Analizando: Brutal Legend (Xbox 360)

Dicen los que saben que a la hora de trasmitir sensaciones de forma cinematográfica, lo más complicado es hacer sentir o bien miedo; o bien humor.

Ya ni imaginemos a través de un videojuego donde su naturaleza hace que muchas veces la narrativa tenga que pasar a un segundo plano debido a que es el propio jugador quien dirige sus riendas; donde decide mirar y no es un ángulo de cámara quien se lo dicta la mayoría de ocasiones.

Es por esto además de otras cosas que la propuesta hoy analizada (brutal legend) es la de un videojuego fresco, divertido e innovador a su manera amén de estar muy bien acabado. Una propuesta tremendamente recomendable (¡y peculiar!…cosa que ya se ve desde su inusual menú principal que el jugador deberá descubrir) a la que ahora damos paso.

La realidad es que, a priori, puede parecer un juego no excesivamente innovador por su mecánica:

Se trata de un hack and slash con toques de táctica en forma de control de tropas en tiempo real alternado con las típicas misiones de recados y carreras habituales en los abiertos mapeados de un sandbox, gracias a los cuales se recompensará al jugador que no vaya directo al hilo principal con mejoras para hacer este más llevadero así como una experiencia jugable más interactiva, plena y satisfactoria en líneas generales.

Hasta aquí; como decimos, las bases: El resto es un microuniverso de diferenciación tan radical a cualquier otra cosa vista que merece ser detallado con calma.

Brutal Legend nos cuenta la historia de Eddie Riggs; un pipa de un grupo de rock extremadamente comercial clara parodia de muchos grupos actuales.

Como pipa su trabajo se basa en mantener las instalaciones, los instrumentos y todo lo que afecta al grupo en perfectas condiciones: Pasar inadvertido, ser una sombra y hacer con su trabajo que los demás queden bien.

Eddie es, además, un talentoso músico que como era de esperar; no está especialmente satisfecho con quienes trabaja pero cuya humildad le hace ser especialmente efectivo en su terreno.

Este personaje se nos presenta en una historia repleta de justicia, honor, amor y la ya mentada humildad dotando tanto la trama como el personaje principal de un carisma inusitados aunque las situaciones en las que se involucrarán…Serán harina de otro costal.

Porque ante todo Brutal Legend es un videojuego humorístico: La mano de Double Fine no se nota solo en los personajes y el hilo argumental definido, sino en la ambientación y la continua sucesión de gags a cual más delirante en forma de heavy metal; si, como lo oyen.

Cantidades obscenas de cervezas, solos, ligoteo, mitología escandinava, torres de la juerga y el placer, gore continuo, guitarristas históricos realizando continuos cameos y un mundo; el mundo del heavy metal al que Eddie (al que el actor Jack Black presta imagen); tras sufrir un accidente será transportado desde el mundo real mediante un misterioso medallón.

No hablamos solo de cinemáticas y aspecto visual (desde líneas de alta tensión con forma de cuerdas de guitarra a monolitos en forma de batería pasando por cualquier cosa…): Realizar las misiones, conocer los nuevos personajes o profundizar en la trama es un continuo altercar entre gags inolvidables capaces de hacernos agarrar el mando con una sonrisa y una trama con una profundidad decente así como un toque épico de una calidad que para sí quisieran muchos metrajes o videojuegos “estrictamente serios”.

Y todo ello sin perder un ápice de lógica en un trabajo de diseño, trama y ambientación simplemente perfecto:

Se puede hablar del perfecto montaje de cinemáticas, de su espectacular doblaje (Eddie Riggs en nuestra versión a cargo de Santiago Segura quien aprovecha su experiencia del mundillo en “Isi-Disi”) o de cómo se compenetra a la perfección con un apartado técnico del que hablaremos más adelante…Y seguimos sin hacernos una idea del todo precisa.

Así, en nuestras alocadas aventuras de lo que se trata; normalmente, es de avanzar por un entorno abierto repleto de misiones principales y secundarias.

