Encuesta/ Indice de la Primera Temporada de Mafia Bianca + Sorpresa

Llegó la hora de recopilar las entradas de la PrimeraTemporada de Mafia Bianca. Por si se predieron alguna, quieren releer  o no saben de qué les hablo, están numeradasde las primera a la última con tal de que las ubiquen mejor además quisierahacer una encuesta general de cómo les ha parecido esta primera entrega.

 

Quisiera aprovechar y dar gracias a l@s que me leyerony apoyaron desde el principio y a los que se han ido uniendo, en especialgracias a l@s que han comentado, sin ustedes no tendría gracia escribir, asíque un abrazo a la distancia. Sin más aquí se las dejo:

 

Parte 1: ¿Golpe de suerte o de muerte?

Parte 2: Intermedio/dudas eincertidumbre

Parte3: Todo lo que empieza mal termina bien, pero…¿todo lo que empieza bien,termina mal?

Parte4: Luchar aunque todo parezca perdido… ¿Estupidez o acierto?

Parte5. Renacer: el precio de la felicidad es el superar las tristezas

Parte 6:Primeros pasos: cada día es una nueva oportunidad

Parte7: Darse el tiempo para saborear la vida: el pasado está tan presente como elhoy

Parte8: El fin siempre justifica lo medios…o al menos eso dicen

Parte9: Abandonar lo bueno y lo malo… la mente no siempre ayuda

Parte 10:Vientos de crisis: lo bueno mejora, la malo empeora

Parte11: Un mundo pequeño: lo que se fue, regresa a uno en alguna forma

Parte12: Preparativos para lo peor: incertidumbre ante la dificultad

Parte13; Final de Temporada: Movimiento inesperado-esperado: paz como excusa para latormenta

 

Bueno, estos son sólo los enlaces al relato, los decolaboraciones y recetas los haré por aparte cuando tenga más (de paso, seaceptan colaboraciones de lo que sea jajaja LMAO)

 

Pues bien para terminar dejo una sorpresa en la que heestado trabajando, espero les guste.

 

 

(Por aquello este se me ocurrió que fuera Lahel jaja)

 

Recuerden poner comentarios, sugerencias tanto de laPrimera temporada o de este dibujo jajaja

En fin, ya termino,  por lo pronto sean felices y en breve esperoregresar a la acción jajaja,

Saludos!!!!

Si tienes comentarios, dudas o sugerencias, por favor hazlos con confianza aquí o da la vuelta por el Jardín/Vestibulo

Parte 13; Final de Temporada: Movimiento inesperado-esperado: paz como excusa para la tomenta

Hasta que por fin logré conseguir tiempo para subir este aporte, es muy largo, así que leanlo a pedacitos o en un buen rato libre jajajajaLMAO Bueno, aqui se los dejo, ojalá lo disfruten!!!!

 

Ya había quedado solo, al fin todo estabapor comenzar, su entrenamiento de esa semana parecía terminar ese día, y al díasiguiente se esperaba el ataque de Alfonso.

Ese día decidió dedicarse porexclusivamente a tratar de mejorar algo para estar listo, al menospsicológicamente para el día por venir.

Luego de realizar algunos quehaceres de lacasa, fue directamente a donde Suzu, siguiendo el mismo procedimiento que elprimer día: tocar el timbre, esperar a que el portón eléctrico se abriera yluego de ponerse el traje de entrenamiento hacer todo lo que Suzu le dijera.

Aunque había hecho algún progreso, se sentíabastante inseguro, y ese día en la práctica se equivocaba constantemente debidoa su falta de concentración.

“Por favor concéntrese, mañana tiene queestar en la mejor forma posible para cualquier eventualidad.”-dijo Suzu en unmomento de hastío, al ver que el muchacho no ponía de su parte en elentrenamiento. Bajó su arma, esperando una respuesta del muchacho.

Lahel bajó la guardia y también la mirada.“No puedo…de hecho… no quiero. Tengo mucho en la cabeza como para poderconcentrarme”

“¿Pero no ha entendido el problema despuésde todos estos días?”-preguntó la joven un poco molesta.

“Si, pero ¿qué voy a hacer? Ha pasado solouna semana y aunque he hecho progresos, no me siento listo. Y tampoco voy a irahí matando gente, nunca lo he hecho y no quiero hacerlo…”

“Solo eso faltaba -replicó la joven, desviósu mirada a un lado- si no quiere no mate a nadie, pero al menos sepadefenderse, y terminemos con esto, que ya se hace tarde y tengo algunasobligaciones”

“Bueno…”

A pesar de que el joven no estaba nadatranquilo, logró terminar bien el entrenamiento. Ya era la tarde y no habíanalmorzado por dar más importancia al trabajo físico.

La joven finalizó la lección, pidiéndole aljoven que se cambiara.

Una vez que se hubo cambiado de ropa, se disponíaa irse, pero Suzu le dijo:

“¿Ahora va para su casa?”

“Si, por supuesto”-respondió Lahel.

“¿Y tiene al almuerzo preparado?”

Esta pregunta no agradó para nada almuchacho, no quería tener que cocinar para alguien más:

“No, todavía no he hecho nada, pero algo meinventaré”-dijo un poco inexpresivo.

“¿No quiere quedarse a comer?”

Fue como un shock para el joven, noesperaba tal cosa de ella. De hecho no sabía ni que esperar, sintió además unpoco de remordimiento por pensar en no querer cocinarle nada y que ahora fueraella quien le invitaba a comer.

“Di, está bien”-dijo extrañado.

