Recordando: Columbine

Hoy voy a cambiar diametralmente de tema porque creo que a veces es necesario ponerse serios y hablar de estas cosas, que en cierto modo nos marcan. Ayer se cumplían 9 años de la tragedia del instituto Columbine, en la que dos alumnos con armas semi-automáticas mataron a 12 compañeros y un profesor e hirieron a otros 23, y después se suicidaron.

¿Porqué me he decidido a hablar de este tema? Bueno, para empezar, la idea comenzó a surgirme el sabado pasado cuando, haciendo zapping, ví por casualidad que le habían dedicado la Noche Temática a Columbine, con la emisión de un documental especial y de la consabida Bowling for Columbine de Michael Moore. A pesar de la ironía subyacente al hecho de que lo ví por casualidad mientras jugaba al Call of Duty 4, no pude más que apagar la consola y ver entero el documental. Era un documental simple, que se limitaba a reconstruir los hechos, meses antes de la conocida tragedía, y los indicios que poco a poco iban mostrando al ojo preparado para ver, lo que estos muchachos acabaron haciendo. Por desgracia, nadie fue capaz de verlo a tiempo, ni siquiera los padres o los tutores, a pesar de que saltaba a la vista la situación de opresión y discriminación que sufrían cada día en el colegio. Sin duda lo mejor de ese documental, a diferencia de la sobrevalorada obra de Moore, era que planteaba los hechos sin juicio previo, sin acusar directamente a nadie.


Imágenes tomadas desde la cámara de la cafetería, 10 minutos antes de que Dylan y Eric se suicidaran.

Los hechos eran simples. Dylan Klebold, un chaval sensible pero que no destacaba en nada (no era deportista, ni un lumbreras, ni guapo,…) trabó amistad con Eric Harris, que estaba en la misma situación social, salvo por una diferencia, estaba lleno de odio. Juntos, se dedicaban a hacer cortos como los que actualmente se cuelgan en YouTube por el simple afan de divertirse, algunos realmente divertidos. En uno de esos videos que aparecían en el documental, se veía como ellos paseaban en grupo cuando, de repente, se cruzaron con un grupo de deportistas que les empujaron, pero en vez de recriminarles ese comportamiento, lo dejaron pasar, porque, como decían sus amigos de aquella época, eso pasaba cada día. Poco a poco, ese nivel de frustración fué creciendo y creciendo, y sus cortos de cine fueron haciéndose más violentos. En uno de los últimos, Dylan y Eric aparecían disfrazados con un abrigo negro (el mismo que llevaban el día de la masacre) y aparentaban hacer de justicieros que vengaban los abusos sufridos por otro compañero, disparando al acosador. Al parecer, poco a poco empezaron a creerse ese rol, y ya no se quitaban los abrigos para ir a clase, lo que provocaba el miedo y le recelo de los demás alumnos, pero nadie hizo nada.


Eric Harris y Dylan Klebold, dos alumnos aparentemente normales

Tampoco lo hizo el padre de Eric, que ante las gamberradas de su hijo (robar material informático, hackear el ordenador del instituto, romper la luna de un coche con una piedra,…) siempre se ponía del lado de él, en lugar siquiera de dudar al menos de esto.

En resumen, la tragedia se podía haber evitado. Tampoco se le puede echar la culpa a las armas (las hay y muchas), al menos no toda la culpa como pretende Moore, ni a los videojuegos. Yo sinceramente creo que la culpa la tiene el ambiente estudiantil. Todos hemos visto esas películas americanas en que la población se divide en populares, normalitos y nerds. Si tienes suerte y te encasillan en el primer grupo, tu vida va de lujo y te puedes permitir meterte impúnemente con el resto de alumnos porque no te dirán nada. Si te toca en el segundo grupo, en el de la inmensa mayoría, te limitarás a pasar de curso para llegar a la universidad, intentando no caer en desgracia ante el primer grupo. Pero amigo, ¡ay amigo!, si te toca en el grupo de los nerds ya te puedes ir preparando. Si analizamos fríamente el asunto, veremos que la gran mayoría de asesinos estudiantiles y víctimas de suicidio caen dentro de este grupo, un grupo amplio que no se limita a los "empollones" como tradicionalmente se traducia, sino que incluye a los pringados, los loosers, que reciben día sí y día también su ración de menosprecio. Esto tal vez pueda sonar exagerado, pero en EE.UU. está a la orden del día, y el fenómeno que actualmente conocemos como bullying, nació allí, y es una auténtica tradición nacional.


Una tragedia que podría haberse evitado pero es más fácil echar la vista a un lado.

Era una tragedia evitable. Si alguién se hubiese parado a escucharles, tal vez, hoy esos 12 chicos muertos serían padres de familia y ese profesor abuelo, pero no, es más fácil culpar a la tele, a los videojuegos, a las armas, a todo, menos culparse a uno mismo por no ver más allá de lo que pasa delante de nuestras narices. Columbine sirvió para que la sociedad se diera cuenta de que la violencia y los asesinatos no se encuentran sólo en los ghetos, y que a veces el asesino de tu hijo puede ser aquel compañero de clase al que nadie hacía caso.

Para acabar, un video de Jeremy, la canción de Pearl Jam que levantó polémica en su época, y que de hecho se adelantó a la masacre Columbine:

//www.youtube.com/watch?v=7uc-p8fbyEM

(lo siento no pude enlazar el video por problemas de copyright, aun así, disfrutadlo)

Saludos!