Sus dimensiones son elevadas y poco tienen que envidiar a juegos tales como gta4 (por poner ejemplos directos) y la calidad de su diseño visual, como ya se ha dado a entender, está fuera de toda duda…Si bien no está exento de defectos.

El principal es que, aparte de interactuar con los numerosos y delirantes pnj (personajes no jugables) así como encontrar algunos elementos (santuarios) o tiendas que nos permitan mejorar unos pocos atributos del personaje (y todas ellas siendo iguales) la sensación continua es la de avanzar por un entorno bonito; si, divertido; también..Pero algo vacio.

Con todo es un mal menor que, dada la durabilidad del título (unas 10 horas en la campaña principal que dado lo divertido de su propuesta, saben a poco) solo se acentúa durante su ecuador; al no disponer de todo el mapeado abierto por cuestiones arguméntales siendo además la parte bloqueada la más divertida con diferencia.

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En las misiones principales se trata de avanzar golpeando variados enemigos de notable i.a capaces de ponernos las cosas difíciles y organizarse según su potencial de ataque.

Disponemos de un control preciso que con un par de botones nos permite ejecutar un abanico de movimientos moderado pero capaz de adecuarse a cualquier situación y todo ello da lugar a un ritmo de juego trepidante, evitando la tan manida sensación de “machacar botones sin ton ni son” en este tipo de títulos.

Capacidades como volar, montar en coche o realizar movimientos finales en forma de solos de guitarra logran profundizar aún más en su excelente sistema de combate; capaz de encajar con todo tipo de filosofías de juego.

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En numerosas ocasiones podremos liderar batallones invocando numerosas y divertidas criaturas dando ordenes básicas de avance o cobertura en tiempo real:

Muchas veces lo haremos de forma obligatoria para detener a un enemigo concreto con determinado movimiento; mientras que en otras nosotros seremos los que decidamos el movimiento a ejecutar. En general una bienvenida sensación de libertad de elección se respira en estas “batallas campales”; si bien las ordenes tácticas resultan en ocasiones complejas de dar dada la rapidez a la que las debemos ejecutar.

Como su duración es media y el sistema de combate da para otros tipos de situaciones (tanto en misiones primarias como secundarias) no se hace repetitivo de no ser exprimido muy al máximo: Persecuciones en coche, defensa de puntos estratégicos, batallas con algunos jefes finales, carreras o delirantes logros en forma de atropello de animales.

No todo es perfecto; los principales problemas de la jugabilidad son dos: Por un lado su dificultad; demasiado accesible durante la primera mitad de juego (el primer trozo de mapa abierto) y que hace de curva de progresión demasiado relajada en comparación a su segunda mitad, esta vez si, muy digna.

El otro son las misiones secundarias: A lo poco que hacer en el mapa se le suma una variedad muy escasa de las mismas a medida que se multiplican; lo que hace que en la parte final vayan perdiendo interés…Tanto es así que incluso las cinemáticas que se activan al iniciarlas son iguales unas de otras.

Detalles significativos que hacen, en definitiva, que a largo plazo no se ponga a la altura a nivel de opciones de juego de otros hack and slash de culto pero que no emborronan la divertida y memorable experiencia de juego.

Esta se ve reforzada (y de que manera) por una banda sonora a la altura de las mejores del videojuego: Una selección de rock y metal memorable y totalmente reconocible en la que es fácil encontrar verdaderos temazos de Whitesnake, Motley Crüe o Manowar por solo nombrar unos pocos entre su más de centenar de temas.

Las composiciones originales del juego y la tecnología de audio, por otra parte; llegan a un nivel casi perfecto y solo la sincronización labial (notabilísima, casi sobresaliente) no es perfecta.

Una pequeña muestra de la lista completa

 

Un apartado sublime y capaz de generar un nivel de inmersión “metalero” simplemente brillante. De lo mejor que ha dado la historia del videojuego.

