La Gran Encuesta de Final Fantasy

     Con motivo de la próxima entrega de Final Fantasy, Caín y Abel te proponen votar por el mejor villano de la saga, omitiendo, como es comprensible, los enemigos de los primeros capítulos y los correspondientes a los juegos online y los títulos derivados de la serie (como pueden ser FF-X2, Crystal Chronicles, Chocobo Tales, etc. ). A continuación, os recordamos brevemente a los nominados:

 

     Sephiroth/Sefirot (Final Fantasy VII): Hijo de Hojo y de su ayudante, Lucrecia, este soldado inoculado con células de Jenova lucha contra Cloud Strife y su grupo en su búsqueda de la Materia Negra. Huidizo y oscuro, este icono de la saga ha sido elegido una y otra vez en las encuestas más prestigiosas como el villano más carísmatico de los videojuegos. ¿Volverá a repetir podio en esta ocasión?

 

     Ultimecia/Artemisa (Final Fantasy VIII): Es una bruja del futuro, que en los primeros compases del juego controla a Edea Kramer. Busca la forma de comprimir el tiempo para conseguir el dominio total. Algunos rumores apuntan a que podría tratarse de la mismísima Rinoa llegada del futuro.

 

     Kuja (Final Fantasy IX): El ángel de la oscuridad, llegado desde el antiguo planeta de Terra, gobernado por Garland. Domina el arte de la magia negra, tan poderoso como su sentido de la belleza. Kuja es un personaje singular, físicamente ambiguo y de aspecto frágil, pero tremendamente peligroso y cruel. Reaparece en el nuevo Dissidia para PSP como luchador controlable.

 

     Seymour Guado (Final Fantasy X): Hijo de Jiscal, un venerable guado de Yevon, y de una humana. Tras la muerte de su padre, ocupó su puesto como líder de los guado, siendo el candidato perfecto para unificar a las razas del mundo, pues también posee características humanas. Sus enfrentamientos contra la compáñía de Tidus se suceden a lo largo del juego.

 

     Vayne Carudas Solidor (Final Fantasy XII): Es el consul de Arcadia, y miembro de la casa de Solidor, cuyos antepasados han gobernado el imperio durante muchos años. Es el villano principal del juego (aunque en un principio se muestre muy servicial con los protagonistas), y su objetivo es convertirse en el nuevo Rey Dinasta. Un enemigo elegante y astuto.

     Y bien, ¿qué os parece? ¿tenéis ya a vuestro favorito? Esperamos que votéis y, de paso, añadáis algún comentario sobre vuestra elección. En breve conoceremos los resultados. En este caso, ¡que gane el peor!

Añoranzas y Pesares

     Recuerdos de Abel

     La vida se compone de momentos. A los largo de todos nuestros años de existencia, caminamos por esos momentos sin percatarnos de su importancia, y sin saber, por curioso que parezca, que en un futuro anhelaremos regresar a ellos, afligidos por la añoranza. Evocados por un aroma determinado, por una melodía entreoída sin querer, por la visión de un lugar querido, estos recuerdos se arremolinan en nuestra mente y nos recuerdan que la felicidad se encuentra muy atrás, en nuestra memoria, y muy adelante, en nuestros sueños, pero nunca junto a nosotros.

     Algo parecido ocurre con los videojuegos. ¿Quién no guarda algún momento memorable en su interior? Al fin y al cabo, son vidas paralelas a la nuestra, experiencias acumuladas y emociones vividas… Lejos de hablar sobre texturas, frames o alta resolución, los juegos despiertan nuestros sentidos, juegan con ellos y nos enseñan que la felicidad puede hallarse donde uno menos se lo espera.

 

     Recuerdo la primera vez que puse los pies en la verde campiña de Hyrule, en aquel Ocarina of Time. Un enorme sol se hundía en las montañas del oeste, tiñendo los campos de un naranja crepuscular, filtrando a través de los árboles su último aliento de luz. A lo lejos, en la distancia, podía entreverse las almenas del castillo, y más a la izquierda, sobre una colina, un edificio bajo, una granja quizá.  Era un momento mágico, un sueño. Allí eras Link, es verdad, pero una parte de ti podía sentir la brisa vespertina en el rostro y temblar ante la majestuosidad del paisaje que se extendía como una alfombra de colores suaves.

