Red Faction: Guerrilla

 

 

 

 

By Sone

 

 

Sin considerarme un experto en los juegos “Sand Box”, creo que quedabastante claro que, para la mayoría, GTA es el baluarte de este estilo dejuego. Casi ninguno, por no decir ninguno, le hace sombra a Rockstar con esamagia que sabe implementar en su saga consagrada de aquí a la eternidad. Parami, GTA San Andreas fue el apoteosis que dejó el listón altísimo y tocó techo(al menos por el momento. A ver quien es el guapo que lo rompe). Ni siquiera susucesor, GTA IV (siempre dentro de mi premisa), consigue igualarlo. Soyconsciente de que mejoró en jugabilidad, y no es que me influenciara el hechode que cambiara el escenario de todo un Estado a la ciudad de Liberty City, nome pareció un paso atrás. Tal vez fueron los personajes, los cuales ellos y yono llegamos a conectar mientras que los anteriores eran de un apabullantecarisma de los que casi me daba un infarto descojonándome vivo. De algún modo,la cuarta entrega me dejó un tanto frío aun habiéndolo pasado bien. Pero es quecon San Andreas me lo pasé increíblemente bien.

 

 

 

 

Esto me lleva al título que voy a comentar, Red Faction Guerrilla y, conpermiso de los Sand Box más o menos recientes que no he llegado a probar, desdeel mencionado San Andreas, no me lo había pasado tan bien con un juego de estacategoría. Tal vez parece excesiva la afirmación y por nada del mundo voy acompararlos ni mucho menos ponerlo a la misma altura, en absoluto, porque paranada es un rival digno. Sencillamente, me parece algo un tanto desmarcado, comoun pulmón que da cierto margen de aire y frescura al tedioso y estancadoconcepto del que ya se basan tantos juegos. Su principal punto fuerte es sudiversión directa a la que se le puede llamar de todo menos descafeinada.

 

 

Si hablamos de Red Faction, hablamos de destrucción, puesdesde sus inicios fue su principal baza reconocible. Empezó la saga con sus dosprimeras partes siendo FPS que no dejó indiferente a nadie e impactó con lasprimeras imágenes de destrucción de escenarios de forma muy creíble yconvincente. Esta tercera parte, Guerrilla, cambia su concepto para convertirseen un Sand Box al uso para experimentar sus bondadosas cualidades desde otropunto de vista, llevándose consigo sus detalles que lo hacían destacar y queperduran todavía hoy en día, destrucción. Y es que tal vez, sin hacer muchoruido, la saga Red Faction se está dando a conocer como algo a tener en cuentaseriamente. El reciente anuncio de la cuarta entrega puede ser prueba de ello ypuede ser algo grande, porque esta saga, aun pudiendo cuestionar lo que lefalta, ha crecido a pasos agigantados de forma positiva. THQ parece que le dacuerda para rato.

 

 

Ya no es ningún secreto que RF nos sitúa en el planetarojo como escenario (aunque su segunda parte tomaba acción en la Tierra) y unconsiderable cacho de terreno se convierte en nuestro parque temático. Pareceque a la gente lo que realmente le gustó es que el juego se identificara conMarte. El año que se nos sitúa es el 2120, cincuenta años después de loacontecido en la primera parte. En aquella época, la Tierra empezó a padeceruna fuerte crisis de pobreza mineral, la carencia de recursos hizo que Marte seconvirtiera en la nueva fuente minera que abasteciera las necesidadesterrestres. Era una nueva oportunidad para engendrar una empresa que originaríagrandes beneficios, y allí entró en juego la gran Corporación Ultor para llevartoda la organización en Marte. Pero la ilusión duró poco, más allá de ver lanueva tierra de las oportunidades, Marte pasó a ser un infierno para losmineros. La corporación Ultor podía dominar Marte a su antojo lejos del ojoajeno de la Tierra, lo cual provocó que se mostrara un nuevo camino para hacerlo que se quisiera para sacar más dinero aunque fuera dar un paso atrás en elconcepto de humanidad. Los mineros empezaron a sufrir un fuerte castigo, lascondiciones de vida en el planeta eran deplorables y los derechos humanosprácticamente inexistentes y, por si fuera poco, surgió una grave epidemia enla colonia llamada la plaga para la cual no había antídoto. La pobre nutrición,las palizas constantes, el abuso y la opresión estaban tensando mucho la cuerdaentre los mineros, hasta que la muerte de uno de ellos a manos de soldados dela Ultor, hizo saltar la chispa para que se iniciara la rebelión. Los minerostomaron armas con sus trajes rojos y de allí nació la Red Faction (aunque nuncahe tenido claro si lo de Red viene por el planeta rojo o por sus trajes minerosde color rojo… bah, poco importa).