Y lo mejor de todo es que no solo de diseño visual, narrativa y sonido vive esta epopeya metalera: Gráficamente raya a un gran nivel.

Su diseño caricaturesco no se contradice con una elevada carga poligonal, un nivel de texturizado ejemplar, ciclos de día y noche con una iluminación dinámica envidiable y todo tipo de efectos de partículas.

De hecho sería un apartado de sobresaliente sino fuera por su propia naturaleza caricaturesca y alejada del realismo extremo y algunos errores técnicos como ralentizaciones (molestas en más de una ocasión) y un efecto de popping (generación de elementos en pantalla repentina al acercarnos) vergonzosa cuando nos acercamos a altas velocidades a los mismos.

Con todo son errores no excesivos que no desmerecen un notabilísimo trabajo de reconstrucción visual.

Todos estos cuidados elementos hacen, en definitiva, que la brillante idea se cumpla y disfrutemos como enanos con esta alocada aventura: Divertida, fresca, original y elaborada hasta el mínimo detalle; que a buen seguro sabrán reconocer los fans del mejor rock y metal así como solo los que buscan un título divertido, ameno pero trabajado.

Altamente recomendable, se trata de una de las sorpresas repentinas de la generación.

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Gráficos: 8,9; Diseño visual brillante y caricaturesco generado con un nivel de detalle excepcional y efectos visuales de primera. Solo algunas ralentizaciones y el popping puntual lo logran empañar por momentos.

Sonido: 10; No es solo sus efectos de alta definición, ni siquiera su doblaje brillante de renombre o sus propias composiciones…Es una banda sonora que desde ya forma parte de la historia del videojuego.

Jugabilidad: 8,5; Un sandbox combinado con hack and slash y un componente importante de exploración. Ameno, bien calibrado y con una variedad aceptable. Presenta un sistema de juego tremendamente competente.

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Total: 8,9

TOP PERSONAL: Canciones de amor/ baladas + momento troleante puntual

Bueno; dado que nos encontramos en unas fechas que, bien tanto para alguna gente supone algo importante como para otra meramente comercial pero siempre envuelto en cierto halo de romanticismo (aviso para navegantes distraidos; 14 de febrero, día de los embob…enamorados; ¡ejem!) no deja de ser una ocasión bastante apropiada para (no es por eso la primera vez que se ve por estos lares) hacer un TOP con canciones románticas.

Efectivamente, el xulogreñas también tiene, entre partida y partida de doom, su lado sensible.

Ahora ruego que no se vuelva a hablar de este tema en eones bajo pena de lanzamiento de aros cortantes.

No, no es broma.

Sin más dilación procedamos a mi TOP personal:

5: BRIAN ADAMS; HEAVEN

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Gran tema con un ritmo melancólico pero esperanzador (aunque pueda parecer imposible; a su vez); por si fuera poco las guitarras acompañan de forma contundente reforzando puntualmente el tono épico.

Hay quien dice que se tienen más oportunidades de ligar si la otra persona ha descargado adrenalina y eso se consigue con momentos trepidantes por ejemplo (pongan a la parienta el tramo final de esta canción mientras van por una montaña rusa y…Very Surprised)…¡Eh! ¿Por qué me miráis como si fuera un científico pervertido? LMAO

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4: RICHARD CLAYDERMAN; BALADA PARA ADELAINA

 

Gran tema a piano; muy melancólico y capaz de reforzar mucho el ambiente. El sonido llega a atrapar.

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3: AEROSMITH, CRYIN’

 

Con una letra muy bonita; es una canción capaz de alternar un ritmo cañero sin perder romanticismo en total equilibrio…volvamos a la montaña rusa Very SurprisedLMAO

La parte del solo es además, muy notable.

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2: MARILION, KAYLEIGH

Canción que, con el paso del tiempo, ha acabado por ser relativamente poco conocida en comparación a temas de calidad similar. Buenos solos, letra preciosa y gran ritmo.