 

     Algo parecido sentí cuando abandoné (o, mejor dicho, Cloud abandonó) la desolada ciudadela de Midgar, abocado a la búsqueda incansable del impío Sephirot. Al principio, cualquier jugador de Final Fantasy VII creería (o al menos, yo lo creí) que toda la aventura se desarrollaría bajo los pilares fríos y metálicos de la ciudad, entre los suburbios y la zona superior de la clase adinerada, lugares únicamente interconectados mediante trenes. Salir al exterior resultó inquietante, pues descubría un mundo entero por recorrer, lejos del conocido hogar. Era, pues, aquel justo momento, de espaldas a los portones principales, cuando comprendí que aquella odisea marcaría mi vida.

 

     Existen mil y un momentos más para el recuerdo: La primera vez que Mario saltó a las 3D (¿recordáis las sensaciones que os despertó aquel jardín a las puertas del castillo de la princesa Peach?), La batalla final sobre el Outer Heaven entre un avejentado Snake y su enemigo fraternal, Liquid-Revolver Ocelot en MGS4, la despedida de Klonoa al final de la primera entrega…

     En fin (suspiro), puede que en cada uno de esos momentos haya un poco de la verdadera felicidad, porque… ¿no son los videojuegos otra manera más de soñar?

Los Pecados de Caín (1ª parte)

     Ahora que Abel no nos oye…

     Érase una vez un lugar gobernado por las grandes cabezas pensantes del mundo del videojuego. Era un mundo devorado por el caos y el libertinaje, por los blogs y por los títulos mal acabados, por la inmundicia… Un día, uno de esos nuevos dioses modernos tomó una firme decisión: poner fin a la era de la anarquía; para ello enumeró una serie de preceptos a cumplir, mediante los cuales restablecería el orden y el concierto en el planeta. Caín, el juez invocado para hacer cumplir dichos mandamientos, nos enseña, en estas mismas líneas, cuáles son:

 

     1. No venderé como originales juegos desprecintados

     Y es que es verdad, ¿tú comprarías una bolsa de, digamos, patatas fritas abierta? No, ¿verdad? Pues bien, la moda en la venta de videojuegos en España pasa por la de ofertar títulos sin precinto, es decir, sin el envoltorio de plástico que lo cubre  y que nos asegura que somos nosotros los que estrenamos el artículo en cuestión. Puede parecer algo inofensivo, una medida más para frenar el hurto en estas famosas tiendas especializadas (no mencionaré ningún nombre, aunque creo que en la actualidad no se salva casi ninguna), pero lo relevante en este asunto es la vulnerabilidad de nuestro derecho de adquirir (previo pago, eso sí) un producto que cumpla con todos los requisitos de calidad exigidos; y sí, el precinto es uno de ellos.

     Además, y por si esto fuese poco, en dichas tiendas se comercia con juegos de segunda mano (yo los llamo desvirgados), por lo que te ves obligado a preguntar cosas tan absurdas como si el Street Fighter IV que tienes en la mano es nuevo o lavado con Perlán.

     Y ya del precio de estos juegos usados con respecto a los nuevos ni hablamos (pa empezar a amputar brazos, vamos). Así pues, que ardan en el averno…

     2. No condenaré a la indiferencia a obras maestras a causa del idioma

     Okami, la saga Persona, The world end with you, Disgaea, Final Fantasy Tactics, Chrono Trigger, etc… Todos estas maravillas te suenan, ¿a que sí? Son títulos que han llegado a nuestro país para ser disfrutados por aficionados con un nivel concreto de inglés. Son obras maestras que no ocupan su trono en el Olimpo con otros clásicos por esta desafortunada circunstancia, ya que por su elevadísima calidad (algunos de ellos son verdaderas muestras de cómo reinventar las bases de un videojuego) bien merecen este elevado privilegio. Ésto, en la era 32 bits podía resultar algo razonable, la exigua cantidad de memoria disponible y el gasto que significaba una traducción al castellano suponían trabas lo suficientemente poderosas como para condenarlos en este sentido.

