Mi Yo (I)

Ya es muy tarde, cercana la madrugada, y yo en mi coche, medio dormido y mareado por el alcohol. Es lo que tiene salir solo. La carretera se encuentra desierta. Las luces iluminan vagamente la superfície del asfalto, cuya regularidad me hace pensar que no avanzo. Árboles se cruzan en mi camino, y yo los observo…incluso más de lo que debería, teniendo en cuenta que me encuentro al volante de mi preciosidad de veinte duros. Parecen hablarme. Sus ramas proyectan sombras que me llaman, me atraen, me lanzan a sus brazos.

 

Río, sí, a carcajadas. Pero lo hago sin motivo, pensando en lo curiosos que pueden llegar a ser los efectos de mi enamorada, la botella…Pero de todas formas no tengo obligaciones, ni nada importante ni que comporte alguna responsabilidad, así que seguiré disfrutando de mi vida bohemica, dedicada a mi arte…el "sofing" y el "pasaelporring"…sí, y algún que otro trapicheo… 

Se encuentra justo en frente. Brilla como un ángel, irradia una belleza insuperable que me absorbe. 

Suelto suavemente el acelerador y me sigo acercando lentamente. Nos siguen separando unos metros. La mala iluminación del automóvil, sumada a mi más que notable inestabilidad alcohólica me hacen sentir inseguro.

Situada peligrosamente cerca de la carretera, la figura me dificulta la visión de ella…o lo que me queda de visión. El trazado de esta se dibuja confuso en mi mente. 

Nos separa ahora un espacio más bien corto, y empiezo a definir sus rasgos…lentamente.

 

Dos grandes esferas azules parecen irradiar energía, aunque a la vez causan una sensación de vacío indescriptible. Parece querer iluminar mi camino y a la vez ser mi perdición. La tez, blanca, como la mía al observar tal ser. Cabellos largos y finos tapan con delicadeza parte de los rasgos si más no curiosos. Y no duros, sino más bien suaves.

Esferas azules, pero sin embargo vacías, cual enigmático especimen con objeto de ocultar su ientidad. 

Llego ya, y me paro ente sus pies, ante mi sorpresa, desnudos, cual ángel caído. Bajo la ventanilla y la invito a entrar.

No pronuncia palabra alguna. Sube y guarda silencio.

Pregunto por el destino de su trayecto mientras pongo en marcha este cacharro, medio chatarra ya. Pero parece ausente. No me mira, ni siquiera un instante.

Vuelvo a miarrla a los ojo, o al menos eso intento. Pero no gira la cabeza. Ni siquiera responde a mi llamada visual. Le repito mi pregunta…Pero parece que no escucha.

Avanzo lentamente, por el simple hecho de no permanecer estático en medio de la carretera y provocar un accidente…aunque sea un paso poco concurrido.

Me pregunto si será sorda.

Reduzco de nuevo la velocidad y busco en mi guantera la libretita y el bolígrafo que siempre viajan conmigo, y le escribo la pregunta…con el coche medio en marcha.

Como no parece reaccionar de forma alguna, situo la nota encima de la guantera, con lo que queda justo en frente suyo…Y de repente parece volver al mundo real, pero no para observar la nota colocada ante ella, sino más bien para observar, lo que vendría a ser, un precioso camión MAN TGX que se aproxima a gran velocidad y con los faros apagados.

Solo me queda gritar…

Abro los ojos, y una oscuridad se abre ante mi… ¿donde estoy? ¿y ese ruido?

 


 

Bueno, no he comentado esto al principio ya que si lo hacía, la mitad de vosotros no hubiera seguido leyendo. Este fragmento tiene la intención de ser el primero de una pequeña historieta que estoy montando, a eso viene este final. De hecho será en gran parte improvisada. Espero que la tontería no se me pase a la primera de cambio y poder hacer progresos en el argumento, ya medio ideado. Espero que disfrutéis esta nueva ida de olla de Sarry, esperemos que no pasajera, y si no lo hacéis ya lo haré yo por vosotros 😉

 

Saludos…y os espero en el siguiente ¿capítulo?, ¿fragmento?…

Lo dejaremos en… Cosa, de mi nueva creación…

"Mi Yo"