“Bien-parecía que la joven se alegró unpoco de tal respuesta, pero no era fácil afirmarlo- por favor suba aldepartamento y siéntese en la mesa”.

Subió por aquellas escaleras que daban alsegundo piso del lugar. La muchacha le seguía detrás.

Al subir veía un espacio casi vacío con unamesa redonda de madera simple de cuatro sillas, una cocina sencilla, un lavabocon algunos estantes, suponía que esto era la ‘sala-cocina-comedor’; a unosmetros se veía una puerta de madera que daba al dormitorio, con una pequeñacama arreglada, y algunos libros apilados encima, todas las paredes pintadas deun color ocre.

Pensaba que aunque trabajaba para Lucio,este lugar era muy solo y aburrido como para tenerlo por hogar, pero recordótambién que era solo temporal, mientras se mudaba otra parte. Aún así, sabía yael por qué de tener a alguien como compañía.

Suzu se apuró y sirvió uno que otroplatillo, Lahel trató de ayudarle, pero ella prefirió que se sentara, lo cualle dio un poco de pena, pues estaba acostumbrado a ayudar a la hora de servirlas comidas en su casa.

Comieron de lo que la joven había preparado,a Lahel le sabía bien, pero no dijo nada, porque ella misma permanecía ensilencio.

Cuando hubieron ambos terminado, elmuchacho se levantó y llevó los platos, vasos y cubiertos al fregadero, ante lamirada semi-satisfecha de Suzu.

“Muchas gracias por todo-dijo el joven-peromejor me voy a alistarme para mañana”

“Esta bien, solo espere abajo mientras letraigo su traje para mañana, don André pasará las 4 de la tarde en punto, yo yaestaré allá.”

El muchacho bajó las escaleras y esperójunto al portón, y al instante la joven bajó con un traje entero similar al quehabía utilizado antes Lahel, con un estilo un poco oriental también, parecíaque Lucio sabía un poco lo que le gustaba.

El joven se despidió alzando su mano, y Suzuagachando un poco la cabeza, parecía feliz, pero cómo saberlo.

El mismo proceso para llegar, solo que alrevés; salir de la casa de Suzu, caminar y volver a la suya propia. Abrió, semetió y cerró todo nuevamente, y su casa aunque acogedora, estaba vacía sin sufamilia. Subió a su cuarto y puso el traje sobre la cama.

Así, pasó todo el resto del día aunque vioalguno que otro programa en televisión y se conectó al internet un rato, teníaun sentimiento de ansiedad y no podía apoyarse en nadie.

En la noche su madre le llamó, comentándolelo bello del lugar a donde habían ido, el excelente trato recibido, etc, etc,etc… Él solo escuchaba fingiendo una alegría empática, pero algo feliz muy enel fondo por que se estaban despejando un poco, aunque él no pudiera estar ahí.

Luego se acostó a dormir, y pudo dormir enpaz, sin sueños, pero en paz.

La nueva mañana se presentaba extraña.Había una pequeña y suave llovizna, el silencio en su casa era anormal.Acostado de medio lado, como aún estaba, se cubrió el rostro con las cobijas yse quedó así un rato, a pesar de haber dormido bien estaba agotado por talsemana.

No había manera de zafarse de esto. Entretantos pensamientos que se le venían a la mente, ilusiones de lo peor quepodría pasar; recordó una frase “vivir cada día como el último”, una de susfavoritas, y nunca le había parecido mas racional que en este instante.

Se levantó de golpe y fue a hacer todo loque más le gustaba, otra vez un desayuno de pancakes y gaseosa, que por suertehabía un poco de esta. Solo, en la cabecera de la mesa, le hacía un brindis a Dios,a quien imaginaba sentado en el lado opuesto de la mesa rectangular de su sala.

Comenzó luego a hacer labores de la casa,lavar los platos, barrer, arreglar… Estaba un poco cansado, y decidió  dedicarse a escuchar música, en lacomputadora de la pequeña salita que daba hacia las escaleras.

Almorzó igualmente solo, tenía algún dineroahorrado, y mandó a pedir algo de comer, de un restaurante que siempre le habíagustado.

En fin, luego de miles de minutos quepasaban lentamente, entre pensamientos y silencios, entre sonidos televisados ymúsica, faltaba ya menos de una hora para que André viniera por él.

Tomó una ducha, y al estarse terminando demudar, abrochándose los botones de las mangas de la camisa, veía aquel anillo, elque era su ‘cruz’ y su lujo, el anillo de Lucio; decidió ponerse otros anillos másque guardaba una pequeña caja de madera en un estante del ropero de su cuarto, aquelloscon los que había recibido aquel nuevo anillo.

“Ya me parezco a Lucio con tantos anillos”-pensómientras se veía en un espejo del baño del segundo piso. Una vez más sumecanismo de defensa ante el miedo y la incertidumbre se anteponía.

Ya tenía todo puesto, incluso la corbata yel saco, solo esperaba impaciente a André. Un joven vestido casi completamentede negro a excepción de la camisa blanca, cual si fiera a un funeral.

Para pasar el rato, fue a su cuarto y acariciandola cama con la mano, añoró su vida monótona de antes, se sentó en ella y sacóde su maletín la espada que Lucio le había obsequiado.

La desenvainó parcialmente, nunca la habíausado, pero ya tenía una idea de cómo hacerlo, todo era por su bien y el de sufamilia. Sus ojos se reflejaban perfectamente en la hoja, no percibía nada enparticular en su mirada.

En el reloj de su celular, las 4 p.m.

El sonido de un auto se escuchó cerca,guardó el arma en su vaina y corriendo hacia la entrada, abrió la puerta y vioque era André, con un auto negro, parecía nuevo.

