«La Bola de Nieve» por ayoze

     Y aquí seguimos, al pie del cañón, complacidos por cómo se van desarrollando los acontecimientos. En esta ocasión, el bloguero ayoze es el nuevo portador y, por tanto, el encargado de dar continuidad a la historia de Camila y de su padre… Y vaya si lo ha hecho. Desde "Caín y Abel" le volvemos a agradecer su participación.

     A los que no conozcan esta iniciativa (que comenzó hace menos de un mes), tienen a su entera disposición los dos primeros fragmentos de la historia, donde conoceran cómo se iniciaron los hechos. A continuación tienen los enlances (pincha sobre ellos para verlos):

 

La Bola de Nieve

Capítulo 1. Skritor

Capítulo 2. solid_caim

 

 

     Sin más demora os dejó con el periplo de la joven Camila, espero que os guste:

 

En anteriores episodios…

     …Camila viajaba rutinariamente hasta el viejo pozo a recoger agua, cuando de repente vio a su padre en la distancia, que corría hacia ella alarmado. A su espalda, dos seres de aspecto humano le seguían el rastro a una velocidad considerable… ¡Eran infectados! Una vez junto a su hija, el hombre no tuvo más remedio que internarse en el bosque…

 

ayoze

     Creyeron que estarían a salvo, pero vieron entre los árboles una extraña neblina verdosa. Padre e hija se miraron. Estaba claro que el ruido de la pelea con los infectados les había impedido escuchar la caída de las bombas.

     El padre se giró y disparó al infectado que volvía a estar a escasos metros mientras el gas seguía extendiéndose entre los árboles. Pese a que había quedado sobradamente demostrado que la eficacia del gas, creado por el mismo laboratorio culpable del accidente, contra los afectados era casi nula, seguían bombardeando ocasionalmente algunas zonas de los alrededores. Por desgracia, la mortalidad entre los seres humanos normales una vez inhalada aquella sustancia era del 100%.

     Abandonada la idea de internarse en el bosque, se vieron obligados a volver al camino. Por suerte, el gas se disipaba poco a poco al abandonar el abrigo de los árboles.

     Al mirar a su espalda vieron que varios infectados más se acercaban corriendo hacia ellos. Camila y su padre echaron a correr para escapar de aquellas incansables criaturas.

     Tras unos cientos de metros resultó obvio que si no encontraban un refugio estaban perdidos, pues los infectados les recortaban cada vez más la distancia, y su número era aún mayor. El padre de la niña sabía que la munición de que disponía era más que insuficiente para acabar con todos sus perseguidores. Sabía que quedaban siete proyectiles, y si al final los acorralaban los dos últimos ya tenían un blanco asignado.

     Al llegar a una elevación del camino divisaron algo que les dio algo de esperanza. Un sendero que nacía a la izquierda de la senda por la que transitaban terminaba en una antigua granja. Camila sólo necesitó el gesto que le hizo su padre para entender que debía desviarse por aquel sendero.

     Cuando enfilaban hacia el viejo caserón de la granja, los infectados comenzaban el descenso de la cuesta. Sus gritos eran aterradores, inhumanos. Padre e hija hicieron oídos sordos a la jauría que se acercaba cada vez más y siguieron corriendo hasta llegar a la puerta de la casa. las ventanas estaban todas tapiadas. Por fortuna para ellos, la puerta cedió ante la patada que propinó el padre de camila.

     Una vez dentro, buscaron algo que poner contra la puerta para que ésta no pudiera abrirse pues, al entrar, la cerradura había quedado inservible. Tuvieron que usar toda su energía para empujar una cómoda que había a la derecha de la entrada. Mientras buscaban más mobiliario, les dio un vuelco el corazón…

     A su espalda una voz les preguntó:

     -¿Qué coño hacen aquí? ¿No los habrán seguido hasta mi casa? -dijo el hombre canoso mientras se acercaba a una ventana y miraba por un resquicio entre dos tablones.

     Lo que vio fuera…

 

     Hasta aquí la tercera entrega de la Bola de Nieve, nuestro más sincero agradecimiento a ayoze por su participación; gracias por apoyarnos con tu talento.

     El siguiente portador se desvelará muy pronto. Estad atentos.

     ¡Hasta la próxima!