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1:

Llega el momento más esperado, la más lenta, la más romántica, la más sentimentaloide…

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…

Esperen, creo que nos hemos equivocado LMAOLMAO

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GUNS AND ROSES; NOVEMBER RAIN

Letra de proporciones bíblicas; equilibrio perfecto entre lentitud y contundencia, romanticismo y un solo final simplemente intachable. Memorable y garantía de…er…motaña rusa.

¡ejem!

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Esto es todo; espero que os haya gustado y recuerdo que siempre podéis proponer las vuestras desde los comentarios; que para eso están.

Un buen san valentin a tod@s y os lo dice un solteraco empedernido.^^

¡saludos!

Pateando traseros: RED

A veces no hace falta rebanarse los sesos: Es más; en ocasiones la simplicidad bien llevada a cabo no es más que un síntoma de pura brillantez.

Hoy vamos a hablar de RED, cinta en la que, personalmente y tras cierto escepticismo al tratarla, he encontrado una de las sorpresas más gratas del último semestre cinematográficamente hablando.

RED se suma a esa moda inaugurada con cintas como la reciente revisión al Equipo A o los Mercenarios (precisamente de esa bebe en no pocas ocasiones…) de traer viejos héroes de acción tanto a la hora de buscar interpretes como a la hora de encarnar papeles para embarcarlos en una aventura “como las de los viejos tiempos” no exenta de casquería y bizarrada varia tan perdida actualmente entre tanto culebrón de magos, señoras de mediana edad o vampiros metrosexuales.

Precisamente ahí se destaca RED, en sus medios humildes, efectivos y obscenamente bizarros: Más allá del mérito que ya supone ser otro granito de arena a la hora de devolver cual fénix un género (el de la acción 100% ochentera) que hasta no hace tanto pasaba por un momento pésimo; RED sobresale como una gran cinta…Simple, directa, acojonántemente bien ejecutada y divertida durante la mayor parte de su duración.

Pasemos a desgranar (sin entrar en spoilers) sus detalles…

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De entrada RED nos presenta un plantel de actores abrumador de entre el que varios nombres destacan pero por encima de todos el de su protagonista: Frank Moses (Bruce Willis) un ex agente de la CIA con un historial repleto de condecoraciones, un héroe de acción de los de la vieja escuela.

El tipo se ha jubilado y se nos ha enamorado de una operadora a distancia: Intenta empezar una nueva vida retomando todo el tiempo perdido.

Las reminiscencias a otras cintas de acción (la misma Jungla de Cristal con una interpretación del personaje principal calcada) se suceden con ligeros toques de humor durante los primeros minutos a la par que pensamos que nos encontramos ante una película de acción más: Inocente del espectador, directamente no sabe lo que se le viene encima.

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Rapidamente se nos pone en situación: Trapicheos sucios de la CIA, una chica en apuros y un cupo completo de antiguas glorias de la organización entre las que se encuentra el personaje principal en el punto de mira…Hasta que llega la hora de las tortas, pero no como nos pensamos.

El plantel de abueletes (jubilados pero con ganas de guerra) pronto se nos revela de tanto prestigio como eficiencia: Morgan Freeman, John Malkovich y Helen Mirren interpretan este grupo de yayos con personalidades a cual más delirante (especialmente un agente neurótico obsesionado con la vigilancia vía satélite que eventualmente llega a envolverse en plástico) capaces de acabar con ejércitos enteros sin prescindir de frases capaces de arrancarnos varias carcajadas en los momentos más inusitados.

La diversión se dispara (valga la redundancia) en los momentos de acción: O bien se tira al surrealismo más directo en lo que posiblemente sean las mejores escenas de la cinta a base de enfrentamientos inverosímiles (pistolas contra bazookas…ahí es nada) o maniobras de engaño de estructura similar a las vistas en cintas que intercalan aventura y acción tales como ocean’s eleven (aunque por norma siempre intentando abochornar los personajes afectados de la forma más caricaturesca posible)

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Independientemente de su simplicidad (desenlace manido, personajes y situaciones definidas lo justo), RED es diversión pura, caricaturesca y bizarra; algo que hace falta en estos tiempos…Definir RED es tan simple como coger el humor inteligente de “ocean’ s eleven” y la casquería de “los mercenarios” con un toque de bizarrismo. Una mezcla brutal.