Abrió rápidamente cada uno de los portones,mientras el hombre se bajaba del auto cauteloso, asegurándose que nadiesospechoso estuviera por el área, como siempre le abría la puerta al joven, queapenas hubo cerrado todo, se introdujo en el auto.

El hombre retomó su lugar como conductor ycomenzó a manejar.

El joven veía por la ventada, pensativo.

“¿Cómo se siente hoy señor Lahel?”.Preguntóel joven mirando por el retrovisor, como siempre.

“Qué te diré, no es mi mejor día. Todo eldía le he estado dando vueltas al asunto con el primo de don Lucio” Seguíamirando por la ventana, con el arma en el regazo.

“No se preocupe por nada, don Lucio va ahacer todo lo posible por tenerlo todo bajo control. Confíe en él, y tambiénconfíe en usted mismo, que todo va a salir bien” Sonreía por el espejo, peroaún así André mismo sabía que estas palabras eran difíciles de asimilar para unmuchacho que nada había tenido que ver con la Mafia hasta el momento.

Por un buen rato ninguno dijo nada, hastaque Lahel rompió el silencio:

“¿Puedo hacerte una pregunta?-esto atrajola mirada del hombre-¿A dónde es que vamos?”

André volvió a poner sus ojos en el camino,mientras contestó:

“Vamos a un hotel, donde nos espera unhelicóptero para poder ir al lugar del evento, que es un barco de don Lucio”

“¿Cómo?-dijo el muchachosobresaltado-¡Vamos a dura toda la vida!”

“No, no-replicó André en un tono incrédulo-el hotel está a media hora de donde estamos, el barco a hora y media. Aunqueparece un poco raro, es porque don Lucio quiere alejar el área de ataque de laciudad, para no llamar la atención y no implicar a gente inocente”

El joven asintió con el cabeza, másnervioso aún.

Todo fue según las palabras de André,llegaron a un hotel semi-lujoso, entraron; el hombre saludó a la persona en larecepción, tomaron el ascensor hasta la azotea, se montaron en el helicóptero,que parecía de tipo militar, por el diseño y algunas turbinas que tenía a loslados, aunque no parecía tener armas. André otra vez era el que “manejaba”, elsonido era muy fuerte, a pesar de que se había puesto los auriculares. Pasadoel tiempo señalado, el barco se podía ver por la ventana. Lahel mirabaasombrado tal cosa: un crucero enorme, blanco y con la marca de la Familia enla cubierta en la proa. Parecía haber muchas personas a medida que seacercaban.

Ya aterrizando en una zona de la popa delbarco junto a varios otros helicópteros que parecían ser de los asistentes alevento; Lucio salió a recibirlo, el anochecer era inminente. André detuvo elmotor y el joven fue el primero en bajarse del vehículo.

Acercándose a Lucio, este le saludó con unabrazo, el joven estaba perplejo, sin moverse sostenía en la mano derecha elarma.

“Lahel, nuestro invitado de honor-almuchacho no le agradaron para nada estas palabras-Hoy te toca ser el centro de atención.Vamos a la proa y comencemos esto, para ver qué pasa con mi primo jajaja” susonrisa no le inspiraba confianza, a pesar de que Lucio parecía reconocer sunerviosismo.

Inmediatamente después de esto, aparecióSuzu, a quien casi no reconoce. Tenía puesto un vestido largo rojo, con uncuello oriental, el pelo suelto y perfectamente peinado con algunos mechonesrizados, apenas con maquillaje, pero se veía completamente bien.

Acercándose al muchacho, inclinó un poco lacabeza, para saludarlo. El joven hizo lo mismo en respuesta.

Caminaron bordeando el barco por los costados,hasta llegar a la proa. El lujo exagerado de siempre era ahora evidente.

“Hagamos una cosa, prestame tu arma”-Lucio decíaesto antes de anunciarse en la actividad.

El joven le dio la espada. El hombre desatóun cordón que parecía ser solo un decorativo de la vaina y lo puso alrededor dela cintura del muchacho amarrándoselo. Así se ocultaba un poco, pero quedaba ala mano.

“Es mejor así, para no causar sospechasentre los invitados.” Lucio le sonreía tal vez para evitar ponerlo más tenso delo que ya estaba. De hecho Lahel sonreía levemente, pero su pulso estabaacelerado.

Ahora veía fugazmente los detalles porquetemía que un descuido le costara el triunfo en este problema: esta cubiertatenía como dos niveles, uno que parecía un balcón con barandales y adornado conflores y de él había dos grupos de escalones a los lados que daban a un nivelinferior en el que estaba un espacio parecido a un lugar de baile en el medio,una mesa principal justo debajo del balcón, llena de adornos florales, y lasdemás mesas, todas con manteles blancos, arreglos, copas de cristal,  vajilla de porcelana, y demás lujos posibles.Una banda de música tocaba un ensamble entre música clásica y electrónica enuna especie de tarima en la parte más hacia la proa; y la gente, jóvenes yadultos todos con ropa sumamente elegante.

Un hombre de edad media, tomó un micrófonoy dijo:

“Buenas noches a todas las Familiaspresentes, y a los miembros de la Familia Garibaldi, tengo el placer deanunciarles la presencia de Don Lucio y su Sucesor Oficial Lahel Speroza. Por favorrecibámoslos con un cariñoso aplauso” Lucio y Lahel estaban en aquel “balcón”,mirando a los invitados. La gente aplaudía efusivamente.

Bajaron por las escaleras de la derechahacia la mesa principal, el joven casi en el asiento del centro, con Lucio a suderecha, Suzu a su izquierda y André a la derecha de Lucio.

