Opinión Personal: ¿Qué día del orgullo friki ni ostias?

Antes de enfrascarme y liarme a palos ya del todo con las integrales diferenciales (¡anda, mira, como las galletas!) voy a descolgarme con una de mis reflexiones de pegar ostias al diccionario, que se que os molan: Twitter (o la red del pajarico sociopata, como me gusta llamarla) hoy me ha recordado dos cosas.

La primera era un comunicado oficial TOH SERIO Y TRASCENDENTAL PARA EL FUTURO DE LA HUMANIDAD de Infinity Ward reflotado por miles de canis que decía que el perro del call of duty nuevo (aka nintendogs meets captain price vs predator in da play 4 an xbox juan) se iba a llamar “cosquillas”.
Cosquillas, vaya porquería de nombre para un chucho macho. Si fuera una persona vale, y más si se va a comprar el juego este de lanzamiento, porque se lo merece, pero que te habrá hecho el pobre animalico para que lo llames de esa manera.

La segunda y es a la que voy es que se ve que hoy era el día del orgullo friki ese raro. Bien, entremos en materia: En el origen de los tiempos, cuando la Duquesa de Alba era una jovencita, todos los continentes estaban arrejuntadicos en uno solo poblado por dinosaurios que campaban a sus anchas, la capa de ozono estaba toda cerrada, no había crisis, Jesús pues cenaba con sus colegas antes de que lo crucificaran y perdidos iba por la temporada uno existía en algunos lugares anglosajones de cuyo nombre no me da la gana picar ahora en google lo que vulgarmense te entendía como un “freak”.

sin comentarios

Un freak en realidad no era más que un showman con muy poco dinero, mucha menos dignidad y mucha, mucha hambre, que en mitad de las ferias no dudaba en liarla parda y ponerse en riesgo por unas cuantas monedillas. Si se tenía que llenar la cara con unas pinzas, lo hacía, si tenía que arrancarle la cabeza a un pollo vivo de un mordisco, sin problema: Todo fuera por ser el centro de atención para luego pasar el sombrero entre la gente. Freak, que significa traducido directamente a nuestro idioma monstruo, o, como ya vino desde ahí, “bicho raro”.

De ahí y como ya se habrán imaginado el mote se vulgarizó hasta llegar a considerarse para cualquier persona con una conducta/aficiones fuera de lo socialmente establecido. Una persona rara, para entendernos. He aquí el quid de la cuestión y lo ridículo del asunto.

Yo puedo entender, hasta cierto punto, que a mí el gran grueso del populacho (dicho así, con mala folla, mirando desde arriba, con dos cojones) me vea como un friki, como a un personajucho cuyas aficiones (algunas) se predisponen más rápido a ignorar o llegados al extremo despreciar que, por lo menos, intentar entender: Ya he dicho por aquí que soy un adicto al cine negro, ese del año de Maricastaña con gente con sombreros y leyes secas, y eso no es lo habitual. Pero a mí estos temas me interesaron y me documenté porque me apasionaban. Y aquí estamos. Yo eso lo entiendo y de hecho no me molesta. Y ojo, incluso (y aunque parezca lo contrario, y esto la gente que me conoce de verdad os lo puede corroborar) soy un tío de lo más tolerante: Hay aficiones que no entiendo ni entenderé en mi vida y las respeto. La clave está en ir con la mente abierta.

Lo que no entiendo ni con calzador es todo el rollo este que se le da ahora a todo el rollo este del frikismo: ¿Qué estudias ingeniería? FRIKI ¿Qué ves un capítulo de big bang theory? FRIKI ¿Qué te gusta un grupo que este año no está de moda? FRIKI ¿Qué has ido a un salón del cómic a otear lo que había? FRIKI ¿Qué has jugado a un videojuego, ni que sea una chorrada de esas de facebook de las que hacen llorar a John Carmack y que sabe utilizar hasta tu abuela? FRIKI

dramatizaçao

VAMOS NO ME JODAS

En una sociedad tan desprovista de problemas como la nuestra a la gente le encanta buscárselos para darle sentido a su porquería de vida ni que sea a la fuerza, les encanta decir que son unos marginados sociales y unos incomprendidos. Dárselas de hipsters de la vida culturalmente un peldaño por encima, pero como no saben hacer la o con un canuto y no se han leído un libro en su vida pasa que mezclan la velocidad con el tocino. Les gusta, en definitiva, adoptar poses y conductas que no son suyas (ni creo que entiendan) para intentar tener la personalidad que, si siguen por esos derroteros, no van a tener en su puñetera vida.

