El videoclub vhs del Xulogreñas v.4: Battleship

¿Lo tuyo son las pelis cutres? ¿lacaspa? ¿las tripas de plástico? ¿las frases fáciles? ¿la salsa de tomate? ¿elabsurdo? , ¿te miran raro porque no saben que leches le puedes ver a  un platillo volante que se sostiene por cuatrohilos claramente visibles al techo?

No sufrasmás joven padawan, porque aquí llega una vez más una nueva entrega de tusección más favorita del mundo mundial: ¡el asombrosamente formidable eintrínsecamente singular postapocalíptico videoclub vhs del xulogreñas!…Ahoracon el doble de paridas y cartones de sangría Don Simón.

——————————————–

Meto aquí el relativamentereciente blockbuster Battleship porque…bien, porque en realidad no sabía muybien donde meterlo. Y creo que un análisis estándar (con un seguro suspenso)hubiera sido no de muy hacerle justicia al verdadero espíritu del film, cosaque deduje yo solo (¡y todo!) en un MOMENTO de inflexión que es, condiferencia, lo verdaderamente relevante de la cinta y del que ya si eso hablaréhacia el final.

Battleship hace las veces depanfleto publicitario de la marina estadounidense (¡aniram ne etitsila!) conefectacos especiales muy chulos con dos claros referentes en mente:  Transformers e Independence Day, dosclasicazos de la acción palomitera como la copa de un pino a los que realmenteno llega a igualar en ningún momento.

Del primero intenta tomar el ritmode destrucción descontrolada y robotacos gigantes que tan bien supo plasmar el,en esta casa idolatrado solo a ratos, Michael Bay de marras. Y fracasaestrepitosamente.

El recurso de los barquitos(porque esta peli SE SUPONE que hace homenaje al “hundir la flota”) da comolugar una sucesión de ganchos que no acaban de funcionar de cara a plasmar unasecuencia de explosiones que, aparte de ensordecer, tengan un poco de carisma:Hay unos robots que giran y rompen las cosas. Unos misiles que explotan al ratode hundirse en el objetivo al más puro estilo “granada del halo” y unosmarcianos fotosensibles que…bueno, que honestamente son una puta mierda. Y punto.Por lo que al final se llega a un estado de sobresaturación y repeticiónextrema en el que ni siquiera los efectos especiales del copón llegan asorprender; de hecho al final parece que las cosas explotan por explotar.

Ahora bien, respecto al segundoreferente…Sin superarlo ni de coña si que logra resultar un digno discípulo, yeso es lo que la salva y hace que recomiende su visionado.

Hay que salvar el mundo, y aquítiene que hacerlo hasta el tato: Si en Independence Day el presidente llevabaun caza, aquí a ritmo de acdc (y este es EL MOMENTO) se rescatan acorazados dela segunda guerra mundial hasta arriba de veteranos que hacen CHILENAS paramatar a los malos, que a su vez se han ventilado toda la flota japonesa yamericana. Con dos cojones.

Y eso por no hablar de losmarcianos predator con un taladro en la mano…Capaces de dejar k.o a variossoldados en equipo pero que, cuando hay que salvar el mundo, muerden el polvo amanos de un exsoldado lesionado de por vida.

Absurdo, insustancial, mal hecho (‘’)…¡peroeh!, épico y muy divertido. Para echar una tarde fina filipina.

(‘’) Aunque sin lugar a dudas lapalma se la lleven el prota y Rihanna: Uno por pasar de camorrista tiracañas ateniente de la marina en dos minutos (literal) de peli, y la otra pordesaprovechada, porque como diría un buen amigo “encima no hay teta”.

Nota: 5,5