Mi pequeño homenaje: Alien (1979)

Me gustaría dedicar este pequeño rinconcito de la Internet, a una película que en su época marcó a toda una generación y a la que le siguió, y que, como Star Wars o Blade Runner, cambió para siempre el concepto del cine de ciencia ficción.

Si a eso le añadimos que este año se cumple el 30 Aniversario de su estreno (y que en mis manos ha caido la compilación de la tetralogía estas navidades), es más que merecido que le dedique una entrada especial a una de las películas que más me han marcado, y que inauguró una de las sagas más taquilleras y con más seguidores en todo el mundo, que no es otra que Alien, el Octavo Pasajero.

Alien, o cómo convertir una película de serie B en una obra maestra

El origen de esta estupenda película se debe, por extraño que parezca, a John Carpenter. El genio del terror de los 80 no es el autor ni material ni moral de la película, pero por culpa de no darle el reconocimiento debido a su compañero, y entonces amigo, Dan O’Bannon, en la película que ambos hicieron, Dark Space (que era una comedia de ciencia ficción sobre camioneros galácticos y extraterrestres bizarros), éste decidió reconvertir su primer guión en una película seria sobre esos mismos camioneros que deben enfrentarse a una criatura extraterrestre en el vacio del espacio.

Desde un principio, O’Bannon sabía que el guión sería para una película de serie B, por lo que no aspiraba a demasiado. En aquellos primeros momentos, con poco dinero con el que subsistir, se alojó en casa de su amigo y también guionista, Ron Shusset, ayudando éste a pulir el primer borrador de Alien y O’Bannon a Ron con su guión de Desafio Total. Sabían que para que una historia tan manida como aquella, claramente inspirada en las películas de serie B de los 50, como la Criatura del Lago entre otras, tenía que destacar de alguna forma para poder cautivar a los productores. Así fue como surgió de sus mentes una de las escenas más conocidas y memorables de la historia del cine, y un concepto muy interesante para explicar la invasión del parásito.


No a todo el mundo le sienta bien la comida china…

Conocida como el "rompepechos" (chest buster), la escena en aquel primer borrador impactó tanto que consiguieron un preacuerdo con la factoria de Roger Corman, que era la máxima aspiración que ambos tenían. Pero entonces algo cambio en el destino de la película, y que la alejó de convertirse en una serie B: la productora de Walter Hill (conocido por las películas de Harry el Sucio), Brandywine, hizo una contraoferta y consiguió quedarse con el guión.

Lo que parecía una relación artística prometedora, empezó a tener sus problemillas cuando el mismisimo Walter Hill empezó a entrometerse en él, re-escribiendolo sin permiso y haciendo cambios sustanciales, como cambiar todos los nombres de la tripulación, o mucho mayores como añadir nuevos personajes. Finalmente, O’Bannon consiguió plantarse y retomar las riendas, aunque el guión había sufrido tantos cambios (algunos positivos, como la incorporación del sintético Ash) que ya no podía reconocerlo como suyo propio.

Pero no todo era tan malo. La productora consiguió financiación de la Fox, que después del éxito inesperado de Star Wars se frotaba las manos ante la idea de otra película de ciencia ficción ultra taquillera, y empezó a buscar un director para la película. Después de varios acercamientos a algunos directores reconocidos, surgió el nombre de un joven inglés que acababa de estrenar con éxito de crítica y un premio en Cannes, su primera película, los Duelistas. Éste, no era otro que Ridley Scott, un artista que procedía del mundillo del diseño gráfico y cuya mayor experiencia procedía de la publicidad. A primera vista, parecía que Scott, al que no le gustaba la ciencia ficción, rechazaría el proyecto, pero sin embargo, aceptó encantado, decidido a convertirla en una película de terror del estilo de la Matanza de Texas.


Los "cascos parlantes" de Ridley Scott

Lo primero que hizo Ridley Scott en su nuevo cargo fue dibujar el mismo los storyboards y enviarlos a la Fox. Éstos, al ver la calidad y el enfoque tan artístico de Scott, duplicaron el presupuesto para la película de 4 a 8 millones de dólares, dándole manga ancha para convertirla en una obra maestra del cine de ciencia ficción.

Tanto O’Bannon como Ridley Scott sabían que aunque la película tuviese un diseño impresionante y grandes actuaciones, todo se iría a la mierda si el monstruo parecía ridículo y patético. Fue entonces cuando O’Bannon le mostró a Scott el libro de ilustraciones Necronomicon, del artista surrealista suizo H.R.Giger, tan perturbadoras que enseguida coincidieron en que sólo Giger podía crear al monstruo para la película.