Buenas interpretaciones, frases geniales (bajad unas líneas…) y humor por todos los costados.

A todas luces recomendable.

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Nota final: 8,5

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“ABUELO……….¡¡MIS COJONES!!”

Ex agente de la CIA neurótico mientras prepara un revolver para enfrentarse a una espia armada con RPG.

Opinión personal: La pasta, esa gran desconocida.

Hola damas y damos; muy buenas, semper finelis y el plus p’al saloon que me juas que me lol:

Como habrán podido advertir hoy toca una de mis chorroreflexiones en forma de paja mental (no manual…creo) de esas que algo de controversia suelen generar y que, por otro lado, son de las que mejor me paso escribiendo al escupir de mi interior algo más que el bocata de potaje de ayer tras una borrachera a base de licor de sardina.

Como siempre huelga decir que esta es mi opinión (mentalmente insana) subjetiva como de tantas hay; que por lo tanto no supone ni pretende ser una verdad universal.

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Y hoy lo haré en forma de sermón moral cual Ned Flanders exaltadillo: Vengo a soltar la brasa sobre la poca administración general que suele tener mucha gente.

Me hizo mucha gracia, esa es la cuestión: Estaba yo tan tranquilo en clase dibujando las porquerías esas que veis de fotos de cabecera (pero con su mérito aunque esté mal que lo diga, que son creación propia y directamente a boli) cuando un amiguete que de tanto en tanto se deja caer por aquí me dejó un par de juegos de 360 casi recién estrenados como quien dice.

Yo, ni corto ni perezoso, procedí a acabar la narcotransacción y de la mochila saqué otro par de juegos flamantes (call of duty black ops y risen, para más señas) y se los presté con lágrimas en los ojos, que es como se despide un videojuego en condiciones (teníais que haber visto un día que presté el max payne 2 una semana, del numerito se enteraron hasta en las Bahamas y lo reciclaron para un culebrón de antena 3…)

– ¡joder tío!, ¡eres un puto pijo, siempre tienes lo que quieres!

Pijo, puto pijo dice…Esto un chaval que pasaba por allí que se debe fundir una media de 70 euros en una noche de sábado a través de locales emisores de sonido infernal tranquilamente tras gastarse lo que le quede en sustancias de las que en far cry city no hacemos publicidad a lo largo de toda la semana.

Y eso sin renunciar a la ropa de marca, el tabaco y unas cuantas chorradas más.

Hablo de un tipo que solo en caprichos (sin comida ni nada) se pispa tranquilamente 200/250 euros semanales…Y que encima ahora mismo no trabaja (el lector avispado relacionará ritmo de vida con rendimiento laboral con total acierto).

¿Caso inusual?, en un entorno social como el nuestro y económicamente localizado en zonas de clase media ni de coña.

Seamos francos (en minúsculas, no la jodan): A demasiada gente le gusta quejarse por vicio; y la mayoría de esa gente podría llegar a fin de mes con algo de sesera.

Ese personaje (no tiene otro nombre) del que hablaba es el ejemplo más claro: Hagamos cuentas.

Fin de semana: Si realmente te gusta salir de fiesta y beber puedes -debes- administrar las cosas y no desfasar en exceso.

A partir de un límite te diviertes igual:

1 cubata (precio medio 6 euros): Para el muy bebedor entendamos un par (12 euros)

También está la opción de ir a un buen bar musical y pedir una cerveza, un refresco o cualquier combinado…El precio, por norma, se reduce drásticamente; o incluso salir a cenar (los self services como los tan de moda ahora “woks”: la cúspide de la calidad/precio)

Botellones: No hace falta.

