El Código Da Vinci y el Misterio de Rennes-le-Château

En esta entrada no voy a hablar del libro de Dan Brown, harto conocido, sino de uno de los misterios actuales de los que se alimenta, y no es el Santo Grial.

Como casi todo el mundo sabe, así que no creo que se pueda considerar un spoiler, el Codigo da Vinci se centra en la posibilidad de que Jesus tuviera descendientes vivos, gracias a Maria Magdalena, su mujer, y que serían en realidad ese Sang Real (San Grial y de ahí, Santo Grial). En su libro, Brown mezcla sin contemplaciones todas las leyendas medievales habidas y por haber, tengan o no sentido, confundiendo templarios con cátaros y otras barbaridades varias. Pero como ya he dicho antes, esta entrada no es una crítica literaria, ni tampoco de si el libro es un plagio o no. Antes de poder explicar el misterio de Rennes-le-Château y la inesperada fortuna del padre Saunier, debó introducir alguno de los elementos que vinculan a este religioso al libro de Brown.

Los cátaros, los templarios y Maria Magdalena

Después de la muerte de Cristo, nada se sabe a ciencia cierta sobre el destino de Maria Magdalena, basicamente porque no aparece en ningun evangelio oficial, que son las únicas fuentes "historiográficas" admitidas. Existe un evangelio apócrifo de Maria Magdalena, que supone un problema para las autoridades religiosas, como todos los evangelios apócrifos, pero tampoco nos dice qué paso con la "preferida" de Jesús. Por lo visto, nada índica que realmente Maria Magdalena fuera una prostituta (los evangelios no lo dicen), y es probable que perteneciera a una familia adinerada procedente de Bethania, como Jose de Arimatea.


Según Brown, Maria Magdalena en la Última Cena de Da Vinci

Sin embargo, existen leyendas en Francia que aseguran que Maria Magdalena huyó de Jerusalem y fue a refugiarse a la provincia romana de la Galia Cisalpina (sur de Francia). Esto, por supuesto, tiene muy poca base científica, sobretodo porque no había ninguna comunidad judia en la zona, y lo lógico sería que hubiese emigrado a Egipto. Pero esto no es motivo para que alrededor de este viaje mítico, durante la época medieval se creará un culto a la santa en esta zona. Hay numerosas iglesias dedicadas a esta santa, y precisamente entre ellas está la de Rennes-le-Château. Si a eso, le añadimos la leyenda de que fue ella la que se llevó el Santo Grial, ya tenemos el tesoro localizado y oculto en el Sur de Francia.


En realidad, el Santo Grial está en la catedral de Valencia, o eso dicen…

Ahora es cuando entran en escena, en nuestra historia, los cátaros. Su nombre proviene de ??????? (kazarós), que significa "los puros" y su origen hay que buscarlo en las sectas formadas en Europa del Este, como lo bogomilos. También son conocidos como los albigenses porque tenían su principal base de influencia en la ciudad de Albí (Lenguadoc), pero ellos mismos se hacían llamar Les Bons Homes (Los Buenos Hombres). Lo que ellos predicaban tuvo una gran acogida en todos los sectores de la población, tanto entre los ricos señores feudales como entre los pobres, pero tambien les hizo ganarse la enemistad de la Iglesia porque iban en contra de los preceptos básicos de la misma. Para los cátaros, el alma de un hombre y una mujer eran iguales a los ojos de Dios y se las admitía en sus filas, pero lo que más inflamaba las iras de la Iglesia era que hacían voto estricto de pobreza (lo que contrastaba con la riqueza de los monasterios benedictinos), lo que los dejaba en evidencia. Pero aquello no era un motivo obvio para considerarlo herejía. La creencia esencial en la que se basaba el catarismo era que el ser humano era un ser espiritual originalmente, y que como castigo por el pecado original, Dios había creado la vida material. Para ellos, la vida era el castigo de Dios y la penitencia, ante los envites del demonio, que se debía soportar, vamos, en pocas palabras, que la vida empezaba después de la muerte. Por esto, en vida, debían permanecer lo más puros posibles, sin contaminarse por la avaricia o la lujuria. Para ellos, el sexo estaba prohibido, no por los motivos habituales en el cristianismo sino porque estaba prohibido traer más niños (almas puras) al mundo, entendido éste como un engaño del Diablo. Estas creencias en realidad derivan del Maniqueismo (o zoroastrismo) y del gnosticismo, ambas, creencias prohibidas por el cristianismo.