O’Bannon conocía a Giger del viaje que hizo para ir a Cannes por Dark Space y, aparte de quedar impresionado, trabó amistad con el artista. Junto a Scott, Giller y Carroll (los productores), consiguieron convencer a Giger de que se mudara a un estudio en Inglaterra, a pesar de su miedo a volar, para que diseñara la parte relacionada con los aliens, mientras que los diseños "humanos" de la película, basicamente el Nostromo, recaerían sobre Ron Cobb. Los animatronics y la animación de la cabeza del alien recaerían sobre Carlo Rambaldi, responsable también del futuro E.T.

Para el rodaje, se construyó un plató enorme de una sola pieza que reproducía por completo, todo el interior del Nostromo, en los estudios ingleses Shepperton. Las escenas exteriores se realizaron mediante maquetas a escala, lo que dió ciertos problemas de profundidad que Ridley Scott superó con unas cuantas ideas bastante creativas, como el uso de cámaras domésticas.


Giger se encargó de todo el diseño "extraterrestre"

Una vez preparada toda la pre-producción, Ridley Scott tenía claro que lo que él necesitaba era grandes actores, según sus propias palabras, para no tener que dirigirlos y poder dedicarse exclusivamente a la parte artística. Lo cierto es que, aunque pueda sonar algo anárquico, lo consiguió a base de hacerlos improvisar continuamente y de que estos no supieran que iba a pasar a continuación (en la famosa escena del "rompe-pechos", no sabían porqué los técnicos llevaban chubasqueros).

Otra de las innovaciones que la productora Brandywine añadió al guión original fue que la tripulación, originariamente completamente masculina, fuese mixta, convirtiendo a dos tripulantes en mujeres. Pero más chocante aún fue el otorgar el papel protagonista, el de el novato teniente Ripley, a una de ellas, algo que nunca antes se había hecho. Según palabras del productor, fue para aprovechar el tirón que suponían algunos de los taquillazos y al auge del cine "para mujeres", ya que pensaron que así ganarían público.


Veronica Cartwright (Lambert) y Sigourney Weaver (Ripley)

A pesar de lo avanzado de la pre-producción y que ya estaba casi todo el cast asignado, aún les faltaba una actriz para hacer de Ripley, y a pesar de que originariamente ya le habían dado el papel a Veronica Cartwright (que luego haría de Lambert), seguían con las audiciones cuando se lo propusierona a una jovencísima Sigourney Weaver, cuya única experiencia había sido en el teatro. Al parecer, el día de la audición, Sigourney llego tarde al confundirse de hotel, y la forma en que, a pesar de los nervios, mantuvo el tipo fue lo que encandiló a Ridley Scott, que dejó de buscar y le dió el papel, después de unos ensayos de cámara en los mismísimos decorados del Nostromo.

El rodaje fue una auténtica jaula de grillos según la propia Sigourney Weaver, con una panda de actores intentando destacar por encima de los demás, improvisando, que era lo que Ridley Scott quería, que aparte de eso siempre intentaba que la tensión se respirase en los rodajes, como cuando hizo que Yaphett Koto que interpretaba a Parker, picara constantemente a Sigourney Weaver para hacerla saltar, o ocultándoles lo que iba a pasar a continuación.


 Y los chicos: Ian Holm (Ash), Kane (John Hurt) y Dallas (Tom Skerrit). Faltarian Yaphet Koto (Parker) y Harry Dean Stanton (Brett).

No puedo dejar de mencionar que la banda sonora es la primera obra de Jerry Goldsmith, una partitura increíble que logra transmitir perfectamente la tensión que la película requiere

La tripulación del Nostromo

Capitan Dallas: Tom Skerrit
Primer oficial Kane: John Hurt
Oficial de seguridad (teniente) Ripley: Sigourney Weaver
Oficial científico Ash: Ian Holm
Tec. Comunicaciones Lambert: Veronica Cartwright
Jefe de Ingenieros Parker: Yaphet Koto
Ingeniero mecánico Brett: Harry Dean Stanton


 Y Jonesy… razón por la que no me gustan los gatos

Argumento

La nave de transporte Nostromo, de la corporación minera Weiland-Yutani, se dirige de regreso a casa, cuando de repente la nave detiene su curso y despierta a la tripulación de su hibernación. Al parecer, ha recibido una señal de socorro desconocida que se repite cada 12 segundos, lo que demuestra un origen inteligente, procedente de un planetoide inexplorado. A pesar de las reservas iniciales, aterrizan la Nostromo en el planeta, lo que ocasiona daños estructurales en la nave, y tres de ellos, Dallas, Kane y Lambert, se marchan a explorar la superficie en busca del origen de la señal. Pronto descubren que ésta procede de lo que parece una nave extraterrestre cuyos tripulantes parecen haber muerto de forma violenta.