Este último llamó al hombre del micrófonocon un gesto, y una vez que tuvo el aparato en la mano, se puso de pie y dijo:

“Buenas noches. Bueno como todos saben,tengo Sucesor, por eso quise hacer una pequeña fiesta para celebrar una nuevageneración en nuestra Familia, cómo decía mi Madre ‘finché c’è vita, c’è speranza’, ‘mientras haya vida, hay esperanza’;y esta nueva generación me trae consuelo y una ilusión de que al fin después detantos siglos le demos un giro a este mundo.”

Las palabras de Lucio eran aplaudidas,mientras el joven saludaba temeroso desde su asiento. Suzu, que no había dichopalabra, le miraba extrañada.

La banda comenzó a tocar música bailable,haciendo que muchos de los presentes, jóvenes o no tan jóvenes se pusieran abailar. Incuso el mismo Lucio fue sacado a bailar por una mujer desconocida, deacento italiano. Meseros comenzaron a servir bebidas y algunos bocadillos.

El muchacho se preguntaba cómo Lucio podíamantener la calma con el peligro, y solo bebía un poco de refresco que habíapedido. Viendo la tensión, Suzu preguntó al joven si quería bailar; a lo queeste, desconcertado, respondió involuntariamente que sí. Aunque un poco torpeal principio, se acostumbró rápidamente. Lahel agradecía este gesto en su mente;sólo bailaba.

Al cabo de un buen rato, una joven seacercó a los muchachos, pidiendo a Suzu que si le permitía bailar con el joven;era Cassandra, la muchacha que había conocido luego de los incidentes dellaberinto. Suzu accedió y Cassandra además de bailar conversaba con el joven elcómo se había desenvuelto en este tiempo al ser nombrado sucesor, y el joven lecontaba todas las cosas por las que había tenido que pasar en esas últimassemanas. Suzu retomó su lugar en la mesa, y Lucio le hizo un leve gesto decomplacencia a la distancia, la joven sonrió.

Luego de algún rato de baile se sirvió lacomida, así que el joven se despidió momentáneamente y retomó su lugar en lamesa principal. Platillos exóticos y de sabores delicados y perfectos. Luciopropuso un brindis:

“Amigos y amigas, brindemos por el futuroque se desenvuelve ante nuestros ojos, por nuestros amigos, aliados y familias.¡Salud!” Un aplauso general acompañaba su afirmación.

Luego de la cena, se volvió a hacer unbaile, pero esta vez Lucio llamó a Lahel para que fuera conociendo a personasde las diferentes Familias o de otros miembros de su Familia. Caras conocidas, (delincidente de cuando conoció a Cassandra) más su esposa o esposo e hijos,primos, sobrinos; familiares de todas las personas asistentes al evento. Lucioera principalmente efusivo en que conociera a los más jóvenes, como paramejorar la unión de esta nueva generación.

Al llegar a cierta mesa, reconoció esascaras, era Alina, con Maxim y Natasha, esta última se levantó y saludó a Lucioy al joven con casi nada de ánimos y su típica expresión literalmente seria einexpresiva. Alina y Maxim en cambio saludaron a Lucio con respecto, una inclinándoseun poco y el otro estrechando su mano, y a Lahel con un abrazo una y un apretónde manos el otro joven. Luego de un pequeño espacio de diálogo, siguieron Lucioy el muchacho recorriendo mesas.

Finalmente, Lucio continuó hablando con algunosde los invitados, mientras que Cassandra llegó a buscar al joven:

“Don Lucio, voy a llevar a Lahel a que conozcaa unos amigos”

El hombre asintió, y la muchacha tomó aljoven de la muñeca y se lo llevó a uno de los lados laterales del barco, dondeestaban varios otros jóvenes hablando.

“Ya lo conocieron un poco, pero se lospresento más en persona, el es el tan-afamado sucesor de don Lucio”

Todos lo saludaron en respuesta. Eranalrededor de 7 muchachos de diferentes edades, sin contar a Cassandra ni aLahel; 4 mujeres con vestidos de diferentes estilos y colores y 3 hombres todoscon trajes enteros negros casi uniformados a no ser por los diferentes estilosde corbatas y sacos. La joven los presentaba:

“Teo y Romeo –señalaba a gemelos de escasos15 años, ambos rubios, pero con peinados diferentes- son hijos de donMontebianco; Angelina-una muchacha de quizá 19 años, de vestido verde, ojosverdosos y cabello castaño lacio- hija de don Martello, Aisha, hija de laseñora Camara-una joven africana en sus veintes de cabello rizado largo- Ángel,hijo de doña García-un muchacho de ojos negros y pelo castaño lacio-, Ishwari,hija de la señora Naidu- una joven morena de cabello muy largo negro- Niccole,la mayor de la señora Lee-  una joven decabello negro lacio y ojos café oscuro, pero de piel blanca.- Son los hijos dealgunos de los 12, algo así como yo, solo que yo soy una de ‘Los 12’ ”-reía un poco.El joven se quedó hablando un buen rato con ellos, y cada uno le cayó muy bien.Hablaban del peso de ser sucesor, de sus experiencias con sus padres comomiembros de la Mafia, mientras al joven le extrañaba que estuvieran tanempapados de todo lo que estaba pasando; además de que le parecían interesantescada uno de los acentos de los jóvenes. La música acompañaba todo el evento.

Lo noche terminó con un pastel enorme queLucio preparó como regalo final de bienvenida al joven. Le llamó y le pidió quepartiera el primer pedazo con una espátula dorada que le dio una de loscamareros. Los demás jóvenes, que ya le habían tomado cierta confianza estabancerca suyo, cosa que parecía que Lucio y los padres de cada uno veían conbuenos ojos.

