el cruce ya que según sus indicaciones tenían que ir a parar a una sala donde ahí cogerían caminos separados para conseguir su información y escapar por sus correspondientes rutas de escape.

La puerta por la que tenían que entrar estaba en el extremo noroeste. Y observaron con curiosidad que en los extremos norte y sur del pasillo, habían dos compuertas de acero, sin lector de tarjetas ni nada con lo que pudieran abrirse.

Siguieron avanzando con cautela, a pocos metros de llegar a la puerta donde estaba el centro de operaciones, y donde deberían separarse, se encontraron con una puerta que ponía "armería". Liquid intento abrir la puerta, pero estaba cerrada electrónicamente y sus tarjetas de acceso no les permitían entrar. Liquid miro como su compañero se encogía de hombros, como si le dijera que no tenia importancia.

Y fue entonces cuando se encendió otra alarma. Liquid y su compañero se miraron el uno al otro. Como si quisieran buscar el detonante de la alarma y quisieran culparse el uno al otro con sus miradas. -¿Que miras gilipollas?- Pensó Liquid.

Y las compuertas Norte y Sur se abrieron. Y de ahí empezaron a salir decenas de segadores. – MMMmmm… no esperaba que esto fuera tan fácil- dijo en ruso Liquid mientras se sacaba la pistola, se la pasaba a su compañero e intentaba abrir la puerta de la armería.

Mientras Liquid estaba pirateando el sistema, su compañero disparaba hacia las dos compuertas. Disparaba tiros certeros. Cada disparo era una muerte de un segador. Debido a la cercanía con la compuerta norte, las ráfagas eran de dos disparos hacia el norte, y uno hacia el sur. No fallo ningún solo disparo.

Pero se estaba quedando sin balas. Y Liquid pudo ver de reojo que en el suelo habían ya dos cargadores vacíos. Le lanzo los suyos. Debía darse prisa. Sabia que estaba a punto de conseguirlo, pero también sabia que no iban a durar mucho tiempo si no conseguían abrir la armería y hacerlos retroceder.

Cuando su compañero se quedo sin munición, cogió las pistolas por el cañón y tumbo en dos golpes a un segador que consiguió acercarse mas de la cuenta. No le quedaba otro remedio que luchar así.

Liquid lanzo su cuchillo y se lo clavo al cuello de otro segador que iba a atacarlo por la espalda. Y finalmente consiguió abrir la puerta de la armería.

Al grito de "Colt", le paso un rifle de asalto y empezaron a disparar contra los dos extremos del pasillo. Iban avanzando lentamente. Liquid al Sur y su compañero de misión al Norte. De espaldas el uno del otro. Dando por hecho que tanto el uno como el otro haría bien su trabajo.

Y así lentamente, llegaron hasta la puerta del centro de operaciones. El centro informativo donde se separarían para terminar de cumplir su misión. Llegaron en el momento en el que sus rifles hicieron "clic". Se les acabo la munición. Y fue cuando dos segadores se lanzaron sobre ellos.

Tanto Liquid como el otro soldado les golpearon con sus rifles, y fue entonces cuando sus espaldas chocaron entre ellos.

Por puro reflejo. Los dos soldados de giraron. Dispuestos ha atacar en ese momento de tensión. Estaban entrenados para que una sorpresa de ese tipo no hiciera que su sangre se desplazara casi instantáneamente a las piernas, sino a la parte superior de su cuerpo, dispuestos a golpear.

Esa era una actitud natural y primitiva del ser humano. Cuando te dan una sorpresa, o un susto. Desde los tiempos en los que la civilización no era como la conocemos y teníamos que sobrevivir en plena naturaleza, se actuaba de esta manera. Estamos diseñados para huir. Cuando nos asustamos notamos como un escalofrió recorre nuestra espalda. Como un sudor frió recorre nuestra columna vertebral. Como nuestras piernas se ponen en tensión, listos para huir gracias a que la sangre ha ido a parar al lugar mas idóneo para echar a correr. Esa era la reacción natural que había prevalecido durante tantos años en el ser humano. Desde que convivíamos con las bestias.

Pero ellos estaban  entrenados para otro tipo de reacción. No de evasión. Sino de ataque. Y cuando se giraron de repente, dispuestos a atacar, las dos bestias salvajes que momentos antes luchaban por salvar la vida, no vieron a ningún enemigo. Sino a un aliado. Se sorprendieron mutuamente. Pero la reacción no fue inesperada. Utilizaron la tensión en la parte superior del cuerpo para atacar al segador que venia de cara.

Estaban sincronizados. Funcionaban como un solo ser. Giraban sobre ellos mismos para aprovechar al máximo sus recursos y sus fuerzas. Y cuando eran conscientes de que no podrían aguantar mucho tiempo así, los dos a la vez pasaron sus tarjetas de acceso por el lector para abrir la puerta y llegar finalmente a la ultima zona de la misión en la que deberían compartir camino.

Jadeantes, cansados y con la adrenalina nublándoles la vista, observaron esa nueva habitación. Una sala llena de ordenadores. Con dos puertas una a cada banda con las letras "A" y "B". Y en el centro de la habitación, algo que nunca habían visto hasta ahora.

Les esperaba un ultimo contratiempo. Un soldado con mas de tres cuartas partes del cuerpo metálico. Por su actitud les estaba esperando. Y blandía una espada. -Por lo visto esto es la traca final- Pensó Liquid.