 

 

Ya no manejamos a Parker (más que nada porque ahoratendría 70 u 80 años y parece que está muerto), que se dio a conocer como elgran revolucionario que liberó a Marte en su momento y que parece que se haconvertido en una leyenda allí, incluso un sector lleva su nombre en unaespecie de conmemoración. El planeta ha pasado a ser terraformado, es decir,que es habitable y respirable. Parker ya tuvo su momento de gloria en laprimera parte y ahora llevaremos a Alec Mason, un minero recién llegado de laTierra que quiere reunirse con su hermano queriendo alejarse de los problemas yganarse la vida con lo mejor que sabe hacer, ser minero. Sin embargo, las cosasno pintan demasiado bien, viniendo de la Tierra, Alec es desconocedor de losconflictos que pugnan en Marte. La EDF (Earth Defence Force), la cual colaborócon la Red Faction y lucharon juntos contra la Corporación Ultor, parece que yano es la que era. Al parecer, la EDF está siguiendo los mismos pasos que laUltor llevó a cabo años atrás oprimiendo al obrero incluso con más sadismo,todo para sacar el máximo beneficio. Hay asesinatos, desapariciones,secuestros… , así que la Red Faction vuelve a renacer para intentar hacerlibre al pueblo de Marte de la tiranía de la EDF, pero esta vez como enemigos.

 

 

No obstante, las cosas no pintan tan bien como antes, laRed Faction no es ni la mitad de lo que era, no tiene tanto poder como el quese ganó antaño y se está reorganizando, mientras que la EDF está sumamentefinanciada y bien aprovisionada de hombres y armamento. Las cosas aún sevuelven todavía más complejas con la manipulación de la información, la RedFaction es vista desde la Tierra como un grupo terrorista que mancilla el buennombre que se ganó este grupo revolucionario, así que en esta ocasión dependende ellos mismos sin ayudas de nadie. Dentro de este embrollo algo caótico, Alecse reencuentra con su hermano y descubre que forma parte de la RF y ésteintenta convencerle de que también se una a la revolución. Pero Alec no estápara meterse en líos, ni ganas que tiene, ni siquiera cuando matan a su hermanodelante de él y que tanto le duele le empuja a ello. Sólo cuando le acusan deterrorismo por tener explosivos (y encima tiene licencia porque se usan en laminería), cuando una escaramuza de la RF le salva el culo de que lo acribillen,y cuando una rubita a la que no se le puede decir que no le persuade, es cuandodecide unirse a la rebelión porque no le queda otra. La RF es débil, comoíndica el título, es una guerrilla, así que nos toca ponerle las pilas.

 

 

Cosas que tiene la vida, ser minero ya te convierte en elsoldado más letal y la RF no tiene nada mejor que hacer que enviar al nuevo alas misiones más suicidas cuando se requeriría de un ejercito y no a un solohombre. Tendremos nuestra libertad para actuar, aunque siempre desde nuestrobando ya predefinido, ser malvados con los nuestros trae consecuencias. Estejuego se basa en una guerra y, como en toda guerra, el arma primordial es lamoral de la gente, ahí es donde prima el choque de fuerzas entre la EDF y laRF. Así que eso nos limita a actuar con cierta moderación y cautela cuandosembremos destrucción allí por donde pasemos y dañar lo menos posible a losnuestros para ir manteniendo una moral alta. Obviamente, el juego empezará conla dominación total de la EDF sobre Marte y con la moral de la gente de a piepor los suelos y, para convencerlos de que se unan a la revolución, tendremosque hacerlo con nuestros actos para enchufarles una inyección de ego y se unana la causa.

 

 

Para impartir algo de inspiración al pueblo, que mejor queun solo tío sembrando caos y destrucción por doquier. Adentrarnos en las basesde la EDF destruyendo sus edificios y estructuras estandartes. Esa será nuestrapalabra para acabar cumpliendo nuestro objetivo de liberar a Marte, pero paraello habrá que ir paso a paso liberando los 6 sectores dominados por nuestrosenemigos. Las misiones principales que sirven al argumento serán las que daránbuena fe de ello, pues señalan los objetivos prioritarios para mermar lasfuerzas de la EDF que dominen cualquiera de los sectores en el que nosencontremos. Pero las misiones principales tienen que ser desbloqueadas, y allíes donde entran en juego las misiones secundarias. Este es, posiblemente, delos pocos Sand Box donde las misiones secundarias son gratificantes, quizá notodas, pero sí en su mayoría. Allí encontraremos misiones de destrucción,demolición, conducción contrarreloj, persecuciones, asaltos a convoyes, ataquesa bases, defensas de base, liberación de prisioneros y, si no me dejo ningunamás, creo que ya está. No es un apartado muy variado pero os aseguro que sontremendamente divertidas, de una duración ajustada que no llega a hacersepesada.