Otra cosa, claro, es que no se tenga personalidad suficiente y se intente pillar un pedo supremo para ver las cosas bonitas; pero eso es otro tipo de carencia tan penosa que aquí no vamos a tratar.

¿Cuántas discotecas necesitas en una noche?

Vas a ligar: busca una con buen ambiente.

Vas a escuchar música: Elige una con buena música; si tienes gustos muy variados te quedas en tu casa y te pones los cascos, no me jodas.

Puedo entender dos discotecas en una noche de fiesta (personalmente las aborrezco, pero estamos dando un ejemplo); lo que no puedo entender es a la gente que se pasa una noche dando vueltas (con el consumo de carburante que ello implica) y que entra en ocho o diez locales, paga su entrada con consumición, y se larga a los diez minutos sin aprovechar la misma.

Es algo que no me entra en la cabeza…¿turboruta del bacalao a contrarreloj?, Que carajo, me recuerda a cierto capítulo de los Simpsons con Apu montándose la juerga padre en cuatro minutos:

Lo que está claro es que más de 15 o 20 euros en locales, ni en una ocasión especial, es un disparate.

La gracia, en definitiva, debe salir por narices por debajo de los 25/30 euros; no me salen las cuentas.

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Luego tenemos el tema de los vicios (póngase aquí también el consumo abusivo de alcohol): En mi caso soy un chaval tranquilillo, de los que no se drogan ni fuman ni beben, que se va a dormir pronto y solo ve en la tele cosas que no le asusten -por lo tanto prefiero ver cuarto milenio en vez de gran hermano-

Conclusión: Aaaaaaaaah hamijo, ahí se va dinero pero bien (cosas de la mala vida); no hablemos ya del tema bares.

Porque esta es otra, un descojone: Tu puedes venir de clase, o de trabajar, o encontrarte con viejas amistades, o invitar a tu pareja….De tanto en tanto.

Lo que no deberías hacer es, por costumbre, ir al bar a pedirte un refresco diario que te sale -exactamente el mismo- directamente el doble que en cualquier comercio. Y esto lo hace todo dios…

El cortadito y la cajetilla de cigarros (ahora con la ley esa -que me parece un negocio- veremos como queda el tema) podrían considerarse a estas alturas un credo que ríase usted del de los Assassins.

Ya solo del tema del refresco, la cerveza o el cortado se te pueden ir (tranquilamente) 9 euros los días laborales. Añadamos el cartón de tabaco para el fumador.

¿No lo creen?, vayan a su bar de confianza y hagan sus cuentas por el euro y medio que te suelen endiñar por refresco en la máquina.

La cuestión es que llegamos así a final de mes: Esos 9 euros de “baretos” de los que me salvo, la animalada de dinero que no se me va en porquerías de inmaduro consumo que se pueden resumir en un intervalo de 15 a 200 euros tranquilamente y 50 euros aproximados por fin de semana que me suelo ahorrar saliendo (y divirtiéndome -firmo a que acierto- más)

Conclusión: Por eso yo (que tengo menos dinero que el) salgo y puedo comprarme todos esos juegos; y aún me sobra.

Que no ostias, que se trata de administrarse.

Analizando: Halo 3 (xbox 360)

Ineludiblemente la franquicia “halo” de Microsoft ha redefinido en cosas buenas y no tan buenas el panorama del shooter moderno en prácticamente cualquier plataforma:

Tanto es así que ya cuenta con cuatro entregas (y un rts vinculado a la franquicia) así como centenares de títulos clónicos siguiendo sus pasos con mayor o menor fortuna y toneladas de merchandising que han logrado profundizar en un universo futurista que sirve de hogar para los hechos narrados en las peripecias del Jefe Maestro; icono indiscutible de la saga.

 

Reventar aquí la historia en vez de profundizar en los pormenores de la tercera entrega aquí analizada no tendría sentido: Simplemente y para entrar en detalles cabe mentar que aunque esta entrega no supone la conclusión de la franquicia, si que es el final de su hilo principal narrativo, y por lo tanto el capítulo argumentalmente más importante.