     Ahora bien, ¿cuál es la excusa hoy día, cuando 8 de cada 10 juegos nos llegan no solo traducidos sino doblados a nuestro idioma? Algunos juegos como Okami o Disgaea han tenido segundas y terceras oportunidades (en Wii y Nintendo DS respectivamente), lo cual les hace doblemente culpables.

     Por suerte para todos, siempre existirán buenos aficionados a este mundillo que vuelquen buena parte de su tiempo en traducciones… y hasta aquí puedo leer…

     3. No destrozaré una saga por intereses económicos

     ¿Quién se acuerda del último Sonic que mereció la pena? Digo más, ¿quién no siente vergüenza ante la fauna de juegos sobre nuestro antiguamente-querido-hoy-denostado Crash Bandicoot? Compañías como Naughty Dog palidecen cada vez que se anuncia un nuevo título de su añorada mascota (¿por qué lo vendimos? se preguntan). Y como éstos tenemos muchos ejemplos que se nos presentan en forma de preguntas de no muy difícil respuesta: ¿Podrá alguna vez Square-Enix limpiar su saga más famosa (no digo más) para que vuelva a refulgir como lo hacía hace algunos años? ¿Seremos capaces de volver a jugar a algún juego de los Sims en consola sin sentir arcadas espasmódicas? ¿Levantará cabeza Spyro? (espera, no sé si la levantó alguna vez…).

     La maquinaria de la industria ruge cada día más, buscando la manera de escurrir sus escuálidas garras en los bolsillos de la gente más indefensa, aquella que busca una forma sencilla de divertirse con su personaje favorito sin que le tomen el pelo. Lo malo es que se avecinan malos tiempos para estos jugadores.

     Sólo nos queda formularnos una pregunta más: ¿Acabará alguna de las grandes franquicias en este agujero de abandono y desaliño? ¿Apostamos?

La debida presentación

    

     Caín y Abel es un blog que juega con la dualidad del bien y el mal, del blanco y negro, del todo o nada. Aquí, encontrarás a Abel, un ferviente seguidor de la filosofía Nintendo, de los juegos más Casual, un lagrimafácil que perdió el control ante la trágica muerte de Aeris en FFVIII, o que tiembla con la original propuesta de Rhythm Paradise. Sus días transcurren entre los simpáticos vecinos de Animal Crossing y la sana cacería del equipo perfecto en Pokémon Edición Platino.

     Por otra parte, Caín. Su hermano, más perverso y taimado que él, se desahoga buscando erratas en los diálogos del RPG de turno, o saliva cuando se enfrenta a ese género que todo los abueletes y detractores de los Hardcore odian. Para él, Disgaea es el colmo de la sencillez, Virtua Fighter 5 rezuma patrones predecibles por los cuatro costados y, por supuesto, los mejores niveles de Little Big Planet son los que él mismo construye, pues son diabólicos y retorcidos.

     A grandes rasgos, este blog sólo intenta acercarlos, crear entre ellos un vínculo de concordia, un punto común de hermanamiento. Aunque, no nos engañemos, al final, Caín mató a Abel, ¿no es cierto?

Análisis de Tomb Raider Underworld

     Vísteme despacio…

     Gracias al contacto directo que premiten las conexiones a internet en los nuevos soportes de videojuegos, las compañías se permiten el lujo de lanzar títulos al mercado con evidentes taras o deficiencias técnicas, con el fin de cumplir con las fechas de finalización de sus proyectos. De este modo pueden corregir insuficiencias con actualizaciones, e incluso insuflar la vida de un juego con nuevos contenidos y/o niveles que, en realidad, deberían de haber sido incluidos en un primer momento. Uno de los casos más flagrantes es el reciente Tomb Raider Underworld. Aquí tenéis el análisis de Caín y Abel:

 

     Gráficos:

     ABEL: Es cierto que Lara no viste sus mejores galas en este Tomb Raider, pero no es justo dejar de reconocer la belleza de los primeros niveles del juego, que se nos brindan acompañados de algunos efectos dignos de la nueva generación. Además, y por si eso fuera poco, el modelado y la animación de la protagonista son muy superiores a entregas anteriores, mostrando detalles geniales, como cuando la joven aparta con sus manos la maleza (sin llegar al nivel del torpemente real Nathan Drake en Uncharted, es de agradecer el trabajo de Crystal Dynamics en este sentido).