 

 

Algunas de estas misiones secundarias provocan que lamoral de la EDF se desinfle, pierdan poder de dominación sobre el territorio ysuba la moral de nuestra gente. Pero eso no sólo sirve para avanzar, también seobtiene una recompensa, que la gente se una a la batalla cuando despertamosnuestro belicismo. Podemos empezar un enfrentamiento con la EDF y, si la morales alta en nuestro bando, la gente que pase por allí con sus vehículos ocaminando, sacarán sus armas y se unirán a nosotros en la batalla. Cuando esoocurre, las misiones principales se van desbloqueando. Pero no por ello hay queseguir las misiones secundarias (al menos que queramos logros o trofeos), irpor libre divirtiéndonos destruyendo todo a nuestro paso en las bases de la EDFque están señalizadas en el mapa, también nos pueden servir para debilitar sudominación y que se vayan desbloqueando las misiones que prosiguen la historia.Por otro lado, estas misiones principales, todas y cada una de ellas sonmagníficas, increíblemente divertidas, con una dosis de destrucción memorable.Y todo sea dicho, bastante variadas y originales.

 

 

La jugabilidad es prácticamente igual a la de Niko Belicde GTA IV, incluso más ágil y rápida si cabe. Disparar como locos en tercerapersona, cambiar a cámara sobre el hombro y cobertura. Pero a todo esto se lesuma su mayor virtud, el gozo de destruir. Y claro está, como todo Sand Box,conducción. Los vehículos tienen una estética y un diseño realmente rara. Si quitamosa los vehículos más obreros entre camiones, camionetas y todoterrenos queparecen los más normales, encontramos vehículos urbanos que se quedan entre loconvencional y lo futurista (si habéis visto Desafío Total, tienen unos diseñosparecidos a los que salen en la película). Incluso el vehículo estándar de laEDF me parece un guiño descarado a uno que sale en la película, del mismodiseño y color, y no me extrañaría que fuera adrede ya que ambos se sitúan enMarte y con una rebelión de por medio. La conducción es quizá de lo másdesconcertante que tiene el juego, no porque sea mala, porque todo respondebien, pero parece que hayan querido plasmar y reflejar unas condicionesplanetarias que resaltaran con diferencia a como se comportaría un vehículo enla Tierra, una especie de síndrome de diferencias gravitacionales o terrenales.Los vehículos son algo mastodontes, desproporcionados y con sensación de serpesados, con grandes neumáticos que dan sensación de gran tracción sobre elterreno. Tal vez es por estética y cuaje en lo que sería una colonia marcial osencillamente para hacer algo diferente a lo demás. No es malo ni negativo,como he dicho, desconcertante cuando ya venimos acostumbrados a la conducciónde otros Sand Box. Ni siquiera diferenciaremos entre coches deportivos yutilitarios, porque no hay vehículos de gran velocidad, aunque sí hay algunosmás veloces que otros, en el juego no destaca en eso, todo es de uncomportamiento normal y limitado y, quizá, falto de variedad. De algún modo u otro,quizá os sentís un poco raros al conducir hasta que os acostumbréis a suscondiciones. A lo que se le nota más carencia en este apartado es no podermanejar ningún vehículo volador, pero por otro lado, sí que tendremos laposibilidad de montar en máquinas bípedas obreras que causan auténticosestragos y no volverá a crecer la hierva allí por donde pasemos.

 

 

Obviamente, para que este juego haga un alarde tanpresumible de destrucción, nuestro protagonista tiene que ir acompañado de unbuen arsenal. Las armas de este juego me parecen tremendas, cada una de ellasme encanta. No faltarán la típica pistolita, el fusil de asalto, la escopeta,francotirador y el lanzacohetes, pero se unirán también armas tan inverosímilescomo una lanza, un lanzacohetes de pequeña destrucción masiva, un lanzador desierras explosivas y, como no, no podían olvidarse de las míticas cargasexplosivas por control remoto que tan famosas se hicieron en la primera partede RF. Todas las armas sirven bien, el único handicap es que sólo podemosllevar cuatro armas encima, y una ya es indispensable, nuestro fiel martilloque siempre vendrá con nosotros, así que sólo quedan tres espacios. No es malo,pero el juego tiene una variedad de armas tan suculenta de las que se sacantanto provecho, que cuesta decidir cual llevarse, y tres espacios en ocasionessaben a poco. Las armas podrán comprarse y otras sólo las conseguiremos denuestros enemigos. Podrán comprarse mejoras pero no pagando con dinero, sinocon chatarra que vayamos encontrando por el escenario.