Lucio, luego de permitir una media hora máspara comer el pastel, subió a la tarima y pidió a Lahel que dijera algunaspalabras; este subiendo también, tomó el micrófono y dijo:

“De verdad gracias todos por recibirme tan bienen la Familia, les prometo que voy a hacer lo mejor por todos y tratar delograr algo bueno de mi suerte y mi vida” –Le sorprendía su propia fluidez enel sentido de que no se tenía nervios ni se trababa; y agradecía en su mente aLucio esta oportunidad, había olvidado el motivo real de este encuentro. Lucio,junto con todos los presentes, aplaudía. Pidió el micrófono al joven y dijo:

“Gracias a todos y todas por venir, nuestroevento ha terminado. Espero poder hacer más cosas como esta para reunir a todanuestra Gran Familia, llena de amigos y hermanos. ¡Saluti e buona fortuna!”Mientras todos aplaudían, el hombre y el joven bajaban y los muchachos llegarona despedirse del joven con entusiasmo, parecía que se había ganado la simpatíade todos en tan poco tiempo. Se preguntaba dónde estaría Suzu en todo el rato.

En diferentes momentos, las personascomenzaron a irse en los demás helicópteros y algunos se fueron en pequeñosyates que llegaron por ellos, así miembros de la Familia o de Familias aliadas,casi todos se fueron, todos elogiando a Lucio y felicitando a Lahel antes deirse.

Solo quedaron “los 12” de aquella ocasióndel nombramiento de Lahel, incluso sus hijos o esposos o esposas se habían ido.Suzu apareció de entre la gente que se iba, y llegó a sentarse otra vez en lamesa principal. Los camareros ahora estaban aguardando quietos por todas partescon armas, Lahel intuyó que eran miembros de la Familia. Lahel caía en la cruelrealidad del porqué del evento… No pudo contener su preocupación y dijo: “DonLucio ¿Por qué los otros miembros de las familias se van? ¿No debería quedarmucha más gente con nosotros?”

Lucio, sonriendo como con nostalgiarespondió: “Hace mucho tiempo hubo una masacre, por este mismo asunto, porello, solo quiero que estemos los necesarios”-Lahel medio entendió su punto. Elhombre les pidió a “los doce” seguirlo al puente de mando del barco.Atravesaron por una puerta de un lado del barco que daba a un pasillo alfombradoy subiéndose en un ascensor, llegaron al puente, que estaba en el nivel mediodel barco, no en la parte superior, como solía ser en cualquier otraembarcación. Las puertas se abrieron y dejaron ver el lugar: era amplio, construidoen dos niveles, uno ligeramente superior al otro, con una silla para el capitánen el centro, delimitado este nivel por un barandal y dos escalones a los ladosque daban al nivel inmediatamente inferior, donde estaban algunos controles ypersonas en estos puestos. En el fondo del lugar estaba una pantalla gigantecon algunos datos que el joven no entendía. El hombre sentado en la silla demando, al capitán, se levantó y caminó hasta Lucio.

El capitán hizo un saludo militar a Lucio ya los presentes, era un hombre de barba blanca medio corta, vestido con unatraje blanco y una gorra con el signo de la Familia, otras personas vestidascon su respectivo uniforme de marina, estaban en los diferentes puestos decontrol.

Así que este es su sucesor, Don Lucio;mucho gusto-dijo estrechando la mano de Lahel- Nello Spanoulis, a su servicio.”-suacento extranjero era diferente, parecía de una zona de oriente medio, pero noera un acento ‘arabesco’.

“Capitán Nello, por favor háganos uninforme de la situación”-dijo Lucio tranquilamente.

“Si, bueno, hay poca actividad dentro yfuera del agua, no parece haber signos de la Familia Gabrielli”

“¿Gabrielli?”-dijo el muchacho como para símismo.

Cassandra estaba cerca del joven y lo pudoescuchar:

“Es la Familia que formó el primo de donLucio, con su apellido. Son primos por sus madres, por eso tiene un apellidodiferente”.

El joven asintió con la cabeza enrespuesta.

“Bueno- retomó Lucio-, entonces no quedamás que esperar, por favor, siéntanse libres de hacer lo que gusten”-dijorefiriéndose a los 12 que le acompañaban y al muchacho. Algunos tomaron asientoen algunos campos libres de la parte de atrás del puente, como Suzu y Cassandra,la primera un poco alejada del resto. André se arrecostó a un barandal delnivel superior de la sala. Y algunos otros se quedaron en pie, otros hicieronuso de las computadoras aledañas al asiento del capitán, como revisando laseguridad y/o expedientes de la Familia. Comenzaron a pasar segundos, minutos…;no parecía haber señales de un ataque inminente, todo estaba “calmado”, aunqueel ambiente era tenso. Al cabo de una hora, uno de los 12, Martello, se acercóa Lucio preguntándole si no deberían reconsiderar pedir refuerzos. Lahel, quienhabía estado caminando, se sentó junto a Cassandra. Lucio respondió algo, peroel joven no prestó atención: “Hey, no te pregunté en toda la noche que hasestado haciendo en todo este tiempo sin vernos” Se dirigía a la joven.

“Pues bueno, trabajos de la Familia,preocupándose todo el tiempo por negocios oscuros por desmantelar y esas cosas.La policía no sirve, en realidad; para eso estamos nosotros.”