 

También nos encontramos ante el primer capítulo disponible en la nueva generación de consolas, por lo que a las ya elevadas expectativas (elevadísimas, no olvidemos que el primer halo fue un videojuego revolucionario fuera de compatibles gracias a sus excelentes gráficos y a su creíble sistema de combate evolucionado alimentado por el uso de vehículos con cierta libertad por escenarios abiertos de gran escala)  se le suma ese incentivo extra.

 

¿El resultado?: Halo 3 es un juegazo que está a la altura de su legado y no solo eso; también supone una conclusión a ese “hilo narrativo principal” sorprendente, o lo que es lo mismo, un verdadero must have en líneas generales.

 

Con todo y como veremos más adelante es un juego extremadamente fiel a sus raíces: A las buenas y (todo hay que decirlo) a las no tan buenas:

El resultado es un título que destaca claramente frente a la inmensa mayoría pero que no resulta, ni de lejos, tan innovador como la primera entrega.

 

Halo es un juego excelente; pero no una obra maestra como se puede intuir por ese halo (valga la redundancia) de conclusión y entierro por todo lo alto que destila en cada momento de la partida.

Tampoco es el mejor de la saga: Bastante mejor y pulido que el segundo no es (insisto) tan sorprendente como el primero (o el cuarto), por lo menos en el plano jugable; principal handycap del producto.

 

Básicamente nos encontramos ante un concepto simple pero de magistral ejecución: Un Shooter en primera persona en el que guiamos al Jefe Maestro, soldado mejorado genéticamente, en una epopeya futurista en la que el destino de la galaxia pende de un hilo frente a una terrible amenaza alienígena.

 

Para ello no dudaremos en cooperar con otros soldados en verdaderas batallas campales haciendo uso de vehículos y gran variedad de armamento en unos escenarios muy extensos que permiten todo tipo de maniobras mientras vamos cumpliendo los objetivos de la misión.

 

Concepto simple, aplicación impecable: Halo 3 lleva al límite esa máxima basada en que el diablo se encuentra en los detalles y lo hace dando un mimo inusual a cada pequeño detalle de juego. El resultado es una experiencia inolvidable.

 

De entrada resulta indispensable hablar de la ambientación y el uso de la narrativa ya que no por convencional nos encontramos ante un título poco trabajado: Quien haya jugado a los anteriores sabrá de que halo; con sus naves, sus razas en eterno enfrentamiento y sus épicas cinemáticas nos sumergen en una aventura espacial de magnitudes brutales.

Pues bien, basta con decir que “halo 3” bate marcas en este sentido y se destaca como un juego capaz de sumergir hasta límites insospechados en su entorno de juego (esta vez ambientado en el planeta tierra y algún que otro “lugar sorpresa”) para hacerse a la idea.

 

Resulta sorprendente, por algo así, ver como un concepto simple como es el de avanzar de forma aparentemente despreocupada cambia de forma radical: El jugador pasa a convertirse en el protagonista de forma palpable, y hay pocos juegos que logren eso.

Posiblemente ese sea el mayor logro de halo 3.

 

Más buenas noticias: Esa ambición narrativa resulta extremadamente coherente en el plano jugable; sobretodo a la hora de ofrecer opciones de juego.

 

Tanto es así que los enfrentamientos adquieren una dimensión estratégica notable sin necesidad de apartar al jugador de la historia:

 

Posibilidad de hacer akimbo (un arma en cada mano) con gran variedad de armamento de efectos totalmente dispares argumentando las diferentes tecnologías de las facciones que aparecen en el juego.

 Ídem con el uso de vehículos optativo pero recomendable en las misiones, que rara vez parece forzado o la variedad y equilibrio de personajes aliados y enemigos que aparecen en el juego a la hora de afrontar los combates.