Por supuesto, esto chocaba con la Iglesia, y con el instinto de autoconservación de la especie todo sea dicho, y ante la cada vez más extendida influencia de los cátaros, que habían llegado a convertir a gran parte de la nobleza del Lenguadoc, el papa Inocencio III decidió iniciar una cruzada contra los cátaros: la Cruzada Albigense. La cruzada supuso una auténtica guerra civil entre los nobles que apoyaban a los cátaros como los que apoyaban a la Iglesia (el rey Pedro I de Aragón, padre de Jaime el Conquistador, murió en la batalla de Muret). Finalmente, la cruzada terminó con el asedio y toma del castillo de Montsegur, donde los últimos cátaros y creyentes se habían atrincherado. El castillo es prácticamente inexpugnable, como casi todos los castillos cátaros de la zona, pero finalmente acabó cayendo y todos sus habitantes fueron asesinados y quemados vivos en una hoguera gigantesca (prat del cremats). Se dice que al preguntarle al lider de la cruzada sobre qué hacer con los derrotados, éste dijo "Matadlos a todos que Dios ya reconocerá a los suyos". Para perseguir a los supervivientes, Inocencio III creó la Inquisición.


Montsegur, un auténtico rompepiernas

Ese fue el final de los cátaros. Pero existen leyendas que afirman que justo antes de la caida del castillo, unos creyentes escaparon del castillo con un extraño tesoro que no se volvió a ver más, lo que contrasta con la ideología cátara. Si el tesoro era de riquezas o si era el Santo Grial, es algo que queda para la imaginación de cada uno.

Rennes-le-Château y el padre Saunier

Rennes le Chauteau es un idílico pueblo del sur de Francia, cerca de Carcassonne, situado sobre la colina más alta de la región, en pleno corazón del catarismo. Desde allí se pueden ver diferentes castillos de la zona, como el de la vecina Coustaussa u otros, y por su localización (en la montaña más alta de la zona) lo lógico sería encontrar allí un castillo, en lugar de un pequeño (muy pequeño) pueblo con una ermita. Porque la clave del misterio reside en la pequeña capilla del pueblo y en lo que se encontró en ella.


Desde Rennes-le-Chateau se domina toda la zona


Y se pueden ver importantes castillos cátaros, en la lejanía

A medidos del siglo XIX, llegó un nuevo párroco al pueblo, llamado François Berenguer Saunier. Nada más llegar, se percató del penoso estado en que estaba la capilla, dedicada como no a Maria Magdalena, así que procedió a restaurar el altar como pudo. Pero entonces le sucedió algo inesperado: bajo una de las losetas del altar mayor, había algo escondido que cambiaría su vida.


El misterioso padre Saunier

Según la leyenda, partió con el misterioso paquete hacia Paris y se entrevistó con el obispo. Algo debió pasar en esa reunión, porque a partir de entonces, la Iglesia le otorgó todo el dinero, una pequeña fortuna, que el cura de pueblo les pidió para acabar de arreglar la iglesia. Debía ser una cantidad importante, la suficiente como para que con lo que le sobró, se construyera una villa lujosa que bautizó como Bethania, en honor, como no, de Maria Magdalena, y una misteriosa torre cuadrada, conocida como Torre Magdala.


La famosa Torre Magdala

Nadie sabe hoy dia para que servía la torre, ni porque hizo cambiar de ubicación el cementerio del pueblo. Tras la muerte de Saunier, todo el asunto quedó cubierto de un halo de misterio que aún dura, perpetuado por los lectores del Código da Vinci que peregrinan hasta allí, buscando ves a saber qué. Los hay que dicen que todavía, bajo el suelo de la Torre Magdala se oculta lo que encontró Saunier y que puso en jaque a la Iglesia, y en la actualidad han intentado excavar la zona, sin resultados. Algunos creen que Saunier encontró el tesoro de los cátaros, enterrado allí y protegido por los castillos circundantes, o directamente que encontró el Santo Grial. Tal vez, simplemente encontrara un tesoro escondido.


La extraña pila bautismal de Rennes-le-Château: sostenida por el mismisimo Diablo y coronada con una figura de Maria Magdalena.


El altar reformado por Saunier, demasiado sobrecargado para una ermita de pueblo

¿A qué viene esta entrada? Primero porque como ya me conoceis, no me gustan las entradas cortas, y por otro lado para introduciros en este pequeño misterio que he podido vivir de primera mano, porque yo fuí a ese pueblo encantado y esas fotos son mías. No sé si es cierto que Saunier encontró un tesoro o algo con que chantajear a la Iglesia, pero yo si tuve mi pequeño golpe de fortuna, como el sacerdote, y encontre un billete de 20 €uros. ¿Tendrá razón la leyenda? Quien sabe…

Para llegar a Rennes le Chateau, una vez en Carcassonne, hay que ir en dirección a Limoux y luego en dirección a Alet-les-Bans, hasta Couza. A partir de ahí, está bien indicado.

Espero que os haya interesado esta pequeño misterio, aunque yo no sea Iker Jiménez.

¡Nos leemos!

¡El virus de la suzumiyitis ataca de nuevo!