“Jajaja, comprendo”-el joven daba unasonrisa que normalmente se guardaba mucho para sí. Una expresión sincera quedaba una sensación de empatía total y de cercanía, difícil de percibir en él.

Durante algunos minutos siguieron hablando,luego guardaron silencio, y así pasaron un par de horas. Lahel le pidió aCassandra salir con él a cubierta. Suzu parecía distraída.

“Creo que no es una buena idea…” afirmó lajoven.

“Vamos. Solo será unos minutos” Ellaaceptó. Salieron por el ascensor, mientras todos los demás estaban en suscosas. Al subir, se alejaron de aquella entrada y esperaron cerca de la proa,no parecía haber nadie, curiosamente.

Lahel se apoyo en la baranda del borde: “Megustó bailar con vos, hace tiempo no lo hacía”

La muchacha respondió: “Si, la verdad fuebastante divertido. Con todas las responsabilidades como cabeza de Familia casinunca puedo hacer cosas con gente joven, y menos si involucra diversión”

Lahel veía un poco borroso, del sueño,bostezaba. Había poca brisa. Sacó su celular y vio como la pantalla estababorrosa también. Un ruido fuerte se escuchó a la distancia, varios helicópterosse acercaban. Tanto él como la que estaba a su lado se alarmaron. Se comenzarona escuchar disparos y ambos corrieron hacia el pasadizo que iba al ascensor.Una luz de helicóptero los iluminaba desde lejos.

Suzu salió a su encuentro: “¡¿Qué hacenaquí?! ¡Corran!” Algunos disparos errados impactaban cerca de todos,incrementando la adrenalina del muchacho, la tensión desesperada de tratar desalvarse.

Conforme se introdujeron a la entrada, unos‘perros’ extraños aparecieron y como Lahel tenía su arma, desenfundó y detuvoal que estaba más cerca, cortándolo un poco, los otros mantuvieron su distanciagruñendo.  Un pequeño punto rojo de luzse vio en su pecho, alguien lo estaba apuntando. Suzu se dio cuenta:

“Lahel, ¡Corra! ¡Ahí está muy expuesto!” -élrecordó su sueño, pero para entonces ya era muy tarde, se escuchó un fuertedisparo y de alguna manera, en cuestión de segundos cayó al suelo, con Suzuencima suyo. Un dejavú total vino aél, su sueño, pero no había tiempo de pensar. Cassandra  corrió deshacerse de  los otros ‘perros’ a punta de golpes. Lahelincorporó a su guardaespaldas:

“¡¿Estás bien?! ¡¿Te dispararon?!”

“Estúpido…-musitó Suzu- me golpeé el brazoal caer, pero esquivamos la bala…”

“Que suerte… -parecía que quería llorar,pero se contuvo-vamos”. Suzu se incorporó.

Siguieron corriendo, en medio de los ruidosde disparos. Abordaron el ascensor justo donde parecía que venían más animales.Apenas y pudieron recobrar el aliento, Lahel veía a ambas mujeres bastante más‘tranquilas’ que el. Al menos esta vez, a diferencia de su sueño, nadie habíamuerto, de verdad se sentía aliviado, pero no se permitía sentir.

Abajo era un caos igual o peor que arriba,las puertas se abrieron ante ellos:

 “¡Capitán, Don Lucio, el sistema computacionalestá dañándose, de alguna manera!” dijo un marino.

“¿A qué se refiere con eso?”-preguntó elcapitán que se puso de pie al instante, aunque estaba sentado en su silla.Todos los presentes estaban tensos, tan sólo Lucio notó la llegada de losmuchachos. Lanzó una breve mirada inexpresiva, y siguió volteó nuevamente.

“¡No lo sé! ¡Todo está estropeándose, y laimagen se está distorsionando!”

La pantalla principal comenzó a emitirsonidos como de voces, combinadas con una imagen de interferencia, el ambientese había vuelto tenso de repente.

En ese instante, pareció restablecerse, peroapareció en ella un hombre, de edad media, de pelo rubio, y ojos rojizos,usando una camisa formal morada, con una sonrisa maliciosa, solo se veía surostro y parte del pecho.

“¡Alfonso!”-exclamó Lucio.

“¡Reparen los controles para saber laubicación del enemigo!”-exigió el capitán al instante.

Alfonso reía, mientras todos miraban lapantalla un poco borrosa aún. Este dijo:

“Ni siquiera lo intenten, he interferidolas líneas de comunicación y están siendo afectados por un virus que se hainfiltrado en el sistema…” Lahel recordó la pantalla de su teléfono.

“¡¿Cómo es posible que pase esto?!”-replicóel capitán, Lucio yacía sin expresar emoción ni parecer intimidado, soloapretaba los puños.

“Ya ves… esto es solo un saludo, por quecuando despliegue todas mis capacidades, la ‘Familia’ va a caer como no lo hizola vez anterior. Ah por cierto ¿ese es tu ‘sucesor’?- el joven sintió vació enel estómago, mientras se suponía, los marinos hacían de todo por tratar desolucionar el asunto- Que patética elección… a penas y sobrevivió, pero en fin,hoy esto se acaba. Bien, Lucio, ¡hasta nunca!”-el hombre sonreía y de repentela señal se volvió a perder. Lucio, sin perder el tiempo, ordenó que “los 12”,incluyendo a Suzu, abandonaran el barco. André, Cassandra y Suzu no dijeronnada, pero esta última fruncía el ceño y la segunda bajó la cabeza.