 

No exenta de problemas, los principales vienen de años atrás y un reciclaje bastante evidente en la saga:

Por mucha libertad que se de al jugador para enfocar los enfrentamientos gracias al armamento y a la elevada escala de los escenarios; la poca variedad de situaciones (camuflada en objetivos diversos que acaban al pulsar un botón de forma evidente) así como fallos puntuales pero evidentes en la i.a aliada (lograda y capaz de flanquear o sacarnos de la cobertura a base de combate cuerpo a cuerpo o granadas pero con errores evidentes tales como disparar a la nada o avanzar contra una pared intentando atravesarla) acaban por empañar por momentos el resultado general.

 

Visual y sonoramente ocurre lo mismo: Aunque siempre se balancee en los límites del excelente; en ocasiones puntuales acaba por dar una de cal y otra de arena.

 

Los gráficos son muy buenos, estamos de acuerdo: Al logrado diseño artístico de personajes y escenarios se le une una iluminación hdr (por alto rango dinámico) espectacular y capaz de dotar a la experiencia de un alto carácter climático (a destacar la primera misión de entorno selvático)

No se quedan atrás los efectos especiales: distorsiones, reflejos, partículas y multitud de pequeños detalles que otorgan una sensación de interactividad espectacular, reforzada además por el motor de colisiones físicas havok aplicado excelentemente y capaz de mostrar caídas y choques realistas sin problema alguno.

Por otro lado la carga poligonal no se queda atrás y la definición alcanzada resulta sumamente satisfactoria.

 

En su contra se deben tener en cuenta altibajos puntuales de framerrate (nada grave pero que altera la experiencia de juego de vez en cuando debido a su elevada fluidez general que acabará por malacostumbrarnos)  y un error heredado de anteriores entregas de la saga:

La por momentos bochornosa repetición de texturas en pantalla.

 

Desde personajes a escenarios pasando por prácticamente cualquier elemento que desfila por pantalla: Su reutilización, más evidente o menos en algunos niveles, se hace palpable casi siempre.

Tanto es así que en los momentos menos cuidados acabaremos por no distinguir una sala a la que habíamos visitado con anterioridad.

Es un problema a tener en cuenta y que, sin herir en sobremanera la experiencia de juego, si que hace bajar el listón general.

 

Con el sonido ocurre algo muy similar: Salvo algún problema tan puntual como grave (aquí en forma de desincronización labial o total en cinemáticas) excelente: Doblaje brutal, una banda sonora de composición expresa simplemente brillante y que se adecua como anillo al dedo a la experiencia de juego así como unos efectos de sonido envolvente (disparar a dos manos y escuchar el sonido en un equipo decente no tiene precio) de matricula.

 

Todo ello confiere una experiencia en sus ocho horas de juego de dificultad, salvo un par de altibajos, de varios calibrados de funcionamiento excelente (desde lo regalado a lo demencial) y que resulta tan excelente y satisfactoria que nos dará ganas de rejugarla.

Halo 3, en definitiva, no es revolucionario, pero es brutal.

Un juegazo de acción a todas luces recomendable.

 

Mención especial al editor incluido (sencillo pero potente) y a su multijugador con todos los modos del mercado estandarizados habidos y por haber; que gracias a sus mapas con soporte para alto número de jugadores y su fluidez general nos garantizarán alto componente rejugable materializado en muchas horas de juego. Una garantía de futuro incluso con una entrega sucesora y tantos años pasados tras su lanzamiento.

 

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Gráficos: Muy buena carga poligonal y efectos especiales. Fluidez general elevada y muchos detalles; con la contrapartida de una vergonzosa repetición de texturas. Muy efectistas en líneas generales. (9,0)

 

Sonido: Concepto (banda sonora, doblaje) perfecto así como una tecnología excepcional que ni unos puntuales Bugs logran empañar. Memorable (9,8)

 

Jugabilidad: Ya sea en su adictivo multijugador o en su épica e inmersiva campaña, un sistema de combate tremendamente equilibrado y divertido. No hay más de lo que se ve, pero tampoco hace falta. (8,7)

 

TOTAL: 9,1

 Total: 9,1