La cosa está fácil: ¿Quieren identificar a toda velocidad uno de estos especimenes?, pues hoy las redes sociales se llenan de comentarios y citas de felicitación a todos los “autoproclamados frikis”. En mi caso yo lo tengo claro: Yo no soy un friki, yo soy un tío culturalmente curioso y al que le gusta aprender. FRIKI TU MADRE.

Analizando: Deus Ex Human Revolution (xbox 360)

El primer deus ex fue el capricho de un John Romero que, con más ego que espalda, tuvo carta blanca para desarrollar el juego que el quisiera, sin límites, sin plazos, sin obstáculos: Solo él, sus ideas y un equipo para desarrollarlas. Y es, también, otro de esos extraños casos en los que las fumadas del gurú de turno no acaban en un desastre (daikatana, spore) o un dinosaurio al que se le pasa el arroz (duke nukem forever)

En un entorno cyberpunk que bebía de los mitos ochenteros de filtros azules, armas laser, miserias, comida china y marcianos que quien más o quien menos conoce (o debería) transcurría, así, uno de los mejores videojuegos de acción de todos los tiempos: Con mucha libertad de acción y movimientos que permitía definir un estilo de juego totalmente personalizado que iba de entrar en una habitación a tiros cual rambo a pasar totalmente inadvertido , elementos hasta entonces propios de los juegos de rol (y no de todos, vete a fallout) como las decisiones morales con consecuencias trascendentales para el avatar y un argumento serio y adulto capaz de dejar marca de verdad.

De esto ha llovido ya y el relativamente reciente human revolution es su digna precuela.

Con la misma idea se nos ofrecen así 40 horas de abordar conflictos como nos de la gana, ya sea escurriendo el bulto como una culebrilla, a tiro limpio, optando por el diálogo o una mezcla de las tres en un mundo postapocalíptico en el que el debate sobre si es moralmente correcto o no potenciar el cuerpo con caros implantes hasta poder llegar a hacer cosas imposibles para un ser humano, fundiendo así ideas y motivos prácticamente contemporáneos con otros propios del renacimiento.

Por otra parte el desafío tridimensional sigue ahí, para más cachondeo: Se premia al jugador observador y no al que va a todo trapo. Entra a una habitación y piensa antes de actuar, puede que encuentres algo que se te había pasado por alto, como un túnel de ventilación en el que esconderse u otra habitación a la que llegar apilando un par de objetos. Todo ello conjugado con la parte rpg del juego con la que se evidencia el buen hacer de estos recovecos: igual te toca atravesar una puerta, con lo que una opción es mover un contenedor enorme para improvisar una escalera y la otra piratear su candado electrónico. Para lo primero debes ser muy fuerte, y para lo segundo muy listo. ¿Las dos opciones?, ni en los puntos del juego más avanzados amigo. Cada vuelta a deus ex es única e insustituible.

Así puede que te toque hacer una misión genérica “correveydile” pero como todo es tan abierto, y tan divertido, y está tan bien hecho (metan en este saco gráficos, controles y todas esas palabras raras que dicen en la maristation) pues te da igual. Bienvenido sea.

Además no es el qué sino el como: Cuando lleves algo menos de la mitad del juego empezarán a entender depende que cosas, como que la trama principal en realidad es el telón de fondo de algo mucho más gordo, del que probablemente sea uno de los mejores (sino el mejor) trabajos de ambientación en un videojuego de la última década: Toda esa chusma que te rodea, esos guetos de punks, esos multimillonarios que te ordenan impasibles que machaques manifestantes, esa gente que te cuenta sus penas de que no llega a fin de mes, esos prepotentes que se creen los dueños del mundo por el simple hecho de encontrarse en el lugar indicado, esos conflictos morales que, de golpe y porrazo, empiezan a parecerse mucho a esos que salen en los telenoticias de verdad, esos que nos rodean cada día. Efectivamente, deus ex 3 es un juego que en realidad habla sobre la crisis, y además de ser una decisión valiente en un medio abonado por criajos granudos y gordacos como este , resulta que lo hace de manera inmejorable.

Ya solo por ese final (los 4), la banda sonora y el fragmento que transcurre en la China…

Nota: 9,4

Opinión Personal: MTV, tú antes molabas.

