Repaso a…Dark Void (pc, xbox 360, ps3, 2009)

Capcom no ha sabido hacerse del todo a los mandos de estageneración de marcianitos y es que solo ver sus últimos intentos de innovar….bláblá blá….blá blá blá….resident evil antes molabas…blá blá blá….bayonetta esporno descafeinado…blá blá blá…bionic comando es una castaña aséptica (perocastaña)…blá blá blá….

Al grano; ¿Merece la pena dark void?

Pues depende: Depende en primer lugar de lo mucho que teguste la acción, en segundo de lo mucho que te guste la velocidad, y en tercero…Bueno,de lo tolerante que puedas llegar a ser con depende que cagadas.

Porque dark void es un juego entretenido, pero claramentedel montón, algo especialmente sangrante cuando ves desde un principio queaspira a lo más alto pero que acaba por quedarse a medio gas.

Lo más evidente (pero no lo único) es la trama: Pareceuna fumada retrofuturistamodernillamefaltanpalabras con jet packs, aliens, eltriángulo de las bermudas y Nikola Tesla y su clon del pueblo como eje pero alos pocos minutos acaba por ser algo meramente anecdótico. Ídem con laambientación, que no deja de ser el desierto de los Monegros con fosos nubladosen vez de suelo, a lo que el CUTRE (con mayúsculas) cuidado de los escenariosayuda más bien poco.

Pero en todo ello hay algo genial, que no deja de ser elbinomio jet pack junto al de clon de gears of war: Arrancar a volar a todavelocidad realizando impresionantes acrobacias en plena batalla de platillos volantespara a los dos minutos estar repartiendo estopa con una metralleta de coberturaen cobertura (muchas veces vertical, es decir, volando o descendiendo) es algode lo que pocas veces te cansas. Incluso con esa duración (las ocho horas derigor) artificialmente alargada con el clonado descarado de niveles.

Pocas armas pero bien realizadas, personajes de diseñogenial (si como digo, los mimbres son buenos), cinemáticas que te dan aentender una mierda pero que da gusto lo bien hechas que están, gráficos que,salvando los escenarios, rayan a un nivel notable…Incluso una banda sonora que,a pesar de no pegar ni con cola, está realizada con maestría.

Como digo, a pesar de lo fresco de su propuesta (¡matamata en el aire!, ¡mata mata en el suelo!, ¡dos por el precio de uno!) no es unjuego que sorprenda por nada en absoluto: Incluso la batalla final contra elbicho de la ostia o el dramático desenlace de un romance metido con calzador seránfácilmente olvidables para el jugador mínimamente habituado.

Y con todo y a su precio no puedo sino recomendar sucompra: Una buena ración de tiros, vuelo y escenarios hi-tech no se atragantana nadie. Y el primer tercio (curiosamente sin el jet pack funcionando a plena potencia durante un buen rato) tiene un ritmoejemplar.

Una rareza a la que si se le perdonan sus problemas ofrece unaperspectiva del noble arte de coser a balazos al prójimo tremendamente novedosapor el simple hecho de fusionar a dos viejos conocidos en uno solo.

Porque no todo está inventado, que carajo.