 

 

Pasando al escenario marcial, el planeta rojo está muybien recreado y es muy creíble, aunque no llevemos escafandras y podamosrespirar, sí que destila la sensación de que nos encontramos allí. Incluso hantenido el acierto de cambiar los filtros de color entre una zona y otra para nodar la sensación de sobrecarga que sería estar horas y horas de juego con unescenario tan desolador con el rojo de Marte. La excusa de terraformar elterreno para hacerlo habitable, ha hecho que se permitan tonos más azulados,climas nevados y zonas donde empieza a erigirse la flora. Pero allí llega elpunto de inflexión que ha cosechado más críticas, la sensación de poca vida queimpera en el entorno. No nos encontraremos con grandes ciudades abarrotadas desociedad que hagan las cosas agradables a la vista. Sino que más bien, se haquerido recrear una visión de una Marte puramente colonial, donde los edificiosson utilitarios de quita y pon y la gente no se contará precisamente enmillones, obviamente eso facilita las cosas para sacar la mejor destrucción quenos permite el juego, enfocado más en el exterior que en lo interior. Y,sacrificando el detalle de la puesta en escena, ha permitido que los personajesestén muy bien recreados y detallados donde todo luce con mucha solidez. Parami, allí es donde radica el concepto, un avance coherente en el tiempo. Aunquenos sitúe en una época temporal considerablemente avanzada, no nos esperancosas increíblemente futuristas. Ni ciudades ni nada, simplemente la imagen deque Marte aún es joven desde que el hombre puso el pie allí y poco a poco se vaexpandiendo. Pero gracias a eso, la destrucción en la que se apoya el juegosaca a relucir su mayor fuerza y potencial, dotándonos de la posibilidad dedestruir cualquier edificio, donde el resultado es brutal.

 

 

La física es increíble, podemos dejar un edificiogravemente dañado y que se derrumbe por su propio peso al cabo del tiempo, asícomo las vigas y soportes clave que sustentan la estructura serán los quefaciliten más el trabajo a la hora de demoler y destrozar los habitáculos.Seguramente, en comparación a otros títulos del mismo género, RF dé unasensación de vacío, pero los interiores también tienen sus detalles si nosfijamos bien, hay camas, escaleras, estantes, armarios, ordenadores, mesas,libros, luces…, o sea, que tampoco es algo que dejen sin cuidar aunque sepeque de cierta soledad. Cada uno puede verlo como quiera, pero no lo consideroalgo que le baje enteros al juego. La estética recreada me parece acertada ybien cohesionada.

 

 

Pero aunque este juego esté forjado con muy buen hacer y resultado,uno no puede evitar darse cuenta de los detalles que pueden empañar un poco suimagen, haciéndolo uno de esos juegos ‘casi’, tan casi como decir que es unapena y una lástima que no pueda dar más de sí cuando no era tan difícilconseguirlo con lo poco que le faltaba, porque puliendo ciertos apartadospodría haber sido uno de los mejores sand box paridos, y eso que ya lo es. Enciertos puntos es como si faltara algo de esmero, como por ejemplo la pocaprofundidad del juego, posiblemente causada por el pobre argumento al que se lepodía meter perfectamente más emociones e intrigas para hacerlo más atrayente ysumergirnos más en el juego. Los personajes son bastante planos y no haydemasiada empatía, son tan normales que si no fuera por la acción del juegoharían bostezar a cualquiera, es como si faltara algo de complicidad con eljugador. Y tal vez le falta algo de variedad en misiones principales que, comohe dicho son muy divertidas y variadas, pero la mayoría bastante centradas enla destrucción y, aunque hay misiones que no se centran en eso, son escasas,podían haberse tomado la libertad de hacerlo más digerible con misiones másdesmarcadas. Pero aun así, la diversión está garantizada.

 

 

Y por último, la mencionada diversión, es lo que hequerido dejar para el final porque se me hace un poco complejo saberexplicarlo. La diversión es grandiosa, pero es que el juego se pone burrísimoantes de la primera hora de juego y allí me lleva a la conclusión de que seaposiblemente eso a destacar lo que le convierte en casi uno más del montón. Laacción llega a su clímax apenas empezar con las primeras misiones, es decir,que el juego se mantiene inerte de principio a fin, no hay una curva ascendentede emociones, pero por el contrario, tampoco existe una curva descendente. Esocausa extrañas sensaciones cuando llevamos horas jugando, no lo convierte enpesadez pero sí roza la reiteración y que sólo lo salva su endiabladadiversión. Me resulta un caso muy raro que irradia este juego. Y otro apartado,es el multijugador online, siendo yo no muy partidario, reconozco que le damuchos más alicientes a este juego donde se le saca mucho provecho. Vale lapena experimentarlo y más estando rebajado, sin contar de que se acerca lacuarta entrega y puede mejorar considerablemente lo que le falte a esteGuerrilla que no sobraría en ningún estante. En mi humilde opinión, apartandolos trabajos de Rockstar, me he encontrado con el mejor Sand Box de esta generación.