Analizando: Sleeping Dogs (AKA EL GOTY INDISCUTIBLE) xbox 360

Sleeping Dogs es un producto de serie b con claro exceso de presupuesto que mete licencias sin ton ni son, una por aquí, otra por allá, de forma totalmente descompensada y fruto de los delirios de director de cine frustrado de alguna persona que fuma hierbas malas.
Es, también, un juego que lucha (y pierde) contra limitaciones técnicas importantes, con errores molestos y una gramática visual tan obsoleta como personal. Es un juego que antepone, sin tapujos, simplicidad caduca y vacía a los mínimos de calidad exigibles (los cuales no cumple demasiadas veces más de las deseadas), con toda su cara.

Es un juego lleno de contradicciones y vacíos argumentales, que abraza sin complejos el cliché más manido y casposo. Un juego lleno de reflexiones filosóficas baratas propias de culebrón que evidencian la juventud del videojuego y su incapacidad aun hoy para contar una historia como dios manda. Un juego en el que “se dispara, se pelea, se corre y se folla porque mola” y no mediante un denominador común que no se tenga que coger con pinzas telescópicas mientras te aguantas la risa a duras penas.

Es, curiosamente, uno de los mejores juegos de la historia.

Tal y como suena (y entiendo que no se fíen, y mucho más que no lo compartan), porque este Sleeping Dogs puede ser una caja de arena de esas que sigue a pies juntillas aquella filosofía que rockstars, en el que posiblemente es para bien y para mal el juego más influyente de la era post 3d, dictó allá por 2001. Cierto. Puede ser también un recopilatorio de todos esos males endémicos de los vicios de la mal llamada currentgen, tan de red social, con sus trajes absurdos descargables, sus quick time events y su tan odioso chivato que te dice en la esquina inferior de la pantalla “pues fulanito ha batido tu marca hace quince minutos con un desfase de ocho segundos…”: Mire, sin faltar pero como que me importa una mierda.

Eso es cierto, sí, pero no dejan de ser males menores de la globalización: Sleeping dogs es un juego con entidad, personalidad propia y un talento inusitado para ocuparse de lo que realmente importa, de dejarse de artificios. Cuando hay que ir al grano, se va, porque sino ir para nada es tontería.

Sigilo, tiroteos, peleas a puñetazo limpio, espionaje, power ups red bull, armas chapadas en oro, hackeos, parkour, carreras…

Sirva de ejemplo la mecánica del juego: El jugador hace las veces de policía encubierto y, básicamente, se pasa el juego pegando puñetazos, tiros, participando en carreras y haciendo de chófer. Y punto. Como en muchos otros juegos en clave de acción todoterreno urbana.

El diablo, como ya ocurría en the saboteur (evidente predecesor espiritual de este, no en vano gran parte de su equipo trabajó en sleeping dogs), no está tanto en el qué sino en el como: Un trabajo de ambientación, diseño, talento, ostia en vinagre, como quieran llamarlo, UN SEÑOR TRABAJO, que hace que donde en otras partes estas tareas se hacen de forma reiterativa y por hacer aquí realmente importen, se crean, DIVIERTAN, cosa que se hace, simplemente, destinando los esfuerzos al lugar correcto en lugar de malgastar recursos de forma estúpida.

Hay más temita que en Alpha Protocol, The Saboteur, Catherine y Jersey Shore a la vez.

En una reunión de brainstorming se pueden decir muchas cosas, la mayoría gilipolleces: Por ejemplo en batman arkham city el jugador tiene a su disposición un sistema de combate amplio, preciso e intuitivo en el que los personajes reaccionan con naturalidad y amplio realismo. Todo un coñazo que consiste en hacer lo mismo todo el rato.

En sleeping dogs no, es decir, el sistema funciona igual de bien y las posibilidades son igualmente muy amplias, pero ese gusto compulsivo por el detalle no existe: Tenemos monigotes sencillitos (chinos, concretamente) dando ostias como panes pero partiendo huesos a base de bien, con una gramática del porrazo sublime. Con charcos de sangre, suciedad, armas blancas y mala leche por doquier: En eso consiste una buena reunión de brainstorming.

Otro ejemplo son las persecuciones: A alguna mente brillante se le ocurrió meter scripts en un mundo abierto, cosa que parece tabú porque los talifanes se enfadan en su campo de batalla particular conocido como internete (lugar donde no se le pueden ver los granos) , y saben, resulta que funciona a base de bien.

Al juego le sirve para resultar espectacular, cinematográfico (ocultando sus nada desdeñables limitaciones gráficas con truquillos como sombras en puntos concretos o efectos especiales punteros muy eventuales) y presentar un plantel de misiones que, en términos de inmersión, no tienen nada que envidiar a las mejores películas de acción policial a las que se quiere arrimar.

Algo tan "insignificante" como las misiones secundarias de carreras corre a cargo de los creadores de need for speed. Y SE NOTA.

Al jugador le sirve para, por otro lado, engancharse a la historia sin por ello sacrificar opciones de juego. A fin de cuentas siempre se puede poner a liarla al acabar las misiones. Gta meets call of duty, pero mucho mejor.

Sin destripar más detalles (porque merece la pena) , de “the saboteur” también hereda esa sensación tan “de lo molar” que distingue los buenos juegos de la mera ponzoña: Weng Shei (que así se llama el prota) está ahí para detener a los malos, pero luego resulta que los malos no son tan malos, que son sus amigos de la infancia, sus hermanos, y que lo que hacen está bien. Una trama genial, en definitiva, narrada con los mejores medios y con cameos de Emma Stone o Lucy Liu (porque TE LAS LIGAS) y una banda sonora brutal que incluye milagros como dream theater o cinemática orchestra. No en vano en uno de los diálogos del juego un aparcacoches le dice a Weng algo así como “me gustaría vivir tu vida por solo un día”, y es verdad: Todo lo que haces en el juego mola, lo petas hasta durmiendo.

Añadamos que como pautas para desarrollar el juego se fija en los más grandes (comer, dormir, tener que esperar a los recados de los demás y no hacer las cosas como uno quiere, al estilo shenmue) y que su ambientación es de las mejores que han pasado por un juego de este calado (tardarás en olvidarte de los callejones llenos de tiendas y gente de este Hong Kong) y lo que tienes es todo un imprescindible.

Ya están tardando.

NOTA: 9

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ANEXO:

El juego además es rejugable de narices, porque cuando se acaba la seriedad y el modo historia empieza un desmadre a lo saints row 3 que te lleva por todo Hong Kong disfrazado de Bruce Lee o Chow Yun Fat quince horas más (lo que deja unas 35)…Si le dan una oportunidad al modo libre sumen medio punto tranquilamente a la nota final.