Mientras en la nave, Ripley sospecha que puede ser una señal de advertencia en lugar de socorro, Kane se introduce en uno de los compartimentos de carga de la nave alien que está repleta de lo que parecen huevos, protegidos por una niebla que percibe los cambios atmosféricos y mantenidos a una temperatura cálida. Espoleado por la curiosidad, Kane observa atónito como uno de los huevos se abre y el animal que contiene en su interior le salta a la cara, quedando inconsciente.


La curiosidad mato al gato, digo, a Kane.

Al regresar a la nave, Ripley se niega a abrirles la compuerta alegando que hay que mantener la cuarentena, pero Ash, el oficial científico, que empieza a comportarse de una forma extraña, les abre. Una vez dentro, y tras quitarle el casco, observan como el parásito se ha agarrado a la cara y cuello de Kane, y amenaza con matarlo si intentan quitárselo.


No, no es una mascarilla facial limpia poros…

Ante la imposibilidad de quitárselo por las buenas, intentan, a petición de Dallas, cortar los apéndices del alienígena, pero entonces descubren horrorizados que el parásito tiene ácido por sangre, con lo que cualquier intento de matarlo o arrancarlo por la fuerza queda descartado.


 Ácido por sangre

Al poco, Parker y Brett consiguen reparar la nave y salen del planeta, mientras algo extraño paso con Kane: de repente, ya no tiene el parásito enganchado, que acaba apareciendo muerto. Todo parece haber vuelto a la normalidad y Kane recupera la conciencia sin recordar que le ha pasado en las últimas horas, y con un hambre canina. Entonces, durante la comida, y mientras hablan tranquilamente, Kane empieza a sufrir espasmos y a retorcerse, hasta que el pecho le explota literalmente y de él sale una extraña criatura que sale huyendo.


¿No es mono? Yo quiero uno para mi cumple

Armados sólo con un táser y un detector de movimiento improvisado creado por Ash, se dividen en dos grupos buscando a la criatura, a la que creen pequeña y asustadiza. Por culpa de la mascota de la nave, el gato Jonesy, Brett se separa para buscarlo y que no interfiera la señal del detector, pero demasiado confiado, Brett, es atacado por la criatura que ahora ha crecido y tiene el tamaño de un ser humano y ansias de sangre.


Pues si que ha crecido…


…pero él sólo quiere darle mimitos a Brett

Después de la desaparición de Brett, Dallas decide destruirlo con fuego, que parece ser lo único que le puede afectar, e intenta cazarlo en el sistema de refrigeración de la nave por donde la criatura se desplaza a voluntad. El capitán se interna en los conductos cerrando las compuertas a su paso y guiado desde la sala de control por Lambert, mediante un detector de movimiento, pero a pesar de las medidas de seguridad no puede evitar caer a manos del alien.


No, no es el Pong de Atari, pero podría ser el primer videojuego de la Historia: Alien vs Dallas

Muertos los dos oficiales de mayor grado, Ripley, la joven teniente oficial de seguridad del Nostromo acude a buscar el consejo Madre, el ordenador central del Nostromo. Allí descubre la existencia de la orden 937, una orden secreta de la compañía que sólo debía conocer Ash y que demostraba que en realidad lo de la señal de socorro no había sido casualidad, sino que se había enviado expresamente al Nostromo para recuperar el ente alienígena y traerlo a la Tierra, aunque fuese a costa de la tripulación


Bendita pantalla monocroma verde…

Aterrorizada ante el descubrimiento de la verdad, Ripley pide explicaciones a Ash, pero este reacciona violentamente y se descubre que en realidad es un sintético, un androide, dispuesto a llevar su misión hasta el final aunque para ello tenga que matar a la misma Ripley.


 Literalmente, a eso se le llama "tener la sangre de orchata"

Gracias a la intervención de Parker y Lambert, Ripley consigue salvarse de Ash, que queda completamente destruido. En busca de respuestas, vuelven a reactivar al androide que les dice que el alien es imposible de matar, por ser un ente casi perfecto, un arma mortal de necesidad. Viendo que no queda ninguna otra alternativa, Ripley decide que la mejor opción es huir en el pequeño transbordador del Nostromo y destruir la nave con el alien dentro.


Ash también va con Windows Vista… por eso está así

Para ello, Ripley debe preparar el transbordador para el despegue mientras Lambert y Parker recogen las unidades de refrigeración para la autodestrucción del Nostromo, pero cuando están en plena faena, son atacados por el alien. Lambert se queda en estado de shock, incapaz de defenderse o huir, y Parker muere al intentar protegerla.


