«La Bola de Nieve» por master1983

      No podemos ocultar nuestro entusiasmo. Con cada nuevo portador que acepta el reto de continuar la historia de Camila y de su padre, más crece nuestra curiosidad y nuestras ganas de descubrir cómo avanzarán los acontecimientos. En este caso es el amigo master1983 el encargado de seguir insuflando vida a esta iniciativa y, por lo que hemos podido comprobar una vez leído su fragmento, podemos afirmar que la odisea de la muchacha y los infectados continua creciendo a muy buen ritmo.

     Como siempre, a los desafortunados que no han tenido la oportunidad de adentrarse en esta experiencia, o que simplemente no les ha llamado la atención todavía, les invito a que nos acompañen, dándoles la opción de descubrir La Bola de Nieve desde el principio (se va haciendo cada vez más patente el hecho de que la historia necesite un título. Puede que si no aparecen más candidatos adoptemos el que nos propuso solid_caim: "El día que la oscuridad llegó").

     A continuación tienen un enlace a cada uno de los capítulos (PINCHA SOBRE EL CAPÍTULO PARA VERLO). Esperamos que les guste y que se animen a participar. ¿Quién sabe? A lo mejor acaban siendo ellos mismos los nuevos portadores.

"La Bola de Nieve"

Capítulo 1: Skritor

Capítulo 2: solid_caim

Capítulo 3: ayoze

 

     Sin más preámbulos, dejamos vía libre para que master1983 despliegue su talento y nos muestre qué les depara a los protagonistas de la historia. Que disfrutéis:

 

En anteriores episodios…

     … Finalmente, el bosque no era un buen lugar para escapar: el gas tóxico se extendía por entre la vegetación como una sombra de muerte. Padre e hija escaparon del amparo de los árboles y corrieron hacia una antigua granja que se erigía en la distancia. Allí les esperaba un extraño individuo, que vigilaba incansable desde la ventana del caserón. De súbito, el hombre vio algo que le hizo palidecer…

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master1983

     Lo que vio fuera sirvió para confirmar sus sospechas.

     -¡Malditos idiotas! ¿Creen que una vieja cómoda les retendrá mucho tiempo? Los han guiado hasta aquí.

     -¿Y qué íbamos a hacer? -le contestó Camila, con un carácter impensable en una chiquilla, mientras trataba aún de recuperar el aliento tras la carrera.

     El hombre se quedó algo sorprendió. No esperaba una respuesta tan contundente por parte de aquella frágil niña. Después abrió un pequeño armario donde guardaba un auténtico arsenal y sacó dos escopetas de caza.

     -¿Sabe usted disparar una de éstas? -le preguntó al padre de Camila-. O nos liamos a tiros con esas cosas o estamos perdidos.

     -Sí, tengo buena puntería.

     -Estupendo, vamos.

     El hombre le indicó a Ernest, el padre de Camila, que asomase el arma por un pequeño hueco de una de las ventanas, mientras él hacía lo mismo desde otra, y dejó bastante munición sobre una mesa cercana. No hizo falta una sóla palabra más. Las escopetas comenzaron a dialogar en su ensordecedor idioma mientras Camila trataba de taparse los oídos, acurrucada en una pequeña habitación al otro extremo de la planta.

     No fue necesaria toda la munición. Entre los dos tan sólo necesitaron un par de minutos para acabar con los infectados, cuyos restos se amontonaban ahora de forma grotesca ante el portal de la casa. Tras el tiroteo, una sensación de calma se adueño del lugar, y los dos hombres pudieron dejar las escopetas y respirar con cierta tranquilidad.

     -Hijo de puta… -susurró el hombre mientras depositaba el rifle en la pequeña mesa-. ¿Cuántos más deben quedar por ahí?

     -Estan bombardeando la zona con gas -contestó Ernest.

     -Tonterias -le cortó el hombre, tajante-. ese maldito gas no sirve más que para matarnos a nosotros. No acabarán con ellos así.

     -¿Cómo está usted tan seguro?

     El hombre examinó con más detenimiento a Ernest, como si estuviese valorando si aquel hombre merecía escuchar lo que estaba a punto de decir. Cuando volvió a hablar, su voz sonó agotada y algo melancólica.

     -Porque yo trabajé en ese laboratorio.

     -¿Que usted… ? Oh, Dios mío. ¿Sabe entonces qué son esas cosas? ¿O cómo acabar con ellas?

     -Sé muchas cosas que he callado durante demasiado tiempo, amigo. Cosas que sólo oírlas le provocarían pesadillas. Pero…

     -¡Papá!

     El grito de la niña, que corría a abrazar a su padre, interrumpió la conversación de los dos hombres. Camila se aferró a la cintura de su padre con energía mientras éste le acariciaba el pelo cariñosamente.

     -Camila, mi niña… ya ha pasado todo.

     Al oír el nombre de la niña, el hombre no pudo disimular un terrible sobresalto.

     -¿Ha dicho Camila? -preguntó-. ¿Su hija se llama Camila?

     Padre e hija se quedaron extrañados ante la reacción de aquel hombre, y Ernest intuyó enseguida que algo no andaba bien.

     -Camila, hija. Ves al piso de arriba y asegúrate de que no queda ningún infectado por los alrededores, ¿de acuerdo?

     La niña obedeció sin rechistar, aunque era bien consciente de que aquel encargo era tan sólo una excusa para que los dos hombres pudiesen continuar su conversación. Cuando los pasos de la niña se perdieron en el piso superior de la casa, Ernest volvió a hablar:

     -¿Qué le ha sucedido al oír el nombre de mi hija?

     El hombre se quedó callado unos instantes, eligiendo las palabras antes de hablar:

     -Hay algo que debe usted saber sobre su hija…

Continuará…

     ¡Brutaaal! Cada vez se pone más y más interesante. El bloguero master1983 no sólo ha estado a la altura de las circunstancias, sino que ha planteado una serie de incógnitas que elevan la calidad del relato aún más… ¿Quién es ese hombre realmente? ¿Qué secretos esconde su pasado relacionado con el laboratorio? Y, sobre todo, ¿Qué sabe de Camila?

     Nuestro más sincero agradecimiento por esta demostración de talento. Ahora nos asalta la pregunta: ¿cómo afrontará el siguiente portador todos estos enigmas? Muy pronto lo sabremos.

¡Hasta la próxima entrega!