Los demás excepto André, se quejaban conLucio. Este, reprendiéndoles, les dijo:

“Ustedes piensen en ustedes mismos y susfamilias, tienen que protegerlas y yo…Lahel es mi esperanza. Por eso quiero quese salgan de aquí, André se va a encargar de todo. Yo me encargo de Alfonso”

A Lahel, aunque las palabras del hombre lehicieron sentirse mal y bien al mismo tiempo, no podía moverse. Suzu le tomódel brazo y le metió en el ascensor. Los otros “12” también se subieron, sabíanen el fondo que su Jefe tenía razón y además debían respetarlo.

El joven no sabía qué hacer; mientras, laspuertas del ascensor se cerraban, frente a un Lucio que le guiñaba al muchacho,sonriéndole como siempre, aún en esta situación. Un sonido fuerte como deexplosión y el barco estremeciéndose acompañaban su descenso.

Bajaron hasta un pequeño espacio al que seaccedía abriendo una compuerta gruesa; donde un submarino pequeño a su vezestaba listo para salir, suspendido sobre una abertura en la parte inferior dela nave que daba al océano directamente. Una alarma y luces rojas invadían ellugar.

El joven caminaba como un muerto en vida,con la moral baja y las preocupaciones encima. No sabía cómo haría Lucio parasobrevivir, además de todas las personas que se encontraban en el barco, todoslos otros agentes de la Familia… no había nada que pudiera hacer.

Subieron al vehículo por unas escaleras deun andamio, desde una escotilla en la parte superior, había que bajar por unasescaleras. Unos asientos a los lados del submarino estaban destinados a lospasajeros mientras que una mujer uniformada en los controles saludabarespetuosamente. Una vez que todos estuvieron adentro, André cerró la escotillay todos tomaron asiento, poniéndose cinturones para sujetarse a sus lugares.André tomó un puesto a la par del de la mujer, y se puso unos auriculares. Suzuse sentó al lado del joven y Cassandra estaba en los asientos del lado opuesto.Comenzaron la inmersión soltando el vehículo del andamio y cayendo al agua, elfrente de la máquina estaba hecho de un material transparente que dejaba ver elagua que cubría cada vez más todo el submarino. Nadie decía palabra, el jovenpedía al cielo que todo saliera bien; cual alguna vez anterior, agarraba en supecho las medallas en su cadena.

 Elvehículo no estaba afectado por el virus.

No dejaban de sentirse explosiones en elagua.

 “Señor- dijo la mujer refiriéndose a André- seacercan torpedos  hacia nosotros, no sonpara el barco, ya se calculó su trayectoria, son siete segundos antes delimpacto, y son de un submarino enorme, mire el radar”

Los presentes estaban en shock, el joven nopodía ni respirar, mientras que André dio un golpe con el puño al brazo de suasiento. Parecía que nada podía hacer.

“¡Acelere lo más posible! ¡Vamos hacia labase 67!” –exclamó André con mas acento que nunca.

La mujer comenzó a contar: “Seis…cinco…cua… ¡Espere! Los torpedos desaparecieron, parece que el barco logró dispararsus propios proyectiles en contra” El alivio fue casi palpable en el aire, eljoven tenía ahora la esperanza de que hubieran podido combatir el virus yhubiesen obtenido el mando del barco suficiente como para poder disparar.

Justo se estaban alejando del barco, cuandootra vez la mujer dio una señal de torpedos, pero esta vez era el mismo barcoel que disparaba por segunda vez, en intervalos de tiempo de minutos, tratandode dar al submarino enemigo. Algo pasaba, según la mujer en los controles losproyectiles explotaban antes de dar en el barco, de alguna forma erandestruidos antes de tiempo.

“¡¿Cómo es posible?!-decía frustrado André,luego se dirigió a aquella mujer- ¡Siga avanzando, no nos tenemos que detenerpor nada!”

“Mas proyectiles, esta vez hacia elbarco”-dijo en respuesta. Lahel bajó la mirada y se sostuvo el rostro con lasmanos, tenía los ojos bien abiertos, pero no quería ver a su alrededor, solodejaba que su mente pensara lo peor en escenas más vividas que la realidadmisma.

Escuchaba las voces de algunos de “los 12”comentando, pero todas eran voces de adultos, las jóvenes permanecían ensilencio. Lo que más le molestaba era el porqué si Lucio siempre había tenidotodo planeado, hasta el más ínfimo detalle, todo era tan diferente ahora…¿sería posible entonces que Alfonso estuviera a la altura de su familiar?…

“Parece que el enemigo disparó miles detorpedos, son demasiados…-decía la mujer- Cinco, cuatro, tres, dos, uno… ¡Ledieron al barco!, el sonar registra sonidos de explosiones por todas partes…”

El submarino se estremeció aún más.

“No se preocupen-dijo André volviendo lacabeza hacia los presentes en la parte trasera del submarino. Estamos ya unpoco lejos del sitio de impacto, ahora tenemos que mantener toda la velocidadhasta estar fuera del radar del enemigo”

Lahel alzó la cabeza, mientras que losotros presentaban una sensación de alivio, el joven preguntó:

“¿Y don Lucio?…”

El hombre, esta vez, no volteó la cabeza;solo respondió:

“No hay comunicaciones, debemos seguirhasta una base submarina a 20 minutos de aquí, no tenemos otra opción”

El vehículo aún estaba moviéndose, en untemblor constante.

La mujer uniformada iba a decir algo, peroAndré puso la mano sobre su hombro, y ‘disintió’ con la cabeza. Esto era paraindicar que el mismo diría lo que ella iba a decir, o para cambiarlo:

“Estamos experimentando aún los efectos delos impactos, esperemos que pronto se quiten.”

Luego de un rato, el movimiento cesó, y elsilencio era patente.