     CAÍN: Una vergüenza… ¿Cómo pueden cobrar 70 eurazos por un experimento como éste? Los primeros niveles no logran esconder una física espantosa (más propia de una beta in progress), una significativa bajada de frames o un extraño juego de luces (ahora hay luz, ahora no). Es verdad, luego empeora, tergiversando el sentido de la expresión in crescendo, hasta alcanzar cotas grotescas (quien no me crea que juegue al último nivel con un mínimo de espíritu crítico). Lo dicho, denunciable.

 

     Sonido/Música:

     ABEL: Los mismos actores de doblaje que en la entrega Legend vuelven a deleitarnos con un trabajo correcto. ¿Qué decir de la música? Puede que estemos ante uno de los aspectos mejor pulidos del título, con exóticas melodías de corte épico y otros temas más en la línea de los anteriores Tomb Raider.

     CAÍN: En este apartado guardo los cuchillos y las tenazas. Las voces son correctas, es verdad, pero la música es reiterativa y escasa. Se salva de la quema por tratarse de un juego en el que la ambientación se crea a partir de los sonidos propios del entorno (Léase viento, crujir de las hojas al caminar sobre ellas, etc). Me aburrooo…

 

     Duración/Extras:

     ABEL: Siendo objetivos, es una entrega algo corta, con tan sólo 6 fases. No obstante, cada uno de esos niveles posee profundidad, llama a la investigación más exhautiva, y está dotado de puzzles y enigmas complejos. Los extras no ayudan demasiado.

     CAÍN: Aquí me voy a poner las botas (juar, juar, juar…). ¡Seis fases! Ni siquiera eso. Atento: el primer nivel es un mini prólogo que transcurre en la mansión; es la primera parte de la fase completa que veremos más adelante, es decir, no cuenta. El nivel del viaje submarino es extenso, sí, pero marca una serie de pautas que se repiten más adelante, en una nueva y aburrida odisea submarina (bostezo). Y el tramo final… ¿qué decir de esa amalgama de procedimientos resabidos, fallos, bugs para cansar al más tolerante y ese diseño psicodélico y malage? ¿Qué decir, Abel? En fin, un desastre. Por otro lado, los extras estan para rellenar: cuatro ilustraciones de arte conceptual mas traídas. Todo mal. Ni para un fin de semana con fiebre.

 

     Conclusión:

     ABEL: Es realmente dificultoso valorar positivamente un juego que, a todas luces, nos llega incompleto y con irregularidades. Así y todo, Tomb Raider Underworld posee cualidades que le dan validez en un mercado tan competitivo como es el de los videojuegos. Para empezar, el argumento de la edición anterior se completa (¿recordáis la desaparición de la madre de Lara? ¿Y a la malvada Amanda, alter ego de nuestra aventurera?), ofreciéndonos momentos realmente memorables. Las sensaciones que desprende la aventura nos remontan a los primeros episodios de la saga, donde la mayoría de los enemigos eran animales o la propia naturaleza. En resumidas cuentas, posee valores que lo hacen recomendable para los fans de las aventuras de plataformas y, sobretodo, para la legión de adoradores de Lara Croft.

6/10

     CAÍN: Terminado con prisas y de muy mala manera (los trofeos llegan en forma de actualización y con muchos meses de retraso), todos nos preguntamos dónde estuvieron esos testeadores que se les presupone a proyectos de este calibre, ¿dónde están? ¿bebiendo? Tomb Raider Underworld no solo supone un paso atrás con respecto a Legend, sino un lastre más (y ya van… ) para una serie que debería haber resuelto mejor el resurgimiento de la señorita Croft. Fallos incontables, para cansar hasta a los directivos de Crystal Dynamics, conforman uno de los juegos peor acabados de PlayStation3. Mediocre en las formas e incompleto en el fondo. ¡Que arda en el averno! (juar, juar, juar… )

3/10

PUNTUACIÓN MEDIA

4,5/10

 

     (Nota: Coméntanos qué nota le darías tú a este juego y por qué)