Sorpresa, sorpresa…

Ripley escucha, incapaz de poder hacer nada, lo que sucede por radio. Como puede, consigue llegar hasta el sistema de autodestrucción y activarlo, pero cuando se dirige hacia el transbordador, ve aterrorizada como el alien le corta el paso.

Corriendo, regresa hasta el sistema de autodestrucción para desactivarlo, pero no llega a tiempo, de modo que la cuenta atrás sigue su curso, y no le queda más remedio que arriesgarse a llegar hasta el transbordador por otro camino, en el que se encuentra una escena dantesca.


Acabar de collage en la pared no es una muerte muy agradable

El alien no ha matado a sus víctimas sino que las ha atrapado en la pared con sus secreciones. Dallas, con sus últimas fuerzas, le pide a Ripley que lo mate, y ella acaba con su sufrimiento y con el de Brett con el lanzallamas. Asustada, Ripley regresa al transbordador justo a tiempo para poder huir del Nostromo antes de que la explosión termonuclear acabe con ella.

Una vez en el transbordador, y creyéndose a salvo, Ripley empieza a desnudarse para prepararse para el hipersueño, cuando al activar uno de los controles, se da cuenta de que no está sola y que un visitante inesperado se ha colado en la nave.


Premio para quién descubra donde está el alien…

Ante la imposibilidad de defenderse con un arma o el lanzallamas, Ripley se prepara para abrir la compuerta exterior y que sea el vacio lo que acabe con el alien. Para ello, se prepara poniendose el traje y activando el vaciado de la cabina, pero el alien no parece dispuesto a morir tan facilmente.

Justo cuando iba a atacarla, Ripley abre la escotilla y el alien es succionado al exterior, donde finalmente muere al encenderse los motores de la nave.

La película termina con el informe de Ripley y la última escena en la que se la ve en la cámara de hibernación, mientras el transbordador queda a la deriva sin demasiadas esperanzas de ser recuperado algún dia.

Opinión personal

Dejando a un lado que nos encontramos ante uno de los grandes clásicos de la ciencia ficción, Alien es una de las películas que más me han marcado en mi vida. Vista a una edad, tal vez demasiado temprana, la escena de John Hurt y el huevo alien me traumatizó lo suficiente como para no verla. Decidida a enfrentarme a mis temores, volví a verla más adelante, aunque no demasiado, y gracias a dios, pude redescubrir esta gran obra maestra del genio Ridley Scott que es este Alien, el octavo pasajero.


El concepto de las escotillas que se cierran como el diafragma de una cámara es increible

Está claro que si no fuera por el particular punto de vista artístico de Ridley Scott, que hace a esta película mucho más cercana a Odisea 2001 que a Llegaron del Espacio Exterior, y al increíble diseño de Giger, Alien no hubiese sido más que otra película del montón. Scott consigue darle profundidad a un argumento de por si bastante simple y desarrolla un estilo visual propio cuya culminación será otra obra maestra del género como es Blade Runner, aunque en este Alien ya se podía apreciar perfectamente.

Otro punto que siempre me ha llamado la atención de la película, y que se procuró mantener a su manera en Aliens, es la cotidianidad con que estan contados los primeros minutos de la película, con esa escena al despertarse del hipersueño, o las escenas en las que están reunidos comiendo y hablando de temas tan banales como las pagas extras. Son, como bien dijo O’Bannon, camioneros espaciales, no héroes, personas normales puestas en una situación anormal, y cómo logran sobreponerse a algo que los supera. Tampoco tienen armas y sólo pueden enfrentarse al monstruo con su propia inteligencia y determinación. Esto es precisamente lo que me hace preferirla como película a su secuela, Aliens, que también me gusta pero a la que le veo un exceso de testosterona y que traiciona un poco el espíritu original de la saga.


La interpretación de Sigourney es buenísima, digna de un Oscar

A todo esto se añade el estupendo trabajo que hacen los actores, que convierte una película de ciencia ficción como ésta, que suelen ser bastante frías en ese aspecto, en algo más. Sigourney Weaver borda su papel de Ripley, y refleja a la perfección las dudas y a la vez la determinación de un personaje que se ciñe a las reglas. El resto del cast no se queda atrás, desde la increible actuación de Ian Holm como el sintético Ash, de Veronica Cartwright o de Yaphet Koto, y sobretodo de John Hurt, sin la actuación del cuál, la increible escena de "rompe-pechos" no habría quedado realista.

En resumen, una película a dia de hoy imprescindible para cualquier amante del cine y en concreto, de la ciencia ficción.

Y para acabar, os dejo con unos videos de la película:

La escena del chest-buster en versión extendida (ojo a la reacción de Veronica Cartwright)

"contais con mi simpatía"… ese Ash, que cabroncete.