Mamá dame veinte duros…

 
 
 
No sé si soy yo, o que esto de los videojuegos se está yendo de madre. Mirando a todos -incluyendo a un tal Rubén, alias robotnik16– y a nadie en concreto, lo cierto es que mi opinión sobre este mundillo está cambiando, tristemente a peor. Lo que desde niño he considerado un hobbie pasajero, cuyos efectos secundarios eran poco más que divertirse y hacernos fantasear un rato, o como pena máxima, producir algún suspenso, parece que con el paso de los años se puede convertir en un modo de vida con doble filo, sobre todo si perdemos el control, y creedme, que lo de perder el control está ahí mismo, justo a la vuelta de la esquina. Soy consciente de que esto suena a discurso pasado de moda, que parece más una charla de unos padres carcas o una de esas campañas antidroga que salían antiguamente en la tele, pero tras pasar más tiempo del que debiera pensando en must haves, ojeando foros, canales de Youtube, visitando páginas de subastas, etc… -paradójicamente, lo de jugar al final queda en un segundo plano- llego a la conclusión, tarde tal vez, de que el mundo de los videojuegos tiene muchas cosas con las cuales no me identifico y de las que no quisiera formar parte, y menos en estos tiempos tan jodidos en los que la realidad nos obliga más que nunca a tener los pies en el suelo. No estoy refiriéndome únicamente a las consecuencias relacionadas con la adición, que también, de hecho, diría que ese tema es el que más contraindicaciones tiene, hablo de una actitud que hace ya tiempo pasó a generalizarse; fanatismos ridículos, malas formas, faltas de respeto, comportamientos infantiles, hipocresía, oportunismo, listillos de turno, embusteros, obsesión, especulación… Yo asumiré responsabilidades y las consecuencias de mis actos, que otros cargen con lo suyo y todos arreando. Pero como en todo, siempre hay excepciones y éstas son a las que hay que agarrarse, a esa gente que simplemente busca compartir una afición, rememorar viejos tiempos -o no tan viejos- y disfrutar de los videojuegos de manera sana. Me quedo con ellos. No es cuestión de profundizar en el asunto ni de dar detalles, no hace falta, además mi intención no es meter cizaña porque yo también ando por aquí, lo que pasa es que empiezo a estar asqueado y necesitaba soltarlo, nada más. Pero bueno, como digo al principio de este rollo, puede que en realidad sólo sea cosa mía, y casi que lo prefiero…