DISCLAIMER INSUSTANCIAL

Ahora que he hecho algunas cosas chungas de ingeniero para la universidad me dará tiempo en unos días a darle algo de vidilla al blog: Lo suyo sería meter un análisis del deus ex human revolution (¡juegazo!) o un repaso a la serie twin peaks. Pero estoy vago, por lo que mientras me pienso qué de eso hago o dejo de hacer voy a pillar algunas entradas viejas que tenía metidas por el ordenador y no las había subido. PORQUE EH, QUE SON VISITAS SOSIO.

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Inevitablementeesto es el fin de una era: Tengo veintidós años, me hago viejo, ahora todo cae, nada es como era antes y me prometo que voy a sentar la cabeza. Eso me irá bien, diablos, encontrar una buena mujer, mi media naranja, acabar la carrera, conseguir (¡RISAS!) un trabajo decente y que me llene. Disfrutar de las pequeñas cosas, puede que hacer maquetas,o meter barquitos en botellas. Luego se me caerá la greñamenta y me sentaré en los bancos a tirar de comer a las palomas. Meses más tarde fin del tercer acto, cierren la puerta al salir que entra frío y no lloren mucho que tampoco merece la pena.

Joder, ya hablo como un abuelo.

Pero sí, esto es el fin de una era porque me he dado cuenta de algo: elcibercafé al que acudía cuando me reventaba los granos de la cara ha cerrado. El cibercafé donde el mendrugo que les escribe se picaba con quince años desde el teclado con el counter en una mano y con una hamburguesa que haría llorar a todo el equipo de “saber vivir” y que se saltaba quince protocolos de sanidad sin contar normativas nucleares. Elcibercafé de mi adolescencia. Tres calles arriba de aquella moza que meignoraba. El cibercafé que me costó mi sobresaliente en castellano. El cibercafé donde hice grandes amigos. EL cibercafé. La clave. Mi adolescencia.


yo era como este, solo que más negro y ahora…bueno, sigo casi igual.


Mi adolescencia cerrada a cal y a canto y tirando la llave al mar.

Y me doy cuenta pasando por allí de casualidad, volviendo a mis raíces tras tanto tiempo: Ya ni me acordaba. Pero al ver el local de traspaso (puede que lleve así meses), al notar que algo desentonaba, que esa puerta antaño abierta ahora era una persiana metálica mohosa, de golpe recibió toda la atención de mi hasta entonces mente ocupada en otros, más importantes pero también aburridos, menesteres.

Me da penica.

No se vayan: yo no vengo aquí a llorarles. Vengo a hacerles un símil chapucero, que es igualmente incompetente pero más potable que lo otro. Un poco de alegría.

El ciber, aquel ciber, EL ciber , no era solo mi adolescencia. Era mucho más. Era un templo. Un santa sanctorum cultural. Un núcleo, un cúmulo de frikadas, de literatura, de tebeos, grasas saturadas y música. Era un hogar para el ávido de conocimientos.El nirvana de los empollones.

Aquel sitio cuyas recomendaciones se salían de toda moda y valían mucho más que la mitad de toda la ponzoña foríl de internet: El lugar donde se descubrían tebeos como watchmen o los volúmenes buenos de batman y spiderman. Dondesaltabas de la filmografía de Kubrick a la de Tarantino, de la de Tarantino a la de Coppola y de la de Coppola a la de Leone con una soltura flipante. Donde te picabas con la música y empezabas a hacer tuspinitos con la guitarra tras fliparte con nombres como Led Zeppelin, Toto o los Rolling Stones, que antes de llegar allí te sonaban a detergente.

Os parece una chorrada pero entonces internet era un lujo al alcance de pocos.

Miro hacia atrás y ese local ahora igualmente mugriento pero de una forma mucho más desangelada me construyó, me moldeó y me dotó de personalidad. Le debo parte de mi vida y ahora toca enterrarlo como se merece: Con una reivindicación.

Reivindicación que inevitablemente llegará a mal puerto: ¿Conocen aquella de “video kill the radio star” -claro que la conocen-?, pues ahora es internet quien vaa matar a la estrella del video. Es el ciclo de la vida (esa también laconocen, es del rey león)…lo que no quita que a veces mutar no quiera decir, obligatoriamente, evolucionar.

Mientras cierran su videoclub de confianza, su tienda de discos favorita, el bar musical donde pillaron su primera cogorza en pos del todopoderoso mercado online, que, se supone, sirve para autoabastecerse con total precisión, piensen por un momento: Antes de la era 3.0 en la mtv metían jackass, punk rock fino filipino y la gente lo pasaba VIEN. Ahora tienen Jersey Shore y la posibilidad de sincronizar eventos (pffffffff) con la tablet.

Que me devuelvan mi cultura.