Opinión personal: La amistad, esa gran desconocida.

Opinión personal: La amistad, esa gran desconocida.
Primero de todo se siente oigan: Hace dos meses que no le meto caña al blog porque aunque tenga cosas escritas por ahí entre clase y clase meterme con esa patada en los santísimos de editor es una venganza. Han salido como cincuentamil visitas nuevas desde entonces, lo que quiere decir que la lio parda hasta cuando me tumbo al fresco. Siempre es bueno saberlo.
Vamos a hablar hoy de la amistad, va, que me he levantado graciosete: Es un palabro que significa muchas cosas, pero que cada vez más este mundete de superficialidades y mensajes cortos de chat irc (JAMÁS lo llamaré como el resto) se utiliza a frecuencia mayor y pierde significado, se diluye, degenera, se desmoña, todo eso, ya saben.
Hablemos en primer lugar de mi concepto de la amistad: A pesar de lo raro que soy, de lo perturbado que estoy de la olla, de mis manías raras, de lo inaguantable que puedo llegar a ser cuando se me da cuerda, de mis chistes sin gracia y de mi poder sobrenatural para incomodar a la gente con mis comentarios, tengo amigos, no me pregunten como, ES UNA RAREZA DE LA NATURALEZA (y sin haberlo preparado me ha salido un pareado…que no un emparedado, ou llea beibi!).
Tengo amigos, eso sí, tantos como los dedos de una mano. Y me sobran dedos. No, no soy un antisocial ni vivo en una cueva, ni en la isla de perdidos ni en twin peaks. Solo LLAMO A LAS COSAS POR SU NOMBRE.
Me repatea mucho, mucho insisto, y es algo que me viene pasando con frecuencia desde que terminé el bachillerato, que la gente se autoproclame dueña y señora de tu amistad. Para mí la confianza es algo muy serio y conmigo (a pesar de lo que a priori anuncie de forma errónea mis pintas de perroflauta buenrollero) difícil de ganarse a más no poder: Ser amigo de alguien significa dar la cara por esta persona en los momentos que lo necesite, sacrificarse por ella cuanto sea necesario sin pensar lo que te pueda pasar a ti ni un solo minuto y compartir todos los momentos con una sonrisa, tanto buenos como malos. 
Y como digo eso yo estoy dispuesto a hacerlo (excluyendo familiares y alguna persona especial que ha asomado por allí) con cuatro o cinco personas de cuantas se han cruzado conmigo a lo largo de mi vida.
Esto parece que hay gente que no lo entiende: El límite justo entre colegueo y amistad, que puede parecer poco pero en realidad se trata de un abismo más grande e insondable que el ostiazo que me he llevado yo en mi exámen de empresa la semana pasada. Yo siempre me muestro agradable con la gente de entrada y no dudo en hacer un favor, pero lo que me cabrea es ese tipo de gente a la que le das la mano y te pilla el brazo entero: Desafortunadamente y más a mi edad esto es el pan de cada día.
Lo peor de esto es, sin duda, las “deudas de sangre” y pajas mentales que acompañan a esta peña: Creen conocerte, contar contigo para todo y tratarte y hablarte como si fueras de la familia. A mí, buenas gentes y si no es con Elsa Pataky, ME GUSTA MANTENER LA DISTANCIA CON TODO EL MUNDO HASTA CONOCERLA, soy distante, reservado y tengo una mala ostia enorme para hablar de cualquier cosa importante o que implique un poco de intimidad (lo que no quiere decir que a la hora de hacer coñas sea el primero…). Llamarme antisocial si queréis pero a mí me gusta que se me respete. Es una cosa que tenemos las personas con un autoestima (o autorespeto más bien, de lo que es de uno y uno solo) de intermedio para arriba, así que al que no le guste que se lo haga mirar muy fuerte.
Si ahora lo pienso bien es una reacción bastante habitual y dañina en este mundo de chat irc (que no lo pienso llamar what…CASI PICO PERO NO, AJAJAJ) : Infravalorar palabras, reacciones, sentimientos (como el dolor de barriga, ya saben) y tratarlos a diario y como si fueran ganado. Y es malo, es algo francamente malo.
Estoy hasta las santas narices (bueno, si de hecho es algo de lo que doy fe yo también), del “te quiero” como comodín del público y moneda de cambio. ¡No!, damas y damos, si la amistad ya es difícil de ganarse el amor hay que currárselo muy fuerte y no surge de la noche a la mañana. Pero asociar un calentón, un enganchón que es algo fugaz y temporal a algo que debería durar siempre o mucho tiempo por definición es una cagada de las gordas. Y algo que siempre va vinculado a hacer que alguien lo pase mal, estoy hasta las narices de verlo. 
Pero bueno, dicen que lo que no te mata te hace más fuerte.
Aunque en ese caso yo ya debo ser Rambo por otro lado.