El tiempo pasó y se podía ver por el vidriodel frente del submarino una especie de ‘montaña’, una formación rocosa con unagrieta en la base, lo bastante grande como para dejar entrar un vehículopequeño.

“Llegamos”- dijo André.

“Estoy ingresando la información delprotocolo de ingreso”-dijo la mujer de los controles.

Parecía que se introducían en la grieta,bajaban un poco y una pared se habría para darles paso.

La mujer decía algunos datos deidentificación mientras el vehículo emergía.

Al fin el aire removía poco a poco lavisión del agua; hasta que al fin el vehículo salió a flote. Parecía que habíanemergido justo en una especie de puerto diseñado para submarinos.

Los “12” iban saliendo poco a poco, uno poruno, incluso la mujer en uniforme que había estado controlando la nave.

Solo quedaron Suzu, André, Cassandra yLahel, hundido en sí mismo.

Suzu tomó a Cassandra del brazo y la sacódel submarino.

André se acercó al joven que aún estabasentado en uno de los asientos, mirando al suelo:

“Tenga fe, tal vez don Lucio esté bien,recuerde lo que le dije de confiar en él. Ahora lo mejor sería que descanse unpoco”

“Tal vez tenés razón… salgamos entonces…”

Se levantó, y André iba delante de él hacia laescalera de salida. Mientras André trepaba, el muchacho comenzó a ver borroso,perdió un poco las fuerzas en las piernas, y recostándose súbitamente en una delas paredes del vehículo, perdió el conocimiento, solo terminó de ver a Andréque se devolvía sorprendido; podía percibir unos sonidos confusos como palabrasque decía el hombre, pero no distinguía nada, cerró los ojos y no pudo saberqué más paso, solo sentía un poco de alivio, mientras caía en la inconsciencia.

 

(CONTINUARÁy perdón la tardanza, otra vezLMAO)

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Recomendaciónde entrada:

Saga Dark Secret

(Para que le hechen un ojito Smile)

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Si tienes comentarios, dudas o sugerencias, por favor hazlos con confianza aquí o da la vuelta por el Jardín/Vestibulo

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P.D.: Pronto haré una entrada recopilatoria de la Ira TemporadaVery Happy

 

Entrada anormal/delirios/pensamientos (leer bajo el propio riesgo jajajaja)

Este lunes faltará un mes para micumpleaños, y hoy, debido a un trabajo de la universidad he tenido que estartodo el día en la computadora, y por ello he pasado escuchando música de todotipo, música que he ido guardando con el tiempo, y entra ella música de juegosde mi adolescencia. Se que mañana es poco probable que  me muera por mi edad actual y mi buena saludde este momento de mi vida, pero tantas notas musicales en diferentes órdeneshan evocado recuerdos y sentimientos diferentes, ninguno infeliz, sino sóloparte de la historia que es mi vida, entrelazada a miles de miles de historiasde todas las personas con las que de alguna manera interactúo día a día.

Al principio creía tener un propósito paraeste texto, pero la verdad es que simplemente quise escribir… Gracias a losjuegos, la lectura, series, mi propia vida; he visto/imaginado mundosdiferentes, me he emocionado, he trabajado como héroe en miles de encarnacioneso sido una especie de semidios espectador de mundos de fantasía, he sidosimplemente un joven universitario, o en su momento un estudiante colegial quetanto en ese tiempo como ahora, ha disfrutado del arte y en especial deldibujo.

Ahora que lo pienso, toda historia tiene unfinal, y cómo he “llorado” (figurativamente y a veces literalmente jajajaVery Surprised)finales de juegos, series, libros, amistades, épocas de mi vida. Esto me llevaa pensar, algún día mi propia historia llegará a su final. Por el momento soyjoven, pero en poco tiempo dejaré de serlo, y me resulta un cambio muy radical,aunque se que será gradual y no un despertar a la adultez media, como seestructura en mi mente; no tengo nada en contra de los ancianos, pero no hetenido los mejores ejemplos de vejez en mi familia y temo ese cambio, pero seque falta bastante.

Me encantaría que el tiempo se detuviera enmi ser, seguir viendo la vida correr, pero sin moverme yo dentro de ella, no másque para disfrutarla, pero algún día yo dejaré de recorrer tal camino y partiréa un destino incierto luego de la muerte.

Para algun@s que talvez pasen y lean estetexto, puede parecerles delirios depresivos en cierta manera, pero aunque vivoel presente con intensidad, mientras puedo, el futuro me resulta demasiado durode afrontar, por todos los cambios que a diaria veo a mi alrededor y en laspersonas del ayer y del hoy. No hay que irse muy largo, en mi veo esos cambios…

Tengo esperanzas y sueños y quiero hacerque mi paso por este mundo valga la pena, pero también tengo demasiadasincertidumbres, pero se que con el tiempo sabré que pasó, pasa y pasará en mivida, en este momento no puedo si no volver a mis deberes y seguir perdiendotiempo de mi vida presente por conseguir un futuro propio y uno, espero, mejor.

Quiero pensar que lograré grandeza, en lomucho o en lo poco, pero para eso tengo que trabajar desde el hoy, así que aesforzarse (que esto último parece una automotivación jajajajaLMAO)

 

Saludos a todos y todas, y lamento hacerlospasar por mi mente con estas líneas, pero quería sacar de mi mente estos fantasmasque aunque tan familiares, me resultan tan desagradables.

 

Prometo que pronto volveré a mispublicaciones normales, así que no se preocupen y si no gustaron de estas líneas, obvíenlas con justa razón, por que la verdad están muy raras jajajajajaja

 